Dic 12 2021
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Ciencia y Tecnolog铆aSociedad

Los genes al fin de sus carreras

Desde los finales de la segunda guerra mundial hasta comienzo de los 80 los cient铆ficos sociales sostuvieron la idea de que implementando cambios en el ambiente la maldad y la violencia social podr铆an ser disminuidas. Por m谩s de 40 a帽os la ortodoxia pol铆tica de la izquierda favoreci贸 鈥渘urture鈥 sobre 鈥渘ature鈥. Hoy d铆a las naciones industriales enfrentadas a profundas crisis sociales parecieran que no est谩n dispuestas o no poseen la capacidad de producir cambios significantes en las instituciones que definen lo social.

Un creciente n煤mero de 鈥渆xpertos鈥, especialmente provenientes del campo de la biolog铆a social, sostiene que los cambios en el sistema socioecon贸mico son s贸lo paliativos, por no decir f煤tiles. La clave para entender la mayor parte de las conductas sociales y econ贸micas se encuentran a nivel gen茅tico. Para cambiar lo social tenemos que estar dispuestos a cambiar nuestros genes, porque si es cierto que el ambiente es un factor, los genes son el determinante 煤ltimo, los responsables definitivos de la configuraci贸n y moldeamiento de la conducta individual y grupal.Los genes saltarines nos tocan las narices

鈥淎costumbr谩bamos a pensar que nuestro destino estaba en las estrellas. Ahora sabemos, en gran medida, que est谩 en nuestros genes鈥 (J.Watson) Y no es solo nuestro destino, sino que, tambi茅n 鈥渆s la secuencia que define lo humano.鈥 (R. Sinsheimer).

Jeremy Rifkin (鈥淭he Biotech Century鈥) dice que si los reformadores de los 40 a los 80 le dieron escasa importancia a la base gen茅tica en su intento de mejorar la condici贸n humana, los nuevos reformadores gen茅ticos se ubican en el extremo opuesto, transformando al gene en el nuevo 鈥渃aliz sagrado鈥 de la biolog铆a. Este cambio radical es, en parte, debido al intenso inter茅s generado por el Proyecto del Genoma Humano, cuyo esfuerzo est谩 dedicado a descifrar la secuencia completa de nuestro genoma.

Una vez en posesi贸n del 鈥渟ecreto鈥 de nuestro ser estaremos en condiciones de controlar el proceso evolutivo y definir lo que somos de acuerdo a nuestra voluntad. Nada m谩s, ni nada menos, es lo que nos promete este proyecto. La proclamaci贸n de este nuevo 鈥渟ignificante maestro鈥 no se ha venido imponiendo sin desaf铆os. Como hace notar Rifkin, una gran cantidad de bi贸logos, trabajando en el mismo campo, reconocen que el gene contiene importante informaci贸n que permite el desarrollo del organismo, pero que ellos, por s铆 mismos, no lo determinan ni controlan. Los seres vivos son sistemas din谩micos y sensitivos al 鈥渋nput鈥 de su medio y, a diferencia de las m谩quinas, pueden exhibir muy diferentes conductas y adoptar distintas formas ante peque帽as variaciones del ambiente.

Lo que todos deber铆an saber del Genoma Humano | edXDe acuerdo con S. Newman es m谩s apropiado pensar al ADN como una lista de ingredientes m谩s bien que como una receta para su interacci贸n. Los genes no generan organismos. Su existencia misma ya presupone la existencia de 茅ste, en el cual est谩 inscrito y es el organismo mismo el que interpreta, traduce y hace uso del funcionamiento gen茅tico. La idea de los genes como agentes causales absolutos ha venido dando paso a una comprensi贸n m谩s sofisticada que los ve como un componente integrante de una red mucho m谩s compleja que incluye tanto al organismo como a su ambiente externo.

La historia del gene es bien curiosa. Mientras m谩s sabemos m谩s dificil es definirlo. Las nuevas tecnolog铆as y los nuevos datos y an谩lisis que ellas hacen posible han permitido la identificaci贸n del 鈥渟plit gene鈥, 鈥渞epeated gene鈥, 鈥渙verlaping gene鈥, 鈥渃ryptic DNA鈥, 鈥渕ultiples promotors鈥, etc. Todas estas variaciones complican inmensamente la tarea de definir el gene como una unidad estructural. Segun Peter Portin, el viejo t茅rmino gene, esencial en las primeras etapas, ya no es 煤til. William Gelbert, que trabaja en gen茅tica molecular, sugiere que el gene probablemente es un concepto del pasado.

