Ene 31 2023
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Opini贸nPol铆tica

Los dilemas del progresismo en la CELAC

La Cumbre de Buenos Aires confirm贸 la nueva primac铆a del progresismo en Am茅rica Latina. Esa vertiente apadrin贸 en el 2010 a un organismo, que por primera vez integran los 33 pa铆ses de la regi贸n,con la presencia de Cuba y la exclusi贸n de Estados Unidos.

A este evento de la CELAC concurrieron los presidentes de centroizquierda recientemente electos (Lula, Petro), junto a otros de la oleada previa (Arce, Boric, Xiomara Castro) o sus delegados (L贸pez Obrador). El anfitri贸n (Fern谩ndez) sum贸 adem谩s al exponente de un proceso revolucionario (D铆az-Canel) y a voceros del mandatario m谩s impugnado por los medios de comunicaci贸n (Maduro). Las cr铆ticas al golpismo y las denuncias de la derecha -que prevalecieron en la reuni贸n- confirmaron la t贸nica progresista del encuentro.

Los pocos presidentes del bando opuesto optaron por el ausentismo (Lasso) o un inc贸modo aislamiento (Abdo, Lacalle). En su disonante intervenci贸n el mandatario uruguayo lament贸 el sesgo ideol贸gico de la CELAC, como si los organismos que enaltece la derecha fueran entes imparciales y ajenos a cualquier alineamiento.

Pero la queja del presidente oriental simplemente ilustr贸 el retroceso de su sector. Ese declive ya sali贸 a flote el a帽o pasado, en el primer relanzamiento de CELAC que motoriz贸 L贸pez Obrador. En esa ocasi贸n,Duque, Bolsonaro y Pi帽era optaron por el faltazo y dejaron a Lacalle y Abdo pataleando en soledad.

El resurgimiento de CELAC es particularmente doloroso para los exponentes de la restauraci贸n conservadora. En la d茅cada pasada congelaron a esa instituci贸n junto a UNASUR. Este 煤ltimo organismo perdi贸 siete de sus doce integrantes originales y estuvo al borde la clausura, cuando el presidente de Ecuador auspici贸 el cierre de su sede en Quito.

Para disimular este repliegue los medios hegem贸nicos optaron por descalificar la Cumbre de Buenos Aires, subrayando su inoperancia y sus discordancias internas (Pagni, 2023). Pero omitieron reconocer la crisis muy superior que afrontan los rivales de la OEA y el Grupo de Lima. La par谩lisis del primer organismo y la disoluci贸n del segundo evidencian ese repliegue.

La derecha enmascar贸 su p茅rdida de posiciones con un esc谩ndalo contra Maduro. Bullrich lleg贸 a demandar la detenci贸n de un mandatario extranjero y present贸 como una gran victoria el desistimiento de ese viaje.

Maduro fue objeto de incontables atentados y hace pocos meses Cristina lidi贸 con un fallido asesinato. Son por lo tanto muy atendibles las justificaciones de seguridad, que expuso el presidente venezolano para ausentarse. Hay que recordar adem谩s la retenci贸n de un avi贸n de ese pa铆s por los jueces macristas, frente a la total inacci贸n del gobierno de Fern谩ndez.

La derecha no exhibi贸 igualmente ninguna capacidad para obstruir la presencia de Maduro. Su nivel de convocatoria fue irrisorio, en comparaci贸n a los manifestantes que rodearon el evento con demandas democr谩ticas y antiimperialistas. Los grupos reaccionarios simplemente fueron inflados por los medios y pasaron desapercibidos en las calles. Maduro no decidi贸 el faltazo por temor a la confrontaci贸n con esas bandas. Estim贸 conveniente ausentarse, para no interferir en el curso pol铆tico de la reuni贸n.

驴Se recompondr谩 el Mercosur?

La centralidad que tuvo L贸pez Obrador el a帽o pasado fue sustituida por el estrellato de Lula en Buenos Aires. Esa gravitaci贸n no obedeci贸 s贸lo al inicio de su tercer mandato con una victoria sobre el fallido golpe bolsonarista. Lula inaugur贸 una estrategia de mediano plazo, para recuperar el protagonismo regional de Brasil estrechando lazos con Argentina. Por eso despleg贸 tantos elogios al anfitri贸n de la Cumbre.

El motor de ese relanzamiento es la reconstituci贸n del Mercosur. Lula suscribi贸 con Fern谩ndez un ambicioso acuerdo para recrear la integraci贸n聽de ambas econom铆as en 15 谩reas, complementadas por 14 ejes de convergencias pol铆ticas. Por esa v铆a el mandatario brasile帽o aspira a reposicionar a su pa铆s al frente de la regi贸n, en las negociaciones con las grandes potencias.

Esa revitalizaci贸n del Mercosur, exige recomponer previamente el equilibrio interno en Brasil entre dos sectores capitalistas muy disimiles: los agroexportadores y los industriales. Lula apuntala al primer segmento con el reinicio de las negociaciones para concretar el acuerdo de libre comercio del Mercosur con la Uni贸n Europea. Macri y Bolsonaro estuvieron a punto de firmar ese convenio en el 2019, pero no lograron vencer las prevenciones del protegido agro europeo (especialmente franc茅s), contra el potencial aluvi贸n de exportaciones competitivas desde Sudam茅rica.

Lula busc贸 el acompa帽amiento de Fern谩ndez (y del agronegocio de Argentina) para llegar a un arreglo en el pr贸ximo semestre. Propone cl谩usulas ambientales que resguarden a los socios del Viejo Continente de una inundaci贸n de mercanc铆as provenientes del Nuevo Mundo. Esas normas prohibir铆an exportar alimentos generados en las zonas deforestadas, lo queintroducir铆a una auto restricci贸n a los vol煤menes de productos embarcados.

