Mar 2 2014
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Libro de la semana

Los mitos del machismo

Maltratadas. Violencia de g√©nero en las relaciones de pareja (Aguilar) es el nuevo libro de la periodista argentina Mariana Carbajal. Con pr√≥logo de Eva Giberti, la autora reconstruye el mapa social sobre el que se edifica la violencia de los hombres hacia las mujeres y desarma las mitos que persisten en la sociedad: que ‚Äúes cosa de pobres‚ÄĚ, que ‚Äúno hay que meterse‚ÄĚ, que ‚Äús√≥lo les pasa a las sumisas‚ÄĚ, que ‚Äúsi no hay golpes, no es violencia‚ÄĚ, entre otros.

Tambi√©n analiza las respuestas, no siempre efectivas, que brinda el Estado a las v√≠ctimas. Aqu√≠ se reproduce parte del cap√≠tulo que refuta la creencia de que ‚Äúlos hombres son violentos por naturaleza‚ÄĚ.
Casos

Juan naci√≥ en La Paz, Bolivia. Es ayudante de alba√Īil. A principios de julio de 2013, Raquel, su pareja, le anunci√≥ que quer√≠a terminar la relaci√≥n. Hac√≠a seis a√Īos que conviv√≠an en una casilla de una de las villas de la Ciudad de Buenos Aires, con los dos hijos peque√Īos de ambos. Al escuchar la noticia, Juan reaccion√≥ con violencia. Le at√≥ las manos con sogas a la esquina de la cama durante media hora para impedir que se fuera, y la amenaz√≥ con un cuchillo advirti√©ndole que, si lo dejaba, la iba a matar. Raquel no se fue.

A los pocos d√≠as, la vio conversando en su casa con un amigo del barrio y le peg√≥ patadas en la cara, le dio golpes de pu√Īo y, despu√©s, tom√≥ una soga y se la enroll√≥ con fuerza en el cuello, sin dejarla respirar por unos minutos. Luego, Juan se subi√≥ sobre Raquel e intent√≥ ahorcarla con las manos. No se detuvo ah√≠. Delante de los hijos la desvisti√≥ por la fuerza y la viol√≥. Para que nadie notara las marcas que le hab√≠a dejado en la cara, por tres d√≠as no la dej√≥ salir de la casa.

Tres meses despu√©s, el 23 de octubre, la encontr√≥ charlando con dos amigos en su casa y volvi√≥ a atacarla con golpes de pu√Īo en el rostro. Ese mismo d√≠a, un rato m√°s tarde, cuando quedaron solos, la empuj√≥ sobre la cama, le quit√≥ la ropa, se coloc√≥ sobre ella sin dejar que pudiera moverse y volvi√≥ a abusar sexualmente de Raquel. Al d√≠a siguiente, discutieron. Ella insist√≠a en que quer√≠a separarse. Juan la agarr√≥ con fuerza del brazo y le dijo: ‚ÄúTe voy a matar, volv√© conmigo o vas a ver lo que te pasa‚ÄĚ. Raquel sinti√≥ p√°nico y se fue de la casa. Regres√≥ alrededor de las diez de la noche. Juan dijo que se iba a dormir a la casa de su hermana, pero sigilosamente regres√≥ y se escondi√≥ detr√°s de la heladera. Y cuando Raquel se acerc√≥, la agarr√≥ por sorpresa. Ella logr√≥ zafarse y sali√≥ a la calle. Juan la sigui√≥ y apoy√°ndole un cuchillo en el abdomen, le exigi√≥ que regresara con √©l a la casa. Raquel empez√≥ a gritar y logr√≥ que su pareja se fuera. A unos metros, Juan la mir√≥ fijo y le hizo un claro gesto ‚Äďpasando un dedo por su cuello‚Äď, d√°ndole a entender que se lo cortar√≠a. El volvi√≥ ese d√≠a cerca de las once de la noche y Raquel, por temor, decidi√≥ irse a dormir a otro lado. Los hijos quedaron con Juan en la casa.

