Ago 8 2023
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Opini贸n

Los enigmas de Argentina

Argentina se encamina a conmemorar los 40 a帽os del fin de la dictadura, en su habitual contexto de convulsi贸n econ贸mica e incertidumbre pol铆tica. Las turbulencias financieras y cambiarias anticipan otro duro ajuste contra el nivel de vida popular, pero en un escenario de florecientes negocios posteriores. La gesti贸n de esa intricada combinaci贸n quedar谩 en manos del pr贸ximo presidente, que emerger谩 de una intensa secuencia de comicios provinciales, primarios y generales. La dura disputa por ese trofeo, contrasta con el escaso inter茅s que despierta en el grueso de la poblaci贸n.

El acotado impacto que han demostrado las urnas sobre el rumbo del pa铆s explica esa retracci贸n de la ciudadan铆a. No es indistinto qui茅n ser谩 el pr贸ximo mandatario, pero la prolongada crisis argentina desborda lo hecho por uno u otro gobierno.

Mitos reciclados

La fractura social es el drama m谩s visible y cotidiano. La expansi贸n de la pobreza y la precarizaci贸n empalman con el deterioro de la educaci贸n, el creciente d茅ficit habitacional, la demolici贸n del sistema de salud y la emigraci贸n de los profesionales m谩s calificados. Esa degradaci贸n tiende a naturalizarse ante el achicamiento de los ingresos. Cada crisis sit煤a el escenario social en un escal贸n m谩s bajo que el universo precedente.

La ingenua expectativa de 1983 (篓con la democracia se come, se educa y se cura篓) ha quedado disipada. El afianzamiento del r茅gimen constitucional no modific贸 la pendiente descendente de la econom铆a. Las explicaciones m谩s inconsistentes atribuyen ese retroceso a la idiosincrasia de los argentinos, como si los habitantes del pa铆s compartieron un gen autodestructivo. Las interpretaciones derechistas evitan esa nebulosa y agreden a los despose铆dos para exculpar a los poderosos.聽Afirman que los pobres no quieren trabajar porque han perdido la cultura laboral. Pero esa afirmaci贸n contrasta con la ca铆da de la desocupaci贸n, en cada repunte del nivel de actividad.

La regresi贸n productiva obedece a la carencia de empleo genuino y no al comportamiento de las v铆ctimas de esa falencia.聽Los reaccionarios atacan los planes sociales, como si fueran una elecci贸n y no un forzado recurso de subsistencia. Denuncian a las mujeres que sostienen sus hogares, con la absurda acusaci贸n de 篓embarazarse para cobrar la asignaci贸n por hijo篓. Enaltecen gen茅ricamente a la educaci贸n como la soluci贸n m谩gica, omitiendo que esa ense帽anza no puede contrarrestar la ausencia puestos de trabajo.

Los expertos en denigrar a los humildes聽absuelven a las clases dominantes. Elogian la creatividad de los capitalistas, la astucia de los banqueros y la audacia de los emprendedores.聽Con esas alabanzas ocultan que los principales responsables del curso que sigue el pa铆s son los administradores del poder.

La zoncera del gasto p煤blico - El Cohete a la LunaLos neoliberales achacan la declinaci贸n econ贸mica al elevado gasto p煤blico, ignorando que esa erogaci贸n no supera la media internacional o regional. Con ese desconocimiento arremeten contra el empleo y las empresas p煤blicas, sin mencionar el regresivo sistema impositivo que rige en el pa铆s. Tambi茅n desconocen que el desajuste fiscal es聽consecuencia del auxilio a los acaudalados. Todos los gobiernos han afinado esos mecanismos de subsidio, con salvatajes de quebrantos, seguros de cambio, estatizaci贸n de empresas fundidas o conversi贸n de deudas privadas en obligaciones p煤blicas.

Los derechistas focalizan el problema argentino en el 篓populismo篓, olvidando que en los 煤ltimos 40 a帽os no predomin贸 la demagogia social y las concesiones a los despose铆dos, sino el apoyo estatal a los principales grupos capitalistas. La gran paradoja de ese socorro radica en que sus beneficiarios condenan a los pol铆ticos proveedores de esos fondos. Un reciente cuestionador de la 篓casta篓, el millonario Eurnekian, expandi贸 su empresa textil con cr茅ditos de la banca estatal, lucr贸 con medios de comunicaci贸n regulados por el Estado, se consolid贸 con la privatizaci贸n de los aeropuertos e hizo fortunas en sociedad con YPF.

Esta misma duplicidad exhiben Galper铆n, Rocca, Magnetto, P茅rez Companc, Fortabat, Macri y todos los popes del empresariado. La derecha es muy condescendiente con la elite que ha relocalizado sus firmas en los para铆sos fiscales, para evadir el pago de impuestos.聽Pero es implacable con los trabajadores que aspiran a conservar sus ingresos. Presenta cualquier aspiraci贸n popular como una r茅mora del distribucionismo, el consumo insostenible o la 篓extorsi贸n salarial篓.

Los derechistas consideran que Argentina decay贸 por su divorcio de Occidente. Imaginaban al pa铆s como un ahijado de Paris (y ahora de Miami), casualmente localizado en la geograf铆a latinoamericana. Con esa mirada idealizan el pasado terrateniente y embellecen a la oligarqu铆a que lucr贸 con la explotaci贸n de los arrendatarios y los asalariados. Omiten, adem谩s, que ese enaltecido modelo sembr贸 los perdurables desequilibrios posteriores.

La remodelaci贸n agroexportadora

Las cr铆ticas heterodoxas al neoliberalismo han desenmascarado muchas f谩bulas sobre la econom铆a argentina. Pero con gran frecuencia esos cuestionamientos resaltan m谩s los efectos que las cusas de la regresi贸n nacional. Varias miradas marxistas han destacado correctamente que las desgracias de Argentina no son exclusivas nacionales. Constituyen desventuras generadas por un sistema capitalista, que afecta a las mayor铆as populares de todo el planeta. Esa constataci贸n es muy 煤til, pero no clarifica por qu茅 raz贸n los desequilibrios locales son superiores a econom铆as semejantes.

En pocos pa铆ses se verifican convulsiones del alcance y la periodicidad que sacuden a nuestro pa铆s. Tampoco se han registrado muchas degradaciones comparables a las padecidas por una naci贸n, que en cinco d茅cadas ampli贸 su porcentual de pobres del 3% al 40% de la poblaci贸n.聽Un PBI per c谩pita, que en la primera mitad del siglo pasado duplicaba a M茅xico y superaba en cuatro veces y media a Brasil ha quedado reducido a otro, que bordea la cuarta parte del brasile帽o y es dos veces y media inferior al mexicano.El primer trimestre cerr贸 con las mayores exportaciones de soja de la historia | ON24 | Informaci贸n Precisa. Periodismo en serio

Este apabullante retroceso coincide con el fracaso de todos los modelos intentados para revertir ese declive. La desaz贸n que genera ese resultado explica el escepticismo, la incredulidad y el pragmatismo de muchos pensadores. Pero esa actitud no permite comprender lo que sucede.

