Ago 28 2021
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Despacito por las piedrasSociedad

Las dos orillas (una nota chovinista)

La culpa la tienen los gallegos, los conquistadores. El solar en el que está emplazada la Casa Rosada fue, durante toda la historia de Buenos Aires, la sede de las distintas y sucesivas autoridades políticas que gobernaron el país desde que en 1580 a Juan de Garay se le dio por fundarla. O sea, la diferencia viene de la época de la colonia. Santa María del Buen Ayre comenzó viviendo del contrabando y del tráfico de esclavos.

O sea, los esclavistas y los contrabandistas eran, en aquellas √©pocas del miri√Īaque, las personas m√°s distinguidas de la aldea, apellidos ‚Äúilustres‚ÄĚ, algunos de los cuales llegan hasta estos pand√©micos d√≠as, tras beneficiarse de todos los gobiernos olig√°rquicos, civiles o militares. Los del puerto impusieron su supremac√≠a, su superioridad, gracias al puerto, claro.11 de junio de 1580: Juan de Garay funda Buenos Aires

Pero, dicen los historiadores, que el puerto ni siquiera ten√≠a muelle. Cuenta Santiago Varela (no por haberlo presenciado) que era un puerto al que hab√≠a que llegar en carro tirado por mulas o caballos. ‚ÄúIncluso G√ľemes en 1806 se dio el lujo de abordar una goleta inglesa, no desde otro barco, ¬°sino con una carga de caballer√≠a! Fue la primera vez que un caballo escuch√≥ gritar ¬°Al abordaje!‚ÄĚ.

Fue G√ľemes, o mejor dicho el salte√Īo Mart√≠n Miguel Juan de Mata G√ľemes Montero de Goyechea y la Corte, h√©roe de la independencia, ¬†que con muy escasos recursos libr√≥ una constante guerra de guerrilla, la Guerra Gaucha, deteniendo seis invasiones del ej√©rcito espa√Īol. Dec√≠a, era G√ľemes, no Sandok√°n.

Los descendientes de los contrabandistas y esclavistas viajaban a Francia y se tra√≠an arquitectos capaces de reproducir en Buenos Aires las mansiones, con materiales, plater√≠a y manteler√≠a europeas (adem√°s de alguna cocotte, claro). Quer√≠a ser la Par√≠s del Sur, tanto que algunos a√Īos despu√©s a las alienadas autoridades de la ciudad se les dio por tirar abajo las alas del Cabildo para poder abrir avenidas y diagonales.

La Par√≠s De Sudam√©rica: Los 10 Palacios Porte√Īos Que Ten√©s Que Conocer | Buenos Aires To GoPalacios y petit hoteles son parte de la tradicional Buenos Aires a√ļn hoy. La culpa de que se haya desarrollado as√≠ la tienen los orientales, los de la Banda Oriental, que se les dio por reconquistar en 1806 la ciudad del Buen Ayre, que hab√≠a ca√≠do en manos de los soldados ingleses (los comerciantes y las empresas no se fueran nunca del puerto).

Y Buenos Aires comenz√≥ a crecer de espaldas al r√≠o de la Plata, mientras Montevideo se expand√≠a de cara al estuario: su vida siempre fue -y es- de cara a las ramblas. Ni el puerto respet√≥ la seudo piqueta del progreso en Buenos Aires, los barcos fueron desapareciendo del puerto y aparecieron edificios de 30, 40 pisos, cuya tarea principal es tapar el r√≠o para el resto de la ciudad. Para poder mirar la costa uruguaya en una ma√Īana despejada, hay que tener mucha plata, y habitar en uno de esos monstruos que imitan a grandes edificios de ciudades que nada tienen que ver con nuestra idiosincracia.