La sucesi√≥n de episodios de violencia estremece. ¬ŅPor qu√© un hombre ejerce tanta violencia contra la mujer que dice amar? La pregunta es recurrente cuando se analizan estos casos y no deja de rondarme.

Al llegar a esta instancia, Raquel decidi√≥ denunciar a Juan. Hac√≠a tiempo que hab√≠an comenzado los malos tratos y las agresiones. Y la mayor√≠a de las veces los episodios suced√≠an delante de los chicos. Fue entonces a la Oficina de Violencia Dom√©stica de la Corte Suprema de Justicia, donde relat√≥ los √ļltimos ataques vividos. El equipo m√©dico verific√≥ que las lesiones que presentaba en el cuerpo se condec√≠an con los golpes recibidos por parte de su pareja. En su informe interdisciplinario la OVD evalu√≥ que Raquel se encontraba en una situaci√≥n de ‚Äúriesgo alt√≠simo e inminente‚ÄĚ de sufrir alg√ļn nuevo o m√°s serio episodio de violencia. El equipo interdisciplinario que la atendi√≥ verific√≥ en ella ‚Äúmarcadas caracter√≠sticas de sometimiento as√≠ como tambi√©n una minimizaci√≥n y justificaci√≥n de los hechos‚ÄĚ, ‚Äúautoestima deteriorada‚ÄĚ, ‚Äúfalta de adecuadas redes de apoyo y contenci√≥n‚ÄĚ y una ‚Äúnaturalizaci√≥n de la violencia sufrida‚ÄĚ as√≠ como un ‚Äúbajo registro del peligro en el que se encontraba‚ÄĚ.

En el caso tom√≥ intervenci√≥n el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucci√≥n N¬ļ 17, de la Ciudad Aut√≥noma de Buenos Aires, a cargo de Walter R√≠os. Raquel prest√≥ declaraci√≥n testimonial en el juzgado. Juan fue detenido. Pero, como les sucede muchas veces a mujeres v√≠ctimas de violencia en la pareja, Raquel se present√≥ a los pocos d√≠as en el tribunal para que la denuncia quedara sin efecto. La OVD evalu√≥ esa nueva postura de Raquel y concluy√≥ que respond√≠a a la situaci√≥n de violencia en la que se encontraba. En su informe, la OVD se√Īal√≥ que la minimizaci√≥n del riesgo es indicador, justamente, del aumento del riesgo real que corre la v√≠ctima. A la vez, advirti√≥ que Raquel presentaba un ‚Äúposicionamiento muy tradicional de g√©nero‚ÄĚ que se traduce en que la pareja elegida es para toda la vida, que el hombre es el sost√©n econ√≥mico de la familia y la mujer el sost√©n emocional. ‚ÄúAnte lo sucedido ella siente que ha fallado, pese a que el conflicto se gener√≥ a ra√≠z de la violencia cr√≥nica a la que su pareja la somete, ella piensa que, de volver a intentarlo, esta vez no fallar√°‚ÄĚ, se√Īala el informe de la OVD elevado al juzgado. Tambi√©n, seg√ļn el escrito, Raquel presentaba otra caracter√≠stica habitual en v√≠ctimas de violencia: el temor al cambio.

Es muy frecuente que una mujer v√≠ctima de violencia en la pareja se arrepienta y quiera retirar la denuncia, y para comprenderla ‚Äúse debe tener presente que no es una v√≠ctima cl√°sica‚ÄĚ, explica el juez Fernando Ram√≠rez, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal N¬ļ 9 de la Ciudad Aut√≥noma de Buenos Aires, y especializado en la tem√°tica. ‚ÄúLas mujeres construyen su subjetividad en la hist√≥rica de- sigualdad estructural entre hombres y mujeres. En consecuencia, cuando una mujer resulta v√≠ctima de violencia de g√©nero, no se encuentra en desventaja desde que es victimizada sino que ya estaba en de-sventaja desde antes, y esa situaci√≥n va a influir en su reacci√≥n durante la agresi√≥n y despu√©s de esta. Si no se entiende esto, la v√≠ctima puede parecer como dubitativa, por momentos complaciente, insegura, desinteresada, incoherente. En muchos casos, en el fuero penal, se la examina como una persona con problemas o que se puso en una situaci√≥n dif√≠cil‚ÄĚ, describe Ram√≠rez. Ese, sin dudas, es un gran problema: una vez m√°s aparece n√≠tidamente la necesidad de que los operadores judiciales se especialicen desde una perspectiva de g√©nero.