El punto de partida de esa clarificaci贸n es reconocer la localizaci贸n objetiva de Argentina, como una econom铆a mediana del universo latinoamericano. Dentro de esa configuraci贸n subdesarrollada ha quedado situada en un bajo escal贸n de la semiperiferia. Al igual que otros pa铆ses dependientes despunt贸 afianzando afianz贸 su especializaci贸n primaria. Pero cont贸 con una alta renta de la tierra, en un marco de baja poblaci贸n aut贸ctona para explotarla. Esa carencia fue compensada con una gran corriente de inmigraci贸n, que erigi贸 un 篓granero del mundo篓 proveedor de carne para las metr贸polis.

En la segunda mitad del siglo XX perdi贸 esas ventajas exportadoras frente a nuevos competidores, pero contrarrest贸 ese desplazamiento con una avanzada tecnificaci贸n que elev贸 la productividad del agro. Ese modelo extractivista de pools y siembra directa reproduce una especializaci贸n en insumos b谩sicos que expulsa mano de obra. En lugar de absorber inmigrantes y crear chacareros, desde hace d茅cadas alimenta la poblaci贸n de informales en las urbes.

Desequilibrios potenciados

Argentina tuvo una industrializaci贸n temprana, con recursos que el Estado recicl贸 de la renta agraria. Pero nunca logr贸 conformar una estructura fabril autosostenida y competitiva.聽El sector no genera las divisas requeridas para su propia continuidad. Depende de importaciones que el Estado garantiza mediante subsidios indirectos,聽para una actividad con alta concentraci贸n en pocos sectores, gran predominio extranjero y baja integraci贸n de componentes locales.

Esas ramas fabriles quedaron muy afectadas por los nuevos par谩metros de聽rentabilidad que impuso la globalizaci贸n neoliberal.聽El mismo desacople impact贸 a otros pa铆ses afectados por el viraje inversor hacia continente asi谩tico.聽Pero las adversidades de Argentina son mayores. La econom铆a que inaugur贸 el modelo sustitutivo de importaciones, no ha logrado superar las consecuencias de esa antelaci贸n.

Las cadenas regionales de valor en Am茅rica Latina 鈥 CELAGEl pa铆s qued贸 m谩s descolocado que sus pares, frente al nuevo patr贸n de ensambles y cadenas de valor que imponen las empresas trasnacionales. No tiene las compensaciones que conserva M茅xico por su cercan铆a con el mercado estadounidense, ni cuenta con el tama帽o de Brasil para ampliar la escala de su producci贸n. Los desajustes estructurales obedecen al despilfarro de la renta, que no ha sido utilizada para construir una industria eficiente.聽La disputa por ese excedente genera intensos conflictos entre el agronegocio y el sector industrial.聽Esa tensi贸n se proyecta a todo el aparato productivo y fractura a la sociedad en una sucesi贸n de crisis perdurables.

La magnitud de esas convulsiones (1989, 2001) es a su vez consecuencia adicional de las medidas fiscales y financieras que adopta el Estado para gestionar las crisis. Esa intervenci贸n potencia los desequilibrios que suscita la disputa por la renta. El Estado arbitra entre los distinto grupos dominantes, con cuatro instrumentos que terminan agigantando los desajustes. El primer mecanismo es la devaluaci贸n, que tradicionalmente se implement贸 para apuntalar los ingresos de los exportadores, disgustados con la tajada estatal de la renta. Esa desvalorizaci贸n de la moneda alimenta una escalada de precios, sin mejorar la competitividad.

La propia din谩mica de la inflaci贸n opera como un segundo instrumento de intervenci贸n,聽que consolid贸 un flagelo permanente. Ya se ha perdido el c贸mputo de los signos monetarios que quitaron ceros a la nominaci贸n del peso, consagrando de hecho el funcionamiento de una econom铆a bimonetaria.

La inflaci贸n es alta porque la econom铆a sufre a un retroceso de largo plazo, que reduce la inversi贸n, deteriora la productividad y contrae la oferta de productos. Pero se ha transformado en un procedimiento aut贸nomo de apropiaci贸n de los ingresos populares por parte de las grandes empresas. Ha sido incorporada como un h谩bito, al manejo corriente de los negocios. Los capitalistas se acostumbraron a remarcan precios y apuntalan una inflaci贸n inercial, que asegura su rentabilidad, con el soporte emisor del Estado.

El tercer mecanismo de intervenci贸n estatal es el endeudamiento p煤blico, que en las 煤ltimas d茅cadas asumi贸 un ritmo alocado. Ese descontrol se desenvuelve en estricta correspondencia con una clase dominantes que invierte poco. Luego de haber transformado al pa铆s en el principal tomador y defaulteador de cr茅ditos privados, Macri exacerb贸 esa tendencia con el otorgado por el FMI. En la gesti贸n de esos pasivos interviene un influyente capital financiero que acapara las comisiones. El pago de los intereses de esas deudas impone a su vez una hemorragia de recursos, que torna inviable la continuidad de cualquier modelo econ贸mico. Las reservas peri贸dicamente afrontan una situaci贸n cr铆tica y ese bache impide sostener alguna estabilidad de la moneda.

La fuga de capitales es el cuarto potenciador de la crisis. Incrementa la descapitalizaci贸n de un aparato productivo que convive con la expatriaci贸n del 70% de su PBI. Los grupos dominantes guarecen fuera del pa铆s, significativas porciones de las ganancias que obtienen en el circuito local. El endeudamiento p煤blico suele financiar un drenaje que ahoga los peri贸dicos repuntes del nivel de actividad. Los mecanismos que surgieron para morigeran la disputa entre el agro y la industria por la renta, ya no cumplen esa funci贸n. Al cabo de tantos a帽os de corrosiva acci贸n, la devaluaci贸n, la inflaci贸n, la deuda p煤blica y la fuga de capital se han transformado en instrumentos auto propagadores de una inmanejable crisis.

Fracasos neoliberales y fallidos neodesarrollistas

La receta liberal para revertir el retroceso end茅mico de Argentina se reduce a la simple liquidaci贸n de los sectores menos rentables. Ese libreto no disimula su afinidad con los intereses minoritarios de la agroexportaci贸n y el capital financiero. Busca demoler al grueso del aparato fabril, sepultando con esa aplanadora a dos tercios de la poblaci贸n. La devastaci贸n de la industria rezagada y de gran parte del sector p煤blico son auspiciados a cambio de nada. Los neoliberales suponen que una vez consumado el 篓industricido篓 y la dr谩stica disminuci贸n del empleo estatal, llover谩n las inversiones y despuntar谩 un provechoso derrame.

Ese experimento de ingenier铆a social, no se implement贸 con 茅xito en ninguna parte del mundo y para aplicarlo en nuestro pa铆s sobran 20 millones de argentinoCarlos Menem junto a quien fuera su ministro de Econom铆as. Lo m谩s parecido a ese esquema fue el modelo de Menem-Cavallo, que termin贸 con el estallido de la convertibilidad luego de una d茅cada de privatizaciones, apertura comercial y desregulaci贸n laboral. Ese esquema naufrag贸, en un escenario de aguda depresi贸n, picos de desempleo y descontrol del endeudamiento. La derecha no tiene otro programa y siempre retoma al mismo guion.

