Oct 13 2023
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Econom铆aSociedad

Protecci贸n social y trabajo decente聽dependen del alivio de las deudas

El Director General de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT), Gilbert F. Houngbo, ha pedido acelerar la asistencia a los pa铆ses en desarrollo con problemas de deuda, de manera que puedan continuar financiando la protecci贸n social y el trabajo decente.

En declaraciones realizadas en la reuni贸n del聽Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que se celebr贸 en Marrakech (Marruecos), Houngbo subray贸 que es necesario hacer m谩s para hacer frente a los limitados recursos financieros de los pa铆ses en desarrollo mediante la reestructuraci贸n y el alivio adicionales de la deuda y la reforma del sistema financiero mundial.Sin protecci贸n social no existe trabajo decente | UTICRA

A la vez que a帽adi贸 que en los pa铆ses de ingresos bajos y medios la OIT no prev茅 mejoras r谩pidas en el empleo antes de 2025. 芦La situaci贸n fiscal de los pa铆ses de bajos ingresos requiere especial atenci贸n, ya que el endurecimiento de las pol铆ticas monetarias en las econom铆as avanzadas est谩 afectando gravemente a sus balanzas exteriores y aumentando la vulnerabilidad de su deuda. Esto, combinado con el aumento de los precios de los alimentos y la energ铆a, reduce considerablemente el margen de gasto de los gobiernos en inversiones sostenibles y protecci贸n social禄, declar贸 Houngbo.

Ante el Comit茅 de Desarrollo del Banco Mundial, apoy贸 su argumentaci贸n citando un聽informe de la ONU de julio de 2023 seg煤n el cual 3.300 millones de personas viven actualmente en pa铆ses que gastan m谩s en el servicio de la deuda que en educaci贸n o sanidad.

芦Para evitar que la carga de la deuda siga obstaculizando el desarrollo sostenible, debe tenerse m谩s en cuenta el papel de las inversiones en capacidades humanas y productivas en las evaluaciones de sostenibilidad de la deuda y en los mecanismos de resoluci贸n de la deuda. Esto no s贸lo apoyar铆a a los pa铆ses en su transici贸n, sino que tambi茅n ayudar铆a a (re)crear las condiciones para la estabilidad macroecon贸mica y la transformaci贸n econ贸mica a lo largo del tiempo禄, afirm贸.

Gilbert F. Houngbo encabez贸 simposio iberoamericano sobre inversi贸n en cuidados ~ Latam GremialEl Director General dijo a los delegados que el聽Acelerador Mundial de las Naciones Unidas para el Empleo y la Protecci贸n Social para Transiciones Justas聽-puesto en marcha en septiembre de 2021 por el Secretario General de Naciones Unidas, Ant贸nio Guterres- ofrece una soluci贸n de tres pasos para estas cuestiones: crear estrategias y pol铆ticas nacionales para el empleo y la protecci贸n social que faciliten transiciones justas; combinar la financiaci贸n nacional e internacional; y mejorar la cooperaci贸n internacional.

芦Los bancos multilaterales, bilaterales y p煤blicos nacionales de desarrollo y el FMI pueden apoyar el Acelerador Global contribuyendo a las hojas de ruta nacionales de los pa铆ses pioneros que tienen como objetivo definir puntos de entrada prioritarios nacionales y estrategias de financiaci贸n sostenibles (…) pueden establecer objetivos de impacto social m谩s ambiciosos para incentivar m谩s proyectos que contribuyan a los objetivos del Acelerador Global禄, afirm贸 Houngbo.

En sus declaraciones escritas ante el Comit茅 Monetario y Financiero Internacional del FMI y el Comit茅 de Desarrollo del Banco Mundial, se帽al贸 que la falta de inversi贸n en protecci贸n social sigue siendo una de las principales razones de los bajos niveles de cobertura.

芦Existen m煤ltiples opciones para crear y ampliar el espacio fiscal para la protecci贸n social. Sin embargo, las principales fuentes de financiaci贸n deben ser las fuentes regulares nacionales, como los impuestos progresivos y las cotizaciones sociales, dado que los compromisos de los sistemas y pisos de protecci贸n social son a largo plazo禄, afirm贸.Qu茅 es el trabajo decente?

