Jul 6 2006
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Econom铆a

SER MUJER Y ESTAR PRESA: DOS CONDENAS. – Y un cuento sobre la viveza criolla

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La ausencia de datos y el aumento de la poblaci贸n carcelaria femenina llevaron a la Pastoral Carcelaria y al Instituto Tierra Trabajo y Ciudadan铆a (ITTC), en cooperaci贸n con el Consejo Brit谩nico, a realizar un estudio sobre la situaci贸n en la que viven las mujeres presas del Estado de San Pablo. El resultado del estudio pretende llamar la atenci贸n hacia la situaci贸n de estas mujeres y encontrar una propuesta innovadora para que el Gobierno de San Pablo la considere. En este sentido, colaborar para que se establezca un di谩logo efectivo con las autoridades, teni茅ndose en cuenta las divergencias y diversidades de la vida cotidiana de la mujer encarcelada.

芦Anhelamos que, sin discriminaci贸n, se reconozcan las cuestiones de g茅nero presentes en la prisi贸n, tanto cuando se trata de mujeres como de hombres. La perspectiva es de que 芦el sistema debe pensar禄 en los individuos, en las familias y en las comunidades y sus peculiaridades. Esa nueva mirada es lo que permitir谩 el cambio necesario para que los derechos de las mujeres sean respetados. No se trata de privilegios, sino de la aplicaci贸n de la ley y de los derechos禄, expresa el estudio.

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La superpoblaci贸n carcelaria, falta de asistencia m茅dica, condiciones estructurales del sistema penitenciario, que respeten las diferencias entre hombres y mujeres, est谩n entre los problemas se帽alados por la investigaci贸n. Seg煤n el estudio, las m谩s recientes estad铆sticas de la Secretar铆a de la Administraci贸n Penitenciaria, disponibles a partir de febrero de 2005, indica un total de 3.410 vacantes en el sistema penitenciario femenino del Estado de San Pablo (r茅gimen semi-abierto, cerrado y medida de seguridad). La poblaci贸n carcelaria femenina total en penitenciarias y c谩rceles de San Pablo era de 8.319 presas, dando como resultado un d茅ficit de 4.909 vacantes.

Hay una mayor inversi贸n en construcciones del sistema penitenciario para albergar a hombres. Eso hace que las mujeres encarceladas en los presidios (excluyendo las c谩rceles) enfrenten una tasa de superpoblaci贸n de 119%. En febrero de 2005, eran 4.015 mujeres viviendo en 3.372 vacantes. La inauguraci贸n de 1.200 nuevas vacantes, con la construcci贸n de dos nuevas penitenciarias femeninas y de dos nuevos centros de resocializaci贸n, no fue suficiente para albergar al 53% de las presas mujeres que todav铆a est谩n detenidas fuera del sistema penitenciario, en c谩rceles p煤blicas administradas por la polic铆a, bajo jurisdicci贸n de la Secretar铆a da Seguridad P煤blica.

El estudio constat贸 que el derecho de las mujeres de ser detenidas en instalaciones separadas por sexo es ampliamente respetado dentro del Estado de San Pablo. Pero, a pesar de que las mujeres est谩n detenidas en establecimientos separados, las instalaciones no poseen estructura adecuada para ellas; la vasta mayor铆a de las penitenciarias y c谩rceles fueron 芦adaptadas禄 de penitenciarias y c谩rceles p煤blicas masculinas existentes. Ejemplo de ello es que s贸lo una de las penitenciarias femeninas visitadas dispon铆a de nursery adecuada para que las mujeres cuiden de sus beb茅s.

Seg煤n el estudio, 芦a pesar de la protecci贸n detallada dada a los presos por medio de la ley internacional y nacional, las mujeres encarceladas enfrentan serias dificultades para tener acceso a la asistencia de salud adecuada. Las mujeres entrevistadas reclamaron por una serie de problemas por falta de tratamiento de salud, variando desde aquellos relativamente menores hasta los que requieren un cuidado especializado y urgente禄.

Los impedimentos para que las mujeres reciban el cuidado necesario de salud son: ausencia de profesionales del 谩rea de salud; falta de asistencia ginecol贸gica; escasez de medicamentos; precarias instalaciones de asistencia de salud; y falta de personal para la asistencia especializada.

La violencia contra las mujeres presas comienza en el momento de la detenci贸n y contin煤a en la vida cotidiana de la c谩rcel; con maltratos relacionados con procedimientos de revista dentro de la prisi贸n 鈥搊 sea, durante situaciones de inspecci贸n, regulares o no, las polic铆as entran en las prisiones y c谩rceles para proceder a buscar equipamientos, drogas o armas鈥. Las mujeres que ocupan celdas individuales, adem谩s del castigo de quedar aisladas, son particularmente vulnerables al abuso. Seg煤n el estudio, 芦esa situaci贸n est谩 agravada por el hecho de que no quedan testigos sobre esa pr谩ctica de estos actos irregulares y s贸lo tenemos el relato de la presa 芦indisciplinada禄.

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芦El problema m谩s grave del sistema carcelario es que el Estado no cumple con la legislaci贸n vigente de cualquier jerarqu铆a. En el caso de que hubiese observancia de las normas y que la legalidad fuese respetada, ciertamente el panorama encontrado no ser铆a aqu茅l indicado en los informes mencionados anteriormente, producto de innumerables visitas realizadas禄, concluye el estudio.