Sus variantes extremas proponen una dolarizaci贸n, que conducir铆a a la hiperinflaci贸n, la expropiaci贸n de dep贸sitos y el remate del Fondo de Garant铆a del ANSES. Las vertientes m谩s convencionales reh煤yen esa aventura y propician retomar el fallido modelo de Macri, con tarifazos, recortes de jubilaciones, destrucci贸n de derechos laborales y privatizaci贸n de empresas p煤blicas.

Los economistas de la derecha divergen en el ritmo auspiciado para el pr贸ximo ajuste y en la consiguiente celeridad de la reducci贸n de las retenciones y la unificaci贸n cambiaria. Han presionado sin 茅xito para que el modelo actual explote antes de las elecciones, a trav茅s de una mega devaluaci贸n o una corrida bancaria. Buscan provocar un caos, para inducir la aceptaci贸n de sufrimientos may煤sculos (篓doctrina del shock篓). Sugieren que ese desastre permitir谩 la posterior gestaci贸n de un para铆so econ贸mico motorizado por la exportaci贸n. Esas聽fantas铆as han sucumbido una y otra vez y actualmente confrontan con el declive internacional del neoliberalismo. En todo el mundo se verifica un giro hacia pol铆ticas opuestas de mayor regulaci贸n estatal.

El neodesarrollismo promueve un remedio muy distinto, para recomponer la econom铆a con pol铆ticas heterodoxas favorables a la reindustrializaci贸n. Alienta el聽programa aplicado en otros pa铆ses, afectados por la presencia de rentas agro-exportadoras que disuaden la inversi贸n fabril. Auspicia canalizar ese excedente hacia la actividad industrial, pero exhibe significativas diferencias con el desarrollismo cl谩sico. Sustituye la vieja protecci贸n de las ramas m谩s vulnerables por un plan de inserci贸n en las cadenas globales de valor.

Neodesarrollismo. Kirchner y Lavagna en 2005

Durante el ciclo progresista de la d茅cada pasada, ese modelo fue ensayado en varios pa铆ses latinoamericanos. El kirchnerismo recurri贸 a una de esas variantes, aprovechando el escenario interno generado por la crisis del 2001 y el contexto internacional de gran valorizaci贸n de las materias primas. Con ese guion apuntal贸 la reactivaci贸n y la recomposici贸n del empleo, pero sin revertir los problemas estructurales de la econom铆a. Esa irresoluci贸n gener贸 el resurgimiento de la inflaci贸n y del d茅ficit fiscal, en un marco de grandes vacilaciones para reindustrializar la econom铆a con mayor captura de la renta sojera.

Los mismos titubeos condujeron a un control de cambios tard铆o e ineficaz y a posponer reformas impositivas progresivas o cambios en un sistema financiero adverso a la inversi贸n.聽Pero el principal defecto de ese modelo fue el continuado subsidio a los capitalistas, que utilizaron los recursos provistos por el Estado para fugar capital. El聽neodesarollismo demostr贸 insuficiencias may煤sculas para revertir el declive econ贸mico.

Ajuste inmediato con negocios posteriores

En los 煤ltimos cuatro a帽os la econom铆a sigui贸 a los tumbos. No persisti贸 el neoliberalismo del Macri, pero tampoco fue retomado el neodesarrollismo de Kirchner. Prevaleci贸 una gesti贸n signada por la ineficacia. El oficialismo atribuye su inacci贸n a las adversidades generadas por la pandemia, la sequ铆a y la guerra, omitiendo que todos los pa铆ses afrontaron las mismas adversidades con resultados distintos. En los hechos, Fern谩ndez afianz贸 un modelo altamente ortodoxo, asentado en varios pilares regresivos.

Convalid贸 ante todo la alt铆sima inflaci贸n como instrumento del ajuste. La carest铆a afect贸 primero a los alimentos por la negativa a subir las retenciones y se generaliz贸 posteriormente por los efectos inflacionarios del acuerdo con el FMI, Los capitalistas contaron con el aval oficial para continuar su descontrolada remarcaci贸n.

La Justicia argentina procesa al expresidente Mauricio Macri por presunto espionaje ilegal

Macri: neoliberalismo, deuda, negocios

Con cierta reactivaci贸n, repunte de la inversi贸n y estabilizaci贸n del empleo, el modelo de Fern谩ndez suscit贸 un desmoronamiento del salario. Consolid贸 el empleo precario y el status pobre del trabajador formal, favoreciendo las enormes ganancias de las empresas. Apuntal贸 adem谩s la desigualdad, que se expandi贸 con un boom del turismo en un oc茅ano de despose铆dos. El esquema del 煤ltimo trienio afianz贸 la primarizaci贸n, para pagar la deuda externa con mayor exportaci贸n de productos b谩sicos. La explotaci贸n de Vaca Muerta, la extracci贸n desregulada del litio y el descontrol de las v铆as navegables se inscriben en esa sumisi贸n al FMI.

Fern谩ndez administra el fin de su mandato聽en una crisis may煤scula, con gran presi贸n devaluatoria y un Banco Central sin divisas. Todos los d铆as improvisa alg煤n malabar聽para llegar a las elecciones eludiendo la mega devaluaci贸n. Pero en esa ag贸nica supervivencia ha potenciado una bomba de endeudamiento interno, mediante la refinanciaci贸n de bonos a tasas insostenibles. En lugar de forzar a los bancos a otorgar pr茅stamos al sector productivo, consolida la burbuja que engorda a los financistas

El pr贸ximo ajuste que preparan los poderosos incluye aumentos de tarifas, recortes de salarios y contracci贸n del gasto social. Ese atropello supervisado por el FMI transita por tres carriles posibles. Por un lado, la variante feroz de Bullrich que emite mensajes con los s铆mbolos del 2001 (篓blindaje篓). Por otra parte, la vertiente igualmente brutal pero consensuada que motoriza Larreta, a trav茅s de un paquete de atropellos aprobados por el Congreso. El tercer rumbo es la continuidad del deterioro enmascarado que implementa Massa.

Este contexto de inminente ajuste coexiste con la perspectiva de grandes negocios posteriores, que entusiasman al establishment. Argentina ha quedado situada en un lugar internacional de privilegio como gran abastecedora de materias primas. Por esa raz贸n, la inversi贸n externa bordea los m谩ximos de la 煤ltima d茅cada y el 篓c铆rculo rojo篓 ha vetado todos los tanteos de la corrida cambiaria (y/o bancaria) que auspicia el macrismo. Las elites no quieren una eclosi贸n que amenace las florecientes ganancias avizoradas para los pr贸ximos a帽os.

Por la sequ铆a, Argentina tendr谩 la peor producci贸n de granos del siglo | PerfilYa vislumbran la reversi贸n de la sequ铆a y la proximidad de una cosecha con altos precios. Apuestan a duplicar las exportaciones de litio e imaginan un gran super谩vit energ茅tico con el bombeo del nuevo gasoducto. Multiplican, adem谩s, los planes para convertir al pa铆s en un gran proveedor minero y en un continuado abastecedor de la pesca, que depredan los nav铆os llegados de varios continentes.

