Dic 31 2022
190 lecturas

Pol铆tica

La tercera presidencia de Lula en un pa铆s totalmente cambiado y en crisis

Luiz In谩cio Lula da Silva volvi贸 a la Presidencia tras haber derrotado a Jair Bolsonaro por un escaso margen. Si bien el otrora obrero metal煤rgico logr贸 salir de la prisi贸n y regresar al poder articulando una amplia alianza democr谩tica de centroderecha a centroizquierda, el bolsonarismo mostr贸 resiliencia como expresi贸n de una parte importante de la sociedad brasile帽a.

鈥淎 partir del 1 de enero de 2023 voy a gobernar para los 215 millones de brasile帽os, no solo para los que me votaron鈥, prometi贸, sabiendo que no va a ser f谩cil hacerlo con un Congreso en manos de la derecha y con la casta militar que cogobern贸 con Bolsonaro.

Los analistas se帽alan que el bolsonarismo sobrevivir谩 como una oposici贸n fuerte, incluso porque eligi贸 muchos senadores y diputados fieles y cuenta (por ahora) con el aval de los mandos castrenses.

El imaginario alimentado por una memoria sesgada del poder militar de 1964 a 1985, 茅poca del 鈥渕ilagro brasile帽o鈥 de crecimiento econ贸mico cercano a 10 % al a帽o y r谩pida expansi贸n de la clase media urbana, ya perdi贸 su combustible y la confianza en los militares cay贸 de 39 % en 2019 a 30 % en 2022.

Las protestas golpistas crecen en rechazo popular, tras el bloqueo en noviembre de carreteras y el terror por el incendio de autobuses y autom贸viles en la noche del 12 de diciembre en Brasilia. Los campamentos bolsonaristas delante de los cuarteles siguen desde el inicio de noviembre pidiendo un golpe militar que impida la asunci贸n de Lula.

Desmantelar el Estado brasile帽o fue la tarea en que Jair Bolsonaro. Su pol铆tica fue una acci贸n permanente contra el Estado, al subvertir su car谩cter laico y someter a sus prop贸sitos instituciones estatales que, en muchos casos, pasaron a actuar en contra de sus misiones originales, como la Fundaci贸n Nacional del Indio (de de valorizaci贸n de la cultura afrobrasile帽a), adem谩s de buena parte de los 贸rganos ambientales y culturales.

Decir que Brasil sali贸 de las urnas como un pa铆s dividido es un eufemismo: est谩 pr谩cticamente partido en dos. Lula obtuvo 60,3 millones de votos en la segunda vuelta frente a los 58,2 millones de Bolsonaro. Una diferencia m铆nima (50,9% frente a 49,1% de los votos v谩lidos) sobre los 124 millones de votantes. Unos 32 millones de brasile帽os -20,5% de los con derecho a voto- no acudieron a las urnas aunque el voto es obligatorio y los 铆ndices de abstenci贸n eran tradicionalmente bajos.

Sin dudas, el Brasil que sale de la elecciones no tiene buena cara y el error mayor del聽聽nuevo gobierno de Lula ser铆a pensar que el pa铆s y la sociedad son las mismas que hace dos d茅cadas y se olvidara, como en los tres gobiernos anteriores del Partido de los Trabajadores (PT) de que la inclusi贸n econ贸mica no significa necesariamente inclusi贸n social.

El fil贸sofo y polit贸logo Gilberto Carvalho, fundador del PT y enlace entre los movimientos sociales y la sociedad civil organizada durante los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, record贸 que 鈥淓l gobierno de Lula fue un gobierno poroso, que se abri贸 a la sociedad, pero la participaci贸n social fue limitada porque sirvi贸 a una sociedad elitista, organizada, con conciencia y experiencia organizativa.

No somos capaces de dialogar con la gran masa, admiti贸 Carvalho, y como explicaci贸n se帽al贸 que las protestas de 2013 y 鈥渓a ausencia de gente para defender nuestro proyecto frente al juicio pol铆tico鈥 a Dilma Rousseff, demuestran 鈥渜ue la inclusi贸n fue econ贸mica, bien hecha, meritoria, pero no hubo inclusi贸n ciudadana鈥, dice.

En sus dos primeros mandatos (2003-2010), Lula promovi贸 una serie de programas sociales asistenciales para mejorar las condiciones materiales de vida de los sectores m谩s pobres, pero nunca atac贸 las ra铆ces estructurales de la profunda desigualdad del pa铆s. El聽芦lulismo禄, como lodefine el polit贸logo Andr茅 Singer, fue una forma de reformismo d茅bil y de conciliaci贸n permanente con las elites pol铆ticas y econ贸micas tradicionales.