芦Es fundamental que los pa铆ses desarrollen programas para formalizar el empleo, las empresas y las transacciones econ贸micas, as铆 como las instituciones necesarias para recaudar impuestos y cotizaciones sociales禄. Houngbo tambi茅n hizo hincapi茅 en que una respuesta decisiva al cambio clim谩tico exige enfoques coherentes y marcos pol铆ticos integrales, tambi茅n en el sector privado.

芦La acci贸n clim谩tica, si se gestiona adecuadamente, puede generar m谩s y mejores puestos de trabajo. Tanto la adaptaci贸n como la mitigaci贸n ofrecen oportunidades para crear nuevos puestos de trabajo y empresas, al tiempo que se aseguran los ya existentes禄, declar贸 ante el Comit茅.

芦Podemos esperar la creaci贸n de muchos millones de puestos de trabajo adicionales en los pr贸ximos a帽os y d茅cadas, siempre que se ampl铆en adecuadamente los programas de educaci贸n y capacitaci贸n, se pongan en marcha programas de desarrollo de la mano de obra y se perfeccionen las medidas del mercado laboral en funci贸n de la evoluci贸n de las necesidades禄, asever贸.

Los聽nuevos sofistas,聽malabaristas de la oratoria

Insistimos que estos compromisos est谩n destinados al fracaso, ya que la brecha es enorme entre el discurso del BM y el FMI, y la realidad de sus acciones.聽Los verdugos de la econom铆a mundial est谩n en las ant铆podas de la justicia social y el trabajo decente, los hechos hablan por si solos:聽una cosa es el discurso y otra la realidad.Tribuna abierta. 32 argumentos contra el Banco Mundial y el FMI

El dominante聽paradigma de desarrollo que聽promocionan聽estos organismos descansa en el absolutismo de un crecimiento incesante de la producci贸n de bienes y servicios cuya finalidad 煤ltima es el consumo desmedido, basado en la profundizaci贸n de las fuerzas 鈥渋nvisibles鈥 y 鈥渓ibres鈥 del mercado, en el cual se espera que irradien a toda la sociedad est谩ndares de consumo y niveles de ingreso superiores a las necesidades b谩sicas. Este tipo de desarrollo ha producido una realidad muy diferente a la postulada por el modelo:聽desigualdad social y entre g茅neros, violencia,聽destrucci贸n del ambiente y contaminaci贸n son algunas de sus principales caracter铆sticas.

Desde hace mucho tiempo existe una disputa ideol贸gica y pol铆tica sobre el nuevo rol del Estado. Bajo el contexto de las reformas estructurales y los procesos de ajuste, impuestos por el BM y el FMI, la reducci贸n del tama帽o del Estado iba y va frecuentemente acompa帽ada por la menor asignaci贸n de recursos para los llamados 鈥渟ectores sociales鈥 (educaci贸n, salud, vivienda, seguridad social).

Cualquier intento de propugnar una gesti贸n p煤blica del presupuesto m谩s sensible hacia las necesidades sociales urgentes, era y es vista como sin贸nimo de intervencionismo estatal y rebrote inflacionario. Mantener a raya el d茅ficit fiscal ha sido desde entonces el caballo de batalla de los tecn贸cratas, cualquiera fuese el r茅gimen pol铆tico, lo que聽oculta una preocupaci贸n central -la cara oculta de la moneda-聽de asegurar para el capital una tasa de ganancia y brindar condiciones para la inversi贸n, como mecanismo sine qua non de la ansiada integraci贸n de los estados en la globalizaci贸n.

En realidad, el conservadurismo mediocre que impregna a los poderes gobernantes del planeta ha desarrollado un esfuerzo singular por erradicar de la faz de la tierra nuestra capacidad de generar pensamiento cr铆tico y de plantear, de creer y de atrevernos a crear horizontes alternativos y metas inteligentes, ajenas a los paradigmas del fatalista del 芦pensamiento 煤nico禄.

