Sep 2 2006
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Cultura

Salvatore Quasimodo. – NOTICIA BREVE DE UN AUTOR ENORME

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Salvatore Quasimodo naci√≥ en M√≥dica, Sicilia, el 20 de agosto de 1901. Es as√≠ como se comienza una biograf√≠a: lugar de nacimiento, fecha y quiz√°s color de los ojos, como si se tratase de una rese√Īa para la oficina de Registro Civil. Sin embargo este poeta siciliano, como todos los poetas, no tiene biograf√≠a; su vida es simple, con algunas fechas destacables: un viaje, un encuentro importante.

La biograf√≠a de un poeta es su obra, dej√≥ dicho, con verdad, Octavio Paz. Es pues all√≠ donde debemos ir -a los poemas, prosa y traducciones- en procura de p√°ginas donde informar. No obstante, algunas cosas es necesario decir, para entenderlo. De su pobreza, por ejemplo. El padre era Jefe de Estaci√≥n de los Ferrocarriles y as√≠ el ni√Īo Salvatore va de estaci√≥n en estaci√≥n, viviendo alg√ļn tiempo en un viejo vag√≥n abandonado. A los 18 a√Īos deja Sicilia, f√≠sicamente se entiende, pues √©l ser√° siempre el poeta de aquella isla maravillosa donde se juntaron tantas civilizaciones, especialmente la griega, de la cual reivindicar√° un origen en verdad vago y s√≥lo adquirido con el estudio y las traducciones de los poetas.

Quasimodo estudia en el Polit√©cnico de Roma y, por su cuenta, lat√≠n y griego. Para procurarse el sustento hizo un poco de todo: dibujante t√©cnico, empleado en una ferreter√≠a, ge√≥metra en Reggio Calabria, Liguria, Sondrio y Mil√°n. En esta √ļltima ciudad establece bases definitivas; all√≠ le conceden, ‚Äúper chiara fama‚ÄĚ, la C√°tedra de Literatura Italiana en el Conservatorio de M√ļsica Giuseppe Verdi, donde ejercer√° como profesor hasta cuatro meses antes de su muerte ocurrida en 1968.

Quasimodo altera sus datos biogr√°ficos y nada le importan las demostraciones que los adversarios hacen de la falsedad de aquellas indicaciones. Son inocentes mentiras necesarias a la m√°scara que pretende de ‚Äúgriego siciliano‚ÄĚ. Por esta raz√≥n se proclama nacido en Siracusa y a su abuela como ‚Äúuna verdadera griega‚ÄĚ, buscando as√≠ un parentesco, o una relaci√≥n de origen, con las fuentes cl√°sicas, mientras los adversarios comprueban que la vieja ‚Äúnonna‚ÄĚ era s√≥lo una humilde descendiente de pr√≥fugos.

Sicilia como paraíso perdido

Tal vez Quasimodo era, propiamente, un producto de las ‚Äúdos Sicilias‚ÄĚ, con todo lo que ello implica. En todo caso, sus traducciones del griego son verdaderas recreaciones en medida tal que Edoardo Sanguineti lo representa exclusivamente con ellas en su antolog√≠a de la poes√≠a italiana del 900. Quasimodo es un poeta de isla que llega a convertir aquella tierra en el ‚Äúpara√≠so perdido‚ÄĚ del hombre; como todo poeta que se precie, universaliza la ‚Äúpeque√Īa casa‚ÄĚ, con todas las cosas que sus ojos vieron, desde las viviendas destruidas y los cad√°veres y los soldados que fusilan saqueadores ante su sorpresa de ni√Īo refugiado en un vag√≥n en una v√≠a muerta, hasta las lecturas y recreaci√≥n de la poes√≠a griega y de los cl√°sicos latinos.

Hay una amistad importante, la de Giorgio La Pira, compa√Īero de escuela que se convertir√° en el famoso alcalde de Florencia. En 1917 funda con √©l, y otros, una revista literaria. Un importante per√≠odo, entre 1929 y 1930, lo pasa en Florencia, donde se introduce en el ambiente de Solaria, revista de notable importancia en la historia de la literatura italiana; all√≠ comienza a conocer personalmente figuras relevantes de la literatura, lo que le servir√° de mucho en su ubicaci√≥n definitiva en Mil√°n.

