Oct 31 2014
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Opini贸n

La masacre como forma de dominaci贸n/ Lesa humanidad

Mientras sosten铆a el Premio Tata Vasco 2014, entregado por la Universidad Iberoamericana en Puebla a Fudem (Fuer颅zas Unidas por Nuestros Desaparecidos en M茅xico), uno de los pocos varones del grupo de 25 familiares que acudieron al acto grit贸: Esto es una guerra. El dolor inimaginable de los familiares los fuerza a mirar de frente y sin vueltas la realidad que sufren.

En efecto, hay una guerra contra los pueblos. Una guerra colonial para apropiarse de los bienes comunes, lo que supone la aniquilaci贸n de aquellas porciones de la humanidad que obstaculizan el robo de esos bienes, ya sea porque viven encima de ellos, porque se resisten al despojo o, simplemente, porque sobran, en el m谩s crudo sentido de que son innecesarios para la acumulaci贸n de riqueza.

Una guerra colonial, adem谩s, por el tipo de violencia que utiliza. No s贸lo se asesina. Se decapita y se desmiembra para regar las partes a la vista de la poblaci贸n, como escarmiento y advertencia. Para infundir miedo. Para paralizar, impedir cualquier reacci贸n, en particular las acciones colectivas.

No se trata de una tecnolog铆a novedosa. Fue utilizada por la Corona espa帽ola para aniquilar las luchas ind铆genas. All铆 la aprendieron los nuevos colonizadores. T煤pac Amaru fue descuartizado vivo delante de la multitud reunida en la plaza de armas de Cusco.

Amaru fue obligado a presenciar la tortura y asesinato de sus dos hijos mayores y de su esposa, adem谩s de otros familiares y amigos. Antes de morir fueron torturados, les cortaron la lengua, todo un s铆mbolo de lo que realmente molestaba a los conquistadores. El hijo menor, de s贸lo 10 a帽os, fue obligado a presenciar la tortura y muerte de toda la familia, para ser luego desterrado a 脕frica.

La cabeza de Amaru fue colocada en una lanza exhibida en Cusco y despu茅s en Tinta, sus brazos y piernas fueron enviados a ciudades y pueblos para escarmiento de sus seguidores. T煤pac Katari y sus seguidores sufrieron m谩s o menos los mismos tormentos y sus restos fueron tambi茅n esparcidos por los territorios de lo que hoy es Bolivia. No es nueva la crueldad de los nuevos conquistadores. Antes se trataba de apoderarse del oro y la plata; ahora es la miner铆a a cielo abierto, los monocultivos y las hidroel茅ctricas. Pero en el fondo, se trata de mantener a los de abajo en silencio, sometidos y quietos.

La masacre es la genealog铆a que diferencia nuestra historia de la europea. Aqu铆 las formas de disciplinamiento no fueron ni el pan贸ptico ni el satanic mill, la f谩brica del diablo de la Revoluci贸n Industrial y la explotaci贸n capitalista, retratada por el poeta William Blake y analizada con rigor por Karl Polanyi. El cercamiento de campos a partir del siglo XVI en Inglaterra, una revoluci贸n de los ricos contra los pobres, es analizada como el quebrantamiento de los viejos derechos y costumbres por los se帽ores y nobles, 鈥渦tilizando en ocasiones la violencia y casi siempre las presiones y la intimidaci贸n鈥 (La gran transformaci贸n, La Piqueta, p. 71, subrayado m铆o).

Aqu铆 la violencia fue, y es, la norma, el modo de eliminar a los rebeldes (como en Santa Mar铆a de Iquique, Chile, en 1907, cuando fueron masacrados 3 mil 600 mineros en huelga). Es el modo de advertir a los de debajo de que no deben moverse del lugar asignado. Aqu铆 hemos tenido, y tenemos, esclavitud; nada que se parezca al trabajador libre que promovi贸 el desarrollo del capitalismo europeo al robarles las tierras a los campesinos.

