May 29 2013
2002 lecturas

Econom铆aPol铆tica

La nueva arquitectura financiera regional

La historia econ贸mica de las 煤ltimas d茅cadas del siglo XX en Am茅rica Latina se puede resumir en dos palabras: endeudamiento y crisis. Los pa铆ses latinoamericanos contrajeron vultuosas deudas externas en los a帽os setenta. En los a帽os ochenta, para intentar pagarlas, se sometieron a tremendos malabarismos macroecon贸micos.

Aun as铆, los compromisos financieros con los acreedores internacionales y la sangr铆a de recursos hacia el exterior solo aumentaron. En los a帽os noventa, como exigencia de la renegociaci贸n de las deudas, se impusieron las llamadas pol铆ticas del Consenso de Washington, que abrieron las puertas de la regi贸n a las importaciones, los capitales especulativos y los recursos para la privatizaci贸n y la desnacionalizaci贸n.

Fueron tiempos de hegemon铆a absoluta del dios Mercado. La apertura comercial, el libre flujo de capitales, las tasas de inter茅s elevadas y las tasas de cambio reales sobrevaluadas fueron fatales. Era como meter un cigarrillo prendido en la boca de un sapo. Solo entra humo y no sale. Una hora el sapo revienta. En el caso de las econom铆as de la regi贸n, el problema fue un poco distinto y la explosi贸n lleg贸 por medio de las cuentas externas. Sal铆a m谩s dinero del que entraba. Se atra铆an capitales especulativos mediante la elevada remuneraci贸n de los papeles de la deuda p煤blica. Se fomentaba el desmantelamiento de la estructura productiva y laboral mediante el proceso de venta/donaci贸n de estatales y el sometimiento del capital privado nacional. Las importaciones fueron resultado evidente de la tasa de cambio real valorizada y de la destrucci贸n del aparato industrial interno. Las remesas de lucro al exterior fueron la consecuencia evidente de la presencia hegem贸nica de capitales for谩neos en los principales sectores econ贸micos.

A lo largo de los a帽os noventa vino la factura: las crisis financieras y los d茅ficits de las balanzas de pagos. A nombre de derrumbar la inflaci贸n y de 鈥渕odernizar鈥 a las econom铆as edificadas durante el per铆odo considerado despectivamente como 鈥減opulista鈥 y 鈥渄esarrollista鈥, los gobiernos neoliberales promocionaron ese ac煤mulo de crecientes d茅ficits. Como resultado, varias econom铆as de la regi贸n quebraron. Fueron los casos de la Venezuela de Rafael Caldera, la Bolivia de Gonzalo S谩nchez de Lozada y el M茅xico de Carlos Salinas de Gortari, todos en 1994, y el Paraguay de Juan Carlos Wasmosy, en 1995. Fernando Henrique Cardoso quebr贸 Brasil tres veces entre 1994 y 1999; Jamil Mahuad, quien asumi贸 el d贸lar como moneda oficial del pa铆s, quebr贸 Ecuador en 1999; Andr茅s Pastrana, el mismo que firm贸 el Plan Colombia con Bill Clinton, quebr贸 su pa铆s tambi茅n en 1999. En Argentina, Carlitos Menem, Domingo Cavalo (Sunday Horse) y Fernando de la R煤a generaron la profunda crisis entre 1999 y 2002. No tard贸 para explotar la econom铆a del Uruguay de Jorge Batlle en 2002.

Los nuevos gobiernos de los a帽os 2000

Hay una larga bibliograf铆a que asocia esos desastres econ贸micos de los a帽os noventa con la llegada de los gobiernos progresistas de los a帽os 2000. Estos 煤ltimos representaron una luz ante la oscuridad del 鈥減ensamiento 煤nico鈥 que llegaba del Norte. Los nuevos gobiernos sintetizaron el ansia de cada pueblo latinoamericano por rescatar su dignidad. De las insurrecciones populares en contra de los paquetes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y sus representantes internos surgieron gobiernos con propuestas alternativas y contra-hegem贸nicas. Estos, cada uno a su modo, pasaron a adoptar orientaciones afines a la intervenci贸n estatal, al desarrollo, al pago de la deuda social y a la bicentenaria propuesta de integraci贸n regional. Siempre es bueno recordar que sin entender el caos econ贸mico, pol铆tico y social generado por aquellas pol铆ticas no es posible comprender los actuales gobiernos, sus propuestas y sus desaf铆os.

Cada d铆a m谩s, tomando en cuenta los cr贸nicos problemas de restricci贸n externa que hist贸ricamente impactan las balanzas de pagos de los pa铆ses sudamericanos, se hace necesario que las recientes iniciativas de desarrollo econ贸mico y de integraci贸n regional den la debida importancia a las fuentes propias de financiamiento y a las l铆neas de cooperaci贸n macroecon贸mica fuera del marco neoliberal.