Traducciones e influencias

fotoTraduce a los cl√°sicos. Se inscribe en el Partido Comunista del cual se alejar√° casi inmediatamente, aunque siempre se proclamar√° como un hombre de izquierda. En 1959 gana el Premio Nobel en medio de una dura pol√©mica sobre la calidad de su poes√≠a y de alg√ļn art√≠culo mordaz que lo llena de tristeza.

Su obra po√©tica se puede catalogar en ocho libros, aunque algunas de sus partes fueron editadas separadamente y otros corregidos y aumentados con poemas nuevos, lo que hace un poco engorrosa la enumeraci√≥n total, prefiriendo, repito, remitirme a esos ocho libros tal como los present√≥ Mondadori. Hay que destacar que de esta √©poca ‚Äúsolariana‚ÄĚ sale con alguna influencia d‚Äôannunziana y pascoliana, f√°cilmente detectable en sus primeros poemas, pero tambi√©n con un lenguaje el√≠ptico que ser√° suyo por largo tiempo, y con los signos primeros del hermetismo.

Hace traducciones muy importantes de Catulo, Virgilio, Esquilo, Shakespeare, Cummings, Neruda, Ovidio y Moli√®re, entre otros. Tambi√©n discurre, mereciendo menci√≥n su trabajo sobre El poeta y el pol√≠tico y sus Discursos sobre la poes√≠a. El inicio del siglo XX de la poes√≠a italiana est√° marcado por el futurismo, de Marinetti s√≠, pero tambi√©n de los compa√Īeros de movimiento, entre los cuales Gian Pietro Lucini, considerado por algunos como el mejor poeta del grupo.

Como es obvio, esta centuria no se puede separar dr√°sticamente de la anterior, en cuyos albores existieron poetas de notable influencia sobre la poes√≠a inicial de √©sta, como Novaro, Maestri, Negri, Gaeta y el propio D‚ÄôAnnunzio. Si una nota dominante se puede mencionar en la poes√≠a italiana del siglo XX es el intimismo, sin olvidar el aluvi√≥n realista ocasionado por la II Guerra Mundial, en el cual cabe destacar a Pasolini y Sanguineti. Los poetas trascendentes de esta centuria son muchos y diversos, como Campana- corrosivo-, Ungaretti ‚Äďejemplar por muchas razones, en especial por su trabajo sobre la palabra‚Äď, Montale ‚Äďde gran complejidad‚Äď, Pavese ‚Äďautor de la apertura de un ciclo que cierra con Pasolini y Sanguineti‚Äď; el primero caracterizado por una poes√≠a llana y coloquial, y el segundo por la corrosi√≥n y lo grotesco, anunciador del ocaso de la vanguardia. Entre ellos, Quasimodo, un poeta importante por muchas razones, como veremos, donde se entremezcla la herencia cl√°sica, la guerra, una profunda religiosidad y el bagaje po√©tico de todo lo que ha sido la isla siciliana en la historia del Mediterr√°neo.

Los poemarios

Quasimodo comienza la aventura en su √©poca de ge√≥metra en Reggio Calabria. Louis Aragon advierte, en 1959, en Les lettres fran√ßaises, que el realismo de este poeta ‚Äúes distinto del neo-realismo, como de cualquier forma de naturalismo, a√ļn de aquellos enmascarados bajo la etiqueta socialista‚ÄĚ. Los poemas escritos entre 1917 y 1929 est√°n recogidos en Acque e terre, libro que ser√≠a sometido posteriormente a una profunda revisi√≥n por el autor.

All√≠ est√°n las l√≠neas maestras de la poes√≠a de Quasimodo. 1930, a√Īo de la edici√≥n, bien puede considerarse una fecha clave para el hermetismo. La pol√©mica se inicia apenas el volumen aparece y se acentuar√° dos a√Īos despu√©s con la edici√≥n de Oboe sommerso; se dice que nuestro poeta est√° influenciado por modelos estil√≠sticos t√≠picamente ungarettianos y por la ‚Äúnegaci√≥n‚ÄĚ de Montale. Hay que recordar que Quasimodo se encuentra con el hermetismo en Florencia, aunque las tendencias herm√©ticas no sean exclusivamente florentinas, s√≥lo que en aquellos momentos es la maravillosa ciudad toscana la que impone tono y medida a esta tendencia; adem√°s, all√≠ se registran las propuestas tardo-decadentistas y neosimbolistas y giran las inclinaciones europeizantes, especialmente de origen franc√©s (Apollinaire, Val√©ry, Eluard).

