Dic 2 2017
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Opini贸n

Naomi Klein, al ataque contra Donald Trump

Hace diez a帽os en聽La doctrina del shock Naomi Klein demostraba c贸mo un capitalismo del desastre aprovecha grandes traumatismos para hacer que se apliquen reformas econ贸micas o sociales, presentadas como tantas terapias de choque. Con聽Esto lo cambia todo, analiza por qu茅 el cambio clim谩tico supone la 煤ltima crisis hasta la fecha en ser objeto de este g茅nero de explotaci贸n. En su nuevo ensayo,聽Decir no no basta , desvela la estrategia de Donald Trump.-El presidente norteamericano 驴es producto de la doctrina del shock o es el mismo un productor de 鈥渟hocks鈥?Resultado de imagen para naomi klein

-Su m茅todo consiste en producir conmoci贸n varias veces al d铆a, v铆a Twitter u otros canales. Todo el mundo aguarda el nuevo 鈥渟hock鈥, la 煤ltima declaraci贸n provocadora. Y eso le sirve a su programa econ贸mico, el cual, gracias a estas distracciones, progresa entre bastidores, de forma bastante m谩s discreta. Est谩 rodeado de varios dirigentes de Goldman Sachs y, en una perspectiva m谩s amplia, es a ellos a los que ha subcontratado su pol铆tica econ贸mica. No se ha disociado en ning煤n caso de sus propios intereses de empresario privado.聽 Lo mismo vale para el grupo de presi贸n de los combustibles f贸siles, muy arraigado en el entorno presidencial; este grupo de presi贸n controla a Scott Pruitt, a quien Trump ha colocado al frente de la Agencia nacional de Protecci贸n Ambiental [EPA] y que acaba de abandonar el proyecto de energ铆a verde que constitu铆a la principal aportaci贸n de Obama a los acuerdos de Par铆s sobre el clima. Y eso cuela, porque toda la atenci贸n de los medios se concentra en el circo trumpiano.

Pero Trump es igualmente un producto de la doctrina del 鈥渟hock鈥 desde los a帽os 70. Su primer gran golpe de promotor inmobiliario, cuando se deslig贸 del amparo de su padre, consisti贸 en 聽adquirir un hotel en condiciones extraordinariamente ventajosas, pr谩cticamente exentas de impuestos, pues la ciudad estaba al borde de la quiebra, un poco como hoy Puerto Rico, y en manos de gestores privados antes que de representantes democr谩ticamente elegidos. Es un perfecto ejemplo de explotaci贸n de la crisis en beneficio de las 茅lites.

-驴C贸mo definir la marca Trump?

Resultado de imagen para naomi klein-La novedad de Trump es que representa un modelo empresarial que existe s贸lo desde hace dos d茅cadas. Otros dirigentes ya hab铆an tomado prestadas estrategias de marca en la empresa, como Tony Blair, al rebautizar el Partido Laborista como 鈥淣ew Labour鈥 o al lanzar el lema 鈥淐ool Britannia鈥. Pero el hecho de que un presidente se transforme en marca que se lanza al mercado y confunda esta marca con la pol铆tica presidencial, eso es algo in茅dito.

En otro tiempo, las empresas se presentaban como fabricantes de productos o proveedoras de servicios, y eran esos productos o esos servicios lo que vend铆an mientras creaban una identidad de marca para distinguirse de la competencia. Escribiendo聽No Logo, [Paid贸s, Barcelona, 2002] hace veinte a帽os, descubr铆 un nuevo g茅nero de empresas que vend铆an, no ya un producto o un servicio, sino una identidad, un modo de vida. Para esta nueva tribu comercial, la producci贸n era el marketing mismo, y la identidad de la marca se fund铆a en la cultura por referencia al deporte o a la m煤sica, incluso a la revoluci贸n. Nike fue una empresa pionera a este respecto: no ten铆a siquiera voluntad de poseer聽 sus propias f谩bricas.