La gran campa帽a de Lula contra los latifundistas -que expanden la soja y la ganader铆a mediante la devastaci贸n de la Amazonia- combina la protecci贸n del medio ambiente, con una limitaci贸n de las exportaciones a Europa. Ya logr贸 el desbloqueo de fondos internacionales para el resguardo ambiental y promete conectar cualquier incremento de las ventas externas a la mayor productividad del sector (y no a la extensi贸n de la frontera agropecuaria).

Los industriales de Sao Paulo son reacios a un convenio que no abre nuevos mercados e involucra el riesgo de adversas importaciones. Han obtenido en cambio enormes beneficios del Mercosur, que ahora Lula relanza con varias iniciativas. Los fabricantes paulistas han lucrado con esa uni贸n aduanera en el sector automotriz y son los candidatos a obtener mayores ganancias con las actividades que ser铆an incentivadas en las pr贸ximas negociaciones (naval, textil, calzado).

Brasil es el cuarto mayor inversor extranjero en Argentina y los capitalistas de su industria usufruct煤an del d茅ficit comercial que afronta su socio fronterizo. Por el momento hay una secuencia de remociones en la c煤pula del empresariado paulista que discute el tema, mientras avanza la incorporaci贸n de nuevas l铆neas exportaci贸n (aprovisionamiento b茅lico) a los acuerdos del Mercosur.

Lula tambi茅n incentiv贸 el uso de un mecanismo de financiaci贸n del comercio interregional, a trav茅s de una unidad de cuenta que ya existe, pero hiberna desde el 2008. Ese instrumento permite acotar el uso de d贸lares para el intercambio entre los dos pa铆ses, mediante cr茅ditos otorgados y compensados por los Bancos Centrales utilizando un medio de pago propio.

El promocionado signo com煤n (Sur) cumplir铆a en los hechos esa funci贸n y complementar铆a los mayores cr茅ditos que proveer铆a Brasil a su cliente argentino, para financiar las consiguientes exportaciones.

Este esquema es muy corriente en la actividad comercial de otras regiones y tuvo un esbozo en los pa铆ses del ALBA con el Sucre. Pero se encuentra muy lejos de la moneda com煤n o el fondo de estabilizaci贸n compartido que cimentar铆a una Nueva Arquitectura Financiera (Gambina, 2023). Favorece por ahora un gran incremento de las ventas del empresariado brasile帽o.

Debilidades estructurales

Las propuestas financieras de Brasil aportan un desahogo inmediato, a la falta de divisas que padece Argentina para la provisi贸n corriente de sus importaciones. Esta carencia es consecuencia de la asfixiante supervisi贸n que ejerce el FMI sobre las menguantes reservas.

Pero nadie sabe c贸mo garantizar铆a el Banco Central del pa铆s los compromisos que entra帽a ese convenio. Otro interrogante son los efectos del mayor d茅ficit en el comercio industrial que anticipa ese acuerdo. Ciertamente existe una correlaci贸n positiva entre el crecimiento de Brasil y el PBI de Argentina. Pero la locomotora paulista opera mediante la subordinaci贸n de su vecino del Sur.

Esa sujeci贸n econ贸mica se afianzar谩 con el financiamiento brasile帽o de la ampliaci贸n del gasoducto que distribuye el combustible generado en Vaca Muerta. Ese abastecimiento energ茅tico -que llegar铆a a Porto Alegre a precios competitivos- es el principal atractivo inmediato de la renovaci贸n del Mercosur para los industriales brasileros. Esos fabricantes afrontan la declinante oferta del gas boliviano, que est谩 muy afectado por el previsible agotamiento de sus reservas.

En un plazo muy breve Argentina podr铆a triplicar sus exportaciones gas铆feras, pero afianzando el perfil extractivista de una econom铆a definitivamente encarrilada hacia la primarizaci贸n.

La recreaci贸n del Mercosur tambi茅n requiere la permanencia de Uruguay, que tantea un tratado de libre comercio con China. El establishment de ese pa铆s pretende multiplicar sus exportaciones de alimentos y no cuenta con ninguna industria amenazada por el esperable aluvi贸n de importaciones asi谩ticas. Paraguay no ha definido hasta ahora si ensayar谩 un rumbo de ese tipo.

Lula busc贸 disuadir a Lacalle de ese paso con el atractivo exportador que ofrece el prometido convenio con la Uni贸n Europea. Tambi茅n sugiri贸 un posterior arreglo con China bajo su propio liderazgo. Con ese mismo prop贸sito de conducci贸n brasile帽a propicia introducir a Bolivia y reincorporar a Venezuela al Mercosur.

Pero la reactivaci贸n de ese organismo presupone una vitalidad que no se avizora de la econom铆a brasile帽a. El PBI per c谩pita de ese pa铆s se encuentra virtualmente congelado desde hace m谩s de una d茅cada y el empleo no crece (Villalobos, 2022) Ese estancamiento desborda la coyuntura y no es una mera consecuencia del escenario internacional adverso generado por la pandemia y la guerra.

Brasil arrastra un serio retroceso desde hace muchos a帽os, que obedece a las debilidades estructurales de una econom铆a semiperif茅rica, muy afectada por la reorganizaci贸n del capitalismo mundial. Por ese declive no cumple en la regi贸n un papel equivalente a Alemania en la Uni贸n Europea y no ha exhibe la vitalidad productiva requerida para reencauzar el Mercosur.

