Sep 30 2014
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Política

Rarezas y curiosidades

Raro, es el adjetivo calificativo que usamos cuando queremos caracterizar a alguien o algo en particular, distinto, diferente, extra√Īo, refiri√©ndose a aquello que, por su poca frecuencia, resulta fuera de lo normal.
As√≠ encontramos por ejemplo, que Ar√≠stides Bocicautt, el fundador de los universalmente conocidos almacenes Le Bon Marche, de Paris, fue el primero que estableci√≥ en Europa los ‚Äúprecios fijos‚ÄĚ, en medio de la general protesta de las se√Īoras, y de no pocos caballeros, que entend√≠an se romper√≠a as√≠ la libertad de¬† de comercio, al destruir la ley de la oferta y la demanda. Casi toda la prensa aplaudi√≥ la iniciativa de Bocicautt; tal vez pudiera sospecharse que la guiasen miras interesadas, ya que la capacidad¬† financiera de Bocicautt era muy grande, pero los argumentos aducidos en pro de la reforma fueron muy razonables.
La anunciada medida empez√≥ a ponerse en pr√°ctica el 2 de enero de 1855. A poco, los dem√°s grandes almacenes de Paris siguieron el ejemplo y, antes de un a√Īo, el precio fijo estaba establecido en toda Europa.
-Aretino fue el primer escritor que ‚Äďsin formaci√≥n humanista, sin estudios serios, sin filosof√≠as originales y sin profundidad de sentimientos po√©ticos- alcanzo un puesto eminente en la ling√ľ√≠stica italiana. Es el primer autodidacta en la historia de la literatura italiana. Antes de √©l, los escritores proced√≠an de la nobleza o se hab√≠an elevado en la escala social, distingui√©ndose en alguna actividad; eran sacerdotes, profesores o secretarios, vinculados a la Iglesia o al Gobierno, en tanto que Aretino era independiente. Por el enga√Īo, la calumnia period√≠stica, la murmuraci√≥n mezclada con la¬† lisonja, logro por primera vez en la historia italiana intimidar a los representantes de la autoridad, hasta tal punto que aun los m√°s poderosos, temidos y respetados, se vieron obligados a pactar con √©l.
-¬ŅProlonga la vida el cultivo de las letras? Pero no deja de ser curioso que Cesar Cant√ļ, el gran historiador y pol√≠tico italiano, falleci√≥ a los 91 a√Īos, Bernard Shaw a los 94, el poeta Federico Mistral, a los 84, el filosofo ingles, Herbert Spencer a los 83, el astr√≥nomo y escritor¬† franc√©s, Camilo Flamarion, a los 82; El escritor ruso, Le√≥n Tolstoi, tambi√©n a los 82, el escritor franc√©s, Francisco Renato Chateaubriand a los 80, el dramaturgo noruego, Enrique Ibsen, a los 78 y¬† los escritores: Gustavo Flaubert, Alfonso¬† Lamartine y Julio Verne, a los 79. Lord Alfredo Tennyson, poeta ingles, escribi√≥ sus mejores obras a los 82 a√Īos de edad a la que muri√≥. Los espa√Īoles: Jacinto Benavente a los 87, Santiago¬† Ram√≥n y Cajal a los 82 y Benito P√©rez Galdo a los 80‚Ķ.
-En una √©poca en que los hombres no sab√≠an aun escribir, exist√≠a la escritura de nudos. As√≠ escrib√≠an los antiguos chinos, los persas, los aztecas. Los habitantes del Per√ļ, los incas, alcanzaron una habilidad especial en este arte. Y todav√≠a existen por all√≠ pastores que dominan el lenguaje de nudos.
