Ene 2 2015
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Opini贸nPol铆tica

La insensatez del patrioterismo

A prop贸sito de los hist贸ricos litigios que nosotros los chilenos hemos enfrentado con nuestros vecinos, que nos llevaron a dos guerras y estuvimos a punto de otra, es razonable cuestionarse si siempre la raz贸n estuvo de nuestro lado y si constituye un acto patri贸tico respaldar siempre lo que discurran nuestras autoridades y diplomacia.

Hasta la menor disposici贸n, ahora, a comprender la demanda boliviana por una salida soberana al Pac铆fico resulta ofensiva para la 鈥渄ignidad nacional鈥, existiendo la idea de que no corresponde en estas materias cuestionar lo que hagan nuestros gobiernos y canciller铆as. Se asegura que en nuestra condici贸n de chilenos debi茅ramos consentir hasta con los abusos y cr铆menes cometidos por nuestros soldados en aquellas guerras fratricidas que nos llevaron a conquistar vastas extensiones de territorio que, indudablemente, pertenec铆an a nuestros vecinos del norte.
Ahora ya no tanto, pero en alg煤n momento se afirmaba que hasta los disensos pol铆ticos deb铆an ventilarse al interior del pa铆s, en la pretensi贸n de que el mundo nos observara unidos y fuertes ante cualquier situaci贸n internacional. Hasta se crey贸 que en el rescate de Pinochet el pa铆s deb铆a adoptar una sola posici贸n, en el derecho que nos asist铆a de regresarlo a la patria y ser juzgado por un tribunal nacional. En la defensa de nuestros intereses, derechistas e izquierdistas, ac茅rrimos contrincantes, incluso, son llamados a adoptar una posici贸n unida en defensa de los 鈥渋ntereses del pa铆s鈥, coincidan 茅stos o no con la justicia internacional.
隆Qu茅 desastre habr铆a sido para la suerte del mundo si todos los alemanes hubieran respaldado a Hitler hasta las 煤ltimas consecuencias, y no hubiese escapado con vida ese pu帽ado de disidentes que luego se dio a la tarea de reconstruir el pa铆s! 隆Cu谩nto le debe el mundo a que un general De Gaulle manifestara su discordancia frente al entreguismo franc茅s en esa guerra mundial! 隆Cu谩nto hubiera tardado la independencia de nuestros pa铆ses si desde el propio seno de nuestros pueblos no se hubieran alzado los libertadores desafiando el sentimiento patrio de la 茅poca, que deb铆a ser, por supuesto, la fidelidad con la Corona Espa帽ola! bol evo y el mar
En la aceptaci贸n de que las fronteras no son m谩s que demarcaciones arbitrarias y casi siempre impuestas por la fuerza, lo razonable no es defenderlas a cualquier precio y en desaf铆o de un principio tan relevante como el de la 鈥渏usticia y la equidad entre todas las naciones鈥. Por algo, el mundo se ha dado una legislaci贸n internacional, ha creado tribunales para resolver las contiendas entre los pa铆ses, para hacer frente, justamente, a la irracionalidad de los m谩s diversos patrioterismos. Para oponerse, asimismo, a que los l铆mites cartogr谩ficos condenen a la disgregaci贸n a naciones de una misma identidad, o arrecien contra los habitantes originarios y provoquen fen贸menos tan dram谩ticos como las masivas migraciones a causa de convenciones arbitrarias, tratados y acuerdos impuestos para oponerse a los derechos de los kurdos, saharauis y tantos otros pueblos que carecen hasta hoy de territorio propio y soberano.
Con el progreso cultural, el desarrollo de las comunicaciones, la globalizaci贸n del comercio y otras expresiones del presente, resulta cada vez m谩s atrabiliario, por lo mismo, adoptar el patrioterismo, negarse a establecer 鈥渋ntegraci贸n鈥 y v铆nculos cada vez m谩s estrechos con los pa铆ses vecinos como, asimismo, cualquier soluci贸n de fuerza para dirimir nuestras controversias. Se debe avanzar en el prop贸sito de restringir al m铆nimo nuestros efectivos militares y gastos de defensa, tan opuestos al objetivo de destinar estos recursos a la educaci贸n, la salud, la vivienda digna y hasta la nutrici贸n de los seres humanos.
Las ideolog铆as libertarias, el pensamiento progresista, no pueden estar contestes con las invocaciones patri贸ticas y xen贸fobas que siempre se nos hacen desde el poder. Aunque muchas veces nos duela asumirlo, no es justo guardar silencio o buscar dividendos electorales en relaci贸n a estas demandas que se nos hacen del otro lado de las fronteras. No es propio de la inteligencia humana el sesgo, la connivencia con los intereses m谩s que con los principios.
La 鈥渢raici贸n a la patria鈥 ha servido de excusa para justificar los peores horrores en la historia de la Humanidad. Es preciso, entonces, que se asuma el ejemplo de aquellos seres extraordinarios, como Tom谩s Moro, que estuvieron dispuestos a dar la vida a fin de representarles a las autoridades sus desprop贸sitos. Que tuvieron el coraje de estar a contrapelo con el populismo, la demagogia y la marea arrolladora y siempre fatal del patrioterismo. Definitivamente, la patria no puede estar determinada por el lugar en que se nace o se vive; debe dar cuenta, m谩s bien de los valores que se profesan universalmente, como las causas que se asumen en defensa de la com煤n redenci贸n de la Humanidad. Patria es el sitio que escogen los misioneros y los revolucionarios para ejercer su compromiso con los que sufren y son discriminados a causa de las reglas que fijan los colonizadores y las hegemon铆as de cualquier signo.

Publicado en 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 820, 26 de diciembre, 2014

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