Esa debilidad explica por qu茅 raz贸n la derrota del ALCA (y el consiguiente freno del proyecto de libre comercio impulsado por Estados Unidos), no deriv贸 en un despunte de la uni贸n aduanera sudamericana. Al contrario, ese convenio languideci贸, mientras sus socios menores exploraban alternativas de enlace con otros refrentes de peso (Malamud, 2022).

Adem谩s, en su propia gesti贸n anterior Lula socav贸 la iniciativa de forjar un organismo financiero regional (Banco del Sur), para privilegiar los negocios de las empresas brasile帽as a trav茅s de una entidad propia (BNDES) (Marchini, 2022).

El Mercosur afronta, por lo tanto, serias dificultades internas para transformar a la CELAC en un gran motor de la integraci贸n latinoamericana. Este segundo organismo incuba, adem谩s, una fuerza disgregante en su propio entorno.

Fractura desde adentro

El principal obst谩culo que afronta la CELAC para reactivar la integraci贸n regional es la preeminencia de tratados de libre comercio de sus miembros con el resto del mundo. Esos convenios son convalidados por los gobiernos de la nueva oleada progresista. Nadie discute su continuidad.

En los pa铆ses donde esos acuerdos est谩n consolidados tampoco se eval煤a su revisi贸n. Se los considera como un dato natural de la econom铆a y por eso prosperan las iniciativas de ampliaci贸n a otros rincones del planeta. La consiguiente fractura de la regi贸n -que siempre propici贸 el neoliberalismo- es aceptada de hecho por sus rivales de centroizquierda.

Este escenario es muy visible en los cuatro integrantes de la Alianza del Pac铆fico, cuyas nuevas administraciones progresistas han ratificado los TLC vigentes. La meta del arancel cero es enaltecida, avalando la ampliaci贸n del comercio sin restricciones con la regi贸n asi谩tica (Gwendoplyn, 2022).

En Chile se verifica el mayor apego a esos convenios. El gobierno de Boric no s贸lo bendijo su vigencia, sino que dio luz verde a la incorporaci贸n del pa铆s al TPP-11 con las principales econom铆as de Asia-Pacifico (Acu帽a Asenjo, 2022). Ese tratado abre las aduanas a todo tipo de importaciones y apuntala la apropiaci贸n for谩nea de los recursos naturales. El gobierno liber贸 incluso las trabas que afrontaba ese pacto desde el 2019 en el Congreso.

Tampoco la frustrada Convenci贸n Constituyente examin贸 cambios en los mecanismos comerciales del modelo neoliberal (Cabieses, 2022). Sus leves sugerencias de revisi贸n quedaron tan archivadas como la reconsideraci贸n de la gesti贸n del cobre, la modificaci贸n de las regal铆as mineras, la reformulaci贸n del impuesto a la renta o la remodelaci贸n del sistema privado de pensiones.

El mismo amoldamiento auspici贸 el ca贸tico gobierno peruano de Castillo. Ese mandatario hab铆a propuesto revertir el brutal extractivismo imperante en la miner铆a, pero esa promesa fue olvidada. La irracional apertura comercial que consum贸 Per煤 ha llevado a ese pa铆s a exportar papas reci茅n cosechadas, que vuelven congeladas y empaquetadas al mercado local (Ghiotto, 2022).

Petro ha subrayado que las prioridades de Colombia se ubican en el terreno pol铆tico de concertar la paz. Sus economistas eval煤an igualmente una reforma tributaria para incrementar la recaudaci贸n y otorgar ciertas mejoras sociales. En esa agenda los tratados de libre comercio son intocables, a pesar de la destrucci贸n que han provocado en ciertas ramas de la producci贸n, como la actividad lechera. Tambi茅n el 茅nfasis del nuevo presidente en la protecci贸n del medio ambiente choca con la vigencia de esos convenios.

La gesti贸n de L贸pez Obrador comenz贸 con la ratificaci贸n del renovado acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y Canad谩 (T-MEC). Ese tratado consolida la permanencia de M茅xico en el 谩rea del d贸lar y explica la reticencia que exhibe AMLO a cualquier proyecto futuro de moneda com煤n latinoamericana.

Sus voceros defienden igualmente la continuidad del entrelazamiento con Washington y Ottawa con argumentos distanciados del neoliberalismo. Afirman que la proximidad con el Norte permitir谩 acrecentar la autonom铆a de M茅xico, al facilitar un desarrollo que ampliar谩 la soberan铆a del pa铆s. Proponen 鈥渆star m谩s cerca de Estados Unidos, para ser m谩s aut贸nomos del gigante鈥.

Pero hasta ahora no se ha corroborado ninguna expansi贸n significativa de la econom铆a por derrame del T-MEC. Al contrario, ese tratado recrea los incontables desequilibrios de la producci贸n y el consumo. M茅xico arrastra un bajo crecimiento con alta desigualdad, 茅xodo rural e informalidad laboral, que explican la dram谩tica envergadura del narcotr谩fico. El convenio con Estados Unidos no genera un perfil diferenciado de M茅xico del regresivo est谩ndar latinoamericano.

La expectativa de 鈥渕ayor autonom铆a por mayor cercan铆a鈥 presenta adem谩s serias contradicciones conceptuales. Supone un afianzamiento de los v铆nculos con Estados Unidos, que siempre indujeron a rumbos contrapuestos con la soberan铆a. Salta a la vista la contundente tensi贸n de ese curso con la proclamada meta de la unidad latinoamericana.

