Abr 14 2017
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Opini贸nSociedad

Para que el futuro sea de nuevo posible

Cuando observamos el pasado con los ojos del presente, nos encontramos ante cementerios inmensos de futuros abandonados, luchas que abrieron nuevas posibilidades, pero que fueron neutralizadas, silenciadas o desvirtuadas, futuros asesinados al nacer o incluso antes, contingencias que decidieron la opci贸n vencedora, atribuida despu茅s al sentido de la historia.

En estos cementerios, los futuros abandonados son tambi茅n cuerpos sepultados, a menudo cuerpos que apostaron por futuros equivocados o in煤tiles. Los veneramos o execramos en funci贸n de si el futuro que quisieron coincide o no con el que queremos para nosotros. Por eso lloramos a los muertos, pero nunca a los mismos muertos.

Para que no se piense que los ejemplos recientes se reducen a terroristas suicidas, m谩rtires para unos, terroristas para otros, en 2014 hubo dos celebraciones del asesinato del archiduque Francisco Fernando y de su esposa, Sof铆a Chotek, en Sarajevo, y que condujo a la Primera Guerra Mundial. En un barrio de la ciudad, bosnios croatas y musulmanes rindieron homenaje al monarca y a su esposa, mientras que en otro, serbobosnios hicieron lo propio con Gavrilo Princip, que los asesin贸, e incluso le hicieron una estatua.

A principios del siglo XXI, la idea de futuros abandonados parece obsoleta, tanto como la propia idea de futuro. El futuro parece haber estacionado en el presente y estar dispuesto a quedarse aqu铆 indefinidamente. La novedad, la sorpresa, la indeterminaci贸n se suceden tan trivialmente que todo lo bueno y lo malo eventualmente reservado para el futuro ocurre hoy. El futuro se anticip贸 a s铆 mismo y cay贸 en el presente. El v茅rtigo por el paso del tiempo es igual al v茅rtigo por la par谩lisis del tiempo. La banalizaci贸n de la innovaci贸n va a la par con la banalizaci贸n de la gloria y del horror. Muchas personas viven esto con indiferencia. Hace mucho que desistieron de hacer acontecer el mundo y se resignan a que el mundo acontezca. Son los c铆nicos, profesionales del escepticismo. Hay, sin embargo, dos grupos muy diferentes en tama帽o y suerte para los cuales este desistimiento no es una opci贸n.

El primero est谩 constituido por la inmensa mayor铆a de la poblaci贸n mundial. Desigualdad social exponencial, proliferaci贸n de fascismos sociales, hambre, precariedad, desertificaci贸n, expulsi贸n de tierras ancestrales codiciadas por empresas multinacionales, guerras irregulares especializadas en matar poblaciones civiles inocentes, etc., todo esto hace que una parte creciente de la poblaci贸n mundial haya dejado de pensar en el futuro para ocuparse de la supervivencia de ma帽ana. Est谩n vivos hoy, pero no saben si lo estar谩n ma帽ana; tienen comida para alimentar a los hijos hoy, pero no se saben si la tendr谩n ma帽ana; tienen empleo hoy, pero no saben si lo tendr谩n ma帽ana. El ma帽ana inmediato es el espejo del futuro en el que al futuro no le gusta mirarse, pues refleja un futuro mediocre, rastrero, banal. Estas inmensas poblaciones piden tan poco al futuro que no est谩n a su altura.

El segundo grupo es tan minoritario como poderoso. Se imagina haciendo acontecer el mundo, definiendo y controlando el futuro indefinida y exclusivamente para que no haya ning煤n futuro alternativo. Este grupo est谩 constituido por dos fundamentalismos. Son fundamentalismos porque se basan en verdades absolutas, no admiten la disidencia y creen que los fines justifican los medios. Los dos fundamentalismos son el neoliberalismo, controlado por los mercados financieros, y el Daesh, los yihadistas radicales que se proclaman isl谩micos. A pesar de ser muy diferentes e incluso antag贸nicos entre s铆, comparten caracter铆sticas importantes. Ambos se basan en verdades absolutas que no toleran la disidencia pol铆tica, ya sea la fe cient铆fica en la prioridad de los intereses de los inversores y en la legitimidad de la acumulaci贸n infinita de riqueza que esta permite, ya sea la fe religiosa en la doctrina del califa que promete la liberaci贸n de la dominaci贸n y humillaci贸n occidentales. Ambos pretenden garantizar el control del acceso a los recursos naturales m谩s valorados. Ambos causan un inmenso sufrimiento injusto con la justificaci贸n de que los fines legitiman los medios. Ambos recurren con la misma sofisticaci贸n a las nuevas tecnolog铆as de la informaci贸n y la comunicaci贸n para difundir su proselitismo. El radicalismo de ambos es del mismo quilate y el futuro que proclaman es igualmente dist贸pico: un futuro indigno de la humanidad.