No hay dudas que en la 煤ltima d茅cada en Am茅rica del Sur hubo un cambio de estrategia con respecto a la integraci贸n. Los pa铆ses salieron de la defensiva y partieron para la ofensiva. A partir de la ascensi贸n de Ch谩vez, Lula y Kirchner, por ejemplo, se formaliz贸 el acuerdo entre el Mercado Com煤n del Sur (Mercosur) y la Comunidad Andina de Naciones (CAN), generando el embri贸n de lo que futuramente ser铆a la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), creada en 2004.

Al mismo tiempo, Venezuela y Cuba crearon la Alternativa Bolivariana para las Am茅ricas (ALBA), como contrapunto al 脕rea de Libre Comercio de las Am茅ricas (ALCA). La propuesta dise帽ada por Ch谩vez y Fidel estaba basada en criterios como soberan铆a, solidaridad, reciprocidad y complementariedad. Poco a poco, se ampli贸 el bloque, formalizando en 2009 el ingreso de Ecuador, San Vicente y Granadinas, y Antigua y Barbuda como miembros, al lado de Bolivia, Nicaragua, Dominica, Honduras y los dos pa铆ses pioneros.

Como parte de ese giro hacia dentro, en 2005, en la IV Cumbre de las no al alcaAm茅ricas, en Mar del Plata, se derrot贸 el planteamiento estadounidense del ALCA. Con dificultades, pero se derrot贸. Es importante recordar que el rechazo a la propuesta anexionista americana no fue un consenso. La declaraci贸n final del encuentro explicita dos posiciones muy distintas. Mientras algunos pa铆ses plantearon continuar el debate sobre el ALCA, las intervenciones de Ch谩vez, Lula, Tabar茅 V谩zquez y Kirchner frenaron esa idea. Su posicionamiento se expres贸 de la siguiente manera: 鈥渢odav铆a no est谩n dadas las condiciones necesarias para lograr un acuerdo de libre comercio equilibrado y equitativo, con acceso efectivo de los mercados, libre de subsidios y pr谩cticas de comercio distorsivas y que tome en cuenta las necesidades y sensibilidades de todos los socios, as铆 como las diferencias en los niveles de desarrollo y tama帽o de las econom铆as鈥.

En aquellos a帽os de alza de los precios internacionales de los productos b谩sicos, de intenso crecimiento econ贸mico mundial y mejores condiciones financieras, surgieron diversas iniciativas comunes. En 2007, la CSN fue renombrada como Uni贸n de Naciones Sudamericanas (UNASUR). Dicha organizaci贸n, integrada por los 12 pa铆ses sudamericanos, asumi贸 el rol de impulsar la integraci贸n en los m谩s diversos 谩mbitos, sea comercial, de infraestructura, financiero, educacional, de salud y las estrategias cient铆ficas y tecnol贸gicas.

En ese marco, dentro de la estructura de la UNASUR, en 2010 se formaliz贸 la creaci贸n del Consejo Suramericano de Econom铆a y Finanzas (CSEF). Entre los objetivos de ese consejo est谩n el 鈥渦so de las monedas locales y regionales para cursar las transacciones comerciales intrarregionales鈥, trabajar con 鈥渟istemas multilaterales de pagos y de cr茅dito鈥, crear un 鈥渕ecanismo regional de garant铆as, que facilite el acceso a diferentes formas de financiamiento鈥, profundizar la 鈥渃oordinaci贸n de los Bancos Centrales en lo referente al manejo de las reservas internacionales鈥, considerar la adopci贸n de 鈥渕ecanismos de coordinaci贸n de los fondos financieros… para atender las demandas de los proyectos de desarrollo e integraci贸n鈥, impulsar 鈥渦n mercado suramericano financiero y de capitales鈥, desarrollar 鈥渕ecanismos de seguimiento conjunto a los flujos de capital鈥 en caso de crisis de balanza de pagos鈥 y 鈥減romover mecanismos de coordinaci贸n de pol铆ticas macroecon贸micas鈥.

