La nueva Roma

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El secuestro de Nicolás Maduro ha sido el momento en que Estados Unidos se ha convertido oficialmente en Roma

 

Esta es la historia. Las bombas no sólo estallaron en Caracas sino que también estallaron en el sistema internacional. Es el momento en que la incursión imperial en contra de un estado soberano, por segunda vez, capturó a su presidente y lo transportó a suelo estadounidense como trofeo de guerra. Esto no es la ejecución de una ley, ni una intervención humanitaria.

Es simplemente conquista bélica y finalmente lo cambia todo. Es el entierro formal y definitivo del sistema westfaliano que, de una u otra manera, ha regido las relaciones internacionales desde 1648. El principio de soberanía estatal, la idea de que las naciones tienen autoridad suprema dentro de sus fronteras territoriales, fue simplemente borrado del mapa a la 1:50 a.m. hora local.

Obviamente, el sistema westfaliano no es perfecto, pero ha proporcionado el marco legal y diplomático que limitó que las grandes potencias simplemente invadieran las naciones más pequeñas para arrestar a sus líderes. En el inicio de este nuevo año, Estados Unidos acaba de liquidar este marco.

Piensa sólo lo que ésto significa. Si Estados Unidos puede capturar un jefe de estado en suelo extranjero porque no le gusta su gobierno… ¿qué impide que otro estado con el poder bélico suficiente haga lo mismo? ¿Que cualquier potencia reclame jurisdicción policial en cualquier lugar del planeta?

No es difícil ver a lo largo de la historia cómo las normas democráticas se erosionan y se convierten en prácticas imperiales con el apoyo o el silencio de los electores nacionales y las declaraciones ambiguas de la mayoría de los líderes internacionales. El patrón siempre es el mismo y hoy lo vemos desarrollarse en tiempo real.

Según Fukuyama, Roma, que es el ejemplo clásico, no se convirtió en un imperio de la noche a la mañana. Según va la historia ocurrió gradualmente, con cada expansión justificada por preocupaciones de seguridad. Cada violación de las normas existentes se explicaba como necesaria para mantener el orden. Cada acto de conquista se presentaba como una acción defensiva.History’s protracted end – Interviews | IPS Journal

El Senado romano seguía reuniéndose. Pero Roma dejó de ser una república y se convirtió en algo completamente distinto. Esta transformación, dice Fukuyama, está ocurriendo en Estados Unidos ahora mismo. Y la madrugada del sábado 3 de enero marcó el momento sin retorno. Al normalizar la captura de líderes extranjeros, no sólo se está cambiando la política exterior: se está cambiando la naturaleza del propio Estado.

Los imperios requieren instituciones, valores y relaciones entre gobiernos y gobernados diferentes de las repúblicas. El derecho internacional desde hace bastante tiempo ya estaba bajo presión  ya que se violaba aquí o allá según la conveniencia. Pero lo que ocurrió en Venezuela representa finalmente su completo abandono… La Carta de las Naciones Unidas, las Convenciones de Ginebra, la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, todos los marcos legales que han regido el comportamiento internacional desde la segunda guerra mundial ahora son meros pedazos de papel.

Si los problemas internos de Estados Unidos, sea la droga, la inmigración o el petrodólar justifican incursiones militares en contra de jefes de estados extranjeros, entonces, todas las naciones de América Latina, Asia y África se convierten en blanco legitimo de los aparatos bélicos estadounidenses.

El precedente, como nota Fukuyama, es catastrófico, no porque apunta específicamente a Maduro, sino porque establece que las preocupaciones internas de estadounidenses prevalecen sobre la soberanía internacional. Esto no es el estado de derecho. Es la ley del más fuerte, que no es ley en absoluto.

Lo que debiera preocupar fundamentalmente a los estadounidenses en estos momentos es la contradicción fundamental entre imperio y democracia, que operan con principios incompatibles. La democracia se basa en el consentimiento, la igualdad ante la ley y la gobernanza responsable.

Los imperios se basan en la dominación, la jerarquía y el ejercicio arbitrario del poder, que hace imposible mantener instituciones democráticas dentro el país porque las instituciones, prácticas y mentalidad necesarias para la dominación imperial, que eventualmente corrompen la gobernanza nacional.Antecedentes para ayudar a comprender por qué y cómo fue posible el ...

El mismo aparato militar y de seguridad utilizado para capturar líderes extranjeros se vuelve disponible para fines políticos internos. Los mismos argumentos legales utilizados para justificar acciones en el extranjero se vuelven disponibles para su aplicación interna. Si las fronteras internacionales no limitan la acción del gobierno estadounidense, ¿por qué deberían hacerlo las fronteras constitucionales? Este es el patrón histórico de cómo mueren las repúblicas, algo que ya vemos directamente en las ciudades del país y simbólicamente en las calles de Minneapolis.

Ahora bien. Mas allá de las implicaciones militares, esta intervención establece la guerra económica, digamos el saqueo de las riquezas naturales y la piratería en el mar del Caribe, como práctica habitual. Los activos petroleros de Venezuela son incautados, sus reservas internacionales confiscadas y sus relaciones comerciales cortadas.

