Jul 11 2004
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Cultura

Pablo Neruda: ¿marca registrada?

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

«Nosotros no daremos un pedazo de responsabilidad en el directorio de la Fundación a gente que no está. Para mí la organización de los trabajadores de Chile, que existía en el año 45, cuando Pablo Neruda, escribió el Canto General, no está, no existe», dijo con voz fuerte y segura, la directora de la Fundación Pablo Neruda, Aída Figueroa, al ser consultada sobre el legado que dejó el poeta a los trabajadores chilenos.

Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto, Pablo Neruda, dejó escrito, en efecto, en Canto General que sus propiedades -en especial, la casa de Isla Negra- serían para los hombres y mujeres de este país:

Dejo a los sindicatos del cobre, del carbón, del salitre,mi casa junto al mar de Isla Negra. Quiero que allí reposen los maltratados hijos de mi patria, saqueada por hachas y traidores…

Hoy -a 100 años de su nacimiento- en todo el orbe hombre y mujeres recuerdan al premio Nobel de Literatura de 1971. Pero en su tierra existe una polémica y trabajadores, intelectuales, políticos quieren recuperar el legado de un Neruda para todos.

En una carta enviada al máximo titular de la fundación, Juan Agustín Figueroa, el cuatro de marzo de 2004 el Sindicato de Trabajadores de la Construcción, solicita a la entidad, «que respete y cumpla con el testamento dejado por Neruda» y añadió que «la dote tiene plena vigencia y por respeto a Pablo Neruda, la institución debe hacer entrega de la casa de Isla Negra al movimiento sindical chileno, en su máxima organización como es la Central Unitaria de Trabajadores, CUT».

En 1936 la política y su relación con los problemas sociales llevaron a Neruda a luchar contra el fascismo con el alzamiento de Francisco Franco en contra de la República Española. Cuando regresó a Chile a mediados de los años 40 no era ningún secreto su acercamiento al Partdio Comunista. Desde esa fecha y hasta su muerte milita y lucha por las causas de los trabajadores.

¿Cómo nace la Fundación Neruda?

Juan Agustín Figueroa, integra la fundación desde su creación en 1986, y le dio estructura legal a petición de Matilde Urrutia, viuda del Nobel. Ese año, utilizando sus influencias ante el régimen de Pinochet (1973-90), Figueroa logró concretar el deseo del poeta, de perpetuar su patrimonio mediante una fundación.

La cónyuge de Neruda era íntima amiga de Aída Figueroa y de su marido, Sergio Insunza, abogado del poeta hasta el golpe de Estado de 1973, año en que fue exiliado por la dictadura militar.

Antes de morir Matilde Urrutia, en 1985, designó a Figueroa miembro del directorio de la Fundación -junto al pintor Mario Carreño, el actor Roberto Parada, el escritor Jorge Edwards, Flavián Levine y Raúl Bulnes-. Posteriormente éste se amplió a ocho integrantes, con Figueroa como presidente y, tras la muerte de Carreño y Parada y las renuncias de Levine y Edwards, se incorporaron Marcela Elgueta, su esposa; Aída Figueroa, su hermana; Jorge del Río, miembro de su estudio jurídico; Ida González, Volodia Teitelboin y Enrique Inda.

El único representante de la familia, Bernardo Reyes, sobrino nieto de Neruda, y uno de sus herederos, se alejó de la institución en 2003.

¿Quién es el presidente de la Fundación Pablo Neruda?

Juan Agustín Figueroa, 70 años, es el actual presidente vitalicio de la Fundación Pablo Neruda. Desde hace 30 años es catedrático de Derecho Procesal de la Universidad de Chile. Desde hace 42 años es intimo amigo y socio del poderoso empresario Ricardo Claro, dueño de la Viña Santa Rita, la Compañía Sudamericana de Vapores y canal 9, Mega TV.

Una de sus facetas más conocidas en el último tiempo es cuando, en septiembre del 2003, la Corte Suprema sentenció a los lonkos (jefes) mapuches por el incendio que afectó a su casa del fundo Nancahue, de 1.800 hectáreas, en la comuna de Traiguén, al sur de este país. El pueblo mapuche ha reiterado que esa propiedad junto a otras, son de sus ancestros y estas fueron usurpadas entre otros por Figueroa.