No hay que olvidar que, los gobiernos encabezados por el聽PT聽promulgaron importantes reformas que, por primera vez, dieron acceso a la educaci贸n superior a millones de mujeres y varones j贸venes de las periferias, la mayor铆a afrodescendientes. Casi todos ellos fueron los primeros de sus familias en poder ir a la universidad y en so帽ar con el ascenso social.https://e00-elmundo.uecdn.es/america/imagenes/2012/09/20/brasil/1348172399_0.jpg

Esta 芦nueva clase media禄 tuvo por unos a帽os, un acceso a bienes de consumo que antes era impensable, hasta que la gran recesi贸n durante el gobierno de Dilma Rousseff聽聽(2015), que profundizara el golpista de Michel Temer (2016-2018) y luego el gobierno de Bolsonaro, decenas de millones de brasile帽os fueron sumergidos otra vez por debajo de la l铆nea de pobreza.

Quiz谩 a la dirigencia petista les parezcan rid铆culas las protestas de los bolsonaristas tras las elecciones, denunciando 鈥渇raude鈥, pero esa聽聽es una se帽al de lo que vendr谩 con Lula en el gobierno. El a煤n presidente Jair Bolsonaro se presenta como un聽聽l铆der popular de derecha, algo novedoso en las 煤ltimas d茅cadas en Brasil. M谩s all谩 de los adjetivos que le quieran sumar, es un l铆der de la ultraderecha, que es popular, con lenguaje popular, con costumbres populares.

Carvalho, director de la Escuela Nacional de Formaci贸n del PT, se帽ala que el partido envejeci贸 y perdi贸 contacto con las periferias hoy 鈥渙cupadas por el narcotr谩fico, las milicias y los neopentecostales鈥.聽聽No es el mismo聽聽Brasil de principios de siglo: el movimiento sindical fuerte en aquel entonces, desde el ABC paulista, del contrato formal, ya no existe. Hoy es el mundo de la informalidad, del salto de la manipulaci贸n comunicacional que trajo Internet.Qu茅 pas贸 con la participaci贸n ciudadana en Brasil? | openDemocracy

驴Han pensado los intelectuales del PT c贸mo garantizar la聽聽participaci贸n popular y c贸mo se debe dialogar con el otro polo? Durante demasiados a帽os los militantes -sobre todo los intelectuales- lulistas se dedicaron a hablar entre ellos, en la burbuja, y creen que eso se llama di谩logo social.

El desaf铆o es repensar el concepto de participaci贸n, ampli谩ndolo m谩s all谩 de la 茅lite, la sociedad organizada, las organizaciones, las ONGs鈥 para dialogar con la masa, much铆simo m谩s numerosa, que quiz谩 no tiene cultura de participaci贸n pero que siempre (e hist贸ricamente) se organiza de alguna manera, como la juventud que se sum贸 a la campa帽a, pese a la resistencia de los viejos cuadros.

Los an谩lisis m谩s profundos se帽alan que la dirigencia del PT debiera encontrar la forma de comunicarse con los evang茅licos, porque la realidad es que aquella periferia que era ocupada por las comunidades eclesiales de base y por las Pastorales cat贸licas (progresista en aquel Brasil de principios de siglo) ahora es ocupada por los neopentecostales, el narcotr谩fico y las milicias. Ya no es el mundo laboral del ABC paulista, del movimiento sindical, del contrato formal, es el mundo de la informalidad, de este salto comunicativo que ha tra铆do Internet. Es otro Brasil.

Cuando el PT era gobierno, los evang茅licos estaban interesados en tener relaciones y cuando cay贸, voltearon al otro N煤mero de evang茅licos superar谩 a cat贸licos en Brasil en el a帽o 2032 - Acontecer Cristiano - Noticias Cristianaslado. La realidad es que nadie en el PT se preocup贸 por mantener contactos s贸lidos con las bases. De los 20 mil candidatos a concejales en 2020 dos mil eran evang茅licos.

Los movimientos sociales, como el Movimiento de Afectados por las Represas (MAB) y el Movimiento de los Trabajadores sin Tierra (MST) surgieron y fueron estimulados聽聽por la labor de base de la Iglesia cat贸lica progresista. Pero el Papa Juan Pablo II hizo el trato con el presidente estadounidense Ronald Reagan para perseguir a la Teolog铆a de la Liberaci贸n, cortando una fuente de movimientos sociales en toda Am茅rica Latina y al mismo tiempo enviaron neopentecostales a la regi贸n.

Pero tampoco ser铆a la primera vez que las elites -preocupadas por no perder sus posiciones- desperdicien esa energ铆a transformadora, desde帽en sus ideas y propuestas, aun sabiendo que el futuro es de ellos.