Es lo que he llamado 鈥渕arcas vac铆as鈥. Esas empresas estaban a la vez por doquier y en ninguna parte, indiferentes a su mano de obra, y subcontrataban sistem谩ticamente su producci贸n. Nike vende la idea de transcendencia por medio del deporte, Starbucks, la de una comunidad; Apple, la idea de revoluci贸n. Trump ha aplicado este proceso: se ha lanzado al sector inmobiliario gracias a su fortuna familiar, pero dej贸 muy r谩pidamente de construir y de vender inmuebles para vender su nombre y su imagen de marca, asociados a un modo de vida, a otros promotores que cargaban con todos los riesgos concretos y financieros ligados a la construcci贸n inmobiliaria. Trump encarna la fusi贸n entre el hombre y la gran empresa, megamarca de un solo personaje, cuya mujer y cuyos ni帽os son marcas derivadas.

-驴Cu谩les son los valores asociados a la marca Trump?

Resultado de imagen para naomi klein-La imagen que vende Trump es la de la impunidad gracias al dinero, una libertad y聽聽un poder inaccesibles a la gente com煤n. Este sue帽o capitalista se acompa帽a del 煤ltimo signo de poder en nuestro mundo: estar rodeado de mujeres. Y as铆 resulta que hace alarde de sus amantes, que deja caer rumores en las revistas de esc谩ndalos neoyorquinas sobre sus problemas conyugales y sus infidelidades. Su mensaje electoral era: vivid la misma vida de ensue帽o que yo. Cre贸 una universidad de pega, que promet铆a, previo pago, ense帽ar sus m茅todos y poder acceder a su mundo. Sus casinos ofrec铆an la misma promesa. Pero esta experiencia culmin贸, a buen seguro, con su programa de telerrealidad,聽The Celebrity Apprentice, que exhib铆a su fortuna, su poder y su lujo, prometi茅ndoselos al 煤nico ganador del juego. Ha promovido la riqueza por s铆 misma, la idea de ser ganador en un mundo de perdedores, un predador ideal. Y para 茅l, el significado supremo del poder es poder abusar de las mujeres. Trump obra s贸lo a su antojo: le echa el guante a todo lo que pasa, deshonra, humilla lo que quiere cuando quiere: es el predador en jefe.

El ascenso de Trump acompa帽a el triunfo del neoliberalismo desde los a帽os de Reagan, los a帽os 80. En ese contexto de precarizaci贸n y de desclasamiento es en el que ha podido vender ese sue帽o de liberarse de toda regla, de vivir en su propia realidad, de negar incluso las constricciones del mundo real o de la ciencia. De ah铆 su fascinaci贸n por el 鈥渃atch鈥 y los combates trucados. Traspuso el principio del juego a su campa帽a electoral. Prometi贸 a su electorado de clases medias inferior la misma revancha que a los candidatos de su juego televisado: el poder de aplastar a los perdedores鈥 los inmigrantes, los negros, las mujeres鈥

-驴Es Trump es una s铆ntesis perfecta de lo que ha denunciado usted en sus tres libros precedentes?

-En efecto,聽聽No Logo聽describ铆a la forma en que las supermarcas invaden el espacio p煤blico: Trump representa la cima simb贸lica de esta tendencia ocupando el Despacho Oval. La idea de impunidad por el poder ha definido siempre, por otro lado, la pol铆tica exterior norteamericana: el excepcionalismo norteamericano, el rechazo a rendir cuentas ante el Tribunal Penal Internacional y las dem谩s instituciones de la ONU. En cuanto a la doctrina del 鈥渟hock鈥, Trump explota crisis para exacerbar las divisiones econ贸micas en beneficio de una 茅lite minoritaria y riqu铆sima. Le encanta desestabilizar a la gente y distraer su atenci贸n de lo que verdaderamente est谩 en juego por medio de la trivialidad: 隆es a la vez la doctrina del 鈥渟hock鈥 y la doctrina del聽cheap!

Resultado de imagen para naomi kleinSus ultrajes son adictivos como la comida basura鈥 Pero de golpe, no se subraya que reduce las tasas a las empresas o la imposici贸n inmobiliaria, lo que beneficiar谩 directamente聽聽a su familia y a los multimillonarios que componen su gabinete, esos 鈥渕aestros del desastre鈥 que han construido principalmente sus imperios sobre la expropiaci贸n de las peque帽as gentes a ra铆z de la crisis financiera, enormemente imputable ella misma a Goldman Sachs, que se ha beneficiado de ella despu茅s. Es una esc谩ndalo bastante peor que los excesos histri贸nicos de Trump, y la perfecta ilustraci贸n de un 鈥渃apitalismo del desastre鈥 o de la cat谩strofe.

