Nov 1 2021
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Ambiente

No hay Plan B

Lo que hoy hagamos determinar谩 el destino de la humanidad y de otras incontables especies que ahora estamos destruyendo a un promedio no visto desde que la Tierra fue golpeada por el inmenso asteroide que termin贸 con los dinosaurios. Las guerras, las torturas, las masacres, la explotaci贸n y el abuso de los derechos de los m谩s d茅biles es una constante en la historia humana. Nada nuevo aqu铆. Pero, lo que es nuevo y 煤nico en nuestra historia es la crisis ambiental que amenaza con la destrucci贸n de la civilizaci贸n humana.

Estamos en tremendas dificultades. Todo el resto pierde sentido si no tenemos futuro, ni Tierra en donde vivir. Y el hecho tr谩gico es que los Estados m谩s poderosos y responsables de la crisis est谩n bajo la direcci贸n pol铆tica de una tropa de criminales que nos lleva directamente al abismo. Otro encuentro internacional, el numero 26, con una ret贸rica llena de promesas que en la pr谩ctica nunca se han cumplido.

Seg煤n el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim谩tico 鈥渄ebemos llegar a cero emisi贸n de carbono y r谩pido鈥. Gracias al calentamiento de efecto invernadero la temperatura hoy d铆a es de 1,2 掳C m谩s que en la era preindustrial. 1,5 掳C es el l铆mite para mantener las condiciones actuales. El consenso m谩s conservador de la ciencia del clima dice que el mundo debe reducir para el a帽o 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero en un 45 por ciento con respecto a los niveles del 2010, a fin de tener un 66 por ciento de posibilidades de evitar una cascada de eventos clim谩ticos extremos que ser铆an imparables.

En la actualidad, los pa铆ses se han comprometido a reducir las emisiones mundiales en un total de 0,5% para el 2030, lo que nos coloca muy por debajo de donde deber铆amos estar. De acuerdo al informe de la ONU del 2019 sobre las emisiones, vamos en camino sin retorno a un catastr贸fico calentamiento de 3,2 掳C para finales de siglo. A esa temperatura dif铆cilmente los humanos podr铆amos sobrevivir. Es imperativo parar la emisi贸n de gases. Pero… 驴es esto pol铆ticamente posible?

Los planes para reducir las emisiones a cero para mediados de siglo contemplan el reemplazo total de la energ铆a fosilizada por fuentes de energ铆a solar y e贸lica. Este es el plan. El problema, sin embargo, es que la construcci贸n de nuevas instalaciones de energ铆a alternativa no mantendr谩n el petr贸leo y el gas en el suelo ni los gases de efecto invernadero fuera de la atm贸sfera. La evidencia muestra que las soluciones t茅cnicas, la competencia en el mercado, el impuesto al carbono, las acciones individuales y otras soluciones aparentemente simples, no son suficientes para prevenir la cat谩strofe ecol贸gica ni la desestabilizaci贸n social.

Cualquier instalaci贸n industrial, como los parques solares y e贸licos, perturban profundamente el lugar en que se edifican y para satisfacer completamente la demanda energ茅tica del mundo actual se requerir铆a cubrir cientos de millones o miles de millones de acres de la superficie terrestre con equipos de recolecci贸n de energ铆a causando un da帽o ecol贸gico inevitable. La fabricaci贸n de paneles solares, plantas de energ铆a e贸lica, redes el茅ctricas respaldas por bater铆as y flotas de veh铆culos el茅ctricos requieren insumos inmensamente grandes de metales como litio, cobalto, plata, cobre, aluminio, n铆quel, hierro y una gran cantidad de elementos ex贸ticos de tierras raras y arena.

La industria de la energ铆a solar y la de la electr贸nica digital, por ejemplo, se construyen a base de silicio y su extracci贸n y procesamiento, que requiere energ铆a intensiva y t茅cnicas qu铆micas, desmienten la popular concepci贸n verde de una energ铆a alternativa. El refinamiento de una libra de silicio genera una libra y media de emisi贸n de di贸xido de carbono. Y, como si esto no fuera poco, los paneles requieren grandes cantidades de plata pura para sus marcos, adem谩s de los soportes de aluminio.

La fabricaci贸n, instalaci贸n, operaci贸n y, finalmente desmantelamiento y eliminaci贸n de una instalaci贸n solar al final de su vida 煤til de 25 a帽os promedio incluyen el potencial de calentamiento global, el agotamiento del ozono, la eutrofizaci贸n de los cuerpos de agua y toxicidad para humanos y no humanos. La otra fuente energ茅tica de la que se habla es la hidroel茅ctrica que tendr铆a que expandirse extraordinariamente lo que inevitablemente aumentar铆a el da帽o a los r铆os, los ecosistemas y el desplazamiento de comunidades humanas.

Incluso, si aceptamos el da帽o, s贸lo hay un n煤mero limitado de ubicaciones adecuadas para este tipo de energ铆a que impone un l铆mite relativamente bajo en la cantidad que se pueda obtener por esta ruta. Por eso el Panel Internacional considera la biomasa como una fuente flexible de energ铆a basada en carbono que, como el carb贸n, se podr铆a almacenar y luego quemar cuando fuera necesario. Su producci贸n, recolecci贸n y procesamiento, sin embargo, requerir铆a tal cantidad de energ铆a que cancelar铆a entre el 25 al 100 por ciento la energ铆a producida por la planta procesadora.