Argentina se ha convertido en uno de los principales botines en disputa entre Estados Unidos y China.聽El FMI opera como el instrumento de Washington para obstruir la presencia de Beijing, vetando las inversiones en energ铆a nuclear, puertos, usinas y tecnolog铆as 5 G.聽China ha logrado un protagonismo in茅dito y negocia la ampliaci贸n de los cr茅ditos en yuanes, para financiar sus exportaciones y apuntalar su posterior captura de recursos naturales.

El聽establishment local no logra cohesionar una postura com煤n frente a las exigencias estadounidenses y las ofertas orientales. Su dependencia pol铆tico-cultural del Norte choca con los atractivos negocios que ofrece China. La resoluci贸n de ese dilema exige manejar previamente el tormentoso ajuste que aplicar谩 el pr贸ximo gobierno.

Hegemon铆as fallidas

Argentina contin煤a lidiando con una irresuelta crisis de hegemon铆a, que impide a las clases dominantes forjar las alianzas requeridas para lograr una estabilidad pol铆tica duradera.

Alfons铆n no pudo construir ese m铆nimo de consenso para afrontar la corrosi贸n de la econom铆a. Menem consigui贸 mantener cierta cohesi贸n en torno a la Convertibilidad, pero sufri贸 una vertiginosa erosi贸n cuando afloraron las inconsistencias de su modelo. Logr贸 introducir el mayor avance de la reestructuraci贸n neoliberal de las 煤ltimas d茅cadas, pero nunca se aproxim贸 a la estabilidad conseguida por sus pares de Chile, Per煤 o Colombia.

Ricardo Alfons铆n, Carlos Menem, Fernando de la R煤a, Eduardo Duhalde, N茅stor Kirchner, Cristina Fern谩ndez de Kirchner y Mauricio Macri. 

Ricardo Alfons铆n, Carlos Menem, Fernando de la R煤a, Eduardo Duhalde, N茅stor Kirchner, Cristina Fern谩ndez de Kirchner y Mauricio Macri: 40 a帽os de gobiernos en democracia

El kirchnerismo forj贸 otra modalidad de consenso y mantuvo un significativo liderazgo hasta el 2012. La reaparici贸n de la crisis econ贸mica recre贸 las tensiones y la tenue hegemon铆a volvi贸 a disiparse frente a un novedoso desafiante derechista. La supremac铆a que forj贸 Macri fue m谩s pasajera y se diluy贸 por completo en el 2017.聽Finalmente, Fern谩ndez ha sido la ant铆tesis de cualquier hegemon铆a. Exhibi贸 un grado may煤sculo de incapacidad para lidiar con sus enemigos pol铆ticos. Su autoridad qued贸 pulverizada despu茅s de la pandemia.

Esta sucesi贸n de fracasos reafirm贸 la inestabilidad, que anteriormente afect贸 a las dictaduras y a los mandatarios c铆vico-militares. El desgobierno han sido un rasgo perdurable de las crisis argentinas. Esa inconsistencia ha corro铆do a las administraciones de las tres聽formaciones pol铆ticas prevalecientes (radicales, peronistas y derechistas). Ninguna logr贸 satisfacer a sus electores o a sus referentes de los grupos dominantes.

Frente a esa endeblez, el poder econ贸mico ha optado por reforzar su influencia sobre las burocracias no electivas del Estado.聽Con ese padrinazgo, el Poder Judicial acrecent贸 su incidencia mediante vetos, cautelares, condicionamiento de candidatos y supervisi贸n de comicios. Ha hostigado con inusitada virulencia a los adversarios de turno y transform贸 a la Corte en un poder paralelo, que define su propia agenda y gestiona sus propios negocios.

La misma gravitaci贸n han logrado los medios de comunicaci贸n, que detentan un poder may煤sculo y m谩s relevante que otros actores de la pol铆tica. Su desplazamiento de los partidos genera desarreglos may煤sculos. La prensa suele motorizar esc谩ndalos, para apuntalar a los personajes auspiciados en desmedro de las figuras en desgracia. Pero con esa manipulaci贸n socava la gesti贸n de los asuntos p煤blicos y deteriora el tim贸n del Estado.

El mismo tr铆pode del poder econ贸mico, judicial y medi谩tico ha sido art铆fice en Am茅rica Latina del lawfare聽contra los exponentes del ciclo progresista. En Argentina esa andanada potenci贸 la inestabilidad. La elite de los capitalistas, jueces y comunicadores que controla el poder real ha socavado la autoridad de los gobernadores, los ministros y los presidentes, potenciando el desorden del pa铆s.

Argentina igualmente se distingue por la ausencia (o debilidad) del poder militar, que mantiene su tradicional influencia en el resto de la regi贸n.聽Luego del fracaso de la dictadura, la derrota de Malvinas y la eliminaci贸n de los聽Carapintadas, qued贸 anulado el viejo protagonismo del ej茅rcito. Ese desplazamiento redujo el uso de la coerci贸n para contrarrestar la vulnerabilidad pol铆tica. Esa carencia priva a la clase capitalista de un importante instrumento de dominaci贸n. Las fuerzas armadas no ejercen el poder expl铆cito o el rol subyacente, que conservan en Colombia, Brasil, Chile o Per煤.

Derechistas convencionales y extremos

En el espectro partidario se ha verificado una gran mutaci贸n del radicalismo, que no logr贸 sobrevivir en su formato tradicional al declive de Alfons铆n y a la cat谩strofe de De la R煤a. Persiste como una gran estructura de gobernadores, intendentes y legisladores, pero sin ning煤n vestigio de progresismo.

ya dieron pistas firmes de c贸mo ser谩 la batalla final para llegar a la Casa Rosada - Infobae

Rodr铆guez Larreta y Bullrich, los precandidatos de la derecha

La UCR ha quedado subordinada al macrismo, que logr贸 forjar la primera formaci贸n derechista que gana elecciones. Esa preeminencia perdura luego del fracaso de Macri. La centralidad que tiene la disputa entre Bullrich y Larreta en las primarias de las PASO, confirma ese protagonismo del PRO frente al deca铆do radicalismo.

Ambas formaciones convergen en la prioridad de doblegar la protesta social para instaurar un r茅gimen represivo.聽Lo ocurrido en Jujuy anticipa un futuro gobierno de esa coalici贸n en cualquiera de sus versiones. Morales introdujo una reforma constitucional que recorta derechos, suprime elecciones de medio t茅rmino y facilita la corruptela de su familia, para expropiar a los pobladores originarios y entregar el litio a las grandes empresas.

Para consumar ese atropello facilit贸 disparos a los ojos de los manifestantes, fomenta embargos millonarios a los detenidos, promueve inauditas condenas de criminalizaci贸n y apa帽a la incursi贸n policial a la Universidad. Todos los integrantes de Juntos por el Cambio difunden las mismas mentiras para encubrir la reaparici贸n de palos, balas, infiltrados y coches sin patentes聽en las manifestaciones.

Las 煤nicas divergencias en ese bloque, giran en torno a la intensidad de la agresi贸n contra el pueblo, en una presidencia que avizoran muy pr贸xima. Bullrich propicia una arremetida virulenta, con gran riesgo de provocar una rebeli贸n popular. Larreta impulsa una agresi贸n m谩s consensuada, que podr铆a ser inefectiva para las ambiciones de las clases dominantes.