¬ŅO s√≠? El porte√Īo promedio jam√°s ve el r√≠o, el montevideano convive con √©l, con sus playas, con sus ramblas. Es m√°s, en 1973 llegu√© a conocer una playa en la Costanera Norte llamada Saint Tropez (siempre queriendo imitar a los franceses), una verdadera olla de agua sucia frente al monumento de Lola Mora, all√≠ donde ahora aparece el Parque Ecol√≥gico. Hoy, el gobierno neoliberal de la ciudad quiere construir edificios en los terrenos p√ļblicos al lado del r√≠o, para que sus inmobiliarias hagan sus negocios, a cinco mil d√≥lares el metro cuadrado.

Tour de arquitectura en Buenos Aires - Puerto Madero - ArtchitectoursPor ahora, la gente se lo ha impedido. Algunos, en defensa de los espacios p√ļblicos, otros porque temen que alg√ļn avi√≥n no le emboque al Aeroparque Metropolitano. Pero seguramente habr√° quien proponga desde los medios hegem√≥nicos trasladar el aeropuerto a alguna localidad lejana, para que no moleste a los nuevos ricos porte√Īos.

Pero la piqueta del progreso, que nos dej√≥ sin el Conventillo del Medio en Montevideo, en manos del gobierno neoliberal de la ciudad de Buenos Aires acaba de asesinar al √ļltimo potrero porte√Īo, en el Parque Centenario, de cara al Hospital naval, donde a cualquier hora del d√≠a hab√≠a gente jugando al f√ļtbol y ahora amenazan con torres de apartamentos con amenities.

Lo cierto es que siempre, los que viv√≠an al este de los r√≠os Uruguay y de la Plata, fueron orientales: primero cuando viv√≠an en la Banda Oriental del virreinato del R√≠o de la Plata y luego, cuando en 1825 los ingleses deciden que se deb√≠a declarar la independencia de ese estado tap√≥n que hab√≠an creado, y le ponen el nombre de Rep√ļblica Oriental del Uruguay. Orientales en la vida, y en la muerte tambi√©n.

Cuenta la leyenda que en la noche del 18 de abril de 1825, Juan Antonio Lavalleja, y sus 32 hombres (conocidos luego como los 33 Orientales) embarcaron y avanzaron cuidadosamente por las islas del delta del r√≠o Paran√°, evitando la vigilancia de la flota brasile√Īa, cruzaron el r√≠o Uruguay en dos lanchas y desembarcaron en la Playa de la LOS 33 ORIENTALES (18/04/1825) ‚Äď El arc√≥n de la historia ArgentinaAgraciada, donde desplegaron la bandera de tres franjas horizontales roja, azul y blanca, colores tradicionalmente usados desde los tiempos del Pepe Artigas, con la inscripci√≥n Libertad o Muerte.

Hac√≠a meses que los orientales preparaban el cruce para comenzar la liberaci√≥n de la Banda Oriental del dominio brasile√Īo, pero ‚Äďcuenta la leyenda negra- a Lavalleja y sus hombres les gustaban las pulper√≠as, las payadas ‚ÄďJuan Antonio era uno de los guitarreros que no dejaban dormir a los espa√Īoles en el Sitio de Montevideo- , las vidalas, el vino, y la invasi√≥n no fue tan planificada sino que fue apurada por el ultim√°tum que le dieron los hacendados argentinos que financiaban la expedici√≥n y la compra de caballos, del otro lado del r√≠o, a los hermanos Ruiz.

La broma de los uruguayos es que los 33 orientales eran 34, con el que sacó la foto (el óleo de Juan Manuel Blanes que no falta en ninguna escuela).

Pucha. Uno va a Wikipedia y se entera que Montevideo est√° catalogado como una ciudad global de categor√≠a ¬ębeta¬Ľ. Se posiciona como la s√©ptima urbe de Latinoam√©rica y la 73 del mundo. Fue la octava ciudad m√°s visitada de Am√©rica Latina por extranjeros en 2013. Ha sido calificada como la ciudad con mejor calidad de vida de dicha regi√≥n en 2018, puesto que ha mantenido cada a√Īo desde 2006 (hasta la llegada de Cuquito Lacalle y su banda neoliberal al gobierno).

