Sep 3 2023
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Cultura

Los 83, buena excusa para recordar a Galeano

A聽Eduardo Germ谩n Mar铆a se le dio por firmar con el apellido materno, Galeano, para no usar el paterno anglosaj贸n, Hughes, aun cuando utiliz贸 el Gius para firmar sus caricaturas. Eduardo fue frustrado futbolista (por patadura), obrero, mensajero, caricaturista, periodista y finalmente escritor, para 鈥渁yudar a recuperar los colores y la luz del arco iris humano, algo mutilado por a帽os, siglos, milenios de racismo, machismo, guerras y m谩s鈥.

Se le dio por nacer un 3 de setiembre de 1940, hace 83 a帽os, pero nos dej贸 hablando solos -a sus hijos y nietos, a su musa y compa帽era Helena, y a sus amigos tricontinentales- hace m谩s de ocho a帽os.

Si antes de alcanzar los 20聽a帽os ya hab铆a pasado por la edici贸n del semanario Marcha y la direcci贸n del diario 脡poca, al alcanzar los 30 ya hab铆a escrito Las venas abiertas de Am茅rica Latina: la present贸 al premio Casa de las Am茅ricas鈥 y no gan贸. Casi 40 a帽os despu茅s el presidente venezolano Hugo Ch谩vez le obsequi贸 una copia (en la Cumbre de las Am茅ricas de 2009) a Barack Obama, pero a 茅ste no le gusta la historia, y mucho menos la de la injerencia y los genocidios perpetrados por sus antecesores y, obviamente, no la ley贸.LAS VENAS ABIERTAS DE AM脡RICA LATINA (II-2-l). Eduardo Galeano | Pizarras y Pizarrones

El inmortal Jos茅 Saramago recordar铆a: Gran alborozo en las redacciones de los peri贸dicos, radios y televisiones de todo el mundo. Ch谩vez se aproxima a Obama con un libro en la mano, es evidente que cualquier persona razonable pensar谩 que la ocasi贸n para pedirle un aut贸grafo al presidente de Estados Unidos est谩 mal elegida, all铆, en plena reuni贸n de la cumbre, pero, al final, no, se trata de una delicada oferta de jefe de Estado a jefe de Estado, nada menos que Las venas abiertas de Am茅rica Latina de Eduardo Galeano. Claro que el gesto iba cargado de intenciones.

A帽os despu茅s, en 2013, recibi贸聽la Orden Sim贸n Rodr铆guez de manos de Nicol谩s Maduro: Ch谩vez no sobrevivi贸 para entreg谩rsela, tras rechazar Eduardo una condecoraci贸n con el nombre de Francisco de Miranda, 鈥渁gente ingl茅s鈥.

Incansable caminador errante de Am茅rica Lapobre, fue corresponsal de Prensa Latina en Venezuela, y para no extra帽ar las costas montevideanas, se aloj贸 en el desvencijado Hotel La Alemania de Macuto, a unos 40 kil贸metros de Caracas. Muchos a帽os despu茅s, para olvidar que casi muere de malaria en el tr贸pico (escribi贸 un relato sobre su delirio), logr贸 ba帽arse nuevamente en el Caribe, frente al mismo hotel, que hab铆a resistido -el hotel, digo- la vaguada de 1999.

Momentos y lecturas para recordar a Eduardo Galeano y su presencia en Venezuela | CONATELSu amigo Luis Britto cuenta que cada vez que las polic铆as o los virus o los infartos se ensa帽aban contra Eduardo, 茅ste sal铆a repotenciado. Consecutivos exilios lo separan de la edici贸n de Marcha y de 脡poca (en Montevideo) y de Crisis, una de las revistas de repercusi贸n continental que en 1973 clausur贸聽la dictadura argentina. En su exilio en Barcelona, las autoridades le exig铆an que tuviera trabajo para renovarle la visa, pero no le permit铆an trabajar si no ten铆a renovada la visa.

Rico en exilios, Eduardo se gambete贸 varios g茅neros literarios para lograr que la plenitud de sus mensajes le llegara a todos. Conoci贸 y vivi贸 con guerrilleros mayas, mineros bolivianos, garimperios venezolanos, consciente de que de esa fragmentaci贸n iba a nacer la totalidad en su Memorias del Fuego, mural en el cual las partes se miran con el todo, hecho de detalles que resultan leyes generales y de an谩lisis 谩giles como aforismos.

