Jul 4 2018
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Opini贸n

Sixto V y la caridad

Las grandes cat谩strofes provocan una serie de fen贸menos colaterales poco apreciados, entre ellos el desplazamiento masivo de la poblaci贸n afectada.

Volcanes, terremotos, maremotos, sequ铆as, inundaciones, guerras, epidemias, hambrunas, comercio, capitalismo y otras calamidades se cuentan en la larga lista de las causas de lo que mi amigo KK, de origen austr铆aco, llama migrazione dei popoli, y mis panas italianos invasiones b谩rbaras. Ellos se refieren a los pueblos germanos que invadieron el imperio romano y m谩s precisamente Roma. Yo, a un desastre en curso cuyo tratamiento es otra verg眉enza m谩s para la Humanidad.

Desde antes de Cromagnon los seres humanos se desparramaron, progresivamente, por todo el planeta, terminando por poblarlo hasta en las regiones m谩s lejanas, aisladas e inh贸spitas. Nosotros somos el resultado de esas migraciones. De ah铆 en adelante los desplazamientos masivos de poblaci贸n nunca pararon. De vez en cuando 鈥搚 de cuando en vez鈥 se aceleraron por las causas enumeradas m谩s arriba.Resultado de imagen para sixto v

As铆, por dar un ejemplo, los europeos descubrieron lo que m谩s tarde llamar铆an Am茅rica, y de paso se la hicieron. Contando a los europeos que emigraron al nuevo continente, a los africanos que secuestraron, comerciaron y llevaron a la fuerza a servirles de esclavos, y a los asi谩ticos que llegaron por diferentes v铆as, el continente americano se transform贸 en una vasta regi贸n de mestizaje.

Europa鈥 para qu茅 decir. Los bretones, poblaci贸n celta, tiene sus lejanos or铆genes en pueblos indo-europeos, es decir asi谩ticos. A nadie lo sembraron. Somos producto de las migraciones.

Los intereses pol铆tico-econ贸micos de la Europa actual, 鈥揺n fin, de sus bancos y de su industria鈥, hacen que, apoy谩ndose en un invento relativamente reciente 鈥揺l derecho de intervenci贸n humanitaria鈥 , se arroguen plena potestad sobre pa铆ses y pueblos que no les han pedido nada. Solos, o con el amable concurso de los EEUU y la OTAN, se van a bombardear pa铆ses, preferentemente petroleros, con el pretexto de combatir los excesos de dictadores que ellos mismos pusieron en el trono, armaron y protegieron.

Iraq, Libia, Siria, Yemen y Mal铆 se cuentan entre los favorecidos por las intervenciones humanitarias. De paso, tales intervenciones agudizan el drama de otros pueblos, como los kurdos, esparcidos en el territorio de cuatro pa铆ses diferentes (Siria, Turqu铆a, Iraq e Ir谩n), y traicionados por occidente con una perseverancia rayana en la obsesi贸n. No cuento aqu铆 pa铆ses ocupados de facto, como Djibout铆, sede de bases militares diversas y variadas, y de m谩s de alg煤n crimen poco comentado en la prensa internacional.

Las numerosos y prolongadas guerras (la de Afganist谩n dura ya m谩s de 15 a帽os) provocaron olas de emigraci贸n forzada que sumergen importantes regiones en un drama indescriptible. Millones de migrantes se amasan en L铆bano, Turqu铆a, Grecia, Italia y otros pa铆ses.

Mientras tanto, la Uni贸n Europea los rechaza como un peligro para su 鈥渋dentidad鈥, y por miedo al renaciente fascismo que se impone ya en algunos pa铆ses de la uni贸n. Como suele suceder, la cuesti贸n principal se reduce a la pobreza. Cuando un turista afortunado llega a cualquier pa铆s de Europa, ya sea negro, gitano, 谩rabe, jud铆o, amarillo o sudaka, las puertas se abren.

En el verano del 2014, Salmane ben Abdel Aziz, rey de Arabia Saud铆, vino al sur de Francia a pasar unos d铆as de vacaciones. A Vallauris, para ser exactos, pueblito del midi que conoci贸 hu茅spedes m谩s respetables. Picasso, por ejemplo, que revolucion贸 la tradici贸n de la cer谩mica local, dej贸 obras suficientes para hacer un museo y, sobre todo, su espectacular y conmovedora obra 鈥淟a guerra y la paz鈥 que orna la capilla del castillo de Vallauris.

Imagen relacionadaSalmane ben Abdel Aziz exigi贸 que cerraran la playa de la Mirandole para su uso exclusivo y el de sus 400 invitados. El Estado franc茅s acat贸 sus deseos y ah铆 fue Troya. Francia es una Rep煤blica y todo ciudadano tiene el derecho de ir donde le salga de las narices. No hay playas privadas, aparte un par de excepciones por razones de Estado. Ning煤n pijotero rey que venga de vacaciones, incluyendo a Isabel de Inglaterra, puede permitirse cambiar las leyes de la Rep煤blica.

Cuando se trata de los miserables, por el contrario, asistimos a un concurso de hipocres铆a y de infamia. Cada pa铆s lucha porque sea el vecino el que acoja a los migrantes. Macron tiene posibilidades de ganar el concurso, mientras la derecha alemana le hace la vida imposible a Angela Merkel y pone en peligro la estabilidad de su gobierno.

En Italia 鈥損a铆s que estuvo en primera l铆nea del rescate a los inmigrantes que atraviesan el Mediterr谩neo durante demasiado tiempo sin obtener nada de sus socios europeos aparte la indiferencia鈥, gobierna una coalici贸n neofascista que se niega a recibir a nadie m谩s. Grecia se hunde bajo el peso de la austeridad impuesta por la Troika, y de cientos de miles de inmigrados que la UE le proh铆be dejar salir bajo pena de retirarle las 鈥渁yudas鈥 financieras.