Neruda Marca Registrada

Según Sergio Troncoso, dirigente nacional de la CUT, en el Congreso nacional extraordinario de la multisindical realizado en agosto del año pasado, se «resolvió crear una comisión para estudiar las acciones legales para la devolución de la casa de Isla Negra a los trabajadores chilenos como lo señaló el Nobel, en su poema, Testamento.

Para Áida Figueroa, directora de la Fundación, esta petición de los trabajadores no tiene asidero pues «fue una voluntad poética de Neruda» . Y se pregunta: «¿dónde están los sindicatos del carbón, qué sindicatos del cobre podemos convocar nosotros, a quién vamos a invitar para que se integren a la Fundación? En el directorio de la fundación no hay ningún representante de los sindicatos y nunca lo han demandado».

Según Alejandro del Río, encargado de cultura del Partido Comunista de Chile, el deseo de Neruda de que los trabajadores, el mundo de la cultura y destacadas figuras del PC, integraran el directorio de la entidad, se vio reflejado en los estatutos de la fundación Cantalao, que firmó en mayo de 1972.

El 9 de mayo de 1973 Neruda, en un documento creado en conjunto con el abogado comunista Sergio Insunza Barrios, expresó la intención de crear la Fundación Cantalao, para lo cual donó un terreno en Punta de Tralca y redactó los estatutos con su puño y letra.

El encargado cultural del PC señala: «en 1973, Neruda estipuló la composición del Consejo Directivo y Ejecutivo de Cantalao, que estaría formado por siete miembros: dos representantes de Pablo Neruda, los rectores de las Universidades de Chile, Católica y Técnica del Estado -hoy USACH)-, además de un representante de la Central Única de Trabajadores, (hoy Central Unitaria de Trabajadores) y otro de la Sociedad de Escritores de Chile».

Estudios realizados por juristas -que no quisieron entregar sus nombres por temor a las represalias de Juan Agustín Figueroa- indicaron que los estatutos de Cantalao son los mismos de la actual fundación que lleva el nombre del poeta, pero parte importante de los artículos fueron cambiados por el actual presidente de la Fundación Pablo Neruda, violando con ello la voluntad del poeta.

Aida Figueroa señaló que el carácter de «su» institución no es otra que «preservar la obra de Neruda», en contra posición de lo que dijo el poeta en los estatutos de Cantalao.

No era la intención del poeta que sus obras y artículos -recabados durante toda su vida- fueran exhibidos en una casa-museo ni mucho menos que ésta llevara su nombre. En el artículo primero de los estatutos de la fundación Cantalao, Neruda escribió: «Se trata de una Fundación de beneficencia sin fines de lucro cuyo fin será la propagación de las letras, las artes y las ciencias, en especial en el litoral comprendido entre San Antonio y Valparaíso, con un carácter que tienda a expandir su influencia y su acción en el país y el extranjero».

Pero Juan Agustín Figueroa en los estatutos de la Fundación Pablo Neruda, cambia no solo el nombre de Cantalao a Pablo Neruda, además limita el objeto al cultivo y la propagación de las letras y artes, dejando fuera la ciencia y el aspecto territorial.

Dice el texto de 1973:

a.- Construcción y habilitación en el bien raíz que se aporta para la Fundación de edificaciones que se destinaran a sitios de reuniones de escritores, artistas y científicos nacionales y extranjeros como así mismo para su alojamiento.

Debe recordarse que a principio de los años 90 se realizó un concurso de arquitectura -patrocinado por la Fundación Pablo Neruda y el Colegio de Arquitectos- que respondía a este y otros requisitos que se enumeran a continuación. Existe un proyecto premiado que aun no se construye.

Los cambios entre los textos de 1973 y 1982

b.- Construcción de dependencias para huéspedes.

c.-Construcción de un teatro -dicen ambos textos-, pero el de 1982 suprime que preste servicios a las poblaciones litorales.

d.-Habilitación de lugares abiertos y cerrados para exposiciones de cerámica y escultura.

e.- Establecimiento de una exposición permanente de conquilología y un acuario para estudio y recreo de los investigadores y público en general.

f.-Ambos textos hablan de este punto de la celebración de convenios con instituciones públicas, semifiscales de administración autónoma, municipales y privadas, nacionales, extranjeras o internacionales para el mejor cumplimiento de las finalidades de la Fundación.

g.-En este artículo, ambos textos comienzan igual: Mantener relaciones con institutos de literatura, artes y ciencias del país o de cualquier nación. Pero en en el texto de 1973 se lee, además, «sin consideración de sus regímenes políticos». Es notable la omisión relativa a lo político.