Montevideo es la ciudad sudamericana con mayor calidad de vida - NoticiasY uno sabe que el Uruguay no es un río, sino un cielo azul que viaja, pintor de nubes, caminos, con sabor a mieles ruanas… como diría Aníbal Zampayo.

Montevideo pas√≥ de mano continuamente. Cuenta la historia que el 22 de noviembre de 1723, el portugu√©s Manuel de Freytas Fonseca fund√≥ el fuerte de Montevideo. El 22 de enero de 1724 los espa√Īoles de Buenos Aires, organizada por el gobernador espa√Īol en esa ciudad, Bruno Mauricio de Zabala, desplazaron a los portugueses y comenzaron a poblar la zona con seis familias provenientes del otro lado del charco.

Obviamente, su importancia como principal puerto del virreinato le granje√≥ en varias oportunidades enfrentamientos con la capital, Buenos Aires. Una rivalidad que comenz√≥ hace apenas 245 a√Īos. Pero siempre los espa√Īoles fueron los que metieron la pata. El 3 de febrero de 1807 las tropas inglesas al mando del general Samuel Aychamuty ocuparon la ciudad, que fue reconquistada por las tropas enviadas por Montevido, que pas√≥ a ser ‚Äúla muy fiel y reconquistadora‚ÄĚ. Lo que no me qued√≥ en claro es si los se√Īoritos porte√Īos realmente quer√≠an librarse de los ingleses.

Fortaleza General Artigas - Monument / Landmark in MontevideoA Montevideo lo descubrieron los portugueses, dicen:¬† Monte vide eu, grit√≥ el marino, dicen unos, Monte VI de este a oeste, alegan otros. Montevideo qu√© lindo te veo, con tu Cerro y la fortaleza, cantaban en los carnavales de los a√Īos 50. El Cerro tiene 132 metros de altitud y es un granito que se destaca en la lisa orograf√≠a de un pa√≠s cuya altura mayor es¬† la del Cerro de las √Ānimas, oficialmente de 501 metros de altura (as√≠ puede figurar en los mapas), pero que en realidad no llega a esa altitud.

Puerto de inmigrantes que ven√≠an a Am√©rica y ca√≠an en Montevideo, del que nunca hab√≠an o√≠do hablar, a trabajar en sus frigor√≠ficos cargando medias reses. Pero, de todas formas, una ciudad hecha de cara al mar (bueno, al r√≠o), aprovechando las playas que bordean la amplia bah√≠a y siguen hasta que el r√≠o se convierten en Oc√©ano Atl√°ntico, 125 kil√≥metros al este, justo ah√≠ donde los porte√Īos con plata van a veranear, Punta del Este.

Montevideo del delantal o t√ļnica y mo√Īo para que todos los ni√Īos fueran iguales en la escuela, la de silencio-hospital, dir√≠a Mario Benedetti. No es nada raro que uno vea a un se√Īor salir de su oficina con un portafolios o bolso, caminar unas cuadras, quitarse la ropa, quedarse en traje de ba√Īo. Ni que del bolso o portafolios aparezca un termo y un mate.

O que en cualquier estaci√≥n los muchachos, los viejos, los ni√Īos, aprovechen las anchas veredas de la rambla para sentarse a tomar unos mates, alguna cerveza, comer algunos bizcochos o s√°ndwiches de salame y queso, reunirse con amigos, con la familia, con los compa√Īeros; mirar las gaviotas y el atardecer, mientras hablan de f√ļtbol, de pol√≠tica, de los hijos, de la novia o el novio, de lo de todos los d√≠as. Alguna vez tambi√©n hablaron de librarse de la dictadura.Qu√© pa√≠s es el verdadero rey del mate: Argentina, Paraguay o Uruguay? - BBC News Mundo | Mate uruguayo, Uruguay, Argentina

En ese mismo puerto de Montevideo, el 25 de febrero de 1833 fueron embarcados Mar√≠a Micaela Guyunusa, embarazada de dos meses, ¬†Laureano Tacuab√© Mart√≠nez, el cacique Vaimaca Pir√ļ y el cham√°n Senacua Senaqu√©, ind√≠genas charr√ļas, para ser exhibidos y estudiados en un zool√≥gico humano de Par√≠s, y evaluados por los miembros de la Academia de Ciencias de Francia, por orden del primer presidente uruguayo, Fructuoso Rivera, quien ya hab√≠a encabezado la matanza de indios en la batalla de Salsipuedes, vendiendo como esclavos a los sobrevivientes.