Es en Florencia donde se pone en evidencia el nacimiento de una nueva cr√≠tica y se desarrolla lo que Oreste Macr√≠ llama, en pr√≥logo a Quasimodo, ‚Äúla po√©tica de la palabra‚ÄĚ. En ambos libros pueden encontrarse naturales errores de sintaxis, pero tambi√©n la esencialidad y la pureza que ser√°n caracter√≠sticas a este poeta. Sicilia es ya un ‚Äúpa√≠s inocente‚ÄĚ, en la concepci√≥n que de tal ten√≠a Ungaretti.

Quasimodo convierte la infancia en una edad mítica y a la isla en una prospectiva encantada. También está la religiosidad, alcanzando alguno de estos poemas tono de oración.

Quasimodo escribe inmerso en los mitos sicilianos, especialmente aquellos de proveniencia griega y llora por una naturaleza que tal vez s√≥lo sirve para colorear un poco las ilusiones. Es permanente la identificaci√≥n que hace Quasimodo entre naturaleza y b√ļsqueda interior. Algunos cr√≠ticos encuentran, en estos dos primeros libros, la presencia de D‚ÄôAnnunzio y del decadentismo. Algunos poemas de Acque e terre, especialmente aquellos de la √©poca m√°s juvenil, hab√≠an sido publicados en revistas y peri√≥dicos, moviendo a la cr√≠tica a se√Īalar la presencia, adem√°s de D‚ÄôAnnunzio, de Pascoli.

Es normal que en todo libro primerizo se encuentre inseguridad en el lenguaje, y √©ste no es una excepci√≥n. Aqu√≠ cohabitan formas libres y m√©trica tradicional. Entre los primeros poemas y aquellos finales, se puede encontrar a Pascoli como responsable del retardo de Quasimodo en descubrir a Montale y Ungaretti. Oboe sommerso, editado como hemos dicho en 1932, recoge algunas poes√≠as ya publicadas en y nos revela la presencia de un l√©xico extra√Īo.

Gianfranco Contini (Letteratura dell‚ÄôItalia unita, Sansoni, Firenze, 1968) hace notar que ‚Äúel deseo de eterno se muestra en una infalible se√Īal luminosa: sustantivos no `actualizados‚Äô o, en cualquier caso, no determinados por art√≠culos‚ÄĚ.

En este libro danzan voces astrales, no humanas, el viento y la muerte, en un retorno al caos original donde todas las cosas se reencuentran. Erato e Apòllion, el libro más representado en nuestra labor de traducción, representa en Quasimodo la cumbre del hermetismo. Es un bello libro, lleno de misticismo y fuerza, donde pienso que se recogen los mejores poemas escritos por el siciliano.

Es en Nuove poesie (1936-1942) donde se puede se√Īalar ya una aproximaci√≥n definitiva, una casi identidad, entre Quasimodo y las traducciones-recreaciones que hace del griego. Aqu√≠ el paisaje se humaniza. Por lo dem√°s, el propio poeta declar√≥ que no estaba en su intenci√≥n restituir a la poes√≠a griega ritmos y formas originales, y s√≠ revestir el canto de los antiguos de formas gratas a su concepci√≥n po√©tica.

Ya hemos dicho que Edoardo Sanguineti (Poesia del novecento, Torino, 1969) representa a Quasimodo s√≥lo con sus traducciones, en un modo de hacer, a mis ojos, exagerado e injusto, aunque comparto la explicaci√≥n del antologista en cuanto se√Īala esas traducciones como uno de los documentos m√°s significativos del hermetismo. Tambi√©n tiene raz√≥n Giacinto Spagnoletti (La letteratura italiana del nostro secolo‚ÄĚ, Mondadori, Milano, 1985) cuando se√Īala que en los versos finales de este libro Quasimodo muestra ya mayor disposici√≥n al di√°logo consigo mismo y con los dem√°s.

En 1942 es publicada una antología bajo el título Ed è subito sera (incluye Acque e terre, Òboe sommerso, Erato e Apòllion, Nuove poesie), donde la visión de conjunto permite detectar la prevalencia del endecasílabo, verso tradicional de la lírica italiana, aunque se encuentran también medidas diversas. Constituye una representación del neoclásico, como en el poema Ride la gazza, nera sugli aranci, donde encontramos muchachos que danzan a la luz de la luna.