N贸tese que en las guerras de independencia entre criollos y espa帽oles, los insurgentes apresados por los realistas no fueron torturados. Miguel Hidalgo y Jos茅 Mar铆a Morelos, por mencionar destacados rebeldes criollos, fueron juzgados y luego fusilados como se hac铆a en la 茅poca con los prisioneros de guerra. S贸lo el color de piel explica el diferente trato que tuvieron T煤pac Katari y T煤pac Amaru, como todos los indios, negros y mestizos de nuestra Am茅rica.mex decapitados

No es historia. En el Brasil democr谩tico, la organizaci贸n Madres de Mayo contabiliza, entre 1990 y 2012, 25 masacres, todas de negros y pardos, como la que dio origen a su militancia: en mayo de 2006, en el contexto de la represi贸n al Primer Comando de la Capital de Sao Paulo (narcos organizados desde las c谩rceles), fueron asesinados 498 j贸venes pobres, varones de 15 a 25 a帽os, entre las 10 de la noche y las 3 de la madrugada por la polic铆a.

El narco es la excusa. Pero el narco no existe. Son los negocios que forman parte de los modos de acumular/robar de la clase dominante. No estamos ante excesos policiales espor谩dicos, sino ante un modelo de dominaci贸n que hace de la masacre el modo de atemorizar a las clases populares para que no se salgan del libreto escrito por los de arriba, y que le llaman democracia: votar un d铆a cada cinco o seis a帽os y dejarse robar/asesinar el resto del tiempo.

Lo peor que podemos hacer es no mirar la realidad de frente, hacer como si la guerra no existiera porque todav铆a no te han golpeado, porque todav铆a sobrevivimos. Esto es contra todos y todas. Es cierto que hay una porci贸n que a煤n pueden expresarse libremente, manifestarse incluso, sin ser aniquilados. Siempre que no se salgan del libreto, que no pongamos en cuesti贸n el modelo. Bien mirado, los que podemos manifestarnos a cara descubierta somos algo as铆 como los criollos de las guerras de independencia, los que pueden esperar una muerte digna, como Hidalgo y Morelos.

Pero el tema es otro. Si queremos de verdad que el mundo cambie, y no usar la resistencia de los de abajo para treparnos arriba, como hicieron los criollos en las rep煤blicas, no podemos conformarnos con maquillar lo que hay. Se trata de tomar otros rumbos.

Tal vez un buen comienzo sea continuar los pasos de los seguidores de Amaru y Katari. Reconstruir los cuerpos despedazados para reiniciar el camino, all铆 donde el combate fue interrumpido. Es un momento m铆stico: mirar el horror de frente, trabajar el dolor y el miedo, avanzar tomados de las manos, para que los llantos no nos nublen el camino.
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Addendo
Cr铆menes de lesa humanidad

MEX FOSAS
JOHN SAXE- FERN脕NDEZ|En medio de la marea humana que acudi贸 al Z贸calo el domingo 26 de octubre, convocada por Morena y movilizada bajo la exigencia del regr茅senlos vivos, un grito que se oye por todo M茅xico y el mundo, Elena Poniatowska observ贸 que 鈥(L)os culpables quieren librarse de responsabilidad al querer ligarlos con c谩rteles del narco鈥. Menospreciar a las v铆ctimas, difamar a los 43 estudiantes para justificar cr铆menes y masacres, es parte de los procedimientos de corte nazi de las guerras sucias y de exterminio contra la poblaci贸n que incluyen la tierra arrasada, el asesinato por responsabilidad colectiva y el uso clandestino de unidades militares o policiales, bajo cubiertas varias: paramilitarismo, delincuentes, narcos firmas de seguridad.

As铆 lo consignan manuales militares de contrainsurgencia, por ejemplo del Plan Colombia (PC), modelo de terrorismo de Estado que arranc贸 en 1999, usado en Irak, Afganist谩n y, a trav茅s de la Iniciativa M茅rida (IM), en M茅xico y Centroam茅rica. Datos hist贸ricos y documentos contundentes que muestran que el PC fue una decisi贸n del gobierno de EU, elevada a pol铆tica de Estado mediante la aprobaci贸n de (su) Congreso, son ofrecidos por Hernando Calvo Ospina en El terrorismo de Estado en Colombia (2007, en google). Mientras se debat铆a el PC apoyado por Clinton entre su Secretar铆a de Estado y el zar anti-drogas general McCaffrey, ex jefe del Comando Sur, el asesor militar Stan Goff revelaba que en Colombia desde 1991 los m谩s feroces escuadrones paramilitares estaban directamente conectados, para inteligencia y operaciones, con las fuerzas de seguridad mediante una red organizada bajo la tutela de la CIA y el Pent谩gono (Jos茅 M. Mart铆n Medem, Colombia Feroz, 2009, p 116).

