Feb 2 2008
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Opini贸n

Tiempos de asco. – KRASSNOFF, LA LIMPIEZA DE IMAGEN DE UN CRIMINAL

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Con particular motivaci贸n he aceptado presentar hoy este libro, porque he sido testigo de c贸mo al protagonista del mismo se le ha hecho v铆ctima de uno de los peores episodios de injusticia pol铆tica, corrupci贸n judicial, indiferencia ciudadana culpable y atropello de las normas b谩sicas del derecho que se registran en la historia de Chile.

Esta obra, que debemos a la pluma 谩gil y versada y a la abnegada dedicaci贸n de Gisela Silva Encina, aparte del obvio concurso del brigadier Krassnoff, pudo haber sido editada perfectamente como dos libros separados, sin que ninguno le fuera en zaga en inter茅s al otro, pero cuyas tem谩ticas, siendo en el fondo una sola, se refieren a 茅pocas y naciones muy diferentes.

Digo que la tem谩tica es una sola porque trata de las tragedias que se ciernen a veces sobre los pueblos y, muy en particular, sobre grupos o personas que forman parte de ellos.

Pero el primer libro, el que se refiere a la historia de los cosacos en Rusia y su tr谩gico destino a manos de la revoluci贸n bolchevique, bien pudo ser una gran obra de Tolstoi o de Dostoievski. Del primero, por la grandeza de la gesta. Del segundo, por la hondura de la tragedia que afect贸 a los cosacos en general y a la noble familia Krassnoff en particular.

El segundo libro, que se refiere al aciago destino que ha castigado a tantos militares y, en general, uniformados chilenos que dieron la lucha por salvar a nuestra Patria de un destino totalitario, bien pudo haber sido escrito por V铆ctor Hugo, como una segunda parte de 鈥淟os Miserables鈥. En cierto sentido, Miguel Krassnoff es un Jean Valjean de nuestro tiempo, un perseguido inocente de una judicatura desquiciada, politizada, corrupta e inmisericorde, que viene operando con la complicidad de toda la sociedad chilena. No s贸lo de la izquierda pol铆tica, no s贸lo del centro, sino de la derecha pol铆tica, que ha dejado pasar sin mayor protesta las cosas m谩s escandalosas, bajo sus propias narices, y frecuentemente cohonest谩ndolas, cuando no ocult谩ndolas.

驴De qu茅 otra manera calificar la impunidad en que ocurre y persiste el desconocimiento sistem谩tico de la ley penal, no s贸lo chilena, sino universal? Pues instituciones como la presunci贸n de inocencia, la irretroactividad de la ley penal, la cosa juzgada, el an谩lisis objetivo de las pruebas, la prescripci贸n y la amnist铆a, pertenecen al derecho penal inmemorial, pero en Chile son atropelladas todos los d铆as, ante la impasibilidad ciudadana, la complicidad de los jueces superiores con los hechores de la prevaricaci贸n, la indiferencia de los pol铆ticos y, duele decirlo, la de los propios militares.

As铆 como he le铆do la primera parte del libro, relativa a los hechos hist贸ricos que ocasionaron la tragedia de los rusos blancos en general y de los cosacos en particular, con la emoci贸n y el recogimiento con que se lee a un cl谩sico ruso, he le铆do la segunda parte con la misma sensaci贸n de ultraje, impotencia y rabia con que en mi adolescencia me enteraba de las tremendas injusticias de que se hac铆a v铆ctima a Jean Valjean, en la obra de V铆ctor Hugo. 驴C贸mo no sentir todo eso si se le impone a Krassnoff diez a帽os de presidio por el secuestro y desaparici贸n de una persona que documentadamente recibi贸 asilo en M茅xico, por ejemplo?

Pues hay cosas en este libro que desaf铆an la credulidad de las personas honestas, y sin embargo son verdaderas. Porque uno no puede creer que alguien sobre quien han reca铆do cinco condenas de presidio, m谩s cuatro procesamientos en vigencia, que configuran, de hecho para 茅l, una pena de presidio perpetuo, no haya sido ni una sola vez, esc煤chese bien, ni una sola vez interrogado por el juez sentenciador.

Pero 驴no dicen los c贸digos que la declaraci贸n indagatoria del inculpado es un tr谩mite esencial y previo a la declaraci贸n de su procesamiento? 驴No hemos visto que en recientes y bullados recursos de amparo masivo dictados por un juez politizado los tribunales han anulado los procesamientos precisamente por la falta de declaraci贸n indagