Abr 1 2006
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Política

LIBERALES EX BALMACEDISTAS – Y SOCIALISTAS EX ALLENDISTAS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Posterior a la revoluci√≥n de 1891, los balmacedistas fundaron un nuevo Partido Liberal Democr√°tico que, en sus comienzos, se ali√≥ con los laicos radicales, liberales y dem√≥cratas que, en ese tiempo, constitu√≠an la izquierda laica del r√©gimen parlamentario. Al poco andar, a punta de halagos y servicios a los militantes expulsados de la administraci√≥n p√ļblica, el cambullonero, especulador y jugador, Juan Luis Sanfuentes, se transform√≥ en el l√≠der de los ingenuos balmacedistas.

En 1906, los seguidores del candidato liberal democrático, Juan Luis Sanfuentes, publicaban un folleto que decía lo siguiente: “El país quiere ser rico a toda costa y todos queremos serlo
(algo así como la utopía del presidente socialista, profesor Ricardo Lagos).

“El país quiere hombres nuevos y emprendedores
‚Äďal estilo Fernando Flores, Oscar Guillermo Garret√≥n o Enrique Correa‚Äď
hombres a quienes no sobrecoja el p√°nico en el mercado
‚Äďcomo Daniel L√≥pez Pinochet y sus m√ļltiples disc√≠pulos en la Concertaci√≥n‚Äď
y que sean capaces de lanzar la patria por los caminos que llevan a la prosperidad y la riqueza‚ÄĚ
‚Äďplenamente lograda en el reinado de Luis XIV Ricardo Lagos-.

¬ę¬ŅQu√© importa que nuestro candidato no haya pronunciado estrepitosos discursos en el Senado?
‚ÄďEduardo L√°zaro Frei Ruiz-Tagle lleg√≥ a presidente del Senado sin pronunciar ni una sola palabra‚Äď.

¬ę¬ŅDe qu√© nos servir√≠an hoy, Andr√©s Bello, Mariano Ega√Īa, Manuel Montt, Antonio Varas, Garc√≠a Reyes, Tocornal, Err√°zuriz Za√Īartu, Irarr√°zabal, Santa Mar√≠a y nuestro mism√≠simo Balmaceda?‚ÄĚ
(Hoy los socialistas podrían decir lo mismo de Salvador Allende).

Sanfuentes era sin√≥nimo de sinverg√ľenzura. Incluso, los estudiantes le gritaban a don Arturo Alessandri Palma, ¬°Sanfuentes!, cuando este traicion√≥ los ideales del cielito lindo. Tancredo Pinochet (de los buenos) profesor y periodista denunci√≥ el trato inhumano que don Juan Luis daba a sus peones en su hacienda de Camarico.

Los socialistas chilenos no son muy diferentes al partido de los ex balmacedistas: nacieron en 1933, como una federaci√≥n de fracciones; en el partido hab√≠a de todo: masones, militares, anarquistas, troskistas, y otros; hoy, las fracciones siguen siendo consubstanciales al partido y, como est√°n m√°s si√ļticos y neoliberales, se llaman ‚Äúsensibilidades‚ÄĚ; las hay de todos los pelajes y layas: feministas enamorados de Michelle Bachelet, apitutados ex MAPU, mexicanos priistas, como Ricardo N√ļ√Īez y ultra ‚Äúrogelios‚ÄĚ, como la fracci√≥n de Carlos Moya. Todos los grupos dicen amar a Salvador Allende y estar dispuestos a colaborar con la Abeja Reina, Michelle, a condici√≥n que les ofrezca algunas pegas a sus hambrientos catec√ļmenos.

Todos los socialistas tienen cara de enojados y son gritones, mesi√°nicos y maleducados; con raz√≥n, el periodista Lira Massi, en La cueva de los cuarenta y ocho senadores, sosten√≠a que los socialistas eran irascibles, pues llevaban zapatos que les quedaban chicos. En todas las reuniones los gerentes socialistas levantan el pu√Īo izquierdo y cantan la Marsellesa socialista; gritan a voz en cuello que muera el chancho burgu√©s y se r√≠en ante tanta estupidez. Hace tiempo que dejaron la RDA y los pa√≠ses del Este, para encontrar muy buenos a los imperialistas de la Condoleezza Rice.

En el próximo Congreso del Partido, siguiendo la moda feminista, es muy posible que sea elegida Isabel Allende, que lo merece por hija del héroe del partido, don Salvador Allende, quizás uno de los pocos hombres honestos que se conocen en la historia del Chile contemporáneo. Su rival es el ahora senador Camilo Escalona, quien de nueva izquierda se ha convertido en un cuerdo seguidor de su amiga, la abeja reina, Michelle Bachelet; ya queda poco de sus devaneos revolucionarios; como Don Quijote, los barberos y bachilleres le quemaron los lateros folletos de Lenin.

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Los socialistas, decepcionados del totalitarismo de los pa√≠ses del Este, comenzaron a acercarse a la socialdemocracia europea, pero al poco andar, Tony Blair se transform√≥ en un hombre que ment√≠a a su pueblo, respecto de la guerra de Iraq, y el calvinista Jospin dej√≥ a Francia en manos de tont√≠simo derechista Jacques Chirac; a√ļn quedan algunas esperanzas con Rodr√≠guez Zapatero, por consiguiente, dej√©monos de imitar a Europa y busquemos un socialismo a la chilena, como lo hiciera Eugenio Gonz√°lez.

Al principio, los socialistas estaban felices asumiendo tan magna tarea, pero al poco tiempo se dieron cuenta que mejor que pensar es administrar el poder y que el tal socialismo a la chilena, era una utop√≠a m√°s; mejor enriquezc√°monos, ejerzamos el poder, construyamos carreteras de alta velocidad, hagamos felices a los ricos ‚Äďpara que no cacareen‚Äď, los ideales de Allende son muy bellos, le dieron sentido a nuestra juventud, pero hoy somos hombres maduros y hay que ser pr√°cticos y no andar de quimeras; ¬Ņven c√≥mo el profesor Lagos fue capaz de terminar siendo amado por los empresarios? Un socialista administra mucho mejor el capitalismo que un derechista.

Cuenta Joaquín Edwards Bello que muchos de los garitos clandestinos eran regentados por militantes del Partido Demócrata, y en el salón de juego presidía un cuadro de Balmaceda; el vicio le hacía un homenaje a la virtud: esto se llama hipocresía; con Salvador Allende ocurre algo similar: todos los socialistas le rinden homenaje, pero una vez terminada la misa, con incienso y todo, vuelven a la tarea de administrar la injusticia, propia del neoliberalismo.

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* Profesor universitario.
Crónica publicada el 9 de marzo de 2006 en el diario digital Clarín
www.elclarin.cl

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