El presupuesto del PC lo defendieron en el Congreso de EU la Casa Blanca y Lawrence Meriage, 隆vicepresidente de Occidental Petroleum! Sus palabras van al quid del PC y de su par, la IM: El sector privado tiene enormes intereses estrat茅gicos y vitales en juego en ese pa铆s y por eso el paquete de ayuda por mil 574 millones (de d贸lares) debe ser aprobado cuanto antes.

Urab谩, territorio de masacres y asesinatos paramilitares, es descrito en documento de 1996 del Departamento de Estado como una de las zonas m谩s ricas y estrat茅gicas de Colombia y el mundo que no s贸lo produce el 60 por ciento de los cultivos de banano del pa铆s, sino que contiene gigantescas reservas madereras, pesqueras, oro, plata, platino, cobre, titanio, cobalto radiactivo, gigantescos recursos petroleros y una biodiversidad casi sin igual en el mundo. Ese inmenso bot铆n es lo que est谩 detr谩s del horror y terror del PC y de la IM como se aprecia en Ni vivos ni muertos (2014), de Federico Mastrogiovanni, sobre desaparici贸n forzada en M茅xico, un libro de rigor y enorme fortaleza humana, documental y anal铆tica.

En entrevista reciente el autor puntualiz贸 que los lugares 鈥渄onde se ha registrado la mayor铆a de las desapariciones de personas en a帽os recientes en M茅xico se ubican en zonas donde se planea explotar yacimientos de petr贸leo y gas shale y eso no es una coincidencia, sino una pr谩ctica de las grandes empresas aliadas con los gobiernos para obtener la m谩xima ganancia鈥. Mostr贸 dos mapas superpuestos donde se ubican ambos fen贸menos: las desapariciones y las extracciones de combustibles como muestra palpable de la coincidencia que no es coincidencia. Destac贸 la relaci贸n existente entre la necesidad de sembrar terror, vaciar territorios y la presencia de recursos naturales. Si pones los dos mapas, el de las desapariciones y el de los recursos como el gas y el petr贸leo, te das cuenta de eso. Enfatiz贸 que dichas pr谩cticas son muy comunes para las empresas trasnacionales en diversas partes del mundo… donde grupos de delincuentes hacen huir a la gente, luego llegan grupos paramilitares o militares que los hacen huir a ellos y luego llegan las empresas para aprovechar ese territorio explotable sin gente.

En este cruce entre negocios y geoestrategia es vital revisar el Informe y mapas del 鈥渟hale en M茅xico鈥 del Departamento de Energ铆a de Estados Unidos, riqueza localizada, dicen las petroleras, en zonas con problemas de seguridad por la presencia ind铆gena, campesina y de ejidos (Expansi贸n, 23/10/14 p 74). Para Ali Moshiri, presidente de Exploraci贸n y Producci贸n en 脕frica y Am茅rica Latina de la gigante Chevron, eso no va a ser un problema muy grande para nosotros…Tenemos ciertos procedimientos establecidos y lo resolveremos a medida que crezca la operaci贸n en M茅xico (ibidem).

De eso indag贸 la Comisi贸n de la Verdad sobre la guerra sucia 1969-1979. Su presidente, Enrique Gonz谩lez Ruiz indic贸 que鈥… hay pruebas suficientes para comprobar la responsabilidad del Estado mexicano鈥. Dijo tambi茅n que 鈥渁plicaban t谩cticas de seguridad nacional de Norteam茅rica. 鈥淟a nueva guerra sucia de estos d铆as es hija de aquella guerra sucia impune鈥. La Comisi贸n ratific贸 la capacidad de resistencia entonces y ahora.

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