El cultivo de la biomasa causar铆a, otra vez, da帽os sociales y ecol贸gicos de gran alcance al igual que la producci贸n de bater铆as para veh铆culos el茅ctricos que tan entusiastamente se propone como soluci贸n. Su producci贸n necesitar铆a una inmensa cantidad de energ铆a en minas, fundiciones y f谩bricas mucho antes de que pudieran materializarse los ahorros de energ铆a anunciados y durante los primeros 10 o 20 a帽os la gran parte de la electricidad utilizada para fabricar y conducir los veh铆culos el茅ctricos seguir铆a siendo proporcionada por combustibles f贸siles.

Parad贸jicamente, entonces, la energ铆a verde, en lugar de evitar la devastaci贸n ecol贸gica, a la larga la mantendr铆a.

Por supuesto, dicen los ambientalistas con una gran cuota de optimismo, debemos ser pragm谩ticos. Si vamos a dejar el carb贸n, el petr贸leo y el gas en el suelo para siempre, va a ser necesario expandir la capacidad de energ铆as verdes, aunque eso cueste alg煤n da帽o ecol贸gico. Obviamente, seg煤n ellos, esto debe hacerse con prudencia, minimizando los impactos ecol贸gicos y apuntando a una capacidad energ茅tica mucho m谩s modesta, con menos producci贸n industrial que la que hoy tenemos. Debemos adaptarnos a una vida socialmente m谩s equitativa con un suministro de energ铆a mucho m谩s peque帽o y con l铆mites en el crecimiento econ贸mico, evitando el saqueo a la Tierra y la cinta industrial ecol贸gicamente destructiva.

No suena mal 驴cierto? Cierto… Pero, 茅sta es la cosa: las fuentes energ茅ticas con que cualquier planeta cuenta, seg煤n las leyes f铆sicas y qu铆micas, son combusti贸n, hidro/Viento/mareas, geotermia, solar y nuclear. Fuera de 茅stas, no tenemos otras opciones. Es todo lo que hay. La segunda ley de la termodin谩mica dice que la energ铆a no se puede convertir perfectamente en trabajo 煤til. Siempre hay alg煤n desperdicio.

Por lo tanto, cualquier forma de energ铆a que usemos inevitablemente va a producir desperdicios. El di贸xido de carbono, por ejemplo, es un tipo de desperdicio producido por nuestra civilizaci贸n. Todos los desechos, no importa la forma que adopten, de una u otra manera afectan al planeta. Todos ellos contienen un costo ambiental. En buenas cuentas, no hay nada gratis.

Seg煤n los modelos matem谩ticos, el cambio de un recurso energ茅tico de alto impacto a uno de bajo impacto no cambiar谩 nada si el cambio se hace demasiado tarde, cuando el planeta ya avanza hacia un nuevo territorio clim谩tico. Este es el instante en que la maquinaria interna de la Tierra se hace cargo dej谩ndonos sin posibilidad de retorno. El calentamiento incontrolado del efecto invernadero no nos deja mucho tiempo para progresar antes de enfrentarnos al colapso Antropoceno. El mundo est谩 evolucionando hacia algo diferente de lo que era y lo seguir谩 haciendo de una manera mortal para nuestro proyecto civilizatorio.

Hoy d铆a hay un tercio m谩s de carb贸n en la atm贸sfera que en ning煤n otro momento en los 煤ltimos 800.000 a帽os y, tal vez, en los 煤ltimos 15 millones. Para permanecer por debajo de 1,5 掳C la emisi贸n de gases de efecto invernadero, como CO2, necesita disminuir 15% por a帽o desde ahora en adelante y estamos bien lejos de lograrlo, a pesar de las declaraciones y promesas de los l铆deres mundiales de limitar la emisi贸n de gases.

El Protocolo de Kioto, por ejemplo, no logr贸 nada. Y en los 20 a帽os siguientes, a pesar de la defensa del clima y la legislaci贸n y progreso en la energ铆a verde, hemos producido m谩s emisi贸n que en los 20 a帽os anteriores al Protocolo. Estados Unidos, Europa, Jap贸n y Australia juntos son responsables del 61 por ciento de todos los contaminantes de efecto invernadero que la humanidad ha bombeado hasta ahora a la atm贸sfera. Si agregamos India, China y Rusia el aumento es del 85 por ciento. Los pa铆ses econ贸micamente m谩s pobres del mundo son responsables s贸lo por el 15 por ciento de las emisiones globales de efecto invernadero y son tr谩gicamente los que sufren los peores impactos del cambio clim谩tico.

Los datos son claros. Un gran n煤mero de climat贸logos dicen que para evitar el punto de no retorno la emisi贸n de gases de efecto invernadero debe llegar a cero en los pr贸ximos 10 a帽os… 驴C贸mo lograrlo si la energ铆a verde continua emitiendo gases y, al mismo tiempo, no podemos vivir sin grandes cantidades de energ铆a?

Si nuestro proyecto de civilizaci贸n colapsa por un tiempo o permanentemente, la Tierra seguir谩 su curso sin nosotros. Despu茅s de todo, nuestra urgencia con lidiar con el cambio clim谩tico no tiene nada que ver con 鈥渟alvar el planeta鈥. Winona LaDuke, una ind铆gena del pueblo Anishinaabe, citando a los profetas de su tribu, dice que 鈥渉ay un camino bien transitado, pero quemado. El otro, no muy transitado, todav铆a esta verde鈥. Los l铆deres pol铆ticos del mundo posindustrial ya han elegido el camino quemado.

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