El candidato progresista de Juntos por Perú, Roberto Sánchez, se impuso en la segunda vuelta electoral frente a la derechista Keiko Fujimori y será el próximo presidente del Perú. En una remontada histórica sustentada en una fuerte preferencia en los sectores campesinos y populares del interior del país, Sánchez sobrepasó a Keiko -acumula la cuarta derrota consecutiva- cuando se llevaban computados cerca del 94% de las actas del escrutinio rápido.
La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú ha enfrentado en las urnas dos visiones del país situadas en dos extremos, la de la derechista Keiko Fujimori, de 51 años, y que enarbola el divisivo legado de su padre, el dictador Alberto Fujimori, y la del izquierdista Roberto Sánchez, de 57 años, quien reivindica la figura del expresidente Pedro Castillo, encarcelado por un intento de autogolpe en 2022 y al que el candidato ha prometido indultar.
En la tarde del lunes, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) mostraba en su página oficial el resultado con el 94,660% de las actas sumadas: Sánchez alcanzaba el 50.075% (8.847.901 votos) contra el 49,925% de Keiko (8.821.391 sufragios). En un primer momento los resultados oficiales parciales daban a Fujimori una ligera ventaja sobre Sánchez, pero la tendencia estrechaba cada vez más el margen hasta que finalmente el candidato de izquierda ha superado a la hija del exdictador Alberto Fujimori.
También se registraban 1,6 por ciento de actas impugnadas, que no se sumaron, y deberán resolverse en el ámbito de los Jurados Electorales Especiales (JEE). Por otro lado, aún restaban sumar al recuento rápido buena parte de las actas de las votaciones en el exterior que, a priori, favorecerían a Keiko Fujimori.

Aún así, en los cuarteles de Juntos por Perú se festejó el pase al frente en el escrutinio provisorio como una confirmación de la victoria de la que siempre se sintieron confiados, aún cuando en el comienzo del conteo en la tarde noche del domingo Sánchez aparecía cinco puntos porcentuales detrás.
Impugnaciones y actas observadas
Lo que sigue ahora es la labor de los 60 Jurados Electorales Especiales que analizan cada acta observada por la ONPE o por los delegados de cada partido. En Juntos por Perú descontaban que el fujimorismo impugnará alrededor del 2 por ciento de las actas, pero confiaban en que la maniobra no variará el resultado final. El plazo de resolución de todas las actas observadas o impugnadas es de entre dos y tres semanas.
Después, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) tiene una semana más para revisar el trabajo de los JEE y las apelaciones de los partidos. Finalmente a ONPE cierra el 100 por ciento del escrutinio y declara al ganador.
Números similares
La dinámica del voto en Perú en 2026 repitió lo sucedido en las presidenciales anteriores, en 2021, cuando Pedro Castillo. De nuevo la victoria se consolidó en el interior del país, especialmente en el sur y centro, en los sectores más populares. En algunas regiones Sánchez, al igual que Castillo, arrasó alcanzando hasta el 80 por ciento de los votos. Keiko Fujimori, de nuevo, tuvo el respaldo de los sectores urbanos de la costa centro y norte, incluida la capital, Lima.

Sánchez hizo campaña reivindicando a Castillo presidente destituido por el Congreso, y encarcelado. Hasta sumó el sombrero chotano de la región de Cajamarca que caracterizaba a Castillo. Pero el virtual presidente electo parece ir más allá: de hecho, articuló una sólida alianza electoral con varios partidos de centro, que será vital para que la futura administración no choque con el Congreso, como sucedió con Castillo a poco de andar.
¿Y Estados Unidos?
Mientras los números se acomodan, no pasó desapercibida la aparente prescindencia de la administración Trump, que a diferencia de otros procesos (Argentina, Honduras, Brasil y ahora también Colombia) no le subió el pulgar a la candidata de derecha. Se trata apenas de uno de los primeros interrogantes para lo que viene en Perú.
Por ahora, en esta América Latina en disputa y bajo amenaza de Washington, la victoria de Sánchez es un soplo de aire fresco. La próximo cita será dos semanas en Colombia, donde Iván Cepeda deberá frenar en segunda vuelta al ascendente ultraderechista y trumpista Abelardo De la Espriella. Tarea difícil, pero para nada imposible, aseguran a esta hora en Bogotá.
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