Jul 1 2014
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Opini贸nPol铆tica

La oposici贸n sufre y Evo avanza

Tras una exitosa cumbre del G77+China, la carrera electoral vuelve a escena con situaciones distintas para los actores: la oposici贸n no sabe c贸mo encontrar la f贸rmula para al menos forzar la segunda vuelta, mientras el binomio Evo Morales-脕lvaro Garc铆a Linera gozan actualmente de cerca del 60 por ciento del respaldo electoral.

Nada parece cambiar el destino de la oposici贸n: su dificultad de construir una alternativa victoriosa para las elecciones generales del 12 de octubre. No hay ning煤n acontecimiento previsible 鈥搚a sea un candidato 煤nico, cualquiera que 茅ste sea, o, para peor, con al menos tres compitiendo por separado contra el l铆der ind铆gena y primer presidente del Estado Plurinacional-, que amenace con revertir el movimiento general del proceso social que se encamina a darle continuidad a la revoluci贸n boliviana del siglo XXI, la m谩s profunda de su historia.

Y es que mientras los partidos de la oposici贸n tienen varios dilemas que enfrentar hasta antes del 14 de julio, cuando el Tribunal Supremo Electoral registre las alianzas pol铆ticas, el Movimiento al Socialismo (MAS) no tropieza con ning煤n problema para calentar motores en la perspectiva de participar de unas elecciones que se proyectan favorables. La organizaci贸n del G77+China, que concentr贸 las fuerzas del gobierno, ya es una exitosa parte de la historia boliviana y el binomio Evo Morales-脕lvaro Garc铆a Linera se disponen a iniciar la campa帽a con una ventaja considerable que, seg煤n el promedio de varios sondeos de opini贸n de los 煤ltimos seis meses, los sit煤a entre 42 y 44 por ciento en cerca de una veintena de ciudades, grandes y peque帽as, a lo que si se suma el promedio de votaci贸n rural, la candidatura oficial estar铆a alrededor del 60 por ciento.

Los dilemas de la oposici贸n van desde definir si hay unidad o no hasta pensar que de diferente le ofrecen a la gente, pasado por una variedad de contradicciones internas muy fuertes. Entretanto, Evo Morales sabe que nadie puede desconocer que su modelo econ贸mico y su proyecto alternativo al capitalismo es incluyente y exitoso, y que el impulso modernizador combinado con la preservaci贸n de la identidad es algo que solo su gobierno ha podido hacer realidad.

El primer dilema de la oposici贸n es decidir, con cabeza fr铆a, si es mejor participar juntos o separados. En la pol铆tica hay sumas que restan, afirmaba en la d茅cada de los 80 el l铆der socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz. Esta puede ser una de ellas. Hay que estar en la cabeza de la gente para imaginar lo que sentir铆an al ver fundidos en un abrazo a Samuel Doria Medina, Juan Del Granado y Rub茅n Costas. El primero y el segundo se han dicho de todo en los 煤ltimos dos meses.

Samuel Doria

Samuel Doria

El empresario y jefe de Unidad Nacional (UN) sostuvo que el jefe del MSM solo est谩 para ser alcalde. El jefe del MSM respondi贸 鈥渘o vamos a reeditar las viejas junt鈥檜chas鈥 y 鈥渘o vamos a hacer alianza con Doria Medina mientras tenga esa visi贸n partidocr谩tica, caduca, comercial, empresarial鈥.

Si optan por ir juntos, la pregunta es 驴c贸mo se define qui茅n es el candidato? Es poco probable que el MSM renuncie a favor de UN. Ah铆 hay factores de vieja data que constituyen un verdadero obst谩culo. El m谩s importante es que a Juan del Granado y otros militantes de ese partido, que han tenido su origen en el MIR, se les cae el discurso de haber roto por la izquierda con Jaime Paz Zamora y Antonio Aranibar.

El jefe del MSM sabe que sus proyecciones electorales lo colocan alrededor del 5%, por lo que renunciar a la candidatura presidencial es un alivio. Pero de ah铆 a respaldar a Doria Medina, sencillamente es un suicidio. Pero tambi茅n no ignora que subordinado al empresario-pol铆tico o insistiendo en su candidatura su despedida de conductor es inevitable. Es m谩s, el propio del Granado dijo el a帽o pasado que si le iba mal se retiraba de la conducci贸n de su partido. Luis Revilla, al que el asesor de Costas ve como candidato- solo tiene que mantenerse callado y dedicado a la gesti贸n de la alcald铆a pace帽a.