Resultado de imagen para construir el futuro驴Ser谩 posible un futuro digno entre los dos futuros indignos que acabo de se帽alar: el minimalismo de ma帽ana y el maximalismo del fundamentalismo? Pienso que s铆, pero la historia de los 煤ltimos cien a帽os nos obliga a m煤ltiples cautelas. La situaci贸n de la que partimos no es brillante. Comenzamos el siglo XX con dos grandes modelos de transformaci贸n progresista de la sociedad: la revoluci贸n y el reformismo; y comenzamos el siglo XXI sin ninguno de ellos. Cabe aqu铆 recordar, de nuevo, la Revoluci贸n Rusa, ya que ella radicaliz贸 la opci贸n entre los dos modelos y le dio consistencia pol铆tica pr谩ctica. Con la Revoluci贸n de Octubre qued贸 claro para los trabajadores y campesinos (clases populares, dir铆amos hoy) que hab铆a dos v铆as para alcanzar un futuro mejor, que se avizoraba como poscapitalista, socialista. O la revoluci贸n, que implicaba ruptura institucional (no necesariamente violenta) con los mecanismos de la democracia representativa, quiebra de procedimientos legales y constitucionales, cambios bruscos en el r茅gimen de propiedad en el control de la tierra; o el reformismo, que implicaba el respeto por las instituciones democr谩ticas y el avance gradual en las reivindicaciones de los trabajadores a medida que los procesos electorales les fuesen siendo m谩s favorables. El objetivo era el mismo: socialismo.

No tratar茅 aqu铆 las vicisitudes por las que pas贸 esta opci贸n a lo largo de los 煤ltimos cien a帽os. Solamente menciono que luego del fracaso de la revoluci贸n alemana (1918-1921), se fue construyendo la idea de que en Europa y en los Estados Unidos de Am茅rica (el primer mundo), el reformismo ser铆a la v铆a preferida; al mismo tiempo, en el tercer mundo (el mundo socialista sovi茅tico se fue construyendo como el segundo mundo) se optar铆a por la v铆a revolucionaria, como sucedi贸 en China en 1949, o por alguna combinaci贸n entre las dos v铆as. Entretanto, con la subida de Stalin al poder, la Revoluci贸n Rusa se transform贸 en una dictadura sanguinaria que sacrific贸 a sus mejores hijos en nombre de una verdad absoluta, que era impuesta con la m谩xima violencia. O sea, la opci贸n revolucionaria se transform贸 en un fundamentalismo radical que precedi贸 a los que mencion茅 arriba. A su vez, el tercer mundo, a medida que se iba liberando del colonialismo, comenz贸 a verificar que el reformismo nunca conducir铆a al socialismo, sino m谩s bien, cuando mucho, a un capitalismo de rostro humano, como el que iba emergiendo en Europa despu茅s de la Segunda Guerra Mundial. El movimiento de los No Alineados (1955-1961) proclamaba su intenci贸n de rechazar tanto el socialismo sovi茅tico como el capitalismo occidental.

berlinwall1Por razones que analic茅 en mi 煤ltima columna (1), con la ca铆da del muro de Berl铆n los dos modelos de transformaci贸n social colapsaron. La revoluci贸n se transform贸 en un fundamentalismo desacreditado y caduco que se desmoron贸 sobre sus propios fundamentos. A su vez, el reformismo democr谩tico fue perdiendo el impulso reformista y, con ello, la densidad democr谩tica. El reformismo pas贸 a significar la lucha desesperada para no perder los derechos de las clases populares (educaci贸n y salud p煤blicas, seguridad social, infraestructuras y bienes p煤blicos, como el agua) conquistados en el per铆odo anterior. El reformismo fue as铆 languideciendo hasta transformarse en un ente escu谩lido y desfigurado que el fundamentalismo neoliberal reconfigur贸 por v铆a de un facelift, convirti茅ndolo en el 煤nico modelo de democracia de exportaci贸n, la democracia liberal transformada en un instrumento del imperialismo, con derecho a intervenir en pa铆ses enemigos o incivilizados y a destruirlos en nombre de tan codiciado trofeo. Un trofeo que, cuando es recibido, revela su verdadera identidad: una ruina iluminada a ne贸n, transportada en la carga de los bombarderos militares y financieros (ajuste estructural), estos 煤ltimos conducidos por los CEO del Banco Mundial y por el Fondo Monetario Internacional.

En el estado actual de esta jornada, la revoluci贸n se convirti贸 en un fundamentalismo semejante al maximalismo de los fundamentalismos actuales, en tanto que el reformismo se degrad贸 hasta ser el minimalismo de la forma de gobierno cuya precariedad no le permite ver el futuro m谩s all谩 del ma帽ana inmediato. 驴Habr谩n causado estos dos fracasos hist贸ricos, directa o indirectamente, la opci贸n carcelaria en que vivimos, entre fundamentalismos dist贸picos y ma帽anas sin pasado ma帽ana? M谩s importante que responder a esta cuesti贸n, es crucial saber c贸mo salir de aqu铆, la condici贸n para que el futuro sea otra vez posible. Avanzo una hip贸tesis: si hist贸ricamente la revoluci贸n y la democracia se opusieron y ambas colapsaron, tal vez la soluci贸n resida en reinventarlas de modo que convivan articuladamente. Con otras palabras: democratizar la revoluci贸n y revolucionar la democracia. Ser谩 el tema de la pr贸xima columna.

Nota

1 鈥淓uropa debe regresar a la escuela del mundo, como alumna鈥. Puede leerse en http://blogs.publico.es/espejos-extranos/2017/03/04/europa-debe-regresar-a-la-escuela-del-mundo-como-alumna/?doing_wp_cron=1491264123.6951301097869873046875

*Acad茅mico portugu茅s. Doctor en sociolog铆a, catedr谩tico de la Facultad de Econom铆a y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Co铆mbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos acad茅micos del mundo. Es uno de los cient铆ficos sociales e investigadores m谩s importantes del mundo en el 谩rea de la sociolog铆a jur铆dica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial.

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