Otros países observan este estrangulamiento económico y empiezan a tomar medidas para proteger sus activos, relaciones comerciales y sistemas financieros, lo que en el fondo implica un rápido alejamiento del comercio denominado en dólares, sistemas bancarios alternativos y bloques económicos diseñados específicamente para excluir la influencia estadounidense.

Sus cimientos económicos de poder global, la hegemonía del dólar, el control de la banca internacional y la integración con los sistemas comerciales globales va a empezar a erosionarse rápidamente a medida que las naciones busquen protección de la guerra económica.

Como nota Fukuyama, el paralelo histórico más cercano de lo que está sucediendo no es Alemania en la década de 1930, ni Rusia en la década de 1990.  Es Roma en el siglo 1 a.C., cuando las instituciones republicanas persistieron mientras las prácticas imperiales tomaban el control. Augusto mantuvo el Senado mientras concentraba todo el poder real en las instituciones imperiales.

Las formas de gobierno republicanas continuaron durante generaciones, mientras que en la realidad la dominación imperial dominaba. Los romanos apoyaron estos cambios por la promesa de prosperidad y seguridad. Los estadounidenses lo hacen por la misma razón. La constitución se mantendrá, el Congreso continuara reuniéndose y las elecciones seguirán celebrándose. Pero el poder real se concentrara en instituciones imperiales que no reconocen restricciones legales sobre su comportamiento, sea nacional o internacional.

La retirada de Estados Unidos de la participación global deja un vacío internacional que difícilmente puede ser llenado. Naciones Unidas se vuelve irrelevante cuando un miembro poderoso ignora su carta, los tribunales internacionales pierden sentido y las obligaciones de los tratados se vuelven arbitrarios o se abandonan por conveniencia política, que termina eventualmente en caos global.

Éste no será un mundo más estable ni más seguro. Es un regreso a la competencia imperial que produjo dos guerras mundiales, con la diferencia de que ahora la capacidad bélica disponible es totalmente diferente. La combinación de ambiciones imperiales con alcance tecnológico global crea la posibilidad de una verdadera dominación mundial de manera que los imperios anteriores no pudieron lograr.

Pero también movimientos de resistencia global con acceso a las mismas tecnologías. El resultado no será una administración pacífica, sino un conflicto asimétrico constante a escala planetaria.

Lo ocurrido en Venezuela, según Fukuyama, representa un punto de no retorno porque sienta precedentes que no pueden revertirse mediante procesos políticos normales. Una vez que se normaliza la captura de jefes de Estado extranjeros, no se puede simplemente decidir volver a respetar la soberanía cuando convenga. Una vez que se demuestra que el derecho internacional no significa nada no se pueden reconstruir los marcos legales con buenas intenciones.

La armada de Estados Unidos tiene nuevos misiles antibarcoEl daño institucional es permanente porque se basa en la capacidad demostrada y no en la autoridad legal. Todos los líderes mundiales saben que Estados Unidos puede usar y usará la fuerza militar contra ellos si la política interna estadounidense lo exige, independientemente de quien ocupe la Casa Blanca.

En el comienzo de un nuevo año no tenemos buenas noticias. Entramos en un sistema internacional posliberal donde las relaciones de poder reemplazan los marcos legales, donde las esferas imperiales reemplazan a los Estados soberanos y donde los conflictos constantes reemplazan los acuerdos negociados.

Lo que lo reemplace será algo mucho más antiguo y más violento: el fin de la ley, el fin de la soberanía y el fin de la idea de que la fuerza no da derecho. La mayoría de los imperios de la historia fueron apoyados por sus poblaciones, porque las políticas imperialistas trajeron riquezas, seguridad y prestigio. Los ciudadanos estadounidenses han venido haciendo lo mismo desde hace bastante tiempo, sin considerar que los costos han sido asumidos por poblaciones extranjeras que no tienen voz en las decisiones imperialistas. 

El subjefe del gabinete de Donald Trump, Stephen Miller, declaró en CNN que “vivimos en un¿Fuerzas Armadas de Estados Unidos listas para la guerra? (II) mundo en el que puedes hablar de todo lo que quieras sobre las sutilezas internacionales y todo lo demás. Pero el mundo real está gobernado por la fuerza y el poder. Éstas son las leyes de hierro del mundo. Somos una súper potencia. Y bajo el presidente Trump, nos comportaremos como una súper potencia”.

Respondiendo al New York Times Trump expresó que sólo su “propia moralidad es lo que potencialmente podría limitar sus poderes globales” agregando que “no necesita el derecho internacional”.

El final de la historia puede que no sea el punto Omega del que hablaba Teilhard de Chardin, ni la sociedad sin clases de Marx, ni mucho menos la democracia liberal de Fukuyama, sino, así como vamos, la autodestrucción humana causada por el holocausto nuclear o la destrucción ecológica.

 

* Profesores de Filosofía chilenos graduados en la Universidad de Chile. Residen en Canadá, desde el 1975. Nieves estuvo 12 meses presa en uno de los campos de concentración durante la dictadura de Augusto Pinochet. Han publicado seis libros de ensayos y poesía. Colaboran con surysur.net y el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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