Nov 20 2022
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Econom铆a

Medidas para independizar Argentina del d贸lar y evitar una devaluaci贸n

El Banco Industrial y Comercial de China (ICBC) puso en marcha este mes en Argentina un sistema de clearing bancario聽para operaciones de corresponsal铆a en la moneda asi谩tica a instituciones financieras locales, que permite que las exportaciones e importaciones se concreten directamente pasando de pesos a yuanes y viceversa. Hasta ahora, del swap (pases) chino, que era equivalente a 18.000 millones de d贸lares, se permit铆an usar 473 millones de d贸lares cada 90 d铆as.

Tras el nuevo acuerdo firmado el pasado 15 de noviembre, el swap pasa a incrementarse el equivalente a otros 5.000 millones de d贸lares, que es a la vez (la suma en yuanes equivalente a 5.000 millones de d贸lares) el cupo para operaciones comerciales hasta julio de 2023 y que es renovable (incrementa la operatoria a 625 millones de d贸lares mensuales).Qu茅 es el swap con China? - Chequeado

Desde hace a帽os y en forma creciente, el comercio internacional registrado con China es deficitario. En los nueves primeros meses de este a帽o se realizaron exportaciones por 5.212 millones de d贸lares y se import贸 por 13.353 millones de esa moneda, por lo que result贸 un d茅ficit comercial de 8.141 millones de d贸lares. China es nuestro segundo cliente (despu茅s de Brasil), pero es el primero que nos vende (con m谩s del 20% de las compras totales que realiza la Argentina).

La Argentina le compra a China m谩quinas y equipos, motocicletas y ciclomotores, telefon铆a (incluidos celulares), computadoras y partes de computadoras, televisores y partes de televisores, etc. Y le vende b谩sicamente forrajes (soja y ma铆z en grano) y en forma mucho menor, aceite de soja, biocombustibles, tabaco, cueros y otros productos primarios (hierro, litio, etc.). Obviamente nos venden mayor valor agregado (trabajo incorporado) que los bienes que compra de la Argentina. Esto sucede en la mayor parte de nuestro comercio internacional, pero con China es exacerbado.

Sin embargo, que se expanda la forma de pago en yuanes y pesos no es un tema menor, dado que como sucede con todas las operaciones de comercio internacional de nuestro pa铆s, debemos comprar d贸lares para adquirir bienes y servicios [1]. Y al rev茅s, si por ejemplo Chile, Bolivia u otra naci贸n quieren comprar productos argentinos, antes deben comprar d贸lares para hacerlo.

En gran parte del comercio internacional se va sustituyendo el d贸lar por acuerdos como los firmados entre India y China, China y Jap贸n y China y Rusia, donde se opera en forma creciente con las monedas de cada pa铆s.

Es obvio que esto va en contra de Estados Unidos, que se beneficia con la fuerte demanda mundial de su moneda. As铆 financia su d茅ficit fiscal, que en 2021 fue del 16,7% de su PIB, en forma mayoritaria con emisi贸n monetaria. En cambio, a nosotros el FMI nos limita severamente el d茅ficit fiscal para que sea del 1% del PIB este 2022 y del 0,6% del PIB en 2023 [2]. 驴Por qu茅? Porque dice que es inflacionario.

El caso argentino

Es imprescindible que la Argentina propicie acuerdos con otros socios comerciales en sus respectivas monedas. A su vez, indirectamente, esto le confiere al peso un mayor valor por su utilizaci贸n (y mayor demanda de pesos).

El problema en la Argentina es la inflaci贸n, porque la paridad real o imaginaria, acicateada por los grandes operadores econ贸micos que 鈥渄olarizan鈥 permanentemente sus precios y ganancias, desvaloriza el rol de nuestro dinero. Esa desvalorizaci贸n es mayor en momentos de crisis y esas crisis se desencadenan con la p茅rdida de reservas internacionales del Banco Central (BCRA).

La hiperinflaci贸n de 1989-1990 se genera cuando Jos茅 Luis Machinea, entonces presidente del Banco Central de la Rep煤blica argentina (BCRA), dijo el 6 de febrero de 1989 que la autoridad monetaria no ten铆a m谩s reservas de libre disponibilidad. Ese d铆a el precio oficial del d贸lar era de 17,82 australes. Cuando, en forma anticipada, Carlos Menem asumi贸 el gobierno el 8 de julio de ese a帽o, se fij贸 en 650 australes.

La corrida cambiaria se fren贸 el 1掳 de abril de 1991 con la convertibilidad de 10.000 australes por un d贸lar. En ese proceso se produjeron las privatizaciones, que implicaron suficientes ingresos de divisas al pa铆s para estabilizar la situaci贸n, pero a costa de malvender YPF, Agua y Energ铆a, SEGBA, Hidronor, Gas del Estado, Ferrocarriles Argentinos, la Caja Nacional de Ahorro y Seguro, etc.

No estamos exentos de repetir el mismo mecanismo y entrar en un proceso hiperinflacionario, azuzado por las distintas paridades cambiarias y quienes las propician. Durante la gesti贸n de Alberto Fern谩ndez ha habido un super谩vit comercial acumulado de 31.000 millones de d贸lares, sin embargo, las reservas internacionales disminuyeron en 7.183 millones de d贸lares (de 45.190 millones de d贸lares en diciembre 2019 a 38.007 millones de d贸lares el 14 de noviembre 2022). La causa se explica en gran parte por la utilizaci贸n de las reservas del BCRA para pagar deuda externa privada.