Todas las variedades de TLCs vigentes en la regi贸n favorecen los negocios de los grupos exportadores, en desmedro del crecimiento interno. Esos sectores priorizan los r茅ditos inmediatos de las ventas externas, al desenvolvimiento articulado que pavimenta la integraci贸n. La CELAC responde a esta contradicci贸n con ambig眉edades. En sus eventos se repiten los discursos de la hermandad latinoamericana, pero sin transitar por ninguno de los pasos requeridos para consolidar esa familiaridad.

Algunos participantes de la Cumbre de Buenos Aires como Petro, reconocieron esa impotencia (鈥渉ablamos mucho de unirnos, pero hacemos poco por hacerlo realmente鈥). El balance general del encuentro corrobor贸 ese diagn贸stico (Szalkowicz, 2023). El gran problema radica en que las grandes iniciativas de soberan铆a regional -en el plano alimenticio, energ茅tico o financiero- exigen una firmeza frente al imperialismo estadounidense, que el nuevo progresismo no exhibe.

Inconsistencias frente a Estados Unidos

Estados Unidos es el enemigo hist贸rico de la unidad latinoamericana. Ha saboteada en la 煤ltima centuria todas las iniciativas de gestaci贸n de un bloque regional, que amenazar铆a su dominio del Patio Trasero. Ejerce ese control a trav茅s de entes digitados (OEA) e impulsa alineamientos derechistas (Grupo de R铆o), para socavar los organismos aut贸nomos de Am茅rica Latina.Cumbre de la Celac: Gobiernos de Am茅rica Latina y el Caribe buscar谩n consenso para renovar o sustituir a la OEA | InfoBaires24

La institucionalizaci贸n de la CELAC -sugerida pero no concretada en el Cumbre de Buenos Aires- es frontalmente rechazada por Washington, que teme perder la tradicional gravitaci贸n de la OEA. Esa instituci贸n apadrin贸 todos los golpes militares, judiciales, medi谩ticos y parlamentarios de los 煤ltimos a帽os y es habitualmente convocada como 谩rbitro para dirimir los conflictos internos. Cumple un rol particularmente activo en la inspecci贸n de las elecciones, como entidad legitimadora de la validez de los comicios. Maduro propuso que la CELAC reemplace a la OEA en esas funciones y obtuvo ciertos gui帽os, pero no el sost茅n efectivo de los restantes mandatarios.

Estados Unidos observa adem谩s con gran disgusto, la eventualidad de acciones econ贸micas coordinadas de Am茅rica Latina. No s贸lo rechaza la presencia en la regi贸n de los competidores europeos o asi谩ticos, sino tambi茅n las iniciativas de los rivales de capital local. Siempre ha promovido la asociaci贸n subordinada de las clases dominantes de la zona y obstruye cualquier coordinaci贸n estatal fuera de su control. Resiste especialmente las propuestas auspiciadas por alguno de los tres pa铆ses medianos de la regi贸n.

Desde el fracasado intento de forjar un tratado panamericano bajo su directa supervisi贸n (ALCA), Estados Unidos opt贸 por la suscripci贸n de acuerdos bilaterales. Pero el 煤nico convenio significativo que logr贸 consumar se desenvuelve en el hemisferio norte. Desde all铆 motoriza proyectos para todo el continente. El T-MEC con Canad谩 y M茅xico es su 煤nico instrumento econ贸mico efectivo para contrarrestar los intentos latinoamericanos de integraci贸n.

Su apuesta m谩s reciente es la extensi贸n del T-MEC, a los pa铆ses predispuestos a suscribir nuevos TLCs con el gigante del Norte. Ya promueve el inicio de esas negociaciones con Ecuador, Uruguay, Paraguay y Rep煤blica Dominicana. Con estas iniciativas espera lanzar un proyecto m谩s abarcador de competencia regional con China (Alianza de las Am茅ricas para la Prosperidad Econ贸mica).

Entrada en vigor del T-MECWashington promociona la conveniencia de unir negocios bajo su padrinazgo, en lugar de explorar el incierto camino de la convergencia regional (Oppenheimer, 2023). Pero esa publicidad olvida las nefastas consecuencias de la ponderada protecci贸n yanqui. Un siglo de dependencia, subdesarrollo y pobreza aportan suficientes pruebas de las secuelas de cualquier modelo acordado con el Norte.

La primera potencia no est谩 igualmente en condiciones de ofrecer propuestas significativas de mediano plazo a sus tradicionales socios del Sur. Para obstruir la integraci贸n, est谩 empe帽ada por lo pronto, en disuadir cualquier iniciativa que recorte la primac铆a del d贸lar.

Por eso intentar谩 bloquear la desdolarizaci贸n de las transacciones interregionales, en el marco actual de gran crisis de la dolarizaci贸n ecuatoriana y de la aventura salvadore帽a del bitcoin como reserva de valor. El Departamento de Estado nunca vio con buenos ojos los swaps que ofrece China para alentar sus exportaciones y tampoco le satisface la existencia de esos cr茅ditos en la moneda brasile帽a. Convalidar铆a en 煤ltima instancia los proyectos financieros regionales, si est谩n nominados en d贸lares.

El lobby estadounidense contra las nuevas iniciativas de autonom铆a monetaria ya se activ贸 a pleno. Muchos 鈥渆xpertos鈥 han encontrado eco medi谩tico para subrayar la inconsistencia, inviabilidad o imposibilidad de cualquier distanciamiento del d贸lar (Financial Times, 2023). Ocultan que la unidad de cuenta para el comercio interregional podr铆a instrumentarse sin muchos inconvenientes en un breve plazo (P谩ez, 2023). Los obst谩culos para su efectivizaci贸n son pol铆ticos y se ubican en la esfera de conflictos con el Departamento de Estado.