Es con esos millones de bolsonaristas y/o derechistas, especialmente con los evang茅licos, que el lulismo debe aprender a dialogar, pese a que durante la campa帽a, Lula se resistiera聽聽a la idea de que ten铆a que comunicarse espec铆ficamente con este grupo. Hasta que al final de la segunda vuelta, el PT lanz贸 la carta a los evang茅licos, pero con la resistencia de Lula.Desde las alcantarillas. Bolsonaristas hacen saludo nazi en ciudad del sur de Brasil

Carvalho habla聽聽de crear muchas c茅lulas, en cada barrio, que busquen reorganizar a la poblaci贸n, como ante lo hicieran las comunidades eclesi谩sticas de base, esta vez sin car谩cter religioso. Se trata de crear un ambiente familiar en peque帽os grupos para mirar y analizar la realidad, en el viejo m茅todo de Paulo Freire: la educaci贸n desde la lucha y la vida pol铆tica.

Que estos comit茅s se articulen realmente con la sociedad organizada depende de la habilidad de meterse en la cultura popular para buscar la forma de seducir, atraer聽聽y聽聽organizar a esta juventud y a toda esta gente que no se adapta a la forma tradicional de hacer pol铆tica del PT.

La dirigencia lulista a煤n no ha discutido la perentoria necesidad de una pol铆tica comunicacional y quiz谩, como antes, la deje en manos de la gente de O Globo. Sin comunicaci贸n propia, el gobierno y el pa铆s quedan a merced del terrorismo de los medios hegem贸nicos (trasnacionales y nacionales) y no se podr谩 llevar a cabo una educaci贸n popular masiva.

La lucha comunicacional bien podr铆a estar en manos de universitarios, en un proyecto para combatir el analfabetismo y el analfabetismo funcional, montando brigadas de trabajo en las periferias. Esa tambi茅n es una forma de hacer pol铆tica.La Batalla Comunicacional en Am茅rica Latina鈥, un seminario de reflexi贸n para la regi贸n 鈥 Canal Abierto

La lucha comunicacional comienza por no enredarse con el l茅xico neoliberal. 鈥淣uevo laberinto fiscal鈥, 鈥渓a proporci贸n deuda/PIB鈥, 鈥済anar confianza del mercado鈥 y otros t茅rminos supuestamente cient铆ficos no son m谩s que argucias liberales para quitar la inversi贸n p煤blica y el desarrollo para favorecer el mundo financiero. El problema radica en que los sectores progresistas los toman como nuevos paradigmas econ贸micos.

Si los brasile帽os m谩s pobres tuvieron la ilusi贸n de cambiar de clase social durante los dos gobiernos de Lula y el primer mandato de Dilma Rousseff, sus condiciones de vida reales no se modificaron. El asistencialismo poco cambi贸 en las interminables periferias de las grandes ciudades, sin transporte p煤blico de calidad, sin educaci贸n, sin sanidad, sin lugares de encuentro y de oferta cultural.

Con ello se aliment贸 la frustraci贸n, abriendo el camino para las iglesias pentecostales, que saben operar como espacios comunitarios en contextos de elevada precariedad social, ofreciendo una red de apoyo mutuo y de socializaci贸n que el Estado no brinda y exigen, a cambio, el respeto de una serie de comportamientos profundamente conservadores, adem谩s del pago del聽diezmo, el聽聽10% de todo lo que ganan los fieles.

Lamentablemente, los sectores m谩s duros de la Iglesia cat贸lica aprovecharon este discurso para impulsar una agenda de valores cada vez m谩s conservadora, empezando por una f茅rrea oposici贸n al aborto. Al auge del populismo autoritario, ahora llaman a protagonizar el聽contragolpe cultural.

Simone Tebet: La tercera candidata m谩s votada en Brasil da su apoyo a Lula para la segunda vuelta | Internacional | EL PA脥SLa candidata m谩s votada entre quienes no pasaron a la segunda vuelta, Simone Tebet, que hab铆a recibido 4,9 millones de votos,聽qued贸 fuera del gabinete de Lula, por ego铆smos partidarios seg煤n Forum21. Al igual que Marina Silva, la ecologista y pedagoga brasile帽a.

Ni el tiro del final le sali贸 a Bolsonaro. La selecci贸n de f煤tbol volvi贸 en silencio tras su estrepitoso fracaso en Catar, con un alica铆do Neymar, que hab铆a anunciado su apoyo al ultraderechista. Lula sostuvo que Neymar apoy贸 a Bolsonaro porque 鈥渢iene miedo鈥 que con el cambio de gobierno salga a la luz el tema de su evasi贸n millonaria de impuestos que su padre negocia con Paulo Guedes, el ministro de Econom铆a鈥

*Periodista y comunic贸logo uruguayo. Mag铆ster en Integraci贸n. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundaci贸n para la Integraci贸n Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

 

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


A帽adir comentario

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende c贸mo se procesan los datos de tus comentarios.