Ago 10 2022
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Opinión

¿Quiénes se benefician con la crisis y la guerra?

La megacrisis por la que está atravesando el mundo: crisis ambiental, postcovid, financiera, de deuda, la estupidez de la guerra y la estanflación, que acelerará la crisis del costo de vida al reducir los ingresos de los hogares, me hace reflexionar sobre si estamos conscientes de ésta  grave situación, sus consecuencias y, lo peor, es que no se vislumbra el final del túnel, dado que los conflictos tienden a extenderse y agravarse.

Del antiguo orden económico y político mundial estamos pasando a un Nuevo Desorden Global y de la guerra fría a las guerras calientes por el dominio geopolítico, donde el riesgo de confrontación nuclear es «más agudo de lo que ha sido durante décadas» como advirtió recientemente el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, al presentar su Informe sobre el impacto global de la Guerra en Ucrania. El nuevo desorden global | Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano

Y la pregunta que me brota es si alguien se beneficia de todas estas crisis, porque  me cuesta entender dónde está la racionalidad de los líderes políticos y económicos. Sin embargo, la “racionalidad económica” no es ni emotiva ni moral. Es uno de los supuestos fundamentales de la teoría económica que, por un lado, nos indica que los agentes que intervienen en la economía van a procurar la maximización de sus beneficios.

Por otro lado, significa que el individuo es racional si persigue fines coherentes entre sí y emplea los medios apropiados para alcanzar esos fines, eso si, no importa cuales. A nivel empresarial significará escoger la opción que maximice las utilidades o minimice los costos.

La historia nos muestra que siempre hubo ganadores y perdedores en las crisis económicas y en las guerras. Así las medidas de rescate financiero del 2008 no beneficiaron a la gente, sino que a los Bancos y Fondos de Inversión de alto riesgo, salvando a los culpables de la bancarrota obteniendo mayores beneficios y hundiendo a las capas medias.

Las consecuencias de la crisis financiera todavía la sufrimos, como fue el mantenimiento de bajas tasas de interés cercanas a cero por un largo periodo y, justo ahora, después de la Covid-19,  tenemos que pagar  con altos costos financieros y una posible estanflación mundial.

En medio del shock y la crisis global, el Secretario General de la ONU nos dice en su presentación del Informe que «Es casi seguro que los negocios como de costumbre garantizarán un futuro de crisis constantes y riesgos devastadores».

Las grandes empresas petroleras ganaron 51.000 millones de dólares el segundo trimestre de este año, casi el doble que en el mismo período del año pasado y hasta Biden dijo que “están ganando más dinero que Dios” según la BBC de Londres.

El secretario general de la ONU sentenció: “Es inmoral que las compañías de petróleo y gas obtengan ganancias récord de esta crisis energética a costa de las personas y comunidades más pobres y con un costo enorme para el clima”, proponiendo gravar éstas ganancias excesivas y utilizar los fondos para apoyar a las personas más vulnerables.

Generalmente cuando hay inflación se echa la culpa al alza de los salarios y muy poco se dice de las corporaciones que han aprovechado la alta inflación para aumentar las ganancias extraordinarias, como muestra la evidencia empírica de que el aumento de los precios en una industria a menudo se asocia con el aumento de las ganancias corporativas.

Así en el caso del alza en los precios de los alimentos más que beneficiarse el pequeño agricultor se benefician las grandes corporaciones de las cadenas mundiales mientras que, según el Informe uno de los efectos la Guerra, será que 47 millones de personas más se sumen a las filas del hambre. En el caso de la reciente declinación de los commodities, la mayoría de los consumidores no han visto que las caídas de los precios de los alimentos y combustibles se traduzcan en tasas de inflación más bajas.

El problema de fondo es la falta de una institucionalidad a nivel global, por lo que la conclusión del Secretario General de Naciones Unidas es aterradora: «El mundo ha pagado un alto precio por nuestras respuestas ad hoc a las recientes crisis mundiales… No existe una sola organización para reunir a las partes interesadas en caso de una crisis mundial de este tipo».

* Ex-Presidente del Banco Central de Bolivia

 

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