May 8 2017
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Opini贸nPol铆tica

Poder constituyente y los nuevos territorios de la pol铆tica

En gran parte de las constituciones, el pueblo es un soberano irrespetado. Un acreedor permanente de derechos consagrados casi siempre pendientes. Derecho a condiciones de vida digna y a libertades que no se cumplen porque dependen de la econom铆a y sus gestores, que no figuran en ninguna constituci贸n pero rigen sobre ellas.

La raz贸n de este desprop贸sito es que las constituciones actuales 鈥 al menos las inspiradas en los modelos occidentales del siglo XVIII 鈥 contienen una contradicci贸n fundamental. Instalan y absolutizan el principio de propiedad individual, propiciando la acumulaci贸n sin limitaci贸n alguna. Dicho derecho propietario, sin duda una conquista en 茅pocas de rapi帽a mon谩rquico-feudales, en el contexto actual de concentraci贸n de capital y desigualdades, pone en riesgo no s贸lo la coexistencia sino la existencia misma. La irracional apropiaci贸n 鈥 legal pero indebida 鈥 reduce la humanidad tanto de despose铆dos como de poseedores, minimiza el valor de lo com煤n y condiciona las calidades evolutivas de cualquier constituci贸n.

El presidente de la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela Nicol谩s Maduro ha convocado este 1掳 de Mayo a conformar una Asamblea Nacional Constituyente a fin de que el pueblo mismo introduzca modificaciones en el marco jur铆dico, garantizando as铆 conquistas sociales adquiridas. Tambi茅n para que se discuta y decida sobre temas relacionados con el futuro de las nuevas generaciones, la paz, la econom铆a, la justicia, el cuidado medioambiental, la econom铆a y la identidad cultural nacional. La convocatoria – escandalizante para la oposici贸n nacional e internacional de agudo tinte retr贸grado – invita a la gente com煤n a reflexionar sobre t贸picos decisivos, a dialogar y deliberar en sus propios 谩mbitos, a ser parte protag贸nica y fundante de nuevas realidades.

El estado constituyente popular se justifica por s铆 mismo, en tanto expresi贸n del soberano agente y paciente de su propia historia. Deber铆a ser incluido como cap铆tulo permanente con periodicidad fija en las constituciones y no como eventualidad, toda vez que las realidades son din谩micas y exigen la revisi贸n, adaptaci贸n y mejora de encuadres legales y formas de convergencia social para garantizar el cumplimiento de enunciados b谩sicos vulnerados por intereses distantes y antag贸nicos al bienestar general.

En Colombia, el mismo reclamo

Desde una perspectiva m谩s amplia que la coyuntural, el llamado se constituye en exploraci贸n de nuevos territorios de lo pol铆tico, exploraci贸n m谩s que urgente, dada la decadencia manifiesta que experimenta el as铆 llamado 鈥渟istema democr谩tico鈥. Democracia que hoy, igual que ayer y ma帽ana, se topa con los impedimentos que las 茅lites ponen a su desarrollo. Gobierno del pueblo – as铆 su etimolog铆a – que es desconocido por quienes detentan el poder, los grandes consorcios econ贸micos y los emporios medi谩ticos a su servicio, opositores hoy como ayer y ma帽ana a cualquier cambio que atente contra su posici贸n privilegiada. Democracia que se ve traicionada por una casta pol铆tica financiada y corrompida por los antedichos poderes, para dictar medidas y leyes acordes a aquellos intereses parciales. Democracia ficticia en la que la justicia se vuelve ap茅ndice del megapoder empresarial. Democracia negada en la que el hecho electoral no es m谩s que un fugaz cat谩logo de promesas, sustentado en un vendaval propagand铆stico atronador.

驴Cu谩les son los nuevos territorios a explorar entonces?

