Nov 6 2012
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Opinión

Preocuparse u ocuparse en Chile: cambios en el gabinete presidencial

Se sab√≠a que ven√≠an los cambios, que algunos se iban a ir, que otros ser√≠an ¬ęenrocados¬Ľ y que probablemente de aquel o aquella imperar√≠a eso de si te he visto no me acuerdo ‚ÄĒo acordar√©‚ÄĒ. Las renuncias, o dejar en libertad de acci√≥n para elegir entre lo que se hace y lo que se quiere hacer, es, al fin y al cabo, natural en las democracias electorales; no obstante, incluso en las mejores familias, siempre hay algo m√°s y ¬ęde eso no se habla¬Ľ. | NICOL√ĀS GOMARRO.

 

En el mundo popular era la m√°s importante noticia pol√≠tica no un discurso o una actividad precisamente pol√≠tica, la dispar√≥ ¬ęuna qui√©n¬Ľ comparte el lecho ‚ÄĒno el t√°lamo nupcial de los cuentos de hadas‚ÄĒ con el senador socialista Fulvio Rossi.

 

Maite Orsini, ligada al mundillo del espect√°culo tiene unos 20 o m√°s a√Īos menos que el senador (Rossi, como lo saben todos en Chile, es uno de los grandes ide√≥logos del PS, autor de numerosas obras y de memorables intervenciones parlamentarias. ¬ŅO es otro?) cuyo √ļltimo acercamiento a los minutos de gloria de los medios period√≠sticos hab√≠a sido cuando ¬ęconfes√≥¬Ľ que le hac√≠a a la hierba de la buena.

 

El ¬ęcambalache¬Ľ
Por otra rama ‚ÄĒque la hierba no tiene ramas en ese sentido‚ÄĒ corri√≥ el martes por la ma√Īana, empero, lo de la pol√≠tica real; el presidente dej√≥ en libertad de acci√≥n a dos de sus ministros regalones, se√Īores Allamand y Golborne (de Defensa y Obras P√ļblicas, respectivamente) para que pudieran velar sus armas y tomar el pedregoso sendero a la candidatura presidencial que escribir√° el nombre de su sucesor en el ¬ęsill√≥n donde tanto se sufre¬Ľ (metaf√≥ricamente el de O’Higgins).

 

La reacci√≥n m√°s ¬Ņinteresante? correspondi√≥ al inefable mandam√°s del PC; el diputado Teillier, elegido con ayuda de la Concertaci√≥n, dijo que el¬†cambio de gabinete era un ‚Äúcambalache interno‚ÄĚ y no reforzaba la gesti√≥n del gobierno.

 

L√ļcido, como de costumbre, se√Īal√≥ tambi√©n:
‚ÄúEl gobierno y la derecha adelantan as√≠ la carrera presidencial pensando que tendr√°n tiempo para ganar esa elecci√≥n, lo que ya a estas alturas no es posible por el avance y consolidaci√≥n de la oposici√≥n‚ÄĚ.
Dicen que los √≠ntimos, entre broma y broma, se refieren a Guillermo Teillier como ¬ęla monja alemana¬Ľ.

 

Lo preocupante no es la salida de ambos ministros (y una ministra que quiere llegar al senado, su renuncia se espera para dentro de unos d√≠as); tampoco debe preocupar que Golborne sue√Īe con ¬ępoder convocar a una masa importante de ciudadanos que, como yo ‚ÄĒdijo con la vieja sonrisa kolynosista‚ÄĒ, han estado durante toda su vida mirando el servicio p√ļblico y la pol√≠tica desde fuera¬Ľ.
Aunque a regl√≥n seguido consider√≥ ¬ęde tremenda importancia poder contar con el apoyo de los partidos pol√≠ticos¬Ľ. Convencida la UDI, el principal partido de gobierno lo ungi√≥ ¬ęsu¬Ľ precandidato.

 

Andr√©s Allamand ‚ÄĒapurado porque deb√≠a comprar una mascota hogare√Īa‚ÄĒ fue cauto: ¬ęCreo que la primaria es una gran oportunidad para poner por delante nuestro proyecto pol√≠tico y creo que la pr√≥xima elecci√≥n presidencial va a ser muy competitiva¬Ľ, dijo.

 

Cauto quiz√°, pero certero mand√≥ un flechazo que no de amor a su ex colega y hoy competidor: ¬ęAquellos que crean que en la democracia chilena de hoy hay carreras corridas y que hay personas que tienen, antes de que empiece el partido, asegurado el resultado, cometen un grav√≠simo error¬Ľ, agreg√≥.

 

Muchos entendieron que se trat√≥ de un mensaje no a Golborne, sino a do√Īa Michelle Bachelet, la mam√° oca de la pol√≠tica chilena (es fama que la oca es la madre de todas las madres en lo tocante a cuidar de sus polluelos, por eso el apodo a Bachelet ‚ÄĒaunque muchos polluelos no contaron con su pecho cuando les lleg√≥ la hora del fr√≠o: l√©ase comunidades mapuche o estudiantes).

 

En fin, lo que acaso deba ocupar a los chilenos
Lo que tal vez ocupe a los ciudadanos ‚ÄĒpero no de inmediato, las cosas tienen tiempos de gestaci√≥n‚ÄĒ es el nombre del personero que reemplaza al precandidato Allamand en Defensa: el se√Īor Hinzpeter, ex ministro del Interior (a su vez reemplazado por el primo del presidente y ex vocero de gobierno: se√Īor Chadwick; el se√Īor Chadwick fue uno de los m√°s entusiastas ¬ęl√≠deres¬Ľ, como se dice ahora, juveniles en ba√Īar con agua de rosas al ¬ętata¬Ľ tirano, ladr√≥n y asesino, pero reconozcamos que, por m√°s que obviando la moral del fallecido capit√°n general, hizo una tenue mea culpa por sus convicciones de otra edad).