La interna entre ambos candidatos transparenta esas discrepancias. El establishment celebra la brutalidad de Bullrich, pero desconf铆a de su factibilidad. Aprueba todas sus bravuconadas y le perdona sus divagues econ贸micos, pero tambi茅n valora la capacidad de Larreta para alinear fuerzas dispares en un proyecto regresivo de largo plazo.

Esa derecha convencional ha logrado un importante basamento electoral, alimentado por la decepci贸n en el gobierno actual, pero no exhibe el sost茅n callejero de a帽os anteriores. No hay cacerolazos, ni marchas como en la 茅poca de Nisman o durante la pandemia. El fracaso de Macri est谩 fresco y afecta la credibilidad del PRO. Adem谩s, la derecha reemplaz贸 su habitual demagogia por confesiones de ajuste, que reflotan prevenciones de la poblaci贸n contra esas andanadas.

Las variantes convencionales de ese espectro afrontan la novedosa rivalidad de sus competidores ultraderechistas. A diferencia del 2001, esa vertiente despunta como un canal de captaci贸n del descontento con el sistema pol铆tico. Los personajes bolsonaristas de la era Macri (como fue Olmedo) ya no son marginales. Ahora disputan espacios con el conservadurismo tradicional.

Milei fue fabricado por los medios de comunicaci贸n y lleg贸 a la pol铆tica sin ninguna trayectoria previa. Fue instalado para reforzar una agenda de agresi贸n y facilit贸 esa funci贸n con聽rid铆culas creencias. Sus desvar铆os incluyen la expectativa de cobrar altos sueldos en divisas, extinguir el d茅ficit fiscal incendiando el Banco Central y superar la decadencia nacional erradicando la 篓casta pol铆tica篓 (que ahora integra).El precandidato a presidente Javier Milei durante el debate que organiza la SRA

Los libertarios han sido promovidos para reintroducir un clima represivo y alentar una demagogia punitiva, que incluye la libre portaci贸n de armas. Sus exponentes no eluden las expresiones homof贸bicas, elitistas o racistas, ni los exabruptos de comercializar 贸rganos o menores de edad. El fallido intento de asesinato de Cristina demostr贸, adem谩s, que esa ultraderecha no limita su accionar a los delirios verbales.

La gravitaci贸n lograda por Milei empalma con la influencia de la misma corriente en Europa, Estados Unidos y Latinoam茅rica. No es un fen贸meno exclusivamente local, pero genera parad贸jicas adversidades para sus promotores. Es cierto que facilita la popularizaci贸n de las falacias auspiciadas por los poderosos, pero al mismo tiempo fractura la coalici贸n forjada por el 篓c铆rculo rojo麓 para asegurar un pr贸ximo gobierno.

En las elecciones de medio t茅rmino del 2021 Juntos por el Cambio聽demostr贸 que pod铆a ganar la presidencia en la primera vuelta. La ultraderecha irrumpi贸 para reforzar el rumbo reaccionario, pero cre贸 un monstruo ingobernable que afecta los planes del establishment.

Una elecci贸n competitiva de los libertarios podr铆a corroer la supremac铆a de la PRO y la UCR e introducir una adversa cu帽a en el bloque derechista. La alocada campa帽a contra la 篓casta pol铆tica篓 reduce adem谩s el campo de negociaci贸n del propio Milei, que improvis贸 el alquiler de candidatos en las provincias. Por el momento el poder medi谩tico enfr铆a el sost茅n de su descarriada criatura fascistoide. El devenir de ese Frankenstein es una gran inc贸gnita.

El desenga帽o con el quinto peronismo

Una singularidad de Argentina es la persistencia del peronismo, como estructura pol铆tica dominante. Mantiene una gran incidencia como cultura, identidad, fuerza electoral y red de poder. Logr贸 recomponerse de la derrota de Alfons铆n y del desenga帽o menemista con una nueva mutaci贸n interna, que confirm贸 la plasticidad de sus cinco versiones.

La vertiente cl谩sica (1945-55) se inspir贸 en el nacionalismo militar y apuntal贸 a la burgues铆a industrial, en conflicto con el capital extranjero y las elites locales. Implement贸 mejoras sociales in茅ditas para la regi贸n y forj贸 un estado de bienestar pr贸ximo a la socialdemocracia europea. Con ese cimiento logr贸 un perdurable sost茅n en la clase obrera organizada.

El segundo peronismo fue totalmente diferente (1973-76). Estuvo signado por la violenta ofensiva de los sectores reaccionarios (L贸pez Rega) contra las corrientes radicalizadas (JP, Montoneros). La derecha arremeti贸 a los tiros contra la vasta red de militancia, forjada durante la resistencia a la proscripci贸n de Per贸n. Actu贸 con furia contrarrevolucionaria en el contexto insurgente de los a帽os 70. La presencia de esos dos polos extremos al interior del mismo movimiento fue una peculiaridad de ese peronismo.

Los Kirchner compraban inmuebles a bajo precio antes de ser subastados | Argentina | elmundo.esEl tercer peronismo fue neoliberal (1989-99). Introdujo las pol铆ticas de privatizaci贸n, apertura comercial y flexibilizaci贸n laboral, que en otras latitudes implementaban los thatcheristas. No fue el 煤nico converso de ese per铆odo (Cardoso en Brasil, PRI de M茅xico), pero nadie corporiz贸 una deserci贸n tan imp煤dica del viejo nacionalismo. Esa misma mutaci贸n reaccionaria se verific贸 en otros casos, como el MNR de Bolivia o el APRA de Per煤. Pero esas formaciones abandonaron definitivamente todo nexo con su base popular y afrontaron la disoluci贸n o el declive.

Los tres peronismos del siglo pasado ilustran la multiplicidad de variedades que asumi贸 ese movimiento. Ha protagonizado grandes crisis y sorpresivas reconstituciones. De cada desplome emergi贸 un nuevo proyecto amoldado a su tiempo.

El kirchnerismo encabez贸 un cuarto peronismo de 铆ndole progresista. Retom贸 con otros fundamentos las mejoras del primer periodo. El viejo paternalismo conservador fue reemplazado por nuevos idearios pos-dictatoriales de participaci贸n ciudadana. La confrontaci贸n interna con la derecha no fue dram谩tica y se zanj贸 con un distanciamiento del duhaldismo.

Kirchner reconstruy贸 el aparato estatal demolido por el colapso del 2001. Restableci贸 el funcionamiento de la estructura que garantiza los privilegios de las clases dominantes. Pero consum贸 esa reconstituci贸n ampliando la asistencia a los empobrecidos, extendiendo los derechos democr谩ticos y facilitando la recuperaci贸n del nivel de vida.

Cristina introdujo una impronta m谩s combativa, gestada en la confrontaci贸n con los agro-sojeros, los medios de comunicaci贸n y los fondos buitres. Esa polarizaci贸n quebr贸 el equilibrio que hab铆a mantenido N茅stor con todos los grupos de poder. Su cuarto peronismo se ubic贸 en la centroizquierda regional (junto a Lula, Correa y Tabar茅), pero estableci贸 nexos con las vertientes radicales de Ch谩vez y Evo. No comparti贸 el endiosamiento institucional que imper贸 en Brasil o Uruguay.

