Oct 15 2023
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Sociedad

Reinventar la esperanza colectiva

Hasta el 18 de octubre m√°s de 500 representantes de importantes movimientos sociales de Am√©rica Latina, Asia, √Āfrica y Europa se dar√°n cita en Johannesburg, Sud√°frica, para un encuentro internacional convocado por Dilemas de la Humanidad. Ser√° la 3¬™ Conferencia Internacional de esta iniciativa que se propone como objetivo ‚Äúdebatir y crear consensos que lleven a una plataforma com√ļn de reflexi√≥n y acci√≥n‚ÄĚ de los movimientos sociales a escala global. Consensos no solo sobre el diagn√≥stico de la situaci√≥n planetaria, sino tambi√©n sobre las opciones alternativas sist√©micas.

Uno de los promotores del encuentro de Sudáfrica es el militante suizo-italiano Maurizio Coppola, sociólogo de formación, periodista independiente, traductor e intérprete. Desde fines de 2017, Coppola reside en Nápoles, Italia, donde participó en la fundación del movimiento Potere al Popolo. Además representa a su organización en la Asamblea Internacional de los Pueblos (AIP) y en su secretaría europea. La AIP es la red internacional de organizaciones políticas, sociales y sindicales progresistas que organiza Dilemas de la Humanidad. 

Maurizio Coppola

.

– ¬ŅPuede explicarnos en pocas palabras en qu√© consiste Dilemas de la Humanidad?

Es un proceso de encuentro de movimientos y organizaciones populares, partidos políticos e intelectuales para debatir sobre los retos que enfrentamos internacionalmente y elaborar propuestas concretas para superar el capitalismo. Las dos primeras conferencias, en Río de Janeiro en 2014 y en San Pablo en 2015, fueron organizadas por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil.

En ese segundo encuentro de 2015 nació la Asamblea Internacional de los Pueblos. Dilemas de la Humanidad es un espacio de reflexión colectiva que busca avanzar en la elaboración analítica y teórica y en la coordinación de acciones comunes, con la visión compartida de caminar hacia alternativas scialistas.

Hijos ‚Äúrebeldes‚ÄĚ del Foro Social Mundial

– En cierta forma parecer√≠a que este ‚Äúespacio-proceso‚ÄĚ tiene coincidencias con lo que en su momento fue el Foro Social Mundial (FSM), nacido en 2001 en Porto Alegre, Brasil.¬†

El Foro Social Mundial tuvo una importancia fundamental en la politizaci√≥n de toda una generaci√≥n de activistas en todo el mundo. Yo mismo soy hijo de esa oleada de protestas y movilizaciones contra la globalizaci√≥n neoliberal liderada por instituciones e iniciativas internacionales, como la Organizaci√≥n Mundial del Comercio y el Foro Econ√≥mico de Davos. El FSM, como expresi√≥n del movimiento altermundialista, cumpli√≥ su papel en los primeros a√Īos de su existencia.

Sin embargo, su incapacidad para plantear la ruptura revolucionaria con el sistema hegem√≥nico y el papel predominante que asumieron las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) en el mismo Foro, le hicieron perder trascendencia. En los Foros se pod√≠an encontrar an√°lisis interesantes sobre el estado de la globalizaci√≥n y las campa√Īas contra las consecuencias nefastas del sistema dominante, pero carec√≠an de una orientaci√≥n efectiva sobre un proyecto alternativo y no se entr√≥, realmente, en la tem√°tica de la disputa del poder.

Resumiendo: no basta con ser un grupo de presión de los pueblos oprimidos para cambiar el mundo. Necesitamos organizarnos con objetivos que nos ubiquen en posición de decidir cómo debe girar el mundo, con otra visión alternativa. En este sentido, Dilemas de la Humanidad nació, precisamente, aprendiendo de estas contradicciones y fracasos organizativos.

Tras la segunda conferencia, en 2015 en San Pablo, se conformaron los tres pilares fundamentales de la Asamblea Internacional de los Pueblos: el Centro de Investigación Tricontinental, con sus sedes en Brasil, Argentina, India y el continente africano; una coordinación de proyectos mediáticos que interpretan el mundo desde el punto de vista de los movimientos y las luchas populares y la coordinación de las escuelas de formación política en diversos continentes a partir, precisamente, de la experiencia pionera de la Escuela Nacional Florestan Fernandes del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra en Brasil. Estas son las herramientas comunes de nuestra articulación internacional.

Hablar el lenguaje de la gente

– ¬ŅCu√°l es el principal desaf√≠o de esta conferencia que se realizar√° en Sud√°frica en una coyuntura internacional tan compleja, enmarcada por la grave crisis clim√°tica, las guerras y el aumento del hambre en el mundo?¬†

Todos estos dilemas que menciona en su pregunta figuran en el centro y en la agenda misma de la conferencia de Sudáfrica. Intentamos que la reflexión no quede en el mero análisis de las contradicciones y las crisis en las que nos encontramos globalmente. Quedan pendientes dos cuestiones fundamentales. La primera, la organización de la clase obrera. La transformación constante de nuestra sociedad nos obliga a elaborar permanentemente nuevas formas de organización, convencidos como estamos de que sin una clase y un pueblo organizados no podemos avanzar.