La Nueva Arquitectura Financiera Regional

De esa manera, en el marco del CSEF gan贸 fuerza la propuesta de Nueva Arquitectura Financiera Regional (NAFR), que tuvo como resultado la intensa aproximaci贸n entre los representantes de los Bancos Centrales de la regi贸n. Desde esas reuniones, se rescataron antiguas ideas, como constituir un Banco del Sur y un Fondo Monetario del Sur, como impulsar el comercio intra-regional con el uso de monedas locales y conformar un mercado regional de t铆tulos p煤blicos. Vale comentar que muchas de esas propuestas y medidas partieron de los gobiernos de Ecuador y Venezuela. Este 煤ltimo utiliz贸 sus elevados saldos comerciales, obtenidos con las exportaciones de petr贸leo, para adquirir t铆tulos de las deudas p煤blicas argentina y ecuatoriana.

celacEn ese momento de aceleraci贸n de los cambios, es importante que las acciones promocionadas por medio de la NAFR sean conocidas y estudiadas, incluso como forma de mejorarlas y potencializarlas. En sus primeros pasos ya se generaron algunos avances iniciales. Ahora parece fundamental que las discusiones y estudios caminen especialmente en tres direcciones:

1) la creaci贸n de instituciones de provisi贸n de cr茅dito de largo plazo (entender las funciones del Banco del Sur y el actual rol asumido por el Banco Nacional de Desarrollo Econ贸mico y Social de Brasil -BNDES). La importancia de contar con fuentes propias de financiamiento se justifica por el hecho de tener autonom铆a antes situaciones de restricci贸n de liquidez internacional, adem谩s de liberarse de las exigencias y contrapartidas neoliberales impuestas por las instituciones tradicionales;

2) la manutenci贸n y promoci贸n de mecanismos de swap de monedas (como el Convenio de Cr茅ditos Rec铆procos -CCR de la Asociaci贸n Latinoamericana de Integraci贸n -ALADI, el Sistema de Monedas Locales -SML del Mercosur y el Sistema 脷nico de Compensaci贸n Regional de Pagos -SUCRE de los pa铆ses del ALBA). Esos instrumentos permiten la compensaci贸n de los pagos de las exportaciones e importaciones, disminuyendo su necesidad de recurrir a los d贸lares para realizar transacciones internacionales y alivianando sus problemas de restricci贸n externa; y

3) el fortalecimiento de un mecanismo proveedor de liquidez de divisas (como el Fondo Latinoamericano de Reservas -FLAR, que ser铆a fortalecido con la entrada de Argentina y Brasil). Se resalta que a fines de 2011 los dos pa铆ses plantearon la posibilidad de reforzar el fondo, pero siguen sin hacerlo hasta mediados de 2013.

Al mismo tiempo en que el CSEF impulsa la creaci贸n de nuevos instrumentos, reinterpreta de forma constructiva las posibles funciones de mecanismos ya existentes, como la Corporaci贸n Andina de Fomento -CAF, el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata -FONPLATA y el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur -FOCEM. El Banco Interamericano de Desarrollo -BID, controlado por Estados Unidos, es otra instituci贸n que hace d茅cadas cumple un destacado rol en la regi贸n.

Por fin, comentemos algo sobre las pol铆ticas macroecon贸micas. No se trata, evidentemente, de defender la adopci贸n de iniciativas iguales por todos los pa铆ses, sino de la aplicaci贸n de medidas convergentes y en sinton铆a con las de los dem谩s.

En nuestro entendimiento, algunos de los puntos m谩s relevantes ser铆an: 1) una postura preferencialmente orientada al desarrollo econ贸mico, la industrializaci贸n y la integraci贸n regional; 2) la adopci贸n de pol铆ticas monetarias que estimulen el crecimiento econ贸mico y no la alta remuneraci贸n de capitales especulativos, que drenan recursos del 谩rea productiva y sobrevaloran las monedas locales; 3) la prioridad a la adopci贸n de metas de crecimiento y de empleo ante las metas de inflaci贸n y de super谩vit fiscal; 4) el objetivo de pagar la deuda social con la mayor铆a de la poblaci贸n antes que pagar una deuda externa ileg铆tima, ilegal e inmoral; 5) el establecimiento de alg煤n nivel de control de cambio, de capitales y de remesa de lucros al exterior, como forma de disminuir la fragilidad financiera de los pa铆ses; 6) la priorizaci贸n de las instituciones de financiamiento regionales, del comercio compensado y la utilizaci贸n de monedas locales, con la consecuente reducci贸n de la dependencia con relaci贸n a las agencias multilaterales y las monedas internacionalmente convertibles.

Los pr贸ximos a帽os pueden ser definitivos para el proceso de integraci贸n regional. Pasada una d茅cada de gobiernos progresistas, es crucial que se consoliden esas propuestas de transformaci贸n. Para ello, el tema del financiamiento es central. Est谩n dadas las condiciones econ贸micas (elevadas reservas internacionales) y pol铆ticas (buen grado de confluencia entre los proyectos de las mayores econom铆as) para avanzar por el camino de la integraci贸n financiera.

* Profesor de la carrera de Econom铆a, Integraci贸n y Desarrollo de la Universidad Federal de Integraci贸n Latinoamericana (UNILA), Foz do Iguaz煤, Brasil. luciano.severo@unila.edu.br

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


A帽adir comentario

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende c贸mo se procesan los datos de tus comentarios.