Divergencias y evasiones

Los funcionarios y embajadores de Washington cuentan con gran experiencia en el saboteo de iniciativas de integraci贸n regional. Efectivizan esa obstrucci贸n exigiendo mayor alineamiento geopol铆tico con Occidente.

En la restauraci贸n conservadora de la 煤ltima d茅cada se verific贸 c贸mo los gobiernos derechistas simplemente acatan esas exigencias. En la nueva oleada progresista no impera una postura com煤n. La conducta a seguir frente a la administraci贸n de Biden ha dado lugar a conductas disimiles.

El ejemplo de Cuba, Venezuela y Nicaragua 鈥 RebelionLos gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua han mantenido una actitud de persistente cr铆tica a la agresividad del imperialismo estadounidense, tanto en la versi贸n brutal de Trump como en la vertiente hip贸crita de Biden. En Buenos Aires reafirmaron esas posturas.

Maduro fue categ贸rico en la denuncia del golpismo que apa帽a Washington y convoc贸 a unir esfuerzos contra la complicidad imperial con las asonadas derechistas. Probablemente prefiri贸 exponer ese llamado a la distancia y soslayando su presencia, para evitar disidencias con el clima conciliatorio que impusieron Lula y Fern谩ndez. La intervenci贸n acotada de D铆az-Canel y limitada de Arce afianzaron ese marco.

Desde su asunci贸n, Boric se ha ubicado en el polo opuesto de actitudes receptivas a las presiones estadounidenses, tanto en el cuestionamiento de Venezuela como en el alineamiento contra Rusia. En ambos casos, acompa帽贸 el libreto sugerido por el Departamento de Estado, que silencia el acoso golpista sufrido por el chavismo y rechaza la invasi贸n de Putin a Ucrania, sin mencionar las agresiones de la OTAN. En Buenos Aires mantuvo ese guion con un tono m谩s distante de Washington.

Fern谩ndez opt贸 por un discurso m谩s latinoamericanista para disimular la inconsistente ambivalencia de sus intervenciones. Ha superado todos los r茅cords de imprevisibilidad acomodaticia. Mantuvo al principio una estrecha relaci贸n con Rusia de aprovisionamiento de vacunas y condena del expansionismo estadounidense. Pero luego sum贸 el voto de su pa铆s a las sanciones contra Mosc煤 en los organismos internacionales. Ese viraje fue consecuencia directa del acuerdo suscripto con el FMI. Para hacer buena letra con el acreedor, distanci贸 a la Argentina de la tradicional postura de abstenci贸n en temas internacionales controvertidos, que sol铆a compartir con M茅xico y Brasil.

L贸pez Obrador ratific贸 su actitud de renovada autonom铆a. Lider贸 con su propia ausencia en la Cumbre de las Am茅ricas el rechaz贸 a las exclusiones implementadas por Biden. Convoc贸 luego a forjar un organismo alternativo a la OEA, con mensajes de reivindicaci贸n de Bol铆var y denuncias de las operaciones encubiertas del Pent谩gono. Reclam贸, adem谩s, la exoneraci贸n del periodista Juli谩n Assange y alab贸 la 鈥渋nd贸mita defensa de la soberan铆a cubana鈥.

AMLO coincide con Lula en desenvolver una pol铆tica de mayor soberan铆a, pero con estrategias econ贸micas muy distintas frente a Estados Unidos. Su ausencia de Buenos Aires confirm贸 que no s贸lo disputa liderazgos con el mandatario brasile帽o.

Finalmente, la postura de Lula frente a Washington incluye ciertos interrogantes. Durante la campa帽a electoral fue muy comentado el sost茅n que obtuvo de Biden, en contraposici贸n al apoyo de Trump a Bolsonaro. Pero ese aval no implica una retribuci贸n equivalente, ni anticipa una sumisi贸n al Norte. Itamaraty siempre ha jugado su propia partida y hasta el propio Bolsonaro debi贸 cambiar su libreto de distanciamiento con China, bajo la presi贸n del lobby agroexportador local.

El Departamento de Estado teme la profundizaci贸n de ese curso aut贸nomo de Brasil. Ese rumbo fue visible en la d茅cada pasada en la relaci贸n con Venezuela, Ir谩n o Palestina y en la mayor aproximaci贸n a China y Rusia desde el bloque de los BRICS (Ellner, 2022). Adem谩s, Lula se ha manifestado (al igual que L贸pez Obrador) a favor de una soluci贸n negociada del conflicto ucraniano, con una mirada distante de la presi贸n militar contra Mosc煤 que propugna Washington.

Per煤 y Hait铆

Las divergencias de posturas dentro del progresismo se verificaron tambi茅n en el tema m谩s revulsivo de la Cumbre: el golpe y la resistencia popular en Per煤. En el cenit de las deliberaciones ya se acumulaban 62 asesinatos de manifestantes por gendarmes que disparan a matar. Boluarte no concurri贸 al evento, pero envi贸 a su canciller para negociar la contenci贸n del repudio a las matanzas que perpetra un gobierno criminal.

El tema sobrevol贸 directamente a todo el encuentro por la magnitud de un levantamiento masivo y nacional (Cabrera, 2023). Las propias marchas de solidaridad con Per煤 en las puertas de la Cumbre reforzaron esa gravitaci贸n del problema. Pero al cabo de varias deliberaciones no hubo pronunciamiento colectivo. La reuni贸n omiti贸 el repudio a la brutal represi贸n militar, en contraste con los rechazos que se emitieron en el pasado en encuentros semejantes contra los intentos de golpe en Ecuador o las atrocidades en Colombia.