Muchas personas creen que la finalidad de lo pol铆tico es establecer sistemas de gobierno y que estos gobiernos, a su vez, son los que tienen la potestad exclusiva de crear (o destruir) realidades. Tal creencia ha sido forjada por siglos de jerarqu铆as violentas y patriarcales. Sin embargo, el ser humano, en evoluci贸n hist贸rica ha sabido dejar atr谩s esas formas impuestas y poco participativas. 驴Por qu茅 no habr铆a de hacerlo ahora? 驴C贸mo habr铆a de hacerlo si no comienza a modificar las reglas para lograr una nueva y siempre provisoria armon铆a?

Chile tambi茅n la reclama

Las sociedades se construyen cotidianamente en el trabajo, las escuelas, los hogares, los clubes deportivos, en centros culturales, consejos vecinales, redes de inter茅s tem谩tico, en agrupaciones barriales, organizaciones sectoriales, iniciativas juveniles, bibliotecas populares, en los v铆nculos de pertenencia cultural, en los movimientos de pobladores, en c铆rculos profesionales, en las asociaciones de inmigrantes, las congregaciones de fe y tantos otros nucleamientos donde se expresa con claridad la vocaci贸n de lograr en conjunto objetivos colectivos.

En todos esos 谩mbitos se generan relaciones interpersonales y tambi茅n pol铆ticas. Son el lazo que sustenta el diario ser social de cada quien. Esas m煤ltiples conjunciones son las mol茅culas b谩sicas del conglomerado social, que si bien son influidas por situaciones generales que las exceden, nunca pueden ser suplantadas por superestructuras mayores. Por tanto, una genuina representatividad pol铆tica puede ser construida desde all铆, desde estos espacios a los cuales efectivamente cualquier persona puede acceder y que permanecen adscriptos a la cotidianeidad, en una relaci贸n de paridad efectiva, democratizando el espectro completo e impidiendo la habitual desconexi贸n entre base y c煤pula.

De all铆 que la posibilidad de que una (y todas las dem谩s) constituyentes surjan desde la propia base social no necesariamente asume un car谩cter 鈥渃orporativo鈥, como algunos cr铆ticos opinan, sino que propone un componente esencial de ciudadan铆a proyectada a marcos colectivos nacionales.

Dicha organicidad de lo cotidiano, comunal, territorializada y sectorial a la vez, deber铆a ser la estrategia de todo funcionamiento pol铆tico futuro, eximiendo a los gobernantes del exceso de una responsabilidad exclusiva sobre los destinos humanos y delegando la mayor parte del quehacer pol铆tico en el pueblo y sus propias instancias deliberativas. Esa imagen puede chocar con la relativa inestabilidad de la participaci贸n popular debido a las exigencias y contingencias habituales. Sin embargo, la vida en com煤n no requiere deliberaci贸n permanente, sino simplemente peri贸dica aunque continuada.

Del mismo modo, la inclusi贸n ponderada de sectores diversos y/o minoritarios es una medida que ayuda a corregir en todos los 谩mbitos la aplastante brutalidad del consenso mayoritario, permitiendo con esp铆ritu amplio la convergencia de una diversidad creciente. Esto no es nuevo, sino que ya viene implement谩ndose en distintos campos. Ejemplo de ello es la introducci贸n de cupos femeninos para corregir la injusticia de g茅nero milenaria o los sitiales reservados en parlamentos a minor铆as 茅tnicas. O la promoci贸n de las personas con discapacidad a trav茅s de la reserva de puestos de trabajo, y as铆 siguiendo.