M谩s de un pa铆s europeo construy贸 muros para impedirle la entrada a los inmigrantes mucho antes de que Trump concibiese la idea (Bulgaria, Hungr铆a, Francia, Espa帽a鈥). Un diputado franc茅s, Eric Ciotti, llama a una 鈥渁cci贸n concertada, organizada, militarizada鈥, para impedir que los africanos lleguen a Europa. Pobres de mierda鈥 隆Fuera!

La Uni贸n Europea, reunida en cumbre, decidi贸 hacerle frente a la crisis migratoria no decidiendo nada. En Alemania, Angela Merkel, acorralada por su propio ministro del Interior que rechaza admitir m谩s inmigrantes, tuvo que aceptar la creaci贸n de 鈥渃entros de migrantes鈥 en su frontera con Austria.

鈥淭ras intensas negociaciones entre la CDU y la CSU hemos llegado a un acuerdo para prevenir en el futuro la inmigraci贸n ilegal en la frontera鈥, anunci贸 Horst Seehofer, ministro de Interior alem谩n y l铆der rebelde b谩varo que durante dos semanas ha amenazado con derribar el Gobierno. El pacto incluye la creaci贸n de centros para migrantes en la frontera y permite a Seehofer, salvar la cara y retirar su amenaza de dimisi贸n.鈥

T煤 dir谩s lo que quieras, pero eso se parece como dos gotas de agua a los campos de concentraci贸n de siniestra memoria. Solo falta que separen a los ni帽os de sus padres, como hace Donald Trump.

Este modo de hacerle frente a una crisis humanitaria no tiene nada de novedoso. La pobreza y la miseria fueron tratadas del mismo modo desde tiempos inmemoriales. El Papa Sixto V (1585-1590), primer Papa eslavo contrariamente a quienes afirman que el primero fue Juan Pablo II, dej贸 un ejemplo imperecedero.

Camillo Faniucci, cronista de las buenas obras de Gregorio XIII y de Sixto V (Trattato di Tutte le Opere Pie dell鈥橝lma Citt脿 di Roma, 1601), escrib铆a:

鈥淓n Roma no se ven m谩s que mendigos, y son tantos que es imposible andar por la calle sin que se agolpen a tu alrededor.鈥

Sixto V 鈥揹e origen serbio, cuyo nombre era Sre膰ko Peri膰, traducido al italiano como Felice Peretti鈥, un alma de dios, asumi贸 la tarea de terminar con ese esc谩ndalo. Para ello, en su Bula Quamvis Infirma, pronunci贸 una dura diatriba contra los mendigos:

鈥淟os pobres deambulan por las calles como animales salvajes, con la 煤nica intenci贸n de llenar sus est贸magos鈥. Peor aun, 鈥渟us gemidos y lamentos distraen a los fieles que rezan en las iglesias.鈥 (Helen Langdon 鈥 Caravaggio, 2002).

Guiado por el aforismo que reza 鈥搒i oso escribir鈥 a grandes males grandes remedios, Sixto V hizo construir un hospital cerca del Ponte Sisto, donde confinaron a todos los pobres. No debes confundirte con la palabra hospital, visto que en el siglo XVI designaba una suerte de c谩rcel para miserables, enfermos, discapacitados y otros indigentes.

Durante las hambrunas de 1590 los pobres y los mendigos se multiplicaron y las calles estaban llenas de carteles pidiendo la expulsi贸n de mendigos y gitanos. El cuerpo de polic铆a romano, los sbirri (de donde nos viene la palabra espa帽ola esbirro), despreciado por todos, intentaba controlarlos y las c谩rceles de la ciudad estaban llenas de jud铆os, gitanos, esclavos y vagabundos.

La Iglesia hizo pasar las acciones represivas de Sixto V por una pol铆tica social de una extrema generosidad. As铆, si te refieres a algunos textos oficiosos, encuentras este tipo de afirmaci贸n:

鈥淐on Bolla 鈥淨uamvis infirma鈥 del 1587 Sisto V Peretti, Papa della Roma Controriformista, istituisce il primo punto di assistenza sociale istituzionalizzata: l鈥橭spedale dei poveri.鈥 (Antonio Tosti, Relazione dell鈥檕rigine e dei progressi dell鈥橭spizio apostolico di S. Michele, Roma, Stamperia dell鈥橭sp. Apostolico, 1832).

Dicho en cristiano: 鈥淐on el Bulo Quamvis Infirma de 1587 Sixto V Peretti, Papa de la Roma Contra-reformista, instituy贸 el primer punto de asistencia social institucionalizada: el hospital de los pobres.鈥

Ahora bien, la multitud de pobres no estaba enferma: era simplemente pobre y estaba hambreada. Pero en esa 茅poca, la Europa que ya conoc铆a fortunas considerables y c茅lebres, estimaba que el mejor modo de tratar la miseria consiste en sacarla de la vista, o bien en ahorcar a los miserables (en Inglaterra ahorcaron a decenas de miles鈥). As铆 nacieron los 鈥渉ospitales鈥 y otros H么tel Dieu, y a eso le llamaron caridad.

Como ves, de Sixto V a Macron, Merkel y compa帽铆a鈥edia solo una distancia temporal. Los m茅todos son m谩s o menos los mismos. Ya no se ahorca a nadie, es verdad: miles de miserables se ahogan en el Mediterr谩neo antes de llegar a Europa.

 

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