Las recomendaciones realizadas por el estudio para que haya una mejora en el sistema carcelario para mujeres, incluyen: transparencia de datos; apoyo a la investigaci贸n; monitoreo de los procesos delictivos y de ejecuci贸n criminal; creaci贸n de banco de datos; creaci贸n de condiciones efectivas de reintegro; invertir la pol铆tica de preponderancia de construcci贸n de espacios masculinos, para evitar la superpoblaci贸n en c谩rceles femeninas; tener proyectos apropiados a la condici贸n femenina; incentivar las relaciones familiares, como la visita de los hijos y visitas 铆ntimas; e instalar tel茅fonos p煤blicos en los establecimientos carcelarios.

Y adem谩s, es necesario que las mujeres encarceladas tengan acceso a las campa帽as de salud, pues 茅stas no son llevadas a los presidios; las mujeres embarazadas deben recibir un seguimiento m茅dico durante el periodo prenatal; es fundamental que el Estado d茅 apoyo a aqu茅llas que salen de la prisi贸n, en virtud del total cumplimiento de la pena, y tambi茅n para aqu茅llas que cumplir谩n la pena en r茅gimen abierto o fueran beneficiadas por libertad condicional; y recomendarse el perfeccionamiento de los agentes y funcionarios del sistema carcelario.

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* Agencia brasile帽ade noticias sobre Latinoam茅rica y el Caribe de sello humanista y cristiano.
www.adital.com..

Traducci贸n de Daniel Barrantes.
barrantes.daniel@gmail.com.

Addenda

CUENTOS DEL T脥O

fotoEn todos los pa铆ses de la Am茅rica Latina existe una instituci贸n: la viveza criolla. Surge, qui茅n sabe, como revancha al dominio que por el per铆odo denominado colonial tuvieron sobre las distintas formas de vida societaria la Iglesia Cat贸lica y las autoridades espa帽olas. El criollo vivo era aquel que lograba vencer en la nunca declarada competencia de astucia a la f茅rrea vigilancia moral y judicial de las autoridades de la metr贸poli ultramarina.

Luego de los movimientos independientistas, cuando tras m谩s o menos prolongadas guerras civiles 鈥揷onfrontaci贸n de interses entre las capas acomodadas鈥 quedaron formalmente constituidos los Estados, el t茅rmino viveza criolla conform贸 una suerte de estrategia de los sectores populares: c贸mo oponer a los nuevos opresores mil y una formas de resistencia y enga帽o para que no les quitaran lo poco, si algo, que tuviesen.

No sirvi贸 de mucho; los presurosos legisladores de anta帽o levantaron una defensa tan formidable como terrible: las definiciones de los delitos a castigarse y las penas con las que se castigaban. El siglo XX lleg贸 al continente, as铆, con el robo de gallinas, la muerte de una vaca o el hurto de un pu帽ado de semillas convertido en crimen mayor.

La viveza criolla, entonces, mut贸 a cuento de sobremesa: el modo de enga帽ar a un viajero inadvertido, los trucos para vender un buz贸n, falsear el peso de una mercanc铆a, arregl谩rselas para llegar tarde al trabjo y no ser observado, etc…, etc… Con esos cuentos, y en esas an茅cdotas, los pobres cre铆an poder sostener un dejo de dignidad mientras crec铆an las ciudades y sus barrios de infestaban de ratas …y de tifus.

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Los 煤nicos 芦vivos禄 son los destinatarios del favor divino, pero ellos, claro, jam谩s cuentan sus cuentos; la huella de sus pasos sobre la Tierra se advierte, como encriptada, en los legados testamentarios, en los paquetes accionarios, en las hect谩reas camperas. Y, como corresponde, en lo que tienen y por aquello de lo que disponen.

Como tienen muchos bienes y disponen de vasto imperio, mientras m谩s se achica la torta a repartir del producto social, y crece la delincuencia, dieron con la soluci贸n del problema: c谩rceles. Los delincuentes son flojos, vagos, borrachos, drogadictos, rufianes; o putas, drogadictas, vagas… Gente en todo caso malvada. La c谩rcel es un buen lugar para ellos. Y antes de meterlos en prisiones, como mandaron sus abuelos, una bien meditada represi贸n.

L贸gico: no trabaja el que no quiere y el que no trabaja 鈥搇贸gico tambi茅n鈥 robar谩 para conseguir su sustento y el de su familia, si la tiene. El eslab贸n siguiente, encerrarlos, cierra el c铆rculo. Y con ellas, las c谩rceles, vislumbraron un negocio nuevo: privatizarlas. Total quieren creer que en Estados Unidos las cosas no van mal y cu谩ntas c谩rceles hay all铆.

De tal modo que la lucha contra la delincuencia no es asunto que se relacione en modo alguno con educaci贸n, trabajo y estabilidad laboral, servicios de salud, pol铆ticas de urbanizaci贸n racional, tareas de rehabilitaci贸n para el alguna vez condenado, manejo prudente de la informaci贸n en los medios de comunicaci贸n… No: es asunto de represi贸n, de bajar la edad de imputabilidad penal ojal谩 hasta los 12 a帽os y construir muchas c谩rceles privadas.

Es la viveza criolla.

Lagos Nilsson.

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