Por supuesto que todo ello se complementa perfectamente con el voto universal, a su vez conquista hist贸rica frente a la discriminaci贸n y la exclusi贸n. Voto personal que experimenta tambi茅n en la actualidad la crisis de individualismo exacerbado, la manipulaci贸n medi谩tica y la propia cortedad de miras, midiendo las m谩s de las veces en la elecci贸n tan s贸lo el beneficio personal y a corto plazo de una decisi贸n concerniente al todo. As铆 es que aquel voto personalizado y 煤nico puede encontrar en el voto en comunidad o ponderado un complemento exquisito, alentando a la recomposici贸n del tejido social en desintegraci贸n. 聽

No hay duda alguna que todos estos planteos generan un cerrado rechazo en los sectores sociales acomodados, quienes temen perder lo que tienen. Mejor har铆an en perder el temor a perder, que los inhibe a la experiencia maravillosa del compartir. Sin embargo, de alg煤n modo es comprensible 鈥 aunque no admisible 鈥 que quienes se encuentran en la c煤spide del entramado social se resistan a retraer sus pretensiones y comprender el encadenamiento de il铆citos (personales o de prosapia familiar) que han posibilitado su actual posici贸n.

Lo que en muchos casos no se comprende tan claramente es porqu茅 los sectores urbanos intermedios (la as铆 llamada 鈥渃lase media鈥), mucho m谩s cercanos objetivamente a sus conciudadanos pobres, prestan su apoyo a los poderosos, apoyando a facciones que al hundir al m谩s sometido, los arrastrar谩n en una cadena de perjuicios inevitable.

Hay una componente de autoafirmaci贸n identitaria en estos sectores, en la que el acortamiento de la distancia respecto de los m谩s 鈥減obres鈥 aparece como un fracaso existencial. O sea, para 芦ser禄 alguien socialmente, hay que estar subjetivamente 芦alejado禄 de los pobres (aunque objetivamente esto no sea tan as铆). Otro motivo para la paradoja es la afinidad cultural. La mayor parte de esa 芦clase media禄 es af铆n con los patrones de vida europeos o admiradora de la ilusi贸n del estilo de vida norteamericano, ya sea por descendencia directa, por educaci贸n, por el pernicioso consumo excesivo de filmograf铆a o, en el caso mestizo, por una negaci贸n del factor originario o negro 鈥 cuya expurgaci贸n fue hist贸ricamente exigida – que lleva a la admiraci贸n de lo que es 芦blanco禄, creyendo que de ese modo van a ser parte de la fiesta a la que nunca ser谩n verdaderamente invitados.聽 Por 煤ltimo, esta poblaci贸n urbana est谩 mucho m谩s sometida e influenciada por los medios de difusi贸n en manos de grandes grupos empresariales, poco proclives a la distribuci贸n de sus privilegios y riqueza.

Dicho fen贸meno se produce no solamente en la Venezuela bolivariana, sino que se reproduce de manera casi id茅ntica en muchos pa铆ses de Am茅rica Latina y emerge precisamente como oposici贸n a procesos y liderazgos pol铆ticos que, de manera compasiva, tienden a generar condiciones necesarias de mayor inclusi贸n social.

Este rasgo plutocr谩tico 鈥 acaso remanente hist贸rico de las antiguas aristocracias cortesanas y par谩sitas 鈥 apunta a la poca ilustraci贸n del pueblo como un impedimento para ampliar su rango de decisi贸n efectiva. Instrucci贸n, debe agregarse que fue y es resistida precisamente por esos mismos sectores, que hoy defienden la educaci贸n privada. 鈥淓l pueblo es inculto, no est谩 preparado para autogobernarse鈥, dicen. 鈥淪e va a equivocar鈥, agregan. 驴Acaso no se equivoca hoy el soberano una y otra vez cuando se deja encandilar por la promesa mentirosa del sonriente candidato? Si el pueblo asume una mayor autogesti贸n y se cometen errores, 驴cu谩l es el problema? En todo caso, ser谩 responsable de sus actos.

En un momento de su arenga en el D铆a de los Trabajadores, el presidente Maduro expres贸: 鈥溌縌uieren di谩logo? Poder Constituyente. 驴Quieren paz? Poder Constituyente. 驴Quieren elecciones? Poder Constituyente鈥. A lo cual podr铆a agregarse: 驴Quieren Democracia? 驴Quieren Revoluci贸n? Poder Constituyente. Porque de eso se trata. 驴O no?

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