Esta situaci贸n no depende de la voluntad del gobierno nacional, depende de:

  1. Deuda externa: 384.804 millones de d贸lares a octubre de 2022;
  2. Deuda del Tesoro en pesos, la mayor parte en Bonos Dual (que se ajustan por inflaci贸n o por devaluaci贸n a preferencia del tenedor del t铆tulo): el equivalente a unos 26.000 millones de d贸lares (6,25% del PIB);
  3. D茅ficit cuasi fiscal (encajes remunerados) o del BCRA, por $8,9 billones (al tipo de cambio oficial, equivalente a unos 52.000 millones de d贸lares);
  4. D茅ficit fiscal, seg煤n la ley de Presupuesto para 2023 de 2,3% del PIB (unos 9.500 millones de d贸lares).

En forma coordinada, se debe tomar un conjunto de medidas que eviten ese proceso. Las principales son:

  • Investigar la deuda externa p煤blica que se est谩 pagando, acrecentada sideralmente en la gesti贸n de Cambiemos, y sancionar por evasi贸n fiscal a los que compraron divisas sin haberla contabilizado en sus balances y/o en sus declaraciones juradas ante la AFIP (Administraci贸n Federal de Ingresos P煤blicos) [3].
  • Declarar la emergencia cambiaria en base al decreto 2581/64 de la presidencia de Arturo Umberto Illia, repuesto por Eduardo Duhalde y continuado por N茅stor Kirchner. Declarar sujeto a embargo a todo activo, tanto en territorio nacional como extranjero, que no haya sido declarado y pagado el impuesto respectivo.
  • Fijar y controlar el cumplimiento de cupos de exportaci贸n de alimentos y segmentar las retenciones a las exportaciones agropecuarias en base a la capacidad y extensi贸n de las superficies productivas.
  • Que gran parte del pasivo financiero del BCRA (Pases Pasivos, Leliqs, Notaliqs) sean transformados en encajes o efectivos m铆nimos no remunerados y se destinen a financiar la producci贸n y el trabajo.
  • Recuperar el r铆o Paran谩, mal llamado Hidrov铆a, cesando las concesiones y que la verificaci贸n de las exportaciones y las importaciones las haga el Estado Nacional.

Finalmente, para independizarnos del d贸lar, debemos instrumentar una moneda de uso interno no convertible, como apoyo al sistema productivo y para dar ocupaci贸n a los trabajadores. Es una propuesta para evitar a toda costa la devaluaci贸n, que con el pretexto de mejorar nuestras exportaciones, beneficia a unos pocos y perjudica al conjunto de la sociedad.

Se trata de un billete de banco que, a diferencia de los 鈥渂onos鈥 nacionales o provinciales, tendr铆a curso legal de aceptaci贸n obligatoria, tanto para el sector p煤blico como para el sector privado. Con ella no se podr铆an comprar ni pesos ni divisas u otros valores convertibles (joyas, oro, etc.), ni t铆tulos p煤blicos, acciones, cheques o cualquier otro instrumento bancario sujeto a inter茅s. S贸lo se podr铆a comprar y vender en el mercado interno y pagar los impuestos.

A medida que el Estado fuera recibi茅ndolos, rescatar铆a esos billetes, reemplaz谩ndolos por pesos. El remanente ser铆a rescatado al cabo de cinco a帽os. En ese lapso, la moneda no convertible jugar铆a su rol de nexo entre los agentes econ贸micos, poniendo en funcionamiento el circuito productivo de producci贸n, distribuci贸n (pago a los factores de producci贸n: trabajo, capital y recursos naturales), comercio y consumo.

Una vez iniciado el c铆rculo virtuoso de trabajo y consumo, se ir铆an reemplazando los planes sociales y otros subsidios a los que se achaca el permanente d茅ficit fiscal del Estado y el oprobioso Riesgo Pa铆s. Los 煤nicos que no se ver铆an beneficiados por estas medidas ser铆an los bancos y dem谩s tenedores de la deuda y su cohorte de voceros profesionales, que medran con las eternas refinanciaciones.

La tarea es de una gran magnitud, no libre de riesgos y de conflictos, pero si no se toman medidas disruptivas, los acontecimientos y la relaci贸n de fuerza har谩n que tarde o temprano se desemboque en un efecto hiperinflacionario. Quienes lo capitalizar谩n ser谩n los grandes beneficiados del modelo impuesto a sangre y fuego en 1976, que ahora cuentan con m谩s de diez millones de votos.

S贸lo con un plan, decisiones claras y participaci贸n del pueblo se puede reedificar una nueva y gloriosa Naci贸n, como dijera N茅stor Carlos Kirchner en su discurso del 25 de mayo de 2003, al asumir la Presidencia de la Rep煤blica.

* Licenciado en Econom铆a, profesor de Pol铆tica Econ贸mica y de Instituciones Monetarias e Integraci贸n Financiera Regional en la Facultad de Ciencias Econ贸micas (UBA). Fue Director Nacional de Programaci贸n Macroecon贸mica. Analista senior asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la).

 

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