Por consiguiente, lo que aparentemente cae de maduro es la postulaci贸n de Rub茅n Costas a la presidencia. El MSM preferir铆a optar por esa alternativa antes que por respaldar a UN. De ah铆 las reuniones de acercamiento entre ambas fuerzas pol铆ticas en los 煤ltimos tres meses y el ofrecimiento que Juan del Granado le hizo al gobernador cruce帽o para que encabece la f贸rmula. Es dif铆cil saber si la posici贸n del MSM es sincera o una jugada pol铆tica para salir con la bandera de la unidad en un momento en que Costas da se帽ales de un nuevo distanciamiento del ex alcalde y dirige su mirada a Doria Medina.

Sin embargo, no obstante que la dirigencia de los 鈥渆mesemes鈥 de verdad quieran a Costas de candidato, eso no les asegura el apoyo entusiasta de su militancia y peor a煤n de una base social de origen popular que dif铆cilmente aceptar谩 votar por un pol铆tico que nunca ha disimulado su desprecio por los kollas. Es probable que esos acercamientos ya est茅n abriendo una brecha entre la dirigencia del MSM y su base social a la que le hablan con discurso de izquierda. Pero a煤n los emesemes tengan que 鈥渃omerse sapos鈥, Costas tampoco les asegura un buen resultado electoral. Las intenciones de voto registradas en los 煤ltimos meses lo colocan entre el 9 y 12%.

bol juan del granado

Juan del Granado

Es muy dif铆cil que Costas pueda entrar al occidente. Ya en el oriente tiene muchos problemas, incluso en la propia Santa Cruz que lo ve como gobernador y no como l铆der nacional. El respaldo electoral en el Beni, que se explica por la presencia de Ernesto Su谩rez Sartori, es quiz谩 lo m谩s importante que tiene, aunque con poca gravitaci贸n en la votaci贸n nacional.

Si finalmente los 鈥渆mesemes鈥 se tragan 鈥渟apos y culebras鈥 y aceptan que Doria Medina sea el candidato de la oposici贸n, la suerte del partido del Granado est谩 echada mucho m谩s r谩pido. Se habr谩 demostrado que todo lo que el oficialismo dice de ellos tiene consistencia: la inclinaci贸n de su jefe pol铆tico a realizar las m谩s extra帽as combinaciones para sobrevivir en el escenario pol铆tico. Con ese paso, que muchos dudas que se concrete, se habr谩 confirmado que el espacio de izquierda est谩 hegemonizado y copado por el MAS.

Doria Medina como candidato es lo que mejor le podr铆a pasar al MAS. El empresario y pol铆tico es poco h谩bil para hacer pol铆tica. Su figura facilita reconstruir en el imaginario de la gente lo que en su momento signific贸 Gonzalo S谩nchez de Lozada y lo que le pas贸 luego por no hacer una lectura objetiva de la nueva relaci贸n de fuerzas en la sociedad y los proyectos en disputa. El empresario da lugar a una mayor polarizaci贸n.

Por lo dem谩s, el empresario-pol铆tico no le ha jugado muy transparente ni a la gente ni a sus aliados. Por un lado, se eligi贸 candidato mediante una encuesta en un universo reducido y no mediante primarias tal como ofreci贸 en principio. Por otro lado, habla de un Frente Amplio que no tiene personer铆a, a sabiendas de que sus aliados no les quedar谩 otra que aceptar ir con la sigla de UN. Eso modifica las relaciones de fuerzas internas y peor a煤n si hay frente 煤nico. Ya el MSD ha dicho que para ellos solo cuenta UN.

Un escenario como esos abre el riesgo de reinstalar en el imaginario social dos experiencias que es poco probable que la mayor parte de la poblaci贸n respalde: por un lado, el gobierno de la UDP, pues todav铆a queda el recuerdo de un frente contradictorio que ten铆a grandes dificultades para ponerse de acuerdo sobre qu茅 medidas tomar, en un contexto de relaci贸n de fuerzas desfavorable para el presidente Hern谩n Siles Suazo. Por otro lado, las dos d茅cadas de neoliberalismo, donde hab铆a que unirse para darle algo de legitimidad a una democracia de pactos en la que la gente votaba pero no eleg铆a.

