Ene 11 2015
1714 lecturas

Opini贸n

Terrorismo y desigualdad

M谩s all谩 del repudio de la barbarie, el reciente ataque terrorista en Par铆s obliga a reflexionar sobre el contexto y las causas de estos hechos. Sumariamente, cabe recordar que la ola terrorista tiene su origen y principal escenario en el mundo isl谩mico de Medio Oriente y Asia.

La misma expresa el fundamentalismo religioso y el conflicto hacia el interior de la propia fe, agravados por las rivalidades nacionales, los reiterados fracasos de la intervenci贸n de las grandes potencias y las disputas por el dominio de los recursos naturales, principalmente el petr贸leo.

No es casual que, al mismo tiempo, prevalezcan, en esos pa铆ses, condiciones extremas de subdesarrollo y pobreza, escenario de la desesperanza de una realidad agobiante. Sin alternativas ni futuro, surgen el caldo de cultivo de la violencia y las soluciones mesi谩nicas. Naturalmente, son j贸venes los que forman los principales cuadros operativos del terrorismo en los pa铆ses de origen y quienes se solidarizan con su causa en el resto del mundo. Es previsible que mientras subsistan las condiciones actuales continuar谩 la violencia que, en un orden mundial globalizado, es tambi茅n global, como acaba de confirmarlo el ataque en Par铆s. En definitiva, la pobreza extrema y la ausencia de oportunidades de mejora social, educaci贸n y calidad de vida constituyen el factor fundamental que impulsa el terrorismo e impide resolver, por la v铆a de la negociaci贸n y la paz, los conflictos en el interior del mundo isl谩mico y la proyecci贸n del drama al resto del mundo. El problema se proyecta a pa铆ses democr谩ticos, como Francia, en los cuales existen etnias y credos diversos, cuya convivencia creativa y en paz es amenazada por eventuales reacciones xen贸fobas.

En los pa铆ses isl谩micos agobiados por los conflictos y el terrorismo no habr谩 respuestas eficaces y duraderas sin desarrollo, sin generaci贸n de empleo, educaci贸n y oportunidades. Estas son, asimismo, las condiciones necesarias para la estabilidad institucional y la soluci贸n pac铆fica de los conflictos.

La experiencia contempor谩nea de los pa铆ses emergentes de Asia demuestra la posibilidad de la transformaci贸n de las condiciones econ贸micas y la mejora de los niveles de vida de centenares de millones de seres humanos cuando se ponen en marcha los procesos de gesti贸n del conocimiento, industrializaci贸n e inclusi贸n social. Es decir, cuando se consolida la densidad nacional, despliegan pol铆ticas eficaces de desarrollo y se respeta la integridad territorial y la soberan铆a de los pa铆ses. Imaginemos c贸mo ser铆a hoy el mundo si China y Asia emergente estuvieran todav铆a agobiados por el atraso, la miseria y el sometimiento. Probablemente un infierno mucho peor que la realidad actual.

Desgraciadamente, el orden econ贸mico mundial va, precisamente, en sentido contrario a lo necesario para erradicar el terrorismo y consolidar la paz. Va hacia el aumento de la desigualdad dentro de los pa铆ses y, entre ellos, a la concentraci贸n de la riqueza en pocas manos, a los desequilibrios macroecon贸micos generados por la especulaci贸n financiera y las pol铆ticas neoliberales que prevalecen en la Uni贸n Europea y en la mayor parte de las econom铆as avanzadas del Atl谩ntico Norte. La ausencia, pr谩cticamente absoluta, de cooperaci贸n internacional efectiva para resolver el problema de la desigualdad a escala global anticipa un panorama sombr铆o para el futuro de este siglo. Solo el ejercicio de la fuerza es incapaz de afianzar la paz y el orden del mundo global.

El reciente libro de Thomas Piketty, sobre El capital en el siglo XXI **, proporciona valiosa informaci贸n en la materia. Relacionando el capital privado y el ingreso nacional como indicador relevante de la desigualdad, encuentra que, a principios del siglo XX, aqu茅l representaba siete veces el ingreso nacional del conjunto de las econom铆as analizadas. Era el nivel de concentraci贸n de riqueza m谩s alto hasta entonces, situaci贸n consistente con la agitaci贸n y los conflictos sociales prevalecientes en Europa y el resto del mundo de la 茅poca. No es probablemente casual que surgiera, en ese escenario de inequidad, la violencia anarquista, tan alarmante entonces como el terrorismo en la actualidad.fr islamitas

Piketty concluye que, entre las dos guerras mundiales del siglo XX, la relaci贸n entre el capital privado y el ingreso descendi贸 a tres veces. Esta reducci贸n sustantiva de la desigualdad culmin贸 en los 鈥渢reinta a帽os dorados鈥 posteriores a 1945, con un crecimiento acelerado, el pleno empleo y la equidad ampliada por el Estado de Bienestar. Desde entonces, volvi贸 a instalarse el aumento de la concentraci贸n de la riqueza. Actualmente, la relaci贸n capital privado/ingreso es de seis veces y se aproxima a los niveles extremos de desigualdad de principios del siglo XX. La tendencia es confirmada por otros indicadores sobre la distribuci贸n del ingreso (como el Indice Gini) y la riqueza, entre grupos sociales y pa铆ses.

