Mar 1 2014
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OpiniónPolítica

Memento mori: Consejos de ‘un tal Lenin’ al Ecuador del siglo 21

Me ha tocado, en 32 a√Īos de lucha, analizar, ver o vivir peores escenarios que √©ste, y mucho m√°s graves, les puedo asegurar. Lo ocurrido el 23 de febrero en Ecuador, ni de lejos, ni mucho menos, es una desgracia apocal√≠ptica. A la hora de hacer un an√°lisis interpretativo de la realidad, hace muchos a√Īos, un nada improvisado y hoy excluido ‘revolucionario profesional’ (como le gustaba que lo trataran) llamado ¬ęLenin¬Ľ, aconsej√≥ dos cositas:

1. Que en pol√≠tica debes interpretar de manera concreta (no abstracta) la realidad concreta (mundo, continente, pa√≠s, provincia, ciudad, parroquia, junta, recinto, barrio, casa, etc√©tera.) para que tus estrategias de acci√≥n, sean igual de concretas y adecuadas; pues, caso contrario, errar√°s. (Los adversarios s√≠ leen a Ulianov y a otros cl√°sicos, y adem√°s sus asesores s√≠Destacado_4.jpg saben la famosa estrategia usada por el NSDAP, l√©ase los nazis, en Lieppe en 1931: ‘ganar en lo micro para ganar en lo macro’; as√≠ como la estrategia de la neo-derecha continental que Alexis Ponce llam√≥ hace dos meses ¬ęel S√≠ndrome Macri¬Ľ: ‘ganar la capital para luego ganar el legislativo y al final el ejecutivo’).

2. Que cuando hablas de resultados concretos, tienes que hablar siempre en presente concreto, no en ¬ęfuturo inminente, o posterior¬Ľ. El que algunas fracciones de extrema-derecha se froten -no s√≥lo las manos- y que hagan planes desestabilizadores a futuro, eso es m√°s que obvio, pero no es el tema. Lo concreto es que el domingo 23 esas fracciones no pudieron aterrizar la fase dos del plan Sharp de manera inmediata, es decir esa misma noche. Si no se captan los matices a la hora de analizar la realidad, se fallar√° al elegir t√ļ adversario, porque unificar√°s a muchos o a todos en tu contra, en lugar de dispersarlos, como aconsejaba Lenin.

Una cosa son las fracciones de extrema-derecha y otra cosa las fracciones de derecha, √©stas √ļltimas las hay incluso en el interior de toda revoluci√≥n, como nos ense√Ī√≥ el viejo Trotsky, quien adem√°s proclam√≥ una tesis v√°lida: ¬ęNunca desprecies el conflicto -y la diferencia- porque es parte de todo proceso de cambio¬Ľ.

Por eso tenemos que alabar al pa√≠s y a la capital en la que vivimos, Ecuador y Quito, que no son (del todo) incivilizados como para terminar aquella noche, como ciertos Lucios y Pe√Īaherreras lo esperaban: con barricadas y hogueras folkl√≥ricas por doquier, y con el destemplado grito ucraniano-caraque√Īo ¬ę¬°Que se vaya!¬Ľ. Que lo intentar√°n m√°s tarde, es obvio, pero eso es otra cosa.

Consejos de ‘un tal Lenin’

Si el viejo Lenin viviera en el Ecuador de hoy, quiz√°s recomendar√≠a: ¬ęAprendan, camaradas, no s√≥lo de las victorias sino de las derrotas; es err√°tico que s√≥lo piensen que perdieron en Quito o en las tres ciudades grandes, sino que la derrota de Pa√≠s fue a nivel nacional; pero tambi√©n es cierto que hubo matices positivos que deben tomarse en cuenta: si suman sus resultados, a los del partido Avanza, PSE y otros aliados, la cosa ser√≠a mejor, no solo matem√°ticamente: se dar√°n cuenta que perdieron plazas estrat√©gicas pero la tendencia de centro-izquierda e izquierda no perdi√≥ en lo absoluto: vencieron, pero sufren de ceguera temporal. Por eso mismo, ya superen la tesis del movimiento √ļnico.

Las revoluciones del siglo 21 no son ni deben ser como eran en mi tiempo, de un solo partido, un solo color y con una sola bandera. Es el momento de permitir y llamar, hoy que es temprano todav√≠a, a formar una gran Coalici√≥n Unificada de la Revoluci√≥n Ciudadana, que incluya pero que tambi√©n supere a PAIS, e incorporen por favor, en dicho frente y en el gobierno, a: intelectuales, ind√≠genas, trabajadores de la cultura, feministas, sindicalistas, transexuales, ecologistas, analistas de todas las izquierdas aliadas, defensores de derechos humanos y militantes de tantos frentes sociales y de la sociedad civil dejados por fuera durante a√Īos.

