Nov 22 2014
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Despacito por las piedras

LOS NARCOESTADOS

El expresidente argentino Arturo Frondizi sol√≠a recordar una an√©cdota de su relaci√≥n ‚Äďen la d√©cada de los 80- con Belisario Betancur, Presidente de Colombia (1982/86). Comentaba que una vez que √©ste se ufanaba de la ‚Äúdemocracia colombiana‚ÄĚ tuvo que recordarle que el Estado colombiano no controla la mitad de su territorio. Que quienes manejan el negocio de la droga controlan una parte y la guerrilla otra porci√≥n semejante.
Esta historia nos permite aproximarnos a algunas realidades actuales.
Colombia es uno de los ejemplos m√°s claros de narco-estado. Una serie de instituciones, algunas de las cuales rozan las m√°s altas investiduras, est√°n fuertemente influenciadas por esos intereses. La an√©cdota de Frondizi refleja que eso acontec√≠a hace m√°s de 30 a√Īos y se sigue prolongando en la actualidad.
En este ínterin ese fenómeno se extendió por diversos lugares.
En los √ļltimos a√Īos ha sido M√©xico el sitio donde ha sentado sus reales. Entre las principales causas de ello est√°, en las √ļltimas d√©cadas del siglo pasado, la degradaci√≥n del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que se considerara heredero de los valores y reivindicaciones de la Revoluci√≥n Mejicana (1910/17). Hoy el PRI, despu√©s de un interregno ocupado por fuerzas ultra conservadoras (Partido Acci√≥n Nacional ‚Äď PAN), nuevamente gobierna. Su principal oposici√≥n electoral es el social dem√≥crata Partido de la Revoluci√≥n Democr√°tica (PRD). Todas estas fuerzas, m√°s all√° de la voluntad o intenci√≥n de algunos de sus dirigentes, est√°n siendo carcomidas por este c√°ncer que envuelve a la mayor parte de las instituciones estatales mejicanas. El acto de barbarie de la desaparici√≥n de 43 estudiantes en Ayotzinapa es el hecho que ha puesto sobre la superficie esta situaci√≥n y el nivel de descomposici√≥n de diversos estratos del Estado mejicano.¬† Hoy, nadie puede enga√Īarse pensando que el narcotr√°fico es un fen√≥meno externo y ajeno al Estado. Por el contrario, forma parte del sistema institucional de ese pa√≠s. Muchas carreras pol√≠ticas est√°n estrechamente ligadas financieramente a ese sector. El poder militar de sus fuerzas paraestatales suele ser usado en las disputas internas o para la represi√≥n a sectores disconformes, tal como acaba de ocurrir con los estudiantes del Estado de Guerrero. Estos hechos no son casuales. Porfirio Mu√Īoz Ledo, un veterano pol√≠tico y fundador del PRD sostiene que en los √ļltimos a√Īos el Estado y los narcotraficantes mejicanos compraron armas a Estados Unidos por un valor de 23 mil millones de d√≥lares. Adem√°s denuncia la complicidad del narcotr√°fico con intereses financieros que controlan al sistema bancario y al cual se inyectan los recursos generados por esa actividad. Si bien reconoce que ‚Äúhay una p√©rdida de jurisdicci√≥n del Estado sobre el territorio y un debilitamiento de sus instituciones‚ÄĚ olvida decir que es probable que esta pol√≠tica tenga, por detr√°s, el inter√©s del poder econ√≥mico de reducir el rol estatal para que ellos puedan asumir, sin l√≠mites ni cortapisas, el control del poder mundial.
Esta es la experiencia de Colombia y México. Es importante que la dirigencia argentina se mire en ese espejo, no dé vuelta la cabeza. Todos sabemos que muchas de las cosas que pasan con las drogas tienen que ver con el Estado. Desde el policía qué sabe quién la reparte hasta otros niveles muy superiores sin los cuales este flagelo no podría crecer del modo que lo está haciendo. Es bueno recordar que, además de los problemas de las próximas elecciones es imprescindible pensar en lo que les espera a las próximas generaciones.

Juan Guah√°n, Question

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