Giorno dopo giorno, de 1947, es para el cr√≠tico Carlos Bo uno de los libros m√°s discursivos de Quasimodo, sin lo que se pudiera llamar correcciones al mundo inicial, pero s√≠ con la presencia de un modo de resistir en la propia verdad contra las sugestiones del tiempo. Aqu√≠ aparece ya la experiencia traumatizante de la guerra y, con ella, un deseo de mayor participaci√≥n en el destino com√ļn.

Con Il falso e vero verde, de 1954, vuelve a la temática de la isla, esta vez con profundas marcas surrealistas, en suma, la reaparición de viejos módulos adaptados a la evolución más reciente. En La terra impareggiabile, de 1958, manifiesta, en cambio, una sostenida voluntad de experimentación que lo lleva hacia la multiplicidad de motivos así como a estilos desiguales. En este libro se encuentra desde lo elegíaco-meditativo hasta el dato biográfico, todo dentro de una seria reflexión ética.

Dare e avere, de 1966, recoge los √ļltimos a√Īos del poeta, con natural predominio del sentimiento de la muerte y de una aceptaci√≥n calma de este final com√ļn a todos los hombres.

La crítica

Eugenio Montale fue uno de los primeros en escribir sobre Quasimodo. En la revista Pegaso (No.3, Firenze, marzo de 1931), coment√≥ el entonces reci√©n aparecido Aque e terre, se√Īalando un salto de la habilidad a la poes√≠a en el siciliano, de quien, evidentemente, conoc√≠a poemas sueltos publicados en revistas y peri√≥dicos. Insist√≠a Montale en que Quasimodo hab√≠a pasado del artificio a la verdadera expresi√≥n y que, para √©l, hab√≠a en el libro la dignidad de una b√ļsqueda que bien merec√≠a reconocimiento.

El segundo libro de nuestro poeta, Oboe sommerso, hizo decir a Elio Vittorini (Il lavoro, Genova, 15 de septiembre de 1932) que encontraba una poes√≠a por eliminaci√≥n, que se realizaba aliger√°ndose y separ√°ndose de algo que la aprisionaba. Oreste Macr√≠ (en Pr√≥logo, Milano, 1958) asevera que en Quasimodo se cumple la √ļltima crisis del simbolismo. S.F.Romano (Poesia e poetica di S.Q-Poetica dell‚Äôermetismo, Sansoni, Firenze, 1942), habla de un sentimiento de bienes perdidos, de dolores solitarios y p√°nicos vividos en un clima de mitos eternos, todo en figuras po√©ticas de belleza helen√≠stica. As√≠, Giancarlo Vigorelli encuentra en nuestro poeta un estallido de locura griega. Carlos Bo recuerda que Quasimodo tiene necesidad de probarse a cada momento entre la verdad de ayer y los datos probables de hoy.

Giorgio Barberi Squarotti (Quasimodo entre mito y realidad, Udine, 6 de noviembre de 1958) explica como nuestro poeta queda en el l√≠mite de la oposici√≥n de dos esquemas, el dato y el mito, resaltando el lenguaje con dicci√≥n desnuda de los hechos y como creaci√≥n de ejemplaridad universal, todo bajo la presencia del demonio de un clasicismo alimentado del mito de la ‚Äúgrecit√° sicula‚ÄĚ. Francesco Flora habla de una met√°fora de los elementos primordiales y Gianfranco Contini de un sue√Īo de sensaciones y sentimientos declaradamente ligados a los mitos mediterr√°neos trasladados a un lenguaje incorruptible, lapidario y l√ļcido.

Algunos cr√≠ticos limitan el an√°lisis de Quasimodo al hermetismo, considerando √©ste como un ‚Äúextra√Īarse‚ÄĚ de todo contacto con la realidad, como un cerrarse a las ansias humanas de un tiempo. Esta cr√≠tica peca de desvinculaci√≥n total con el contexto hist√≥rico.

A la hora de los juicios no podemos olvidar la situaci√≥n de Europa en los a√Īos 30 y 40, aquella de Hitler y Mussolini. El hermetismo no es otra cosa que una reacci√≥n dolorosa de encerramiento en s√≠ mismo, un planteamiento de rescate de los valores morales y la exigencia de una relaci√≥n m√°s profunda ‚Äďen lo posible‚Äď entre arte y vida. Como muy bien lo se√Īala G.Zagurrio (Quasimodo, la nueva Italia, Firenze, 1964), era √©sta la √ļnica forma posible de hero√≠smo para la literatura en aquellos tiempos oscuros. Era natural un escape a la identificaci√≥n con aquella negra realidad, de Italia en particular, y del hombre contempor√°neo en general.