Este silencio obedeci贸 a las disidencias sobre el tema. Maduro, D铆az-Canel, Petro y L贸pez Obrador enunciaron contundentes repudios, que incluyeron la exigencia de inmediata libertad al ex presidente Castillo. Tambi茅n Boric expuso un rechazo alejado de su habitual moderaci贸n.

Pero Fern谩ndez y Lula bajaron el tono a esos cuestionamientos, con gen茅ricos llamados a la conciliaci贸n. El presidente argentino denunci贸 enf谩ticamente al golpismo regional, pero se olvid贸 de Per煤. El canciller de Brasil anud贸 v铆nculos con un gobierno manchado en sangre.

Una conducta semejante adopt贸 la Cumbre frente al presidente de Hait铆, que act煤a como un tirano frente a una poblaci贸n sublevada y sometida al terror de las bandas paramilitares. La indiferencia del evento frente a esa situaci贸n fue muy llamativa, en un momento de grandes presiones diplom谩ticas para reiniciar la ocupaci贸n externa del pa铆s.

El silencio de CELAC frente a esa amenaza fue particularmente bochornoso, luego de elegir a un l铆der del Caribe para la nueva presidencia del organismo. El representante de San Vicente y Granadinas participa del ALBA y ha sido un tradicional aliado de Cuba y Venezuela, en una zona muy custodiada por el Pent谩gono. Deber谩 lidiar con las presiones de Estados Unidos, que tradicionalmente hizo valer sus opiniones con el env铆o de marines. La CELAC seleccion贸 a un individuo de esa regi贸n como su m谩ximo exponente, pero soslayando posturas sobre lo que ocurre en ese conflictivo lugar.

Pasividad frente a China

La nueva centralidad de China en la regi贸n fue corroborada por la invitaci贸n que curs贸 Fern谩ndez a Xi Jinping, para participar en la Cumbre de Buenos Aires. Ese privilegio s贸lo fue extendido a Estados Unidos e ilustra la gravitaci贸n del gigante asi谩tico.

China se ha transformado en gran protagonista de la econom铆a latinoamericana. La explosiva multiplicaci贸n de los intercambios con la regi贸n ha generado enormes beneficios para la nueva potencia y pocos r茅ditos para el grueso de la zona.

Beijing tiene una estrategia muy definida, que ha codificado en la f贸rmula 鈥1+3+6鈥. Esa enumeraci贸n sintetiza un plan, tres fuerzas (comercio, inversi贸n, finanzas) y seis campos prioritarios (energ铆a, recursos, infraestructura, manufacturas, ciencia y tecnolog铆a) (Dussel Peters, 2021). En todas las actividades con Sudam茅rica, jerarquiza el abastecimiento de bienes primarios y la colocaci贸n productos industrializados, afianzando las modalidades tradicionales de la dependencia. Con Centroam茅rica concibe tambi茅n procesos de integraci贸n industrial, a fin de ingresar al redituable mercado estadounidense.

Entre 2010 y 2015 China enfatiz贸 la relaci贸n comercial y a partir de esa fecha apost贸 tambi茅n a las inversiones en infraestructura. Busca asegurar la baratura de su aprovisionamiento, con rutas y puertos amoldados a la traza de un gran adquiriente de insumos b谩sicos. En el Libro Blanco difundido en 2008 Beijing precis贸 los montos, productos y mercados m谩s perentorios de la relaci贸n entre ambas regiones y en la Primera Cumbre CELAC-China (2015) subi贸 la apuesta, con metas de inversi贸n para la d茅cada de 250.000 millones de d贸lares.

El gigante asi谩tico espera garantizar gran parte de su seguridad energ茅tica y alimentaria, con los recursos obtenidos de Am茅rica Latina. Con ese objetivo extendi贸 su desembarco comercial a inversiones y pr茅stamos, a fin de capturar porciones de los mercados dom茅sticos.

Esa definida estrategia de China contrasta con la ausencia de alg煤n plan de la contraparte latinoamericana. Esa orfandad fue imperceptible durante el primer ciclo progresista por la embrionaria incidencia de la nueva potencia en la regi贸n. En esos a帽os todas las miradas estaban centradas en precisar estrategias frente a Estados Unidos (o Europa).

La carencia de una br煤jula latinoamericana frente a China se torn贸 m谩s visible durante la restauraci贸n conservadora. La presencia de Beijing se intensific贸, a trav茅s de convenios con los gobiernos neoliberales de ese per铆odo. China no distingue el perfil pol铆tico de su interlocutor y expande negocios con los clientes de cualquier filiaci贸n partidaria.

Los derechistas de la regi贸n recibieron fuertes presiones de Washington para recortar esos lazos, pero desoyeron las peticiones que afectaban las rentables operaciones de las clases dominantes. Sus sucesores progresistas Inicia en Beijing I Foro de Partidos Pol铆ticos China-Celac | SELAmantienen ese mismo patr贸n de conducta que irrita a Estados Unidos, pero favorece a los grandes capitalistas de la zona. El gran problema de esta continuidad radica en la evidente conveniencia de la relaci贸n actual para Beijing. No existe ning煤n esbozo de 鈥済anadores conjuntos鈥, en la actual profundizaci贸n del nexo actual entre ambas regiones.

El progresismo s贸lo renov贸 hasta el momento el di谩logo en los Foros CELAC-China. Ese organismo re煤ne peri贸dicamente a partidos, organizaciones y think-tanks, que ponderan las conocidas potencialidades de la relaci贸n entre ambas regiones. De esas alabanzas nunca surge un plan latinoamericano de negociaci贸n conjunta con el socio asi谩tico. Es evidente que China usufruct煤a con la divisi贸n de su contraparte en una treintena de pa铆ses. Los convenios suscriptos convalidan la diferencia que separa a Beijing de sus interlocutores.