El quinto peronismo de Fern谩ndez corporiz贸 un fracaso sin antecedentes. El justicialismo siempre incluy贸 contradictorias experiencias, pero nunca comand贸 una vertiente tan in煤til de simple convalidaci贸n del status quo. Luego del primer de test de conflictos (Vicentin), la derecha le dobl贸 el brazo y Alberto acumul贸 un r茅cord de agachadas. Ni siquiera pudo defender su pol铆tica de protecci贸n sanitaria y cuando la inflaci贸n comenz贸 a pulverizar el salario, opt贸 por el sometimiento al FMI.FdT: el Fracaso de Todos - LA NACION

Esa impotencia contrast贸 no s贸lo con Per贸n, sino tambi茅n con N茅stor y Cristina. No hubo el menor atisbo de disputa con el agronegocio (2010), ni iniciativas comprables a la nacionalizaci贸n del petr贸leo (YPF) y los fondos de pensi贸n (AFJP) o la ley de Medios. El fracaso de Fern谩ndez lo ubica en el mismo casillero de otros mandatarios de la nueva oleada progresista (como Boric en Chile y Castillo en Per煤), que han decepcionado a sus seguidores.

Tres escenarios para el justicialismo

La frustrada la experiencia actual genera tres escenarios posibles para el peronismo. La primera posibilidad es una聽reconstituci贸n derechista, con la impronta de Schiaretti y el PJ cordob茅s aliado de Cambiemos. Es el mismo perfil que auspicia el mandam谩s del justicialismo de Jujuy. Con su manejo del bloque legislativo y del principal diario de la provincia, ese personaje apuntal贸 la reforma de Morales y la represi贸n a los manifestantes. Otros gobernadores se moldar铆an al nuevo mapa del interior y del Senado, que podr铆a emerger de una pr贸xima preeminencia del PRO y la UCR. Ese rumbo sintonizar铆a con Tolosa Paz agrediendo a los piqueteros y con Berni disputando la mano dura policial con Bullrich.

Massa empalma con esa perspectiva por sus categ贸ricos antecedentes derechistas. Siempre fue un hombre de la embajada estadounidense, con fuertes simpat铆as por el trumpismo republicano. Por eso apuntal贸 a Guaid贸 y acompa帽贸 a Macri. Ha mantenido un prudente silencio frente a la represi贸n en Jujuy por su padrinazgo del vicegobernador Haquim.

El actual candidato del oficialismo nunca comparti贸 el temperamento timorato de Alberto Fern谩ndez. Por esa raz贸n podr铆a perfilarse como un enemigo efectivo del kirchnerismo, si lograra llegar a la Casa Rosada. Podr铆a repetir en ese caso la traicionera trayectoria de Lenin Moreno en Ecuador. Massa tambi茅n podr铆a encarnar una nueva versi贸n del menemismo. El establishment avizora esa perspectiva y lo observa como un confiable hombre de su propio c铆rculo. Al cabo de un a帽o al frente del Ministerio de Econom铆a ha reforzado el ajuste, con recortes del gasto primario y podas de Massa candidato: qu茅 pasar谩 el lunes con el d贸lar y las acciones y la paradoja de una designaci贸n que puede caer mal justamente por ser "promercado"las jubilaciones y los planes sociales.

Otro escenario muy distinto podr铆a despuntar para el peronismo, si se produce una gran derrota electoral del oficialismo, que fracture al Frente de Todos. En ese caso, el justicialismo ingresar铆a en una fase de disgregaci贸n, semejante a la registrada luego de victoria de Alfons铆n o del desplome del menemismo

Existe una tercera posibilidad de preservaci贸n y eventual reconstituci贸n del PJ bajo el mando cristinista. CFK ha logrado mantener su preeminencia, mediante una inteligente diferenciaci贸n con la demolida figura de Alberto. Supo preservar ese protagonismo con el argumento de la proscripci贸n, que a lo sumo fue una amenaza y nunca una realidad. Si hubiera existido efectivamente esa inhibici贸n, habr铆a correspondido impugnar los comicios (como en la 茅poca de la Resistencia), con llamados a votar en blanco.

Cristina no se present贸, luego de evaluar todos los inconvenientes de una derrota o de un triunfo sin posibilidades de forjar un gobierno s贸lido. Frente a esa adversidad opt贸 por apuntalar un plan futuro con Kiciloff, Wado y M谩ximo. Pero su renuncia tambi茅n erosiona la factibilidad de ese proyecto. Las batallas que se posponen pueden devenir en derrotas perdurables. Para evitar ese riesgo Lula present贸 nuevamente su candidatura contra Bolsonaro.

El trasfondo del problema radica en que Cristina carece de un plan econ贸mico alternativo a Massa. Por eso se limita a convalidar silenciosamente el ajuste con elogios al capitalismo. Su convocatoria a renegociar la deuda externa en otros t茅rminos ya fracas贸 durante la gesti贸n de Alberto. Tambi茅n su mensaje de un pasado promisorio, que reaparecer铆a en el futuro carece de credibilidad. Si ese proyecto fuera factible, habr铆a comenzado a implementarlo bajo el actual gobierno. El peronismo no ofrece actualmente alg煤n rumbo cre铆ble para superar la crisis.

Los pilares de la resistencia

La relaci贸n social de fuerzas es determinante del escenario argentino por la enorme gravitaci贸n de las luchas populares. La omisi贸n de esa incidencia impide comprender la din谩mica actual.

En nuestro pa铆s se localiza el principal movimiento de trabajadores del continente. Su disposici贸n al combate se ha verificado en las 40 huelgas generales consumadas desde el fin de la dictadura. El acatamiento mayoritario de esos paros ha persistido, como un dato inusual en otras latitudes. Tambi茅n la sindicalizaci贸n se ubica en el tope de los promedios internacionales. Argentina presenta ciertas similitudes con Francia en esa influencia del sindicalismo y de su poder en la calle. Ese protagonismo de los trabajadores incide en la regi贸n de una forma semejante al rol jugado por los asalariados galos en Europa.

Pero la principal novedad de las 煤ltimas d茅cadas ha sido la consolidaci贸n de movimientos sociales de trabajadores informales y desocupados. Esas organizaciones fueron en gran medida resultantes de la experiencia sindical precedente. Su irrupci贸n se consum贸 durante la crisis del 2001, cuando los trabajadores privados de empleo fueron empujados a cortar las rutas para exigir sus derechos. Recurrieron a esa modalidad por una simple necesidad de subsistencia.Rafiograf铆a de la marcha piquetera: tensi贸n interna, la lista de pedidos y los autoexcluidos - El Cronista

La lucha de estos movimientos ha permitido sostener los auxilios sociales del Estado, que las clases dominantes concedieron bajo el susto de una gran revuelta. Esos planes se han convertido en una erogaci贸n indispensable para la reproducci贸n del tejido social. Lo que inicialmente irrumpi贸 como una respuesta provisoria al colapso econ贸mico se ha transformada en un dato estructural de la vida argentina.

Las nuevas formas de resistencia est谩n enlazadas con la belicosidad precedente de la clase obrera. Facilitaron el retorno del progresismo al gobierno y cumplen un rol activo en la organizaci贸n de los despose铆dos. Han dado lugar a una red de solidaridad conectada al desenvolvimiento de muchas localidades.