Colaboración en programas de investigación marina y oceánica que sean necesarios para el interés nacional, dice en texto de 1973. El texto de 1982: «colaborar en programas de investigación marina u oceánica que sean de interés nacional». Sutilezas que no son gratuitas.

Ambos textos dicen en otro artículo: promover la creación de obras literarias, artísticas y científicas y su difusión. Agrega el texto de 1982 «ya sea a través de concursos, premios o de cualquier otra manera».

Alejandro del Río señaló de Figueroa ser «un presidente vitalicio de la Fundación Pablo Neruda e integrar a sus familiares y amigos más directos», pero aclaró que «Volodia Teitelboin, Raúl Bulnes y otros integrantes de la entidad son apenas un reflejo de la amplitud que busco el vate».

El dirigente comunista explicó que el malestar de su organización no es contra la Fundación «sino opuesta a Juan Agustín Figueroa, que con su pensamiento retrógrado, latifundista, unido al gran capital nacional, ha mostrado, a las nuevas generaciones un Neruda, casuístico, de elite, y es eso lo que rechazamos tajantemente».

Del Río sostiene que Figueroa ha hecho de Neruda una marca registrada. «Las moradas de Pablo son la recopilación de toda su vida, en esas casas la izquierda trabajó por Salvador Allende. Hoy esos lugares, junto a la figura del poeta, su obra, son los negociados que realiza el presidente vitalicio de la fundación».

Para Sergio Fuenzalida -integrante Cultura en Movimiento- la Fundación está en manos de personas que tienen un sesgo ideológico: son ellos los que prohíben «a los jóvenes poetas populares, a los trabajadores de Chile y al movimiento cultural participar del quehacer de la Fundación, (y) creen que entregando algunas entradas gratis pueden acallar el clamor del pueblo».

Fuenzalida señala que Figueroa no tan sólo pasó a llevar los estatutos de Cantalao, sino que además coarta lo más importante del poeta: «su condición de comunista, de parlamentario, de hombre sencillo que recorría las ferias, los pueblos y el mundo entregando esperanza con sus palabras y las herramientas necesarias para cambiar la sociedad».

«La fundación actualmente es sólo un negocio y lo podemos ver con las 280 mil personas que visitan las casas de Neruda y la recaudación que supera los 400 mil dólares cada año», dice Fuenzalida, «sin agregar los cobros por derecho de autor de los libros del poeta en todo el mundo, y la gran cantidad de empresas que han utilizado el nombre del escritor en sus productos».

«¿Dónde están esos dineros. No lo vemos invertidos en los cientos de centros culturales, que llevan el nombre de Pablo Neruda en los barrios de nuestro país. ¿Dónde están los libros y poemas que deberían leer nuestros hijos?

«Están en los escaparates a precios que nosotros los trabajadores no podemos adquirir y que la fundación no regala? se responde Fuenzalida.

Sobre la acusación de que la fundación es una «marca registrada», Aída Figueroa, es enfática al señalar: «nosotros somos depositarios de la obra de Neruda, si alguien quiere publicar la obra del poeta, debe pagar los derechos respectivos».

-¿Aunque sólo quiera publicar un poema en alguna revista?

-Habrá casos en que nosotros podamos negociar la exención -respondió la directora de la Fundación.

La fuerza moral de Neruda

El presidente de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), Fernando Quilodrán, señaló que la Fundación debería estar junto a los trabajadores, los mapuche, «porque la fuerza moral de una institución que es legataria de una herencia tan rica, tan sólida desde el punto de vista moral, tiene que ejercerla».

«Se debe movilizar el peso intelectual, moral y cultural de Neruda para defender hoy las mismas causas que el poeta defendió en su tiempo y que no han cambiado en lo sustancial: son las mismas, como por ejemplo: la autodeterminación de los pueblos, la defensa del pueblo mapuche, la solidaridad y la lucha antiimperialista».

Por último el escritor se pregunta: «¿Sí una fundación como la de Pablo Neruda sale a la calle a defender estas causas, se desprestigia o cumple con lo que dijo el poeta durante toda su vida?».

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Fuente:
Agencia Mundo Posible

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