Sin caer en simplificaciones, es imposible no preguntarse si, como en la 茅poca de la violencia anarquista, la creciente desigualdad en la actualidad no tendr谩 algo que ver con el terrorismo contempor谩neo. Probablemente s铆, porque genera el caldo de cultivo para las expresiones violentas de los sectarismos religiosos y los conflictos pol铆ticos en Medio Oriente y otras latitudes.

La situaci贸n actual es mucho m谩s grave que hace un siglo. En aquel entonces, las evidencias de la desigualdad y sus consecuencias ten铆an lugar en el interior de cada pa铆s. Cada uno sab铆a c贸mo viv铆a el vecino pero no qu茅 pasaba en el resto del mundo. En cierto sentido, la desigualdad y la violencia anarquistas eran, entonces, un asunto 鈥渘acional鈥. En un mundo globalizado, es una cuesti贸n planetaria. La abismal diferencia en los niveles de vida, entre el despilfarro de una minor铆a y las miserias de la mayor铆a, se proyecta a nivel global, contagia el comportamiento social, radicaliza la protesta y fomenta el terrorismo, cuyas causas manifiestas pueden descansar en otros factores (como el fundamentalismo religioso) pero se amplifican por la desigualdad.

* Ex embajador argentino en Francia.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    2 Coment谩rios - A帽adir comentario

    Comentarios

    1. Tania Jamardo Faillace
      13 enero 2015 17:45

      Yo ya ten铆a listo el comentario abajo, por ocasi贸n de la comparaci贸n del impacto internacional de las 12 muertes francesas y el ningu茅n impacto de las 2 mil muertes nigerianas, de ni帽os y ancianos.
      Los franceses eran BLANCOS! Ten铆an renombre de INTELECTUALES!
      Hac铆an el juego de la DERECHA INTERNACIONAL: difamaban los musulmanes y los 谩rabes y los defensores de los POBRES (Teologia de la Libertaci贸n y nueva orientaci贸n de la Iglesia Cat贸lica).
      Eran vanidosos y tontos, y no sospechaban que el atentado que juzgaban una broma (no hyeron y no se defendieron, porque sab铆an que parte de las c谩maras de los fuziles estaban sin carga – como la disparada contra la cabeza del polic铆a en la acera), sin imaginarse que algunos proy茅ctiles eran reales, y que ellos servirian a la provocaci贸n derechista mejor muertos que vivos.
      Tanto es que se trataba de una farsa siniestra, que los carteles contra el atentado ya estaban listos antes que se cometiera el delito.
      Y ayer, algunos d铆as despu茅s, el resulado ha sido revelado: se ha aumentado el cerco polic铆aco y puestos de seguridad contra atentados pol铆ticos, que, pol铆ticos, que, seguramente, tambi茅n ser谩n usados contra manifestaciones sociales de estudiantes, desempleados, sin techo, etc.
      Enfim, el atentado ha sido la cohartada bien desempe帽ada para el endurecimiento de la derecha en Europa, y a favor de su vasallaje a los intereses de la dupla anglosajona , con apoyo sionista.
      El EIIL, como sabe cualquiera que se mantenga bien informado, 茅s l cuarta generaci贸n de grupos mercenarios entrenados por CIA y Mossad, y armados por Ar谩bia Saudita, dentro de los intereses petroleros en Oriente M茅dio, que incluyen el boycott y posible agresi贸n a Rusia e Iran. Al Qaeda, como lo admiti贸 Hillary Clinton, 茅s el nombre de las operaciones dirigidas por CIA de inicio en Afeganistan, y despu茅s diseminadas por toda la cuenca petrolera de la regi贸n. Con la muerte, por causas naturales de Osam bin Laden, un agente de primer rango, han sido obligados a esperar hasta la parici贸n de EIIL
      Henry Kissinger ha anunciado: 茅s necesario un ej茅rcito mundial mercen谩rio, sin las limitaciones de los intereses nacionales y populares. Black Water ha sido la primera generaci贸n de estos.
      Tania Jamardo Faillace,periodista y escritora brasile帽a

    2. NORMA FERREYRA
      13 enero 2015 18:32

      NO SE脩OR ALDO FERRER, el terrorismo no est谩 fomentado por la desigualdad sino por los poderes mundiales, o sea los Iluminatis, que lo practicaron siempre, para dominar el mundo.
      Sometieron a los EEUU, a Europa, al Vaticano y producen hechos repugnantes, auto atentados de las torres, de Francia, etc, para continuar con la guerra permanente de sometimiento mundial, destruyendo pa铆ses donde no hab铆a desigualdades, como Libia y Siria, entre otros.SON MONSTRUOS QUE DEBEMOS DESENMASCARAR.NO JUSTIFICAR.