A pesar de que Raquel pretendi√≥ retirar la denuncia, el juez R√≠os tom√≥ en cuenta el informe de la OVD y dict√≥ el 6 de noviembre de 2013 el procesamiento con prisi√≥n preventiva de Juan por considerarlo prima facie autor de una serie de delitos agravados por haber sido cometidos contra su pareja, en un contexto de convivencia y mediando violencia de g√©nero. Entre ellos, el de ‚Äúprivaci√≥n ileg√≠tima de la libertad‚ÄĚ, ‚Äúlesiones leves‚ÄĚ y ‚Äúamenazas coactivas agravadas por haber sido cometidas con un arma‚ÄĚ. El magistrado dict√≥ la falta de m√©rito en relaci√≥n con las violaciones de las que dio cuenta Raquel. En ese sentido, explic√≥ que la mujer se hab√≠a negado a someterse a ex√°menes f√≠sicos, psiqui√°tricos y psicol√≥gicos ‚Äúque en esos casos conforman medios de prueba de suma importancia para acreditar la materialidad de los hechos denunciados‚ÄĚ.

La decisi√≥n del magistrado fue destacada por la prensa: no es habitual que hombres acusados de ejercer violencia contra su pareja vayan presos mientras avanza la investigaci√≥n judicial. El juez dispuso el ‚Äúencarcelamiento‚ÄĚ al evaluar que el imputado podr√≠a fugarse pero fundamentalmente porque podr√≠a entorpecer la investigaci√≥n dada la relaci√≥n de convivencia y la posibilidad de ejercer coerci√≥n sobre las v√≠ctimas, situaciones que suelen darse en el marco de v√≠nculos de pareja atravesados por la violencia machista. ‚ÄúA la vez est√° dando un mensaje a la sociedad‚ÄĚ, analiza Anal√≠a Monferrer, coordinadora de la OVD: ‚Äúeste tipo de delitos no son delitos como cualquier otro, sino que est√°n contenidos en tratados internacionales incorporados a la Constituci√≥n Nacional‚ÄĚ.

No se nace violento

Releyendo los detalles de las agresiones que sufri√≥ Raquel en la resoluci√≥n judicial que decret√≥ el procesamiento con prisi√≥n preventiva de Juan ‚Äďpublicada sin los nombres reales de los involucrados en el Centro de Informaci√≥n Judicial de la Corte Suprema‚Äď, vuelve a surgir la pregunta de por qu√© hay hombres que ejercen violencia contra la mujer de la que no se quieren separar. ¬ŅSon violentos por naturaleza? ¬ŅLos hombres nacen as√≠? ¬ŅTiene que ver, en cambio, con que aprendieron en su infancia esa forma de vincularse a partir de vivir situaciones similares entre sus padres? ¬ŅO en realidad su conducta est√° relacionada con el consumo excesivo de alcohol o la adicci√≥n a drogas ilegales?

Traslado estas dudas a varios especialistas que trabajan con grupos de hombres que ejercen violencia contra la pareja.