Del mismo modo que lo es que la industria petrol铆fera mantenga una crisis cr贸nica de la que saca partido: Exxon practica la desinformaci贸n sobre el cambio clim谩tico aprovechando el deeshielo del casquete polar para efectuar nuevas prospecciones. Han echado por tierra todas las reglamentaciones de control energ茅tico y ecol贸gico. Ahora bien, la modificaci贸n de nuestro sistema de producci贸n energ茅tica y de transporte supone tasas fiscales que no quiere la derecha.

-Habla usted de tres 鈥渄鈥: destrucci贸n, desregulaci贸n, deconstrucci贸n

-Al escribir聽La doctrina del shock, tendr铆a que haber insistido, para empezar, en la forma en que el neoliberalismo explota la xenofobia y el rechazo de los inmigrantes. Es tan cierto de Trump como de Marine Le Pen o de los partidarios del Brexit. No se puede comprender el auge del neoliberalismo sin subrayar cu谩nto ha exacerbado las fracturas raciales para dividir a los trabajadores. Desde Reagan, pero tambi茅n con Clinton, se ha acusado a los inmigrantes y a las minor铆as 茅tnicas de abusar de las ayudas sociales, de vivir a expensas de la sociedad.

-Reagan dec铆a que 鈥渆l Estado no es la soluci贸n a nuestros problemas: el Estado es el problema鈥, 驴Trump es su heredero o el producto de una nueva cultura empresarial que fetichiza a los 鈥渄isruptores鈥, los innovadores que hacen fortuna ignorando las leyes de forma flagrante?

-Trump es ambas cosas a la vez. La herencia de Reagan consiste en considerar a los directores ejecutivos como fuerza vital de los Estados Unidos, en borrar las fronteras entre el mundo de los negocios y el mundo pol铆tico. Reagan no invent贸 este proceso, pero lo aceler贸. Trump a帽adi贸 a este desaf铆o hacia el intervencionismo del Estado, e incluso hacia la sociedad civil, una verdadera diabolizaci贸n de los poderes p煤blico, explotando el disgusto a veces leg铆timo del electorado frente a la corrupci贸n de la esfera pol铆tica.聽聽聽聽聽聽聽聽聽Resultado de imagen para naomi klein

Por otra parte, comparte con los 鈥渄isruptores鈥, el culto de la innovaci贸n brutal, con el desprecio a toda regla y una indiferencia total a toda objeci贸n o acusaci贸n. Su postulado es que, llegado a un cierto grado de riqueza, se puede eludir toda pregunta sobre la forma ilegal en que se ha llegado a obtenerla. Es la misma impunidad que reivindican Google, Facebook o Uber.

-El fen贸meno Trump 驴es la encarnaci贸n de ese lugar com煤n seg煤n el cual los millonarios ser铆an los 煤nicos capaces de resolver nuestros problemas?

-Quer铆a, sobre todo, disipar un mito, el que imputa toda la responsabilidad a los republicanos, como si hubiera dos Norteam茅ricas estancas. Pues los dem贸cratas tambi茅n han contribuido a poner en marcha este sistema. Si bien Trump ha explotado de modo efectivo el racismo, la misoginia y la homofobia, nunca hubiera accedido al poder sin la deriva de los medios, incluyendo los progresistas, hacia la informaci贸n espect谩culo, y su forma de tratar la campa帽a electoral como un programa de telerrealidad. 脡l entr贸 en escena, pero no construy贸 esta escena. Sencillamente, es mejor actor para este g茅nero de papel que los pol铆ticos tradicionales. El espect谩culo sensacionalista es su universo.

Y este mito del millonario fil谩ntropo, que sugiere que聽 los problemas pol铆ticos m谩s candentes (los del medio ambiente o la educaci贸n, por ejemplo) podr铆an arreglarse gracias a las limosnas de algunos oligarcas m谩s ricos que bastantes estados, existe tambi茅n entre los progresistas. La Fundaci贸n Clinton es buen ejemplo de ello. En lugar de recurrir a instituciones transparentes y democr谩ticas, se apela a la benevolencia de estos multimillonarios, y se subcontrata con ellos la resoluci贸n de estos problemas, aunque no tengan ninguna experiencia en esos terrenos. Su fortuna hace las veces de competencia. Son supuestos progresistas como los Clinton, Bill Gates, Richard Branson o Michael Bloomberg los que le han preparado el terreno a Trump.