Hoy, por ejemplo, la cuestión que vincula la explotación laboral con la cuestión de no poder acceder a la vivienda se ha vuelto central. Cada vez más personas trabajan en el sector informal y son pobres (los llamados trabajadores pobres), lo que limita drásticamente el acceso a una vivienda digna. Por ello, la participación de los movimientos que se organizan en torno a la cuestión de la vivienda es crucial.

The struggles of Abahlali baseMjondolo - AIDC | Alternative Information & Development CentrePienso en Abahlali base Mjondolo, el movimiento sudafricano de personas que viven en asentamientos informales y que luchan por la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de los pobres; el movimiento brasile√Īo de Trabajadores sin Techo, fundado en 1997, y que hoy organiza a m√°s de 55.000 familias en luchas urbanas en 14 Estados del pa√≠s; o la Uni√≥n de Vecinos, el movimiento de inquilinos de Los √Āngeles, en Estados Unidos, donde resulta pr√°cticamente imposible para un trabajador o una trabajadora que gana el salario m√≠nimo de 15 d√≥lares por hora encontrar una vivienda asequible.

Este encuentro internacional de experiencias de luchas por la vivienda no sólo tiene un significado simbólico; también representa la convicción de que las dinámicas que excluyen a las personas de los derechos sociales básicos son las mismas en todo el mundo y que, por lo tanto, el aprendizaje mutuo se convierte en un elemento central para el avance organizativo y político.

La misma convergencia de an√°lisis y movimientos de lucha se dar√° en otros temas, como el derecho a la salud p√ļblica, la soberan√≠a alimentaria, la libre circulaci√≥n de los migrantes, los derechos de las mujeres, la planificaci√≥n ecol√≥gica, etc.

La segunda cuestión es la construcción de la utopía socialista. Cada país debe construir su propio camino para acumular fuerzas para la transformación social, la superación del actual sistema hegemónico y la construcción del socialismo. La presencia en Sudáfrica de representantes de las experiencias cubana y venezolana es obviamente importante . 

– Seg√ļn su percepci√≥n, ¬Ņqu√© deber√≠a aportar en concreto el encuentro de Sud√°frica?¬† Movimientos sociales se encuentran en Durban para fortalecer la solidaridad y construir alternativas | Red-DESC

En Johannesburgo se reunir√°n 250 delegados y delegadas de todo el mundo y otros 250 representantes de movimientos, sindicatos y organizaciones de Sud√°frica. El hecho de que se celebre en el continente africano es un logro en s√≠ mismo, porque valoriza a un continente que en los debates pol√≠ticos, incluso los de ¬ęizquierda¬Ľ, suele quedar al margen a pesar de su importante historia de luchas de liberaci√≥n nacional durante el siglo XX.

Y son precisamente los recientes golpes de Estado que han tenido lugar en varios pa√≠ses de √Āfrica Occidental (Burkina Faso, Mal√≠, Guinea, N√≠ger, Gab√≥n, sin olvidar Sud√°n) los que demuestran que la llama anticolonial no se ha apagado en absoluto y que la voluntad de liberaci√≥n de los pueblos africanos contin√ļa siendo grande. Aunque el camino que seguir√°n estos pa√≠ses sigue abierto porque la salida de las potencias colonizadoras (en primer lugar, Francia) no significa, autom√°ticamente, un desarrollo en la direcci√≥n del socialismo.

Hasta ahora s√≥lo he hablado de aquellas regiones del mundo donde los movimientos populares son hist√≥ricamente fuertes y han crecido en los √ļltimos a√Īos, pero no he hablado de ‚Äúmi‚ÄĚ continente, Europa. La articulaci√≥n pol√≠tica de la Asamblea Internacional de los Pueblos en Europa tiene m√°s dificultades para arraigarse entre los movimientos sociales europeos y las organizaciones pol√≠ticas y es, en este sentido, tambi√©n m√°s joven.

Queremos lograr en Johannesburgo un acuerdo que incluya un mayor esfuerzo de coordinaci√≥n de campa√Īas pol√≠ticas y sociales concretas a escala continental. La presencia de varias organizaciones pol√≠ticas de Italia, B√©lgica, Irlanda, Hungr√≠a y Alemania es un buen punto de partida. Los retos que enfrentar√°n los movimientos progresistas europeos en los pr√≥ximos meses son inmensos: la reintroducci√≥n del Pacto de Estabilidad, que conllevar√° recortes masivos del gasto p√ļblico; el ascenso y fortalecimiento de las fuerzas ultraconservadoras y la militarizaci√≥n de nuestro continente exigen una respuesta coordinada, tambi√©n de cara a las elecciones europeas de mediados de 2024.¬†Si volvemos de Sud√°frica con un plan m√≠nimo consensuado entre las diferentes fuerzas pol√≠ticas del continente, estaremos en buen camino.