Unan varias diversidades electorales, pol√≠ticas, territoriales, sociales y -sobre todo- culturales. Quito no es Guayaquil, por eso ¬ęla campa√Īa guerrera¬Ľ de los √ļltimos 15 d√≠as en ella, hizo m√°s mal que bien, porque no es una ciudad m√°s: era la capital, y una capital condensa todas las contradicciones, voces, conflictos, memorias y culturas. Miren M√©xico DF en manos del PRD cuando el resto del pa√≠s es del PRI, o Buenos Aires de Macri cuando toda Argentina era kirchnerista, o Caracas en manos de las redes sociales de extrema derecha cuando el pa√≠s entero es bolivariano. ec guayasamin-grito

La clase media de Quito es diferente a la caraque√Īa, y √©sta es una ciudad progresista, rebelde, digna, hist√≥ricamente democr√°tica y la m√°s izquierdista de todas las ciudades; temiblemente insurreccional, solidaria con toda la rep√ļblica, y altamente sensible y contestataria, que estaba indignada de no ser escuchada. Por eso su ‘voto-castigo’ la entristeci√≥ mucho, a s√≠ misma -hasta a su cielo, ahora gris-, y por eso es que no sali√≥ a vitorear en masa al triunfador, como s√≠ lo hizo Guayaquil a Nebot, donde el voto y el baile nocturno masivo, fueron una expresi√≥n claramente ideol√≥gica, de derechas. De una derecha que pronto completar√° 20 a√Īos en el poder local.

Quito tuvo la peor propaganda: los spots del candidato perdedor, como en el resto de ciudades perdidas, no se parecieron en nada a los formidables spots para campa√Īa nacional (¬Ņpor qu√©?) Y, nuevamente cometieron otro error: ustedes no volvieron a entender el lenguaje, la juventud y el poder de las redes sociales, que est√°n extendidas ahora en todo el territorio nacional, no solo en Quito, pero que no es institucional ni debe ser estatal solamente, porque es moderno, ciudadano, sin rostro, y masivo.

No sigan inculpando -como los sectarios de izquierda del mundo lo hacen- s√≥lo a ¬ęla maldad de los enemigos¬Ľ y a ¬ęla Embajada¬Ľ por los resultados temporales obtenidos; hagan una autocr√≠tica real, integral y profunda; destaquen lo bueno, no s√≥lo lo malo: miren los resultados positivos en ciertos distritos, y ampl√≠ense, democrat√≠cense, incorporen a sus filas a tantos ‘cuadros’ que no han sido convocados nunca y tantos luchadores dejados de lado en cada recinto, ciudad y provincia; superen la antropofagia pol√≠tica, la carrera de ensacados por una candidatura o por el control de una central provincial. Como ejemplo, examinen muy bien los resultados en Manab√≠. Y mejoren, enmienden y superen el momento, tienen muchas cosas buenas para hacerlo.

Sumen aliados sociales estrat√©gicos y, ante todo, lean las ense√Īanzas concretas que dejan sus aliados maltratados, ‘Avanza’ y el PSE. Escuchen el consejo de los viejos revolucionarios y viejas revolucionarias del mundo (a prop√≥sito, ya que no permiten una Krupskaya o una Kollontai en el gabinete, por lo menos d√©jense acompa√Īar de sus parejas, miren a Rodas: √©l con su esposa en todo lugar, y la mayor√≠a de ustedes las dejan en casa). Destacado_3.jpg

Respeten el consejo de los que pelearon antes que ustedes: no giren a la derecha, formen al pueblo, eso es urgente, formen a sus bases y dirigentes, eduquen pol√≠ticamente a la poblaci√≥n de manera masiva, no permitan que los canales incautados sigan pasando impunemente mediocridades que embrutecen a millones, que despolitizan y anquilosan, en lugar de educar y elevar el nivel espiritual y sobre todo pol√≠tico, de su pueblo. Impriman millones de buenos libros, repartan masivamente en todas partes. Alienten la cr√≠tica y autocr√≠tica, militante y p√ļblica, como lo hac√≠amos nosotros en ¬ęIskra¬Ľ y ¬ęPravda¬Ľ a inicios de nuestra revoluci√≥n. Acu√©rdense que, despu√©s, cuando todo espacio lo convertimos en sitio de adulo y aplauso alabador, perdimos el norte √©tico, luego el pol√≠tico y, al final, perdimos la revoluci√≥n entera. La perdimos y creo que para siempre.

Su proceso es a√ļn joven y ustedes pueden contribuir a generar un pa√≠s m√°s hermoso, incluyente, amplio y de mil colores, que el que ya han ayudado a construir. Garc√≠a Lorca dec√≠a que a toda revoluci√≥n material le debe acompa√Īar una revoluci√≥n espiritual e intelectual. Si no hay libros, de nada sirve el pan, dec√≠a. Ha llegado ese momento. Para eso, sobre todo sean siempre capaces de sentir y recordar la humilde frase romana antigua, contra la soberbia y la sensaci√≥n de invencibilidad, que un esclavo deb√≠a decir al o√≠do a los generales triunfantes que volv√≠an de mil batallas: ¬ęMemento Mori¬Ľ (recuerda que no eres un dios, recuerda que eres mortal).

* PhD, Magister y Doctora en Sociología, Politología y Apreciación de Escenarios.

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