Resultado de imagen para naomi klein no logoPero a la inversa, las campa帽as de Bernie Sanders y Jeremy Corbyn demuesran que es posible tener un impacto pol铆tico real, si el fondo, el contenido del programa responde a las necesidades de la gente en t茅rminos de sanidad, de vivienda, de educaci贸n, de transportes鈥 En este sentido, considero a Corbyn como el 鈥渁nti-marca鈥 por excelencia. Es su espectacular ausencia de credibilidad [electoral] la que le vale la confianza y el fervor de los j贸venes, y lo que parad贸jicamente le confiere un aura de estrella del 鈥渞ock鈥 entre ellos. Los ejemplos de Sanders y Corbyn confirman que se puede hacer todav铆a pol铆tica sin adherirse a este peligroso modelo de la marca hueca, adoptado tanto por la izquierda como por la derecha, por Trudeau como Por Macron, a golpe de lemas vac铆os.

-Para usted, Trump ha podido mantener un clima de crisis esencialmente gracias a su ret贸rica de excesos. 驴A qu茅 cat谩strofe o serie de cat谩strofes nos arriesgamos? 驴Choques b茅licos, choques econ贸micos, choques clim谩ticos?

-Todos estos riesgos me inquietan. Las primeras conmociones que se han producido bajo la presidencia de Trump est谩n ligados al clima: los incendios forestales de California han durado todo el verano, pero nunca hab铆an proseguido as铆 en oto帽o, y siguen empeorando. Y a continuaci贸n de los huracanes, inmensos territorios del continente americano, como Puerto Rico, tienen que reconstruirse; ahora bien, la asignaci贸n de esos mercados de obras p煤blicas constituye una apuesta crucial. La reconstrucci贸n de Houston se ha confiado al antiguo presidente de la Shell鈥a doctrina del 鈥渟hock鈥 aplicada a Puerto Rico est谩 destinada a permitir la privatizaci贸n de la electricidad y de la red vial, invocando la deuda p煤blica local. Pero se constata una resistencia, tanto sobre el terreno como por parte de los portorrique帽os asentados en los Estados unidos. Esta crisis ilustra la articulaci贸n entre el peligro clim谩tico, la herencia del neoliberalismo y la del colonialismo, pues Puerto Rico sigue siendo en el fondo una colonia desprovista de derechos, sobre todo electorales. La gesti贸n de la crisis se ha confiado a un equipo privado, no elegido. Yo pertenezco a un grupo que milita por una reconstrucci贸n justa de Puerto Rico, por la anulaci贸n de la deuda y una participaci贸n democr谩tica en las decisiones que haya que tomar.聽Una implicaci贸n de la poblaci贸n que contribuir铆a a crear empleos, sobre todo por medio de una pol铆tica agraria, una menor dependencia de las energ铆as f贸siles, a fin de favorecer la autosuficiencia energ茅tica.

Y estoy aterrada por las tensiones con Corea del Norte. Ciertamente, Trump explota una crisis preexistente, pero dispone unilateralmente del poder de desencadenar una guerra nuclear. Creo que est谩 fascinado por la dimensi贸n espectacular de la guerra. 驴Resistir谩 la tentaci贸n de explotar el arsenal militar norteamericano para un 鈥渟how de shows鈥 de violencia apocal铆ptica?

Por 煤ltimo, la presencia de miembros de Goldman Sachs en su entorno me hace temer una nueva crisis financiera y la forma en que esta gente podr铆a explotarla.聽聽

-驴Milita usted por una movilizaci贸n transversal debido a que Barack Obama ha decepcionado en lo tocante a las esperanzas de cambio desde arriba? 驴Tiene usted ejemplos de formas de resistencia eficaz a Trump?聽

-He titulado mi libro聽Decir no no basta聽porque si nos contentamos con resistir volveremos simplemente al punto en el que est谩bamos con Obama: un per铆odo de precariedad econ贸mica y social, de expulsi贸n masiva de inmigrantes, de violencias policiales hacia la poblaci贸n negra, de exacerbamiento de la crisis clim谩tica. Nuestra tarea es m谩s dif铆cil y m谩s ambiciosa: asociar a la resistencia propuestas concretas para cambiar las cosas. Si se ha elegido a Trump, no se debe s贸lo a los votos que ha obtenido sino tambi茅n a la desmovilizaci贸n y el abstencionismo.