El centro popular Je So’ Pazzo de N√°poles.

Para las alternativas, no hay una receta √ļnica

– Un elemento clave para asegurar esta convocatoria en Sud√°frica es la Asamblea Internacional de los Pueblos, estructura que, sin embargo, no es muy conocida, incluso en los propios sectores progresistas.

La construcci√≥n de una articulaci√≥n pol√≠tica a escala internacional en el siglo XXI dista mucho de tener una receta √ļnica. La Asamblea Internacional de los Pueblos se ve a s√≠ misma en continuidad con la tradici√≥n de las internacionales que surgieron con el auge del movimiento obrero socialista y comunista mundial, pero tambi√©n es consciente de que los errores del pasado no pueden repetirse. Debemos entender hoy c√≥mo se pueden articular objetivos comunes teniendo en cuenta las condiciones y las tradiciones de los distintos pa√≠ses y regiones.

Por lo tanto, si hoy encontramos unidad y acuerdo en situar el anti-imperialismo, el anti-capitalismo y la solidaridad internacional en el centro de la acci√≥n de esta Asamblea, las formas y los medios concretos de las campa√Īas que siguen no pueden ser id√©nticos en todas las regiones.
La guerra de Ucrania es un buen ejemplo: hasta el día de la invasión rusa de Ucrania, la existencia de la OTAN
 no tenía ninguna legitimidad.

En 2019, incluso el Presidente franc√©s Emanuel Macron hab√≠a calificado a la OTAN como ¬ęobsoleta¬Ľ. Pero el estallido de la guerra ha cambiado, desgraciadamente, el ‚Äėsentido com√ļn‚Äô, y construir campa√Īas contra la OTAN y contra la guerra requiere hoy una articulaci√≥n m√°s sofisticada, vinculada con las preocupaciones inmediatas de las clases populares (trabajo, costo de vida, inflaci√≥n, etc.). La situaci√≥n en el continente africano, donde las potencias de la OTAN son uno de los principales factores que impiden la soberan√≠a nacional, y en Am√©rica Latina, donde la Doctrina Monroe lleva 200 a√Īos intentando bloquear todo avance social, econ√≥mico y pol√≠tico, son obviamente muy diferentes.

El mayor reto es, por lo tanto, construir la unidad internacional reconociendo la diversidad nacional y regional.

Reinventar la esperanza

Una reflexi√≥n final: en muchos lugares del planeta se consolidan opciones reaccionarias y negacionistas que llegan, incluso, al gobierno, como Giorgia Meloni en Italia; o bien, que tienen posibilidades de disputar cuotas importantes de poder, como Javier Milei en Argentina. ¬ŅC√≥mo lo explica? ¬ŅEn qu√© est√°n fallando las fuerzas populares para que estos procesos recesivos puedan tomar tanto protagonismo?¬†

Es la cuestión crucial de nuestro tiempo, y cualquier respuesta, por supuesto, será parcial. Pienso que nos encontramos en medio de una crisis sistémica mundial, de civilización, que integra diferentes facetas: la económica y la financiera, pero también la social, la política y, sobre todo, la cultural. La respuesta neoliberal a esta realidad es ahora insuficiente, y nuestras propuestas, las del sector progresista, siguen siendo marginales.

En este vac√≠o creado en los √ļltimos 15 a√Īos se insertan fuerzas ultraconservadoras, reaccionarias y, en parte, neofascistas, con agendas pol√≠ticas que ‚Äúatentan contra la vida misma de los pueblos‚ÄĚ, como suele decir el Presidente colombiano Gustavo Petro. Esto sucede tanto a nivel de los Estados-Naci√≥n -siendo la carrera armamentista la expresi√≥n m√°s evidente de esta concepci√≥n pol√≠tica- como a nivel de los propios pueblos, con el debilitamiento de los lazos de solidaridad y el repliegue individual a la vida privada.

Por eso nuestras iniciativas políticas y sociales deben ser, al mismo tiempo, culturales. En nuestras prácticas cotidianas tenemos que volver a los lugares de vida y de trabajo, construir estructuras autoorganizadas para intentar responder a las necesidades cotidianas de la gente. Nuestras Casas del Pueblo en Italia, por ejemplo, tienen exactamente este propósito: promotores sociales para asegurar la vivienda y el trabajo; clínicas populares; actividades deportivas, recreativa y culturales; distribución de alimentos para familias pobres, etc., son hoy algunas de nuestras herramientas para volver a conectar con la gente en el terreno.

La lucha material por la mejora de las condiciones de vida debe ir acompa√Īada de una batalla de ideas en la que nos centremos en la importancia de las nuevas relaciones y estructuras sociales, promoviendo tambi√©n nuevas relaciones humanas y un mensaje propositivo de esperanza.

*Entrevista realizada antes de la nueva crisis en Medio Oriente
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