Trump enviará soldados
En las primeras horas posteriores al ataque aéreo conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, Donald Trump rompió un tabú para muchos presidentes: no descartaba poner botas estadounidenses en el terreno si fuera necesario. Un mes después de hacer esa afirmación, la posibilidad ya no es retórica, sino real: el Pentágono ha movilizado a la región dos unidades de marines MEU, con unos 2.200 efectivos cada una, y los paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada. No es lo mismo enviar a Oriente Medio portaaviones y buques destructores, que enviar tropas especializadas en ataques terrestres.

Mike Prysner, veterano de la guerra de Irak y activista por la objeción de conciencia, es más directo: «Sinceramente, esto me recuerda mucho a la invasión de Irak». Según explica , los últimos movimientos de tropas buscan preparar un despliegue. «No significa que una invasión terrestre sea inevitable, sino que es una contingencia real. El presidente ha dicho que quiere tener la opción de invadir, y el Pentágono lo ha preparado todo. Si él toma la decisión, pueden ejecutar una invasión de inmediato, con planificación y fuerzas ya posicionadas. No quiere decir que vaya a pasar; solo que han hecho enormes preparativos para que sea una opción disponible en cualquier momento», señala.
El movimiento de tropas se produce a la par que el presidente estadounidense asegura que está negociando con Irán. Este jueves por la tarde, Trump volvía a ampliar el plazo de su ultimátum energético: los ataques a las infraestructuras eléctricas del régimen quedaban postergados hasta el próximo 6 de abril a las ocho de la tarde. La situación actual amenaza con convertirse en un déjà vu cínico. Hace un mes, el yerno del presidente, Jared Kushner, y el enviado especial Steve Witkoff, estaban en Suiza negociando con los iraníes sobre el programa nuclear, mientras los portaaviones Abraham Lincoln y Gerald Ford terminaban de tomar posiciones en el mar Arábigo.
El presidente estuvo un mes y medio lanzando mensajes contradictorios contra el régimen, mientras aprovechaba para ir construyendo el despliegue militar que después usaría para atacar a Irán el 28 de febrero. Los ayatolás tienen pocos incentivos para creer en Washington como interlocutor fiable. Teherán ha estado negando cualquier tipo de negociación, aunque rechazó el plan de paz presentado a través de Pakistán.
El enrocamiento de Irán en su posición vuelve a reflejar la asimetría del tablero: para los ayatolás, no perder es ya una victoria. En cambio, para Trump, todo lo que no sea una victoria explícita podrá ser ya leído como una derrota. Paradójicamente, Teherán ha visto cómo la guerra le ha reportado algunos beneficios estratégicos que de otro modo serían impensables. El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, y los ataques a las refinerías del Golfo han generado tal estrés económico que Estados Unidos ha levantado temporalmente algunas sanciones al petróleo iraní.
Advertencia de Medvedev
El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, calificó las acciones estadounidenses en Irán como “un grave error estratégico”, subrayando que EE.UU. pagará el precio por ello. En medio de reportes sobre preparativos estadounidenses para un ataque terrestre, Medvédev señaló que tal operación tendría consecuencias difíciles y costosas para Washington, destacando que Teherán ha reiterado su disposición a enfrentar cualquier intento de este tipo.
Sus declaraciones se producen junto a informaciones de que la coalición estadounidense-israelí planea ocupar la isla de Jark para forzar a Irán a abrir el estrecho de Ormuz a sus barcos.
El expresidente ruso enfatizó que una incursión terrestre podría acarrear para Estados Unidos las mismas consecuencias que la guerra de Vietnam, cuando Washington desplegó fuerzas a un país extranjero a miles de kilómetros, y durante diez años no logró encontrar una salida digna al conflicto.
“El involucrarse en operaciones terrestres tan alejadas del territorio estadounidense traería casi las mismas consecuencias que Vietnam, donde Washington envió sus tropas a un país extranjero a miles de kilómetros de distancia y, durante diez años, no halló una solución digna para salir del conflicto”, afirmó.
Los hutíes alineados con Irán
Los hutíes de Yemen, alineados con Irán, lanzaron misiles contra Israel el sábado, en lo que supone su primer ataque de este tipo desde el inicio de la guerra contra Irán, lo que aumenta el riesgo de que un conflicto que ya ha entrado en su quinta semana pueda extenderse aún más por toda la región.
Si los hutíes abren un nuevo frente en el conflicto, un objetivo obvio sería el estrecho de Mandeb, frente a la costa de Yemen, un punto clave para el tráfico marítimo hacia el canal de Suez que podría agravar la agitación en el comercio mundial. Las perturbaciones ya se han extendido por todo el mundo, agravando las presiones inflacionarias que han afectado a empresas y consumidores, incluidos los de Estados Unidos.
En declaraciones previas, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, dijo que Estados Unidos esperaba concluir las operaciones militares en unas semanas, pero los hutíes afirmaron que continuarían sus operaciones hasta que termine la «agresión» en todos los frentes.
*Resumen del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE=
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