Esta vez, si se concreta una forzada unidad, que ser谩 m谩s por el esfuerzo de la embajada de Estados Unidos y la derecha europea que por voluntad de los jefes de la oposici贸n, lo que se ver谩 es un frente 煤nico 鈥減egado鈥 con 鈥渃hicle鈥 que dif铆cilmente podr谩 sobrevivir a sus contradicciones cinco a帽os y m谩s a煤n teniendo al frente a movimientos sociales cohesionados y con una relaci贸n de fuerzas altamente favorable en la sociedad civil.bol mas

El segundo dilema, en el caso hipot茅tico que vayan juntos, es qu茅 ofrecerle al pa铆s como alternativa que sea distinta a lo que se est谩 haciendo. En lo discursivo, que por lo general nada tiene que ver con la realidad, el MSM y UN tendr铆an mayor afinidad. Vayamos por partes: el MSM se define de izquierda y UN, en boca de Doria Medina, dice que es una 鈥渋zquierda no doctrinaria鈥. Ninguno de los dos se ha pronunciado contrario al 鈥減roceso de cambio鈥, lo que m谩s que una fortaleza expresa una debilidad pues muestra la hegemon铆a lograda por el MAS y las dimensiones de la cancha donde se deber谩 jugar. Entonces, si ambos partidos dicen discursivamente que van a continuar por el camino abierto por el actual gobierno y los movimientos sociales, se enfrentan al imaginario de sectores dispersos de la sociedad que en ocho a帽os no terminan de aceptar que hay una Bolivia diferente. Esos sectores lo que no ocultan es su deseo de desplazar a los indios, obreros y clase media patri贸tica del poder, para volver a instalar 鈥渆l poder de los hombres y mujeres bien鈥 (colonialidad del poder)

La situaci贸n es m谩s delicada con el MDS. En el seminario organizado en la ciudad de Santa Cruz junto a Mario Vargas Llosa 鈥搇a punta de lanza intelectual de las agresiones no democr谩ticas que enfrenta Venezuela-, los 鈥渄em贸cratas鈥 no han ocultado su cerrada apuesta por el libre comercio y la iniciativa privada, lo que en buenas cuentas significa volver a la era de las privatizaciones.

Empero, como resultado de las relaciones de fuerza y el sistema de creencias vigente en el pa铆s, es seguro que la agenda visible de la oposici贸n no contemple su apuesta por la transnacionalizaci贸n de la econom铆a. Eso no le dar铆a votos m谩s que de una minor铆a que siente nostalgia por el pasado. El problema est谩 en que hay un pasado que los acompa帽a. Doria Medina promovi贸 la privatizaci贸n de todo lo que pudo mientras fue ministro, Juan del Granado aval贸 el proceso de 鈥渃apitalizaci贸n鈥 en el primer gobierno del MNR y Rub茅n Costas siempre abraz贸 la econom铆a de mercado. Es m谩s, hay sectores que pueden no tragarse a Evo, pero los beneficios que han obtenido estos a帽os muy dif铆cilmente los har铆a optar por algo que no les garantice estabilidad.

En s铆ntesis, est谩n entrampados. No pueden ofrecer lo que realmente quieren: transnacionalizar la econom铆a para la apropiaci贸n privada de los recursos del pa铆s y volver a limitar las conquistas sociales como los bonos, el aumento de salarios y el doble aguinaldo por citar algunos. Eso no les dar铆a votos y en el caso hipot茅tico de ser gobierno y tomar esas medidas la presi贸n social los quitar铆a en un par de a帽os por la v铆a del refer茅ndum revocatorio.

El tercer dilema es qu茅 hacer, si cada quien va con candidato propio, para evitar un triunfo aplastante del MAS y Evo Morales, y c贸mo ingresar con ciertas posibilidades en otros territorios que no son los suyos. Un mirada al pasado inmediato podr铆a inducir a pensar que de los tres partidos, el MSM y MDS son los mejor posicionados territorialmente. El primero en la ciudad de La Paz y el segundo en Santa Cruz, Beni, Tarija y Sucre. Costas y del Granado tienen presencia regional y no nacional. UN no tiene precisamente un referente regional donde sea fuerte.

Pero no todo es lo que parece. Si uno aprecia la intenci贸n de voto promedio para el jefe del MSM de los 煤ltimos meses, no es dif铆cil concluir que no supera el 4 por ciento en los departamentos del oriente. En el departamento de La Paz tampoco le va bien pues apenas se mueve por el 6 por ciento. El MAS es hegem贸nico. A la inversa, Costas es fuerte en el departamento del Beni y es evidente que en Santa Cruz, Pando y Tarija ya no representa lo que en su momento fue en el Conalde.

En este escenario, la participaci贸n fragmentada de la oposici贸n solo estar铆a destinada a impedir que el MAS alcance los dos tercios en la Asamblea Legislativa Plurinacional y de esa manera bloquear la aprobaci贸n de iniciativas legislativas importantes. Pero esa es una mirada que subestima la historia reciente y el vigor de los movimientos sociales, cuya capacidad de organizar la hegemon铆a en la sociedad ya ha dado muestras suficientes de su fortaleza para romper las amenazas al proceso de cambio.

 

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