El grupo es conocido en Uruguay como ‚Äúlos √ļltimos charr√ļas‚ÄĚ. En el env√≠o se inclu√≠an tambi√©n un par de √Īand√ļes, considerados ¬†tan ex√≥ticos como los ind√≠genas y todos fueron introducidos en Francia sin siquiera cumplir con los requisitos legales de la √©poca. La historia de su desgracia, convertida en leyenda, marc√≥ toda la historia del nuevo pa√≠s-tap√≥n, que un lustro antes hab√≠an ‚Äúinventado‚ÄĚ los ingleses. Hoy s√≥lo se los recuerda en un monumento, en las riberas del arroyo Miguelete, de espaldas al Rosedal.

La revancha lleg√≥ en los primeros Juego Ol√≠mpicos de la modernidad, precisamente en Par√≠s, en 1924. La primera pr√°ctica de los ‚Äúsalvajes‚ÄĚ uruguayos (seg√ļn la prensa parisina), fue una humorada: los jugadores, con el inolvidable Jos√© Nazazzi a la cabeza, salieron a¬† la cancha con plumas en la cabeza, y reventaban la pelota lo m√°s lejos que ANOTANDO F√öTBOL *: F√öTBOL OLIMPICO 1924 * URUGUAY CAMPE√ďNpod√≠an. Moraleja: vencieron 7-0 a Yugoslavia, 3-0 a Estados Unidos, 5-1 a Francia, 2-1 a Holanda y 3-0 a Suiza en la final: los descendientes de Guyunusa, Tacuab√©, Vaimaca y Senacua, ¬†fueron los primeros campeones ol√≠mpicos de f√ļtbol‚Ķ

Despu√©s de casi tres siglos, uno aprende que uruguayo que triunfe en Buenos Aires pasa a ser rioplatense. Perdemos todo aquello de anarquistas-conservadores, que no nos guste que nadie nos mande‚Ķ y tampoco nos gusta cambiar. En realidad los uruguayos vivimos en una continua contradicci√≥n con lo que fue el pa√≠s o lo que fuimos como pueblo. Porque no fuimos uruguayos sino orientales, de la Rep√ļblica Oriental del Uruguay (Rodel√ļ, para los amigos).

Pero cambia, todo cambia: estamos orgullosos del puerto de Montevideo, pero h√©te aqu√≠ que est√° en manos de una trasnacional belga hasta las carnestolendas griegas, al igual que toda la ribera de los r√≠os entregada a las forestales-papeleras n√≥rdicas, para que nos dejen sin agua ni vegetaci√≥n. Dec√≠a Galeano que tenemos cierta tendencia a creer que nuestro pa√≠s existe, pero que el mundo no se entera. Yo les contestaba que el Uruguay es s√≥lo un estado de √°nimo.CDA - Centro Despachantes de Aduana de la Republica Argentina - El puerto de Buenos Aires confirma su domicilio por los pr√≥ximos 50 a√Īos

Pero, en Buenos Aires, para ver un poco de río hay que pasar por perímetros portuarios de dudosa seguridad, atravesar zonas industriales y evitar que un tren de carga o un camión de doble tracción te pise. Pero es cierto que van sacando los barcos del puerto, pero no por higiene, sino para poder construir edificios de 30 pisos que cumplan su cometido de taparle el río al resto de los ciudadanos.

Me consta que hay muchos, muchos porte√Īos que nunca vieron el r√≠o. ¬°Pobres!

*Periodista y comunicólogo uruguayo, editor de surysur.net. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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