El hermetismo procuraba reducir la vinculación del yo con los sucesos históricos para tratar de conquistar una libertad interior metahistórica. Cuando la guerra termina, Quasimodo canta la terrible experiencia y entonces los mismos críticos se lanzan contra él por, supuestamente, haber abandonado el hermetismo.

Como quedó dicho, Quasimodo encuentra esta tendencia en Florencia y se siente a gusto, procura adecuarla a sus necesidades poéticas y a su angustia de siciliano en fuga. En el hermetismo encuentra la libertad, más allá de la máscara autoimpuesta.

No es en la divisi√≥n entre una √©poca herm√©tica y otra supuestamente anti-herm√©tica donde la cr√≠tica puede aproximarse con justicia a este poeta. √Čl mismo dej√≥ dicho que no buscaba otra cosa que disonancias, algo m√°s que la perfecci√≥n. Friedrich (La struttura della lirica moderna, Garzanti, Milano, 1971) dej√≥ dicho que ‚Äúlas tensiones de disonancias son una caracter√≠stica de la poes√≠a moderna‚ÄĚ. Disonancia implica rechazo en los √≥rdenes espacial, temporal, objetivo y espiritual y de aquellas distinciones que son necesarias a un orden normal (vecino y lejano, luz y sombra, dolor y alegr√≠a). Quasimodo parte ‚Äďy por all√≠ contin√ļa‚Äď con la ruptura entre la imagen de la adolescencia y la de hombre.

Quasimodo public√≥ tambi√©n importantes trabajos en prosa, siendo el primero de ellos Petrarca y el sentimiento de la realidad. Merece tambi√©n destacarse Scritti sul teatro, de 1960, donde recoge la correspondencia mantenida con los lectores a trav√©s del semanario Temp‚ÄĚ.

El ensayista

fotoUn ensayo interesante es Leonida di Taranto, un escrito sobre este poeta griego considerado por muchos un autorretrato, una especie de testamento espiritual. En 1969 fueron publicadas Las cartas de amor (dirigidas a la Cumani**). Mención aparte merece El poeta y el político (y otros ensayos), donde están incluidos sus conocidos Discursos sobre la poesía; en éstos se encuentra una referencia constante a T.S.Eliot, cuyos ensayos sobre Virgilio y Dante llaman especialmente la atención del siciliano, así como la poética, en general, del celebrado autor.

Como hemos visto, la labor de traductor es tan importante en Quasimodo que es considerada como parte esencial de su obra de creaci√≥n. Sin duda, la m√°s importante es la referida a los Lirici greci, de 1940. Tambi√©n tradujo a Virgilio y a Catulo, El Evangelio seg√ļn San Juan (1945), La Odisea (el mismo a√Īo), a Shakespeare y Neruda (1952), a E.E.Cummings(1958), a Ovidio(1959), a Conrad Aiken( 1963), a Tudor Arghezi (1966), La Il√≠ada (1968) y a Paul Eluard (1970).

Escribi√≥ tambi√©n libretos para m√ļsica. Para esta versi√≥n en espa√Īol hemos seleccionado entre los poemas de Quasimodo que m√°s nos gustan personalmente; como siempre sucede, leg√≠timamente, en estos casos; hemos procurado, s√≠, representarlo en todas sus etapas, dos si se quiere, y en las diferentes modalidades adoptadas por su poes√≠a.

Los poemas traducidos

Abrimos con Ed √© subito sera, un poema de dif√≠cil traducci√≥n a pesar de su brevedad; era, originalmente, apenas la parte final de un largo poema titulado Soledad, y reducido por el poeta a estas tres expresivas l√≠neas, a esta ‚Äúfulguraci√≥n‚ÄĚ, a un viaje instant√°neo y fulminante de la luz a la sombra, de la alegr√≠a a la desesperaci√≥n, de la vida a la muerte. De este brev√≠simo poema se han hecho centenares de traducciones no del todo satisfactorias; ensayamos la nuestra, con la protecci√≥n de las deidades griegas que pululan por el cielo de Sicilia.

En Antico inverno salimos de un interior oscuro a un mundo exterior leve y aéreo. Rifugio di uccelli notturni es una recurrencia quasimodiana: la relación yo-árbol, siempre éste uno torcido que escucha las voces del abismo.
tiene la virtud de soldar, aunque provisionalmente, pasado y presente, permitiendo la posesión total del yo, mediante el alivio del abismo quasimodiano entre el pasado adolescente y la realidad del hombre.