A diferencia del cromosoma, los genes no son objetos f铆sicos, sino conceptos que han adquirido una gran cantidad de carga hist贸rica en las 煤ltimas d茅cadas. El concepto ha jugado un papel crucial en la comprension de los fen贸menos biol贸gicos, pero hoy d铆a, dice, hemos llegado al punto en que el uso del t茅rmino gene puede, en la pr谩ctica, transformarse en un obst谩culo para nuestra BBC Mundo | Genoma Humanocomprensi贸n. Todo esto es bien ir贸nico porque nunca en la historia del gene el t茅rmino hab铆a tenido m谩s atenci贸n que hoy en las ciencias y la cultura popular. Cada cierto tiempo se nos informa que la causa de ciertas enfermedades es gen茅tica. Igualmente se dice que muchas de las conductas humanas que cre铆amos eran voluntarias, son producto de nuestros genes.

Un tremendo progreso se ha logrado en la comprensi贸n de las mutaciones gen茅ticas que incluyen des贸rdenes conductuales y la incidencia de muchas enfermedades tales como la enfermedad de Huntington, fibrosis qu铆stica, thalassemia, etc. Estos ejemplos, sin embargo, son raros e, incluso en estos casos, no hay una clara comprensi贸n acerca de los procesos que ligan el gene defectuoso con el comienzo de la enfermedad. Es posible identificar riesgos gen茅ticos, pero la esperanza de beneficios m茅dicos significativos todav铆a no se ha cristalizado.

Segun Weatherall, Director del Instituto de Medicina Molecular, la creencia de que transferir genes a nuevos ambientes y esperar que ellos hagan el trabajo, con todos los sofisticados mecanismos regulatorios que 茅sto implica, se ha transformado para los genetistas en una tarea mucho m谩s dif铆cil de lo que se cre铆a. Parte de la dificultad es la limitada comprensi贸n que se tiene de qu茅 es lo que el gene hace. Es decir, la brecha entre la detecci贸n gen茅tica y los beneficios m茅dicos se debe a la complejidad de la din谩mica regulativa, que coloca al concepto gene en peligro.

驴Qu茅 es el gene hoy d铆a? Para los bi贸logos el t茅rmino se ha transformado en diferentes cosas. Ya no es una entidad singular, sino una palabra con una gran plasticidad, definida s贸lo por el contexto experimental espec铆fico en el que es usada. Desde el momento en que el gene fue introducido, la confianza en su realidad f铆sica siempre fue acompa帽ada por la presunci贸n de que la estructura, la composici贸n material y funci贸n eran propiedades de un mismo objeto, fuera 茅ste concebido como una cadena de perlas o como un tramo de ADN.

La influencia de los genes en nuestra identidadHoy d铆a es esta autoidentidad la que ha sido interrumpida. No solo las funciones no se correlacionan n铆tidamente con una estructura, sino que deben ser distinguidas y no confundidas con un lugar particular y espec铆fico en el cromosoma.

En otras palabras, puede que el gene funcional no tenga ninguna fijeza. Su existencia es transitoria y contingente, dependiendo cr铆ticamente del dinamismo funcional del organismo completo. La evidencia de las 煤ltimas d茅cadas obliga a pensar qu el gene es, al menos, dos entidades diferentes. Una entidad estructural mantenida por la maquinaria molecular de la c茅lula, capaz de ser transmitida de generaci贸n a generaci贸n. Y una entidad funcional que emerge de la interacci贸n din谩mica de los diferentes elementos de la estructura cromosom谩tica. Cuando Johannsen, en 1911 introdujo el t茅rmino, crey贸 que una nueva terminolog铆a era necesaria, porque los viejos t茅rminos se hab铆an hecho disfuncionales, ejerciendo demasiado control en nuestro pensamiento.

鈥淓s un hecho bastante conocido que el lenguaje no es solo nuestro sirviente, cuando queremos expresar o disimular nuestros pensamientos, sino que tambi茅n puede ser nuestro amo禄. Tal vez, hoy estamos en una situaci贸n similar. Tal vez, ha llegado el momento de inventar nuevas palabras. Los genes han tenido una extraordinaria carrera en la centuria pasada. Ellos han inspirado tremendos avances en la comprensi贸n de los sistemas vivos. Pero, estos mismos avances, dice Evelin Fox, necesitar谩n la introducci贸n de nuevos conceptos y nuevas formas de pensar acerca de las organizaciones biol贸gicas que inevitablemente disminuir谩n el peso que los genes han tenido en la imaginaci贸n de los cient铆ficos y en la cultura popular.

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