Para los balcanizados gobiernos neoliberales esa distancia no constituye ning煤n inconveniente. Simplemente priorizan los negocios parcializados del grupo dominante de cada naci贸n. El progresismo realza en cambio la integraci贸n y sugiere apuntalar la capacidad negociadora de toda la regi贸n. Pero no traduce ese mensaje en acciones. Tan s贸lo recicla convocatorias ret贸ricas o anuncios diplom谩ticos, sin efectivizar un bloque de negociaci贸n conjunta con China.

La sobreabundancia de teor铆as para exponer las ventajas de una mayor autonom铆a regional, no compensa esa ausencia de iniciativas concretas. En los 煤ltimos a帽os se han expuesto muchas tesis sobre la conveniencia de una 鈥渋nserci贸n econ贸mica triangular鈥 de Am茅rica Latina, que aproveche la equidistancia con Estados Unidos y China. Otras versiones remarcan la utilidad de 鈥渃olaboraciones selectivas鈥 y estrategias de 鈥渕ultipertenencia internacional鈥(Quian; Vaca Narvaja, 2021). Pero sin correlatos pr谩cticos, la pertinencia de esas conceptualizaciones es un misterio.

Tambi茅n el conocimiento de China se ha expandido con significativos aprendizajes en varios terrenos. Pero ese entendimiento no ha modificado la pasividad de la regi贸n frente a un socio que fija la agenda, los t茅rminos de los negocios y el usufructo de los beneficios. La nueva oleada de centroizquierda no alter贸 hasta ahora ese adverso escenario.

Los grises de la Celac Social

Con fuerte presencia gremial, la CELAC Social present贸 sus propuestas a presidentes - Pol铆tica del SurLas reuniones de presidentes, funcionarios y hombres de negocios en Buenos Aires fueron completadas con otro encuentro de movimientos sociales, organizaciones sindicales y agrupaciones de izquierda.

Esa actividad retom贸 la tradici贸n de las 鈥淐umbres de los Pueblos鈥, que en la d茅cada pasada se realizaban en coincidencia con los grandes eventos del progresismo. En las acciones contra el ALCA, los Foros Sociales Alterglobalistas, las confluencias de UNASUR y las reuniones del ALBA se gestaron esas din谩micas alternativas.

All铆 comenz贸 la elaboraci贸n de propuestas de unidad latinoamericana con perfiles radicales, sentidos antimperialistas y aspectos anticapitalistas. El resurgimiento de eventos regionales ha reabierto la posibilidad de retomar esa trayectoria. La concreci贸n de una actividad con el emblema de la CELAC Social fue un auspicioso reinicio de ese rumbo.

Pero el encuentro tuvo una incidencia muy p谩lida en comparaci贸n al legado de esos eventos. La asamblea y la marcha callejera no suscitaron el impacto de esos antecedentes. El entusiasmo que generaban los l铆deres de la primera oleada progresista -en convocatorias masivas en distintas urbes de la regi贸n- no ha reaparecido en esta segunda secuencia.

En Buenos Aires no resurgi贸 la ebullici贸n experimentada en La Habana, Mar del Plata, Caracas o Porto Alegre durante la d茅cada pasada. Los dirigentes del progresismo actual re煤nen multitudes en sus pa铆ses, pero no extienden esa incidencia fuera de sus fronteras. Esta carencia obedece a la heterogeneidad de los proyectos en curso y al debilitamiento de una referencia pol铆tica radical.Con la presencia de Evo Morales se lanz贸 la Celac Social en paralelo a la cumbre

La CELAC Social qued贸 tambi茅n ensombrecida en su debut por la aguda crisis local del peronismo. El presidente Fern谩ndez encabez贸 varios actos oficiales sin visitar siquiera la Cumbre Alternativa. Su pol铆tica de ajuste resulta incompatible con todos los enunciados de ese encuentro. Despleg贸 un discurso demag贸gico en el Sheraton, pero no ten铆a forma de justificar el deterioro de los salarios en un mitin de las organizaciones populares.

M谩s inconcebible habr铆a sido la presencia de Massa en esa actividad. No s贸lo es el ejecutor de la cirug铆a fondomonetarista, sino que es un afamado vocero de la derecha venezolana. Un expl铆cito simpatizante de Guaid贸 no sintoniza con el ambiente antiimperialista de la CELAC Social.

Pero tampoco particip贸 de esa actividad, una figura tan compatible con ese encuentro como Cristina. En el convulsivo marco creado por su renuncia a cualquier candidatura, se limit贸 a desenvolver una agenda propia de reuniones con mandatarios. La gran dependencia de los organizadores argentinos de la CELAC Social de esas tensiones del peronismo desdibuj贸 el evento que auspiciaron.

Propuestas y perspectivas

El texto de convocatoria de la CELAC Social sintetiza varios ejes de un planteo de unidad latinoamericana. Resalta ante todo el agravamiento de la desigualad, en la regi贸n m谩s inequitativa del mundo (Encuentro, 2023).

Los datos m谩s recientes corroboran ese dram谩tico escenario. Desde el 2020 la riqueza de los 91.000 millonarios聽de la regi贸n聽creci贸 un 21% (cinco veces m谩s r谩pido que el PBI), en frontal contraposici贸n a los sufrimientos padecidos por 200 millones de pobres. En la regi贸n se reproduce lo ocurrido a nivel global, donde dos tercios de la riqueza fue apropiada en ese periodo por el 1% m谩s rico de los habitantes del planeta.