Curiosamente, ese pensamiento 煤nico que pregon贸 el fin de la historia y que engull贸 a varias ideolog铆as en su camino, es el que desarrolla el pragmatismo oportunista y sist茅mico, el individualismo descarnado y forrado de verborrea seudolibertaria, o el ego铆smo inescrupuloso y c铆nico, hechos c谩nones de conducta socialmente plausible.

Quiz谩聽por eso es que vivimos en pa铆ses cada vez m谩s injustos e indiferentes, cada vez m谩s pobres y abusivos, cada vez m谩s peligrosos. En este escenario, se promueve el rechazo a la capacidad de pensar con sentido cr铆tico e independiente, se criminaliza el hecho de protestar o de rebelarse, se veta el atrevimiento de 芦ir m谩s all谩禄 de lo permitido o de actuar en concordancia con principio 茅tico-moral alguno que no sea de aquellos promovidos y aceptados por un sistema completamente controlador.

La vida humana queda reducida, as铆, a un camino teledirigido, en donde el conductismo del poder les se帽ala a los seres humanos los derroteros de autocomplacencia, pasividad y conformismo por donde puede caminar y de los cuales no deben desviarse.

As铆 como nos situamos en el marco de los organismos internacionales para la resoluci贸n de los problemas que nos ata帽en directamente, muchos prefieren un diagn贸stico incierto que sea t茅cnico, mentiroso pero genial, a uno con la simpleza y rusticidad de lo simplemente cierto. 聽Y es por eso por lo que, si un economista nos dice que la causa de la crisis es la burbuja financiera, la estanflaci贸n, la crisis crediticia, las guerras o el medio ambiente… y un campesino apenas alfabetizado nos dice que la causa es la avaricia del hombre, es este 煤ltimo quien se halla m谩s cerca de la verdad.

El primero nos est谩 dando un argumento tautol贸gico, pues decir que la causa de una crisis son una serie de crisis, es decir conceptos que son crisis en s铆. Es como decir que la causa de la deforestaci贸n es la tala de 谩rboles, o que la causa del peligro de extinci贸n de un animal es la caza del hombre.

Y precisamente estos dos ejemplos comparten causa con la crisis econ贸mica: la avaricia. Pero parece que en estos tiempos tan modernos (como cualquier tiempo) no se debe聽reducir las causas de los problemas a reflexiones hel茅nicas o primarias, a consideraciones sobre los fundamentos y la iniquidad del hombre. 聽Algunos parecen buscar el eslab贸n perdido entre los vicios del hombre y sus consecuencias en la econom铆a o la pol铆tica, y a煤n hay intelectuales que encuentran soez, ordinario y escasamente inteligente el culpar a los hombres y sus defectos antes que al sistema socioecon贸mico en s铆, como si 茅ste聽fuera independiente del hombre.

En las condiciones actuales, es crucial聽ofrecer opciones, una perspectiva concreta de desarrollo social eficaz que tire por la borda las recetas in煤tiles acu帽adas por una peque帽a pero poderosa minor铆a de grandes intereses globales, aferrados al dogma de la econom铆a de mercado 煤nico, y aplicadas con resignaci贸n fatalista por las elites gobernantes 芦nacionales禄.

Ese es el gran desaf铆o: ofrecer un cambio de rumbo que despierte la conciencia ciudadana y ponga en marcha las potencialidades desaprovechadas de la sociedad civil para edificar pa铆ses menos injustos, m谩s democr谩ticos y soberanos, capaz de decidir por s铆 mismos聽sus propios intereses, sin miedo ni ambig眉edades. La propia ONU nos advierte que 3.300 millones de personas viven actualmente en pa铆ses que gastan m谩s en el servicio de la deuda que en educaci贸n o sanidad.

 

*Periodista uruguayo residente en Ginebra ex miembro de la Asociaci贸n de Corresponsales de Prensa de Naciones Unidas en聽Ginebra.聽Analista Asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE,聽www.estrategia.la)

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