Ene 30 2015
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CulturaPolítica

La islamofobia y el islamofascismo

Disculpen la enésima paráfrasis, pero hay nuevos fantasmas que recorren Europa. Bueno, no tan nuevos, pero después de los ataques en París rondan recargados de fuerzas nuevas, dominando la agenda oficial.

Y sus nombres son: la islamofobia (cuyo trato varía desde ninguneo, verdadero motivo de preocupación, hasta una legítima reacción a la amenaza musulmana) y el islamofascismo (léase: fundamentalismo/yihadismo).

Era de esperar. Algo de veras huele mal. S√≥lo que en las entra√Īas del mismo viejo continente, donde se descomponen la democracia liberal con su modelo de (no)representaci√≥n pol√≠tica y el sistema capitalista-neoliberal, con su modelo de inclusi√≥n ‚Äď pardon, exclusi√≥n‚Äď social.

Un f√©tido viento de racismo recorre Europa, escribe Shlomo Sand, acad√©mico israel√≠ que vivi√≥ a√Īos en Francia, apuntando a inmigrantes musulmanes relegados a los peores empleos y a la vida en guetos ( Counterpunch, 16-18/1/15).

Alain Gresh, de Le Monde diplomatique, es a√ļn m√°s categ√≥rico: Islamofobia empieza a ser un racismo no declarado del Estado franc√©s ( Middle East Eye, 14/1/15). Solo el premier Manuel Valls no est√° enterado: para √©l no existe islamofobia; es un t√©rmino del que abusan los apologetas del islam para acallar las leg√≠timas cr√≠ticas a esa religi√≥n (sic), dice colg√°ndose del debate suscitado hace tiempo por Salman Rushdie (v√©ase: The Atlantic, 16/1/15).

¬°Qu√© chulo! Algo que con el… antisemitismo ‚Äďrecordemos‚Äď, un t√©rmino del que abusan los apologetas de Israel para acallar las leg√≠timas cr√≠ticas al sionismo (pero que s√≠ existe).

¬°Doble est√°ndar at its best!

Algo de lo que pecaba tambi√©n… Charlie Hebdo (sic) nutri√©ndose de asociaciones f√°ciles islam/terror, cuando ya nadie se atreve a hacer lo mismo con el clich√© juda√≠smo/dinero (Sand dixit).

No es el √ļnico cambio: hoy islamofobia ‚Äďreconocida por la ONU como una forma de racismo (¬Ņve, monsieur Valls?)‚Äď parece sustituir al antisemitismo (mejor: antijuda√≠smo) en su papel sist√©mico de un recipiente vac√≠o para depositar el descontento por la crisis econ√≥mica y el avance del capital.

También funciona en otros niveles:

a) Como herramienta del imperialismo post-89 (en vez de anticomunismo), mecanismo estrat√©gico de odio y deshumanizaci√≥n de los musulmanes; b) parte del discurso antiterrorista post-9/11 y del aparato represivo interno (Arun Kundnani, The muslims are coming!: islamophobia, extremism, and the domestic war on terror, 2014), y c) bandera de xenofobia ‚Äďotra vez en lugar de antijuda√≠smo‚Äď, hoy centrada en los migrantes-musulmanes, un cuerpo extra√Īo en la civilizaci√≥n judeo-cristiana (¬°sic!), que sustituye el enfoque biol√≥gico nazi por uno cultural (Pegida/Alemania, Frente Nacional/Francia, etc.).

Uno de los motivos de Fran√ßois Hollande para abrazar el nuevo papel de presidente de guerra (bueno, no tan nuevo: miremos la escala del intervencionismo franc√©s…) es controlar y gobernar estos miedos (y neutralizar la base del FN). Pero as√≠ s√≥lo le tiende la mano al fascismo ‚Äďseg√ļn Jacques Ranci√®re, no hace falta que el FN despliegue una estrategia determinada: el Estado ya lo hace por ellos‚Äď y cava cada vez m√°s honda la tumba de la socialdemocracia.fundamentalismo islam

Le√≠da en esta clave la nueva novela del islam√≥fobo confeso Michel Houellebecq ‚Äď Sumisi√≥n (2014)…, lo que en √°rabe quiere decir islam‚Äď cuya primera edici√≥n coincidi√≥ con los atentados, resulta bastante interesante. Su distop√≠a ‚Äďdonde el pa√≠s se convierte en un r√©gimen isl√°mico tras las elecciones en 2022‚Äď puede desarrollarse solo en una Francia como la de hoy: gobernada por la socialdemocracia agonizante, sumergida en el marasmo, sin una verdadera izquierda, d√≥nde el √ļnico elemento vital son los identitarios y/o religiosos.

Pero para que no quede duda acerca de su reaccionismo, Houellebecq no abandona el papel de vocero de la ideolog√≠a: Islamofobia no es una forma de racismo, repite ( El Pa√≠s, 8/1/15). ¬ŅY el islamofascismo? Igual que islamofobia, es producto del cambio post-89.

Acu√Īado en Gran Breta√Īa, fue popularizado en Estados Unidos por Christopher Hitchens, llegando a ser parte del discurso del mismo George W. Bush, que legitimaba su guerra al terror usando la ecuaci√≥n fundamentalismo=totalitarismo y metiendo en el mismo saco a Al Qaeda, Hermanos Musulmanes o Hamas, herederos de nazismo y comunismo a la vez ‚Äאּsic!‚Äď (Stefan Durand, en: Le Monde diplomatique, ed. polaca, 10/06). Tambi√©n hoy sigue siendo la herramienta del imperialismo para justificar las intervenciones en cualquier sociedad retr√≥grada (Alex Callinicos, en: Socialist Worker, 13/1/15).

En este sentido, extra√Īa que ante la a-hist√≥rica t√°ctica de nazificiaci√≥n del enemigo sucumbiera tambi√©n ‚Äďcomo Hitchens‚Äď Umberto Eco, que habla de ISIS como nuevo nazismo ( La Jornada, 9/1/15).

De veras: ni ISIS ni Al Qaeda ‚Äďlaxas redes y alianzas‚Äď tienen nada del fascismo/nazismo si recordamos bien sus or√≠genes y anatom√≠a (v√©ase: Enzo Traverso, La violencia nazi, una genealog√≠a europea, 2003).

Lo m√°s cercano fueron tal vez Saddam o Kadafi ( vide: el aparato estatal, etc.), removidos, de hecho, por Occidente para abrir el campo a… los mismos dizque islamofascistas, o incluso hoy Erdogan en Turqu√≠a (v√©ase: Telesur, 26/1/15).

Pero islamofascismo funciona también como parte del discurso crítico que apunta al vacío dejado por la izquierda secular en Medio Oriente y ocupado por fascistas religiosos (véase: Slavoj Zizek, en In These Times, 23/8/13), análisis que aplica también al auge de la derecha y falta de la izquierda en Europa.

Como en Francia, atrapada entre los neo-p√©tainistas con su islamofobia y los islamofascistas (fundamentalistas ‚Äďo musulmanes en general‚Äď cuyo peso pol√≠tico es muy exagerado), ambos s√≠ntomas de la crisis de la democracia liberal. Houllebecq puede tener raz√≥n caricaturizando la condici√≥n actual de Francia, pero se equivoca en su visi√≥n del futuro (que s√≥lo calienta la campa√Īa del FN); si todo sigue igual, el pr√≥ximo presidente no ser√° un musulm√°n, sino un fascista. Por m√°s atentados yihadistas en el suelo europeo, la verdadera amenaza para el viejo continente siempre fue ‚Äďy sigue siendo‚Äď la extrema derecha.

*Periodista polaco

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