Se utilizaba para ello una cuerda fuerte, a lo largo de la cual se anudaban, como si fuesen borlas, otros hilos m√°s finos y de colores¬† y longitudes diferentes En estas cuerdas secundarias eran donde se hac√≠an los nudos. Cuanto m√°s pr√≥ximo a la principal estaba el nudo, mas importante era la noticia que conten√≠a. Un nudo negro significaba la muerte; uno blanco o plata, paz; el nudo encarnado anunciaba una guerra; el amarillo, oro; y el verde cereales. Si el cord√≥n no era de color, el nudo representaba un n√ļmero: un nudo simple, las decenas; uno doble, las centenas; el triple, los millares. No era, por cierto, nada f√°cil leer esta clase de carta. Hab√≠a que tener en cuenta no solo el grueso del cord√≥n atado, sino tambi√©n¬† la forma en que estaba hecho el nudo y la clase de los que lo rodean. As√≠ los ni√Īos peruanos aprend√≠an su alfabeto de nudos: el quippu.
-El signo m√°s antiguo que representa una palabra es el &, que equivale a la conjunci√≥n ‚Äďy-. Originalmente fue uno de los cinco mil signos del primer sistema taqu√≠grafo inventado por Marcos Tiro, en Roma, el a√Īo 63 a. de JC, utiliz√°ndose durante m√°s de diez siglos. No solamente es el √ļnico que ha sobrevivido, sino que hoy se emplea con la misma significaci√≥n en muchos idiomas.rarezas
-Algunos eruditos se√Īalan que los tenedores fueron utilizados por primera vez en p√ļblico, en el restaurante La Tour d‚ÄĚArgent, de Paris, en 1582. Eran de considerables dimensiones, pues su principal misi√≥n consist√≠an en permitir a los caballeros llevar los alimentos a la boca sin poner en grave riesgo la inmaculada blancura de las grandes golas que entonces usaban, siempre en peligro de mancharse con la grasa que escurr√≠as de los dedos ‚Äúinstrumentos‚ÄĚ usados hasta entonces en las mejores mesas.
-Este artefacto, que surgió en Francia en el Siglo XIV y en Italia a comienzos del XV, escandalizo en su tiempo a la gente; un antiguo cronista llamado Dándolo cuenta que la esposa de un duque que usaba tenedor de oro despedía mucho tiempo antes de morir olor de cadáver, un castigo por aquel acto de sexualidad.
-El escritor sat√≠rico alem√°n Juan Miguel Moscherosch, en su curiosa obra Wunderliche und wahrhaftige Gesichte Philanders von Sittewald, hacia 1640, asegura que ‚Äúes una locura comer la ensalada con tenedor‚ÄĚ, ‚Äúuna tonter√≠a insigne esa manera inconveniente de comer seg√ļn el estilo extranjero‚ÄĚ.
-Los grandes se√Īores com√≠an con los dedos en la Edad Media, lo mismo que los h√©roes de Homero. Como se sabe, las cucharas son casi tan antiguas como la sopa, pero, hace 6 o 7 siglos, los tenedores eran desconocidos. La primera alusi√≥n a este utensilio se remonta a 1297, se menciona en un inventario de plata de Eduardo I de Inglaterra, cuyo monarca, por otro lado no pose√≠a m√°s que un ejemplar. En 1328, la reina Clementina de Hungr√≠a tenia treinta cucharas y tambi√©n un solo tenedor.¬† El conde Juan de¬† Evreux, franc√©s, fallecido en 1424, pose√≠a otro ejemplar con sesenta y cuatro cucharas. Esta desproporci√≥n se explica al considerar que en aquellos tiempos, el tenedor era objeto de lujo y de un refinamiento muy especial, no ten√≠a el mismo destino que hoy en d√≠a., No se le utilizaba para las carnes, las aves, o el pescado, estando reservado para comer cierta clase de frutas. As√≠, en el inventario de Pedro Galveston, favorito de Eduardo II, se dice que pose√≠a tres tenedores incrustados de oro para comer peras. El Duque de Borgo√Īa era propietario de uno de oro y cristal para fresas. Al correr el tiempo, los tenedores, fueron haci√©ndose cada vez menos raros, pero hubo de transcurrir m√°s de dos siglos antes de que participasen en los usos ordinarios de la mesa.

Bibliografía consultada:
Vicente Vega: Diccionario de Rarezas y Curiosidades.

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