Como hemos dicho, Erato y Ap√≤llion representa el clima del hermetismo en Quasimodo; en los poemas seleccionados orfismo y cristianismo medieval se dan la mano. Ap√≤llion, feroz dios del ascetismo medieval, ‚Äúamado destructor‚ÄĚ, premia a sus fieles seguidores con atroces martirios. El tema fundamental es el de la muerte, que cumple una funci√≥n de permanencia, sustrayendo al tiempo los rostros de las personas amadas y dotando, as√≠, a los sentimientos, de un car√°cter permanente. En este libro queda proclamado que s√≥lo la muerte plena, el l√≠mite del dolor, permite superar la no-vida, la aridez, y alcanzar la purificaci√≥n de un esp√≠ritu liberado de la materia, criatura- como ha sido se√Īalado-que retorna angelicalmente al Ed√©n.

Airone morto, es un esfuerzo por interiorizar la realidad externa. La garza muerta es s√≠mbolo de la maceraci√≥n de un dolor que el poeta hace suyo. En A tuo lume naufrago encontramos una permanente antinomia quasimodiana, aquella entre la noche y el nacimiento (en este poema en medio de un dulce paisaje) que no autoriza la superaci√≥n de la pena, pero s√≠ una agudizaci√≥n de la conciencia de desterrado a la cual se agrega la maldici√≥n-don de la poes√≠a (‚ÄúTu donaci√≥n/de palabras, Se√Īor, descuento asiduamente‚ÄĚ).

El destierro interior es un tema frecuente en Quasimodo, pero también en toda la poesía italiana del 800 y del 900; ésta imposibilidad de dar un centro a la propia vida podemos encontrarla en Ungaretti y Montale, por ejemplo. Los demás tienen un rol asignado en la sociedad, mientras el poeta deambula, aislado en la soledad.

En Isola di Ulisse se habla de Sicilia, no de √ćtaca, en tiempo de abejas, esto es, de imperceptible viaje de una estaci√≥n a otra. La urraca es una presencia hostil que bien puede disolver el encanto de la memoria, aquella de los muchachos que juegan en el prado, como en la poes√≠a griega. Este poema, Ride la gazza, nera sugli aranci, es un canto ritual dentro de la mejor tradici√≥n cl√°sica.

Strada di Agrigentum nos muestra caballos al galope, hace sentir un espacio interior inmenso y desolado. La dolce collina es una suma de la poesía quasimodiana, una combinación de viento, noche y lluvia, cruzados por pájaros, un recuerdo que fija imágenes en posibilidad de mutación.

En fin, Le morte chitarre, como ejemplo de Il falso e vero verde, delirio de sonidos y colores. Hemos incluido, por supuesto, los poemas representativos de la época de postguerra.

Salvatore Quasimodo, un poeta que encontramos y amamos y que hemos traducido por la insatisfacci√≥n de las versiones conocidas en nuestra lengua. El lenguaje de Quasimodo, cruzado de expresiones sicilianas y de otras casi s√≥lo suyas, as√≠ como su hermetismo, nos han exigido un sostenido esfuerzo. Es nuestra esperanza que esta nuestra versi√≥n lo haga m√°s aut√©ntico para los lectores del espa√Īol. Conocerlo hasta la intimidad, amanecer con √©l en busca de una palabra adecuada que nos permitiese hacerlo asequible con justicia, ha sido un aprendizaje y una muy bella aventura po√©tica.

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foto
* Poeta y novelista. Edita en Venezuela con la también escritora Eva Feldman el portal literartio cultural de la editorial Ala de Cuervo (www.aladecuervo.net).

** María Cumani, amante y luego cónyuge del poeta, madre de su hijo Alejandro. El matrimonio termina en separación. La fidelidad no era el fuerte de Quasimodo.

Addenda
Este artículo corresponde a la introducción a sus traducciones de Quasimodo en el volumen Novecento, publicado en Bogotá en 2005 por Arquitrave, editorial que dirige el escritor colombiano Harold Alvarado Tenorio (www.arquitrave.com). Arquitarve es tambien una importante publicación literaria donde se puede adquirir el libro mencionado.
La rese√Īa de la publicaci√≥n de Novecento¬†puede leerse en esta revista aqu√≠.

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