El protagonismo callejero del movimiento piquetero lo asemeja a su par聽indigenista de Ecuador. Son formaciones que provienen de tradiciones muy distintas y organizan conglomerados socio-culturales igualmente divergentes. Pero est谩n emparentados por el impacto pol铆tico de sus acciones.

En Ecuador doblegaron recientemente al gobierno neoliberal de Lasso, determinado el fin de esa gesti贸n y su probable sustituci贸n por el correisimo. Una influencia equivalente demostr贸 la organizaci贸n piquetera, al precipitar el fin del Duhalde y el consiguiente surgimiento del kirchnerismo. En las 煤ltimas dos d茅cadas han mantenido una llamativa presencia, como exponentes visibles del malestar popular.

8 de 10 genocidas condenados tienen prisi贸n domiciliariaArgentina tambi茅n cuenta con una enorme reserva de luchadores por los derechos humanos. La conciencia democr谩tica que impera en el pa铆s aflora anualmente en las grandes marchas del 24 de marzo. La masiva concurrencia a esa conmemoraci贸n ilustra de qu茅 forma, cuatro sucesivas generaciones han mantenido vivo el acervo de la memoria.

La vigencia de las conquistas democr谩tica se corrobora en los 300 juicios realizados por cr铆menes de lesa humanidad con 1115 condenados. Los genocidas siguen en prisi贸n y naufragaron todos los intentos para excarcelarlos. El 鈥渄os por uno鈥 suscit贸 un contundente rechazo y el crimen de Maldonado desat贸 una conmoci贸n. Tras 47 a帽os de b煤squeda, un nuevo nieto ha sido recuperado en la incansable batalla por la identidad. En este marco se inscriben otros logros como el aborto y las leyes de igualdad de g茅nero.

Es importante subrayar estos avances -que contrastan con la degradaci贸n econ贸mico-social- para evitar balances unilaterales de los 煤ltimos 40 a帽os. La caracterizaci贸n de este periodo como un mero 篓fracaso de la democracia篓 es una simplificaci贸n. En medio de terribles retrocesos en el nivel de vida se han mantenido ponderales 茅xitos democr谩ticos.

En cierta medida esas mejoras se asientan en el perdurable legado de la educaci贸n p煤blica. La escolarizaci贸n masiva en establecimientos laicos forj贸 un ideario de convivencia y progreso, que no ha sido sustituido por el modelo chileno de privatizaci贸n. A pesar del dram谩tico derrumbe de la ense帽anza estatal, la derecha no ha logrado generalizar las creencias elitistas, ni anular la vitalidad del pensamiento cr铆tico en las universidades.

聽Empate social reciclado

La fuerza que preservan los movimientos sindicales, sociales y democr谩ticos es el principal acervo del pa铆s y el pilar de una resoluci贸n popular de la crisis.聽Por esa raz贸n la derecha prioriza el debilitamiento de esa resistencia. Sus candidatos han expuesto con brutal sinceridad la pretensi贸n de arrasar las organizaciones populares. Tienen muy presente la rebeli贸n del 2001 y el duro rev茅s que sufri贸 Macri cuando intent贸 la reforma previsional.聽La reacci贸n por abajo contra el pr贸ximo ajuste es la gran pesadilla de los estrategas del PRO.

Ese poder popular que enfurece a los enemigos es frecuentemente desconsiderado en el propio campo. La tesis de la聽篓pasivizaci贸n篓, 篓neutralizaci贸n篓 o 篓cooptaci贸n篓 de los luchadores ejemplifica esa descalificaci贸n. Al cabo de muchas batallas ha predominado, en los hechos, una contradictoria din谩mica de concesiones para contrapesar los conflictos.

Es igualmente cierto, que en los 煤ltimos tres a帽os la decepci贸n generada por Fern谩ndez, tan s贸lo suscit贸 protestas muy acotadas. Hubo triunfos de muchos gremios y acciones sindicales relevantes, pero la respuesta generalizada de los oprimidos fue contenida. Por esa raz贸n, a diferencia del 2001 la clase dominante no afronta con temor (o desorientaci贸n) los pr贸ximos comicios. Al contrario, transmite una gran confianza en los principales candidatos a la presidencia.marchaindustria

Argentina no particip贸 de la oleada reciente de protestas que contuvo la restauraci贸n conservadora en la regi贸n (2019-2022). Esas revueltas forzaron la precipitada salida de los mandatarios derechistas en Bolivia, Chile, Per煤, Honduras y Colombia. En nuestro pa铆s el descontento social no suscit贸 rebeliones equivalentes, aunque dio lugar al mismo tipo de victorias progresistas en las urnas.

Bajo el gobierno de Fern谩ndez se ha verificado una reacci贸n popular inferior a la usual, frente al terrible ajuste en curso. La burocracia de la CGT logr贸 mantener la desmovilizaci贸n de las bases. El descontento fue parcialmente canalizado por marchas y acampes piqueteros, que demostraron una gran valent铆a frente a la diabolizaci贸n orquestada por los grandes medios de comunicaci贸n. Esa movilizaci贸n tuvo el m茅rito de contrarrestar la amnesia de tradiciones populares que fomenta la derecha. Facilit贸, adem谩s, la persistencia de significativos niveles de militancia y politizaci贸n.

La acotada resistencia de los 煤ltimos a帽os obedece a varias razones. Ha influido la efectividad de los planes sociales, que operan como una extendida cobertura para atemperar los estallidos. En ciertos sectores de la poblaci贸n se percibe tambi茅n cierta resignaci贸n frente a inflaci贸n, en la medida que coexiste con la continuidad del empleo. La crisis actual es profunda, pero no repite el 2001. La subsistencia de puestos de trabajo informales contrapesa el malestar y el deterioro del ingreso es visto como un mal menor, frente al drama del desempleo. Por otra parte, la imposibilidad de ahorrar induce a la clase media a consumir o a endeudarse para evadir la adversidad.

Pero m谩s all谩 de estas circunstancias, la gran movilizaci贸n de Jujuy ilustra el tipo de respuesta, que podr铆a afrontar el pr贸ximo gobierno. Morales hab铆a logrado dividir y atemorizar al movimiento popular, despu茅s del golpe que propin贸 contra Milagro Salas. Pero se envalenton贸 luego de ganar las elecciones y precipit贸 una sorpresiva reacci贸n por abajo.

La respuesta surgi贸 de los docentes, fue seguida por otros gremios, convoc贸 a los ambientalistas y a las comunidades originarias. El 篓mal贸n de la paz篓 que lleg贸 a Buenos Aires ilustra la continuidad de esa batalla. Adem谩s, las mejoras salariales conseguidas por los docentes demostraron que la lucha genera resultados. Jujuy ha sido un probable test de lo que sobrevendr谩.

Observando en forma retrospectiva las 煤ltimas d茅cadas, se puede notar que Argentina contin煤a afrontando un empate sin resoluci贸n de las relaciones sociales de fuerza. Ese concepto fue utilizado en los a帽os 60 70 por varios intelectuales, para conceptualizar el escenario creado por el peso de la clase obrera y los sindicatos. La misma noci贸n recobr贸 vigencia en el 2001, luego de una rebeli贸n que contuvo el ajuste neoliberal. Ese equilibrio persiste hasta la actualidad.