El documento subray贸 la necesidad de una pol铆tica tributaria progresiva para afrontar ese flagelo, pero sin detallar los instrumentos de esa acci贸n. Una reciente iniciativa de OXFAM propone recaudar en Am茅rica Latina 50.000 millones de d贸lares en forma acelerada, mediante grav谩menes al minoritario segmento de los enriquecidos (Pedrazzoli, 2023).

Con esos fondos se podr铆a comenzar a implementar el incremento de los salarios m铆nimos y el establecimiento de un piso com煤n de esos ingresos para toda la regi贸n. Con el cambio impositivo se podr铆an tambi茅n efectivizar los proyectos de generaci贸n de trabajo productivo que han elaborado los movimientos sociales.

Ese piso de recaudaci贸n facilitar铆a adem谩s la concreci贸n de otras propuestas, como la eliminaci贸n del trabajo infantil, la protecci贸n de las personas migrantes, las mejoras de las jubilaciones y la reducci贸n de la jornada de trabajo.

Pero ese sendero exige un nivel b谩sico de soberan铆a financiera, socavado por el endeudamiento y el control que ejerce el FMI sobre la pol铆tica econ贸mica de numerosas naciones. Sin la auditor铆a general de esos pasivos y la suspensi贸n de pagos en los pa铆ses m谩s comprometidos, no hay forma de revertir el estancamiento y empobrecimiento de la regi贸n. Una convergencia zonal en torno de esos lineamientos, permitir铆a retomar la gestaci贸n del Banco del Sur para sentar las bases de una Nueva Arquitectura Financiera.

La soberan铆a energ茅tica que necesita Am茅rica Latina no ser谩 alcanzada ampliando gasoductos, si las grandes compa帽铆as extranjeras (y sus socios locales) se apropian de los beneficios. S贸lo la constituci贸n de grandes entes interestatales permitir铆a generar los anillos concebidos en la d茅cada pasada, para complementar los recursos de los distintos pa铆ses, protegiendo el medio ambiente y priorizando el uso productivo regional de los bienes comunes.

Esta agenda de soberan铆a social, energ茅tica y financiera es propiciada por la CELAC Social, pero no por su hom贸nimo oficial. Los gobiernos progresistas s贸lo han avanzado en algunas iniciativas puntuales, como la producci贸n y la distribuci贸n de vacunas, para contrarrestar las dram谩ticas consecuencias del monopolio de las patentes, que controlan los laboratorios de Estados Unidos y Europa.

Los grandes temas siguen ausentes, pero podr铆an cobrar relevancia si el litio ingresa en la agenda. Este insumo involucra un recurso escaso y esencial para la fabricaci贸n de bater铆as, que es muy demandado por las compa帽铆as de alta tecnolog铆a. Basta recordar la estrecha vinculaci贸n del multimillonario Elon Musk con el golpismo derechista de Bolivia, para notar cu谩n relevante es la disputa por su manejo. Estados Unidos batalla frontalmente contra China por la captura de los contratos en danza.

L贸pez Obrador decidi贸 declarar en M茅xico la utilidad p煤blica de la exploraci贸n y procesamiento del apreciado mineral. Esa medida choca con las concesiones que su antecesor Pe帽a Nieto hab铆a otorgado a las empresas for谩neas. El intervencionismo estatal que auspicia M茅xico sintoniza con iniciativas semejantes en Bolivia, pero contrasta con la gesti贸n neoliberal del recurso que mantiene el gobierno argentino.

Fern谩ndez ha convalidado esa explotaci贸n como un atributo de cada provincia, bajo un r茅gimen privatizado que induce a la exportaci贸n en bruto sin procesamiento local, ni preservaci贸n del medio ambiente (Galmes Aguzzi, 2022). Tambi茅n en Chile hay distintas iniciativas en juego.

La creaci贸n de una empresa estatal latinoamericana del litio podr铆a ser el punto de partida de un proyecto transformador. Permitir铆a regular la oferta (鈥淥PEP del Litio鈥) y desenvolver iniciativas conjuntas de explotaci贸n, comercializaci贸n e industrializaci贸n local.

El progresismo no adopta las medidas que Am茅rica Latina requiere para forjar su unidad, porque pretende soslayar los conflictos con los capitalistas extranjeros y locales. La CELAC Social se desenvuelve en otro campo de resistencia popular, postulando un programa b谩sico para gestar la unidad latinoamericana. Ya constituy贸 un espacio de articulaci贸n para desenvolver esa estrategia, pero esa pol铆tica regional requiere debatir el curso que siguen las nuevas experiencias progresistas en cada pa铆s. Abordaremos este an谩lisis en nuestro pr贸ximo texto.

Resumen

El resurgimiento de la CELAC sintoniza con la nueva oleada progresista y el desconcierto de la derecha. Lula reactiva el Mercosur para equilibrar los negocios regionales de la industria con la expansi贸n internacional del agronegocio. Pero el sost茅n estructural de esa apuesta es muy dudoso.

La promocionada integraci贸n est谩 socavada por la generalizada convalidaci贸n de los tratados de libre comercio. Estados Unidos sabotea esa convergencia sin ofertas relevantes, exige subordinaci贸n geopol铆tica y recibe respuestas disimiles.

El progresismo mantiene el silencio frente al drama de Per煤 y Hait铆 y no modifica la relaci贸n econ贸mica adversa con China. La CELAC Social propicia con escasa visibilidad proyectos de soberan铆a e integraci贸n popular.

* Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA (Buenos Aires), miembro del colectivo argentino Economistas De Izquierda. Su p谩gina web es: www.lahaine.org/katz

 

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