Eduardo comenz贸 a apuntar las ideas en servilletas y manteles de papel y luego en min煤sculas libretitas, que luego se convert铆an en cuentos, novelas, tratados sociopol铆ticos, entrevistas y reportajes, con frases demoledoras.聽Sus libros dejan siempre ense帽anzas, aunque esa no fuera su intenci贸n: 驴Para qu茅 escribe聽uno, si no es para聽juntar sus pedazos?聽Desde que entramos en la escuela o en la iglesia, la educaci贸n nos descuartiza: nos ense帽a a divorciar el alma del cuerpo y la raz贸n del coraz贸n, alerta.

Nos dice que 鈥渓os funcionarios no funcionan. Los pol铆ticos hablan pero no dicen.聽Los votantes votan pero no eligen. Los medios de informaci贸n desinforman. Los centros de ense帽anza ense帽an a ignorar. Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan. Es m谩s libre el dinero que la gente. La gente est谩 al servicio de las cosas鈥.

Mariana Mactas, Eduardo Galeano y Helena Villagra en Espa帽a

Galeano, Helena Villagra y su hija Mariana Mactas, exiliados en Espa帽a

M谩s que los libros, es la naturaleza la que ense帽a:En la Amazonia, la naturaleza da clases de diversidad. Los nativos reconocen diez tipos de suelos diferentes, ochenta variedades de plantas, cuarenta y tres especies de hormigas y trescientas diez especies de p谩jaros en un solo kil贸metro.

Britto se anima a decir que al tratar la historia como follet铆n apasionante y la mitolog铆a ind铆gena como noticia y la denuncia como poes铆a, Galeano se va haciendo cada vez m谩s propenso a la antolog铆a, porque todo lo suyo es antologizable.

Si Las venas abiertas聽desmenuzaba la barbarie estadounidense en el continente, el fervor gringo por apoyar dictaduras y genocidios para hacer sus negocios, Mujeres nos envenena de belleza y feminismo, con la ayuda de Helena Villagra, su esposa por cuatro d茅cadas.

Eduardo era un gran escuchador, el cacique Oreja Abierta, como 茅l se defin铆a. Siempre habl贸 de y para los j贸venes, de y para los ind铆genas, en contra de los narcoestados y el neoliberalismo, en favor de la ecolog铆a y la legalizaci贸n de las drogas. Habl贸 contra el olvido y del rescate de la memoria para encontrar los caminos del futuro com煤n, siempre del lado de los pobres, de los indignados.Eduardo Galeano y los zapatistas: con los dioses adentro - Por Luis Hern谩ndez Navarro - NODAL

鈥淟os que hablan del problema ind铆gena tendr谩n que empezar a reconocer la soluci贸n ind铆gena. Al fin y al cabo, la respuesta zapatista a cinco siglos de enmascaramiento, el desaf铆o de estas m谩scaras que desenmascaran, est谩 despegando el espl茅ndido arcoiris que M茅xico contiene y est谩 devolviendo la esperanza a los condenados a espera perpetua鈥.

Evo visit贸 a Galeano en Montevideo: la despedida

En 2008, Galeano recibi贸 la distinci贸n del Mercosur -el primer ciudadano ilustre de la subregi贸n- y brind贸 un inolvidable discurso, en el que dijo ser 芦patriota de varias patrias禄. 芦S贸lo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradici贸n que nos ha amaestrado para el miedo y la resignaci贸n y la soledad y que cada d铆a nos ense帽a a desquerernos禄, expres贸.

Caf茅s, almuerzos y largas cenas en distintas ciudades (las 煤ltimas en Montevideo, con Ze Fernando y Angelito Ruocco como cocineros), donde los cuentos sobre y de sus nietos iban ganando espacio. Fue el referente y promotor de varios emprendimientos, entre ellos Telesur, cuando nos ense帽贸 a vernos con nuestros propios ojos y reconocernos en nuestro propio espejo.

De acuerdo: 鈥淓ste es un mundo violento y mentiroso pero no podemos perder la esperanza y el entusiasmo por cambiarlo鈥 la grandeza humana est谩 en las cosas chiquitas, que se hacen cotidianamente, en el d铆a a d铆a que hacen los an贸nimos sin saber que la hacen鈥.

Hoy debi茅ramos juntarnos a comer y beber con la excusa de su cumplea帽os… pero…

 

*Periodista y comunic贸logo uruguayo. Mag铆ster en Integraci贸n. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundaci贸n para la Integraci贸n Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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