La din谩mica de empates reciclados es el trasfondo de un contexto que las clases dominantes no logran modificar. La permanencia de ese balance nutre las esperanzas de superar la crisis con un proyecto popular.

El kirchnerismo cr铆tico y la izquierda

Las dos fuerzas m谩s comprometidas con la lucha social y democr谩tica son el kirchnerismo cr铆tico y la izquierda. Esa intervenci贸n es muy distinta en el plano de la persistencia o la consecuencia, pero ambos sectores re煤nen el embri贸n militante requerido para motorizar un curso alternativo.

El kirchnerismo cr铆tico alberga un conjunto heterog茅neo de formaciones integradas al Frente de Todos, pero con fuertes cuestionamientos a la pol铆tica de los 煤ltimos cuatro a帽os. El punto de inflexi贸n con el oficialismo fue el acuerdo con el FMI. Hay muchos grises en el medio, pero la postura frente a ese convenio distingue a ambos segmentos.

En el kirchnerismo convencional predomina la resignaci贸n. Sus te贸ricos justifican esa actitud por la 篓adversidad coyuntural de las relaciones de fuerza篓. Pero olvidan que ese balance no es un dato invariable, sino un efecto de la acci贸n pol铆tica. Esa pr谩ctica consolida o revierte los escenarios desfavorables.

En otras ocasiones justifica la pasividad advirtiendo contra el peligro mayor de la derecha. Pero desconocen que esa amenaza siempre es recreada por los poderosos para asegurar su dominaci贸n. Suelen apadrinar enemigos m谩s brutales, para tornar aceptable al verdugo de turno. La aceptaci贸n de ese chantaje actualmente transita por la convalidaci贸n de Massa frente a Larreta.Afiliaciones-BannerWeb-02.png

El kirchnerismo cr铆tico rechaza el amoldamiento al escenario actual, pero postula la conveniencia de una batalla dentro del peronismo. Acepta el trago amargo de votar a Massa en las presidenciales, luego de forjar un espacio propio en torno a Grabois. Con ese agrupamiento previo espera condicionar al indeseado candidato del oficialismo, si llegara a aterrizar en la Casa Rosada.

Pero conviene recordar que Alberto tuvo un condicionamiento muy superior con la vicepresidencia de Cristina y esa barrera no impidi贸 el desastre de su gesti贸n. Es evidente, adem谩s, que la posibilidad de influir sobre un decidido derechista como Massa ser谩 muy inferior a cualquier presi贸n sobre el vacilante Alberto.

El proyecto de forjar una vertiente radicalizada dentro del peronismo no es una novedad. Arrastra el traum谩tico antecedente de la relaci贸n de Per贸n con la JP. Una revisi贸n de esa experiencia permitir铆a recordar cu谩n frustrante ha sido el intento de gestar un polo alternativo dentro del verticalizado PJ.

La izquierda afronta otro tipo de disyuntivas. Ha consolidado en torno al FIT una formaci贸n socialista, con una presencia electoral minoritaria pero novedosamente visible. Se distingue por la combatividad que volvi贸 a demostrar en Jujuy. En lugar de enviar mensajes formales de apoyo, sus dirigentes pusieron el cuerpo en las protestas.

En el duro escenario que se avizora, ser铆a muy positiva la presencia de un mayor n煤mero de legisladores de izquierda, para apuntalar la resistencia en el Congreso y en las calles. Los planteos de esa formaci贸n son tambi茅n necesarios para confrontar con la tibieza del progresismo. Un聽proyecto superador s贸lo emerger谩 exponiendo cr铆ticas contundentes a la inconsecuencia de ese espacio.

Pero nadie vota al FIT con la expectativa de facilitar su llegada pr贸xima, futura o lejana al gobierno. Ese descreimiento limita las perspectivas de esa fuerza. El propio FIT no se presenta como una opci贸n de gobierno. Carece de alguna estrategia para lograr esa meta y no concurre a los comicios para salir victorioso. Su 煤nica perspectiva est谩 conectada al estallido de un proceso revolucionario, que no se ha verificado en las 煤ltimas d茅cadas.

Ahora es cu谩ndo: segundo llamado al FIT y a la izquierda argentina - Raz贸n y Revoluci贸nLa evaluaci贸n de esta 煤ltima carencia es tan omitida, c贸mo cualquier hip贸tesis de conquistar gobierno para disputar el poder, en un largo periodo de transici贸n. Esa pol铆tica requerir铆a reconocer la diferencia cualitativa que separa la lucha por la supremac铆a en un gobierno, un r茅gimen pol铆tico, un estado y una sociedad. La diferenciaci贸n de esas instancias permitir铆a concebir rumbos socialistas que el FIT no considera.

La evaluaci贸n de esos cursos tambi茅n inducir铆a a promover acuerdos electorales de envergadura para conquistar intendencias o gobernaciones. La b煤squeda de esas metas obligar铆a a reevaluar las desechadas alianzas con el kirchnerismo cr铆tico. Pero ninguno de estos debates figura en la agenda que enfrenta a dos sectores del FIT en las PASO. Las divergencias que separan a ambas listas son poco comprensibles para muchos seguidores de esas fuerzas.聽Mayor estupor genera la presentaci贸n de otras listas minoritarias del mismo palo fuera del frente.

En la intensa vida pol铆tica de nuestro pa铆s se ha reiniciado el debate te贸rico-pol铆tico sobre la prolongada crisis de Argentina. Si esas elaboraciones suscitan otro horizonte en el kirchnerismo cr铆tico y en la izquierda, el proyecto popular comenzar谩 a despuntar y a suscitar el entusiasmo que requiere esa construcci贸n.

Resumen

La derecha actualiza todos los mitos del declive econ贸mico para denigrar a los despose铆dos y exculpar a los poderosos. Desconoce la incidencia del extractivismo agroexportador y el malgasto estatal de la renta en esa regresi贸n. Las cirug铆as de neoliberalismo destruyen la industria y los subsidios el neodesarollismo acrecientan la ineficiencia. El pr贸ximo ajuste apuntala negocios muy concentrados.

Las clases dominantes no logran gestar una hegemon铆a pol铆tica perdurable. Apuestan a la derecha convencional, pero auspician a un descontrolado libertario. La decepci贸n con el gobierno recrea otra crisis del peronismo con tres desenlaces posibles. La sindicalizaci贸n, el movimiento social y la pujanza democr谩tica recrean el protagonismo popular y un empate de larga data de las relaciones de fuerza. Nuevos horizontes podr铆an despuntar en el kirchnerismo cr铆tico y la izquierda.

 

*Economista, catedr谩tico e intelectual argentino, activista de los derechos humanos. Es profesor de la c谩tedra 芦Econom铆a para historiadores禄 de la Facultad de Filosof铆a y Letras (en donde tambi茅n dirige cursos de posgrado) y de la c谩tedra 芦Econom铆a II禄 de la Facultad de Ciencias Sociales. Dirige proyectos en la Universidad de Buenos Aires y es investigador del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog铆a. Integra el grupo Economistas de Izquierda (EDI).

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