‚ÄúNo se nace violento‚ÄĚ, aclara la psic√≥loga Sandra Sberna. Junto con su colega Gast√≥n Kiperman coordinan un grupo en el Centro de la Mujer de Vicente L√≥pez, en el norte del conurbano bonaerense, un lugar que ha sido pionero en la d√©cada de los noventa de este tipo de iniciativas, de la mano de Mario Payarola, reconocido especialista en violencia intrafamiliar. ‚ÄúLa violencia es una conducta aprendida‚ÄĚ, agrega la psic√≥loga Antonia Balsalobre, quien, junto con la abogada Silvia Viqueira y el psic√≥logo social H√©ctor Raimondi, est√° a cargo del Programa Psico-Socio-Educativo para Hombres con Comportamientos Violentos en el mismo centro. ‚ÄúEn la mayor√≠a de los casos el hombre que ejerce violencia fue v√≠ctima o testigo de violencia en su infancia‚ÄĚ, apunta An√≠bal Muzz√≠n, tambi√©n psic√≥logo, e integrante del Equipo de Violencia del Hospital Alvarez, de la Ciudad de Buenos Aires, donde coordina desde 2010 un grupo de hombres que ejercen violencia contra sus actuales o anteriores parejas, el primero de este tipo creado en un hospital p√ļblico en el pa√≠s. ‚ÄúDesde que nace, el hombre forja su identidad masculina seg√ļn los mandatos familiares, culturales y sociales. La escuela, los amigos, la familia, el trabajo, todos entran en juego. Estamos hablando de un ejercicio de la violencia y no de un ser violento. No-sotros hacemos una diferencia. Para nosotros es una forma de resolver los conflictos. Y no que hay una identidad o una estructura violenta‚ÄĚ, a√Īade Muzz√≠n.

Converso con Muzz√≠n en un bar frente al Hospital Alvarez, en el barrio de Flores. Participan de la charla otras profesionales del √°rea de salud mental que trabajan junto a √©l en la problem√°tica. Afuera la lluvia cae con fuerza, en una ma√Īana gris de primavera.

‚Äď¬ŅEl hombre que es violento con su esposa o ex pareja se da cuenta de que no est√° bien maltratarla? ‚Äďle pregunto a Muzz√≠n.

‚ÄďAl comienzo no. Es algo de la cotidianidad, es algo que √©l vivenci√≥ como testigo de la relaci√≥n que ten√≠an sus padres o dentro de su propia familia. Para √©l es una forma normal de resolver un conflicto y de tratar a su pareja.

‚Äď¬ŅToda persona que crece en una familia donde vivi√≥ situaciones de violencia va a replicar ese v√≠nculo con su pareja?

‚ÄďNosotros encontramos que m√°s del 90 por ciento de los hombres que ejercen violencia fueron testigos y por ende v√≠ctimas de violencia intrafamiliar ‚Äďsigue Muzz√≠n.

En el Hospital Alvarez y en el Centro Municipal de la Mujer de Vicente L√≥pez hay dos tipos de dispositivos para hombres que ejercen violencia contra sus parejas o ex: los grupos abiertos (como el que coordina Muzz√≠n), cuya duraci√≥n terap√©utica es de un a√Īo con un encuentro semanal, y otros grupos en los que se ofrece un curso psico-socio-educativo, que son m√°s cortos ‚Äďprev√©n entre trece y diecis√©is encuentros‚Äď y no se puede ingresar en cualquier momento. Estos cursos psico-socio-educativos empezaron a funcionar a mediados de 2013 en distintos √°mbitos p√ļblicos de la ciudad y la provincia de Buenos Aires, para recibir a aquellos hombres beneficiados con una probation ‚Äďsuspensi√≥n de juicio a prueba‚Äď en juicios penales por delitos cuya pena m√°xima es inferior a los tres a√Īos, como amenazas, hostigamiento o lesiones leves. Hasta ese momento hab√≠a muy pocos espacios de ‚Äúreeducaci√≥n‚ÄĚ o tratamiento para que la Justicia pudiera derivarlos, como prev√© la ley 26.485.

Las diferencias entre ambas experiencias son sustanciales: en los cursos o programas psico-socio-educativos se busca que los hombres tomen conciencia de que son violentos. Es un primer paso. Trabajan fundamentalmente para de-sarmar los estereotipos de género arraigados en la cultura y que favorecen la discriminación hacia las mujeres y el machismo, caldo de cultivo para el maltrato en las relaciones de pareja. Los grupos abiertos, en cambio, van más allá: buscan que los hombres modifiquen sus conductas y dejen de reaccionar con violencia. Es una segunda instancia y un desafío gigante.

Mariana Carbajal, P√°gina 12

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