 

Volvamos a Hinzpeter. Alguna vez se trat√≥ con pocas contemplaciones de manera un√°nime a un dirigente gremial ‚ÄĒque tampoco es de lo m√°s simp√°tico, convengamos‚ÄĒ por trazar una suerte de s√≠mil entre la pol√≠tica adoptada por Interior, entonces cartera de Hinzpeter, para reprimir movimientos sociales y la conducta poco gloriosa de la fuerza armada israel√≠ en Palestina. Para no mencionar maliciosa chismograf√≠a que sin prueba alguna suele vincularlo con las acciones de un aparato extranjero de espionaje y otras ¬ęgracias¬Ľ activo en el Cono Sur.

 

En tiempos de paz el Ministerio de Defensa cumple importantes pero rutinarias tareas que, en un sentido amplio, sobrevuelan los hitos disciplinarios de las fuerzas armadas, anticipan necesidades log√≠sticas y enlazan el uniforme con la pol√≠tica y el resto de la sociedad (eso de ¬ęsociedad civil¬Ľ es un galimat√≠as peligroso, la sociedad es una sola y civil que dispone de cuerpos armados).

 

Chile no vive tiempos de paz; si bien no parece transitar un rumbo de colisi√≥n con otros pa√≠ses, lo cierto es que ‚ÄĒy por ahora dejemos en piadoso silencio las razones‚ÄĒ tampoco es id√≠lica la relaci√≥n con dos de nuestros tres vecinos ‚ÄĒy toda relaci√≥n entre Estados contempla como una de las cartas en juego a su gente de armas‚ÄĒ. La llegada del a veces belicoso abogado Hinzpeter a Defensa, considerando lo se√Īalado y su insensibilidad social, podr√≠a ser preocupante, pero no ocupar de lleno; al fin y al cabo los asuntos internacionales los maneja Relaciones Exteriores y su cuerpo diplom√°tico.

 

Lo que s√≠ podr√≠a llegar a ocupar a la ciudadan√≠a son los criterios del gobierno en materia de Defensa amplia; ya Allamand dio algunos pasos, mir√≥ algunas curvas simb√≥licas, quiz√° hasta tom√≥ notas en torno del rol de las FFAA en casos de conmoci√≥n interna; y eso es grave porque ese rol no puede el ciudadano separarlo del hecho de que existen acuerdos ‚ÄĒquiz√° convenios‚ÄĒ con otras fuerzas armadas de gran voracidad territorial y curiosidad pol√≠tica. Acuerdos o convenios que se traducen en ¬ęejercicios¬Ľ fraternales con aquellas para actuar en casos de desastre ambiental y social.

 

En Chile ¬Ņse puede decir con certeza que no hay actividades for√°neas relacionadas con lo militar al interior de sus fronteras? ¬ŅO s√≠? Al camar√≥n que se duerme se lo lleva la corriente ‚ÄĒo se lo comen los sapos.

 

La voz de los partidos, el PRO sacó la cara
El cambio de gabinete era algo cocin√°ndose largo tiempo; sin embargo los partidos de oposici√≥n ‚ÄĒsalvo la simp√°tica declaraci√≥n del presidente del PC‚ÄĒ tardan en el an√°lisis para beneficio de la ciudadan√≠a. Como otras veces el PRO est√° entre los primeros en decir algo siquiera Y lo hizo criticando el hecho:
‚ÄúEste cambio de gabinete transparenta las futuras candidaturas presidenciales que puede llegar a postular la Alianza, sin embargo llama la atenci√≥n la rotaci√≥n de los ministros porque s√≥lo da cuenta de lo descabezado que est√° el gobierno‚ÄĚ, sostuvo Patricia Morales, presidenta de esa colectividad pol√≠tica.

 

Seg√ļn una nota de prensa de los progresistas, el secretario general del Movimiento Progresista, Camilo Lagos, apunt√≥ que no se estaba llevando a cabo una profunda modificaci√≥n y coment√≥:
‚ÄúLamentamos que este gobierno se farree la posibilidad de enmendar el norte, de convocar un gabinete de transici√≥n que rescate a un gobierno que ya no tiene iniciativa pol√≠tica, que ya no tiene rumbo‚ÄĚ.

 

Lagos tambi√©n se√Īal√≥:
‚ÄúA la Alianza y a la Concertaci√≥n les gusta repetirse el plato, y hacer enroques para que nada cambie ‚ÄĒy optimista‚ÄĒ: De todos modos, esperamos que esta vez el gobierno haga bien las cosas. Por el bien de todos los chilenos esperamos que el Gobierno rectifique su conducta en el a√Īo que le queda de gesti√≥n p√ļblica‚ÄĚ.

 

Y con las futuras confrontaciones in mente se√Īala el partido de Enr√≠quez-Ominami:
‚ÄúYa era hora que Allamand y Golborne salieran de sus piscinas temperadas y dejaran de hacer campa√Īa con recursos p√ļblicos. Ahora nos veremos en las calles y vamos a ver qu√© piensan del Chile de hoy, qu√© respuestas dan al pa√≠s que exige cambios a gritos‚ÄĚ.

 

Quiz√° los pr√≥ximos d√≠as suban el tono y volumen de la m√ļsica pol√≠tica. O seguir√° el pa√≠s no gozando la repetida farsa del sector m√°s desprestigiado de la sociedad.

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