Fue Hillary Clinton, sobre todo, la que perdi贸 las elecciones, pues una buena parte de su base electoral no se reconoc铆a en su programa. Me infunde esperanza la聽constataci贸n de que聽un n煤mero cada vez mayor de gente es capaz de decir a la vez que no y que s铆, luchando palomo a palmo para preservar su seguro m茅dico. Vemos que surge una ola de fondo que reclama una cobertura m茅dica universal, tanto a escala federal como de los estados, y diecisiete senadores, neoliberales con todo, se han sumado ya a esta propuesta de Bernie Sanders presionados por su electorado. Del mismo modo, los j贸venes inmigrantes no s贸lo se resisten a las medidas de expulsi贸n de Trump sino que critican el sistema de protecci贸n de menores inmigrantes establecido por Obama, argumentando que instaurar铆a una brecha entre los menores y sus padres, que seguir铆an estando amenazados de expulsi贸n. Reclaman por tanto el mismo estatus para todos los inmigrantes recientes.

La movilizaci贸n de los indios y los ecologistas de Standing Rock contra el capitalismo ecocida y el supremacismo blanco constituye otro ejemplo a seguir. Vemos tambi茅n centenares de municipios que, bajo el impulso del alcalde de Pittsburgh, se niegan a retirarse de los acuerdos de Par铆s sobre el clima y toman iniciativas ecol贸gicas a escala local. El problema es que todos estos envites siguen estando demasiado聽separados: el medio ambiente, la justicia racial, la justicia social鈥 En lugar de tener una convergencia de luchas, se constata una privatizaci贸n (隆muy neoliberal!) del activismo pol铆tico.

Est谩 ligado a la debilidad de los sindicatos, que se contentan con defender a sus afiliados sobre una base corporativa, en lugar de proporcionar una infraestructura para un reagrupamiento de las luchas y de la contestaci贸n. Hay que crear un espacio sin barreras donde los representantes de diversas causas puedan planear el despu茅s de Trump sobre la base de una visi贸n global, hol铆stica y una definici贸n de los valores de una sociedad fundados sobre la solidaridad, la ayuda mutua, el vivir juntos y la preocupaci贸n por el planeta.

-Es usted coautora de聽The Leap Manifesto, que propon铆a un programa sin partido. 驴Por qu茅?Resultado de imagen para naomi klein The Leap Manifesto

-Est谩bamos en plena campa帽a electoral canadiense y constatamos que los programas de los grandes partidos disociaban los problemas: desigualdades econ贸micas, problemas clim谩ticos, derechos de los pueblos ind铆genas鈥 su enfoque de la crisis clim谩tica segu铆a sordo a las alertas de los cient铆ficos, bajo la presi贸n del cabildeo de las energ铆as f贸siles. Nuestro grupo reun铆a a sindicalistas, representantes de movimientos ecologistas como Greenpeace, pero asimismo militantes de base que actuaban en favor del derecho a la vivienda o de los derechos de los inmigrantes. Hemos dado prioridad a una discusi贸n positiva, a que vaya m谩s all谩 del no para proponer soluciones de recambio y sobre todo una visi贸n nueva. Pues una de las armas del neoliberalismo consiste en declararle la guerra a la imaginaci贸n haciendo creer que no hay alternativa, que hemos alcanzado el final de la historia.

Hemos logrado suscitar un debate, y algunos partidos han retomado nuestras propuestas, pese a la perplejidad de los medios frente a este programa sin partido. Hay que cambiar de paradigma: substituir una ideolog铆a fundada en la especulaci贸n financiera y el consumo masivo, que considera a la gente y al planeta como recursos inagotables y desechables, por una cultura que proteja y respete a cada persona y cada lugar. Para ello, hay que llegar a un 100% de energ铆as renovables de aqu铆 a treinta a帽os, pero en el intervalo hay que construir un sistema econ贸mico m谩s justo, una gesti贸n democr谩tica y equitativa de la energ铆a, en lugar de dejarla en manos de grandes empresas. Los fondos p煤blicos deben asignarsea los pueblos ind铆genas y a los inmigrantes para que puedan controlar su acceso a la energ铆a, o para que no est茅n ya m谩s expuestos a la contaminaci贸n.

Es lo que llamamos l铆neas de frente. Hay que establecer una pol铆tica del cuidado y la reparaci贸n, de la reconstrucci贸n. Hay demasiadas actividades no contaminantes que no se reconocen todav铆a como ecol贸gicas: la puericultura, la ayuda a las personas mayores, o incluso la creaci贸n art铆stica. Hace falta que estas actividades se reconozcan como tales y, en el caso de las primeras, est茅n mejor pagadas, en lugar de que caigan bajo un sistema de explotaci贸n. Hay que desarrollar una econom铆a de progreso para financiar todo esto, teniendo por principio que los que contaminan son los que pagan, para evitar toda desigualdad ecol贸gica. Pues si los trabajadores se muestran hostiles a la ecolog铆a es porque sus beneficios son acaparados por los ricos, que ni siquiera la financian.聽Y nuestro manifiesto ha inspirado a otros a escala local, en los estados o los municipios, en Canad谩 y luego en los Estados Unidos, en Los 脕ngeles, por ejemplo, donde estos envites, sobre todo los ecol贸gicos, son algo candente.

-驴Puede hablarnos de los avances del 鈥淧eople麓s Summit鈥 de junio de 2017, en el que particip贸 usted?

Imagen relacionada-Esta cumbre la organiz贸 la National Nurses United, el sindicato de enfermeras. Se trata del mayor de los sindicatos norteamericanos, del que 150.00 afiliadas son mujeres de color, sobre todo inmigrantes. Hemos entablado formas de colaboraci贸n fruct铆feras con los movimientos Black Lives Matter, Fight for $ 15 (que exige el aumento del salario m铆nimo) y decenas de organizaciones m谩s. Las enfermeras se expresan en tanto que personas que prestan ayuda, defienden tambi茅n los derechos de sus pacientes, a menudo privados de cobertura m茅dica. Y ligan la salud a la preservaci贸n del medio ambiente. Luchan, por tanto, a la vez contra la supresi贸n del Obamacare, contra la proliferaci贸n de oleoductos y minas de carb贸n, contra la expulsi贸n de las enfermeras puertorrique帽as, con una energ铆a incre铆ble. Afirman el valor de toda vida. Un movimiento gestionado por un grupo as铆, y no por los sindicatos de las industrias tradicionales, aporta una din谩mica nueva.

-驴Por tanto, es usted optimista?

-隆La verdad es que no! Pero me niego a complacerme en el pesimismo, lo que nos jugamos es demasiado importante para ser derrotistas. En lugar de replegarnos sobre nosotros mismos, toda persona que disponga de una tribuna y de posibilidades materiales, sociales y culturales para expresarse tiene el deber de hacerlo para redibujar el mapa pol铆tico. Deposito muchas esperanzas en las nuevas generaciones, en esos j贸venes partidarios de Sanders y de Corbyn, que ya no se creen el cuento de hadas neoliberal. Su imaginaci贸n es mayor que la nuestra, y su c贸lera, m谩s fuerte. Me impresiona mucho su compromiso, su voluntad de transplantar su activismo del terreno de la sociedad civil a la arena pol铆tica, al seno de los partidos y del proceso electoral.

Es un momento crucial de movilizaci贸n: 隆todo el mundo a la barricada! Nos hace falta una contraestrategia de choque. Reencontrar el fervor ut贸pico que ha animado a los grandes movimientos sociales. Actuar partiendo de la base para mejorar radicalmente la vida de la gente. Rebasar la c贸lera para ir adelante colectivamente. Negarse a entrar en el juego del antagonismo y del odio que se intenta imponernos, pero proponiendo una visi贸n afirmativa y positiva.

* Autora, entre otros libros, de La doctrina del shock y No Logo. Fuente:
L麓Obs, n潞 2764, 26 de octubre-1 de noviembre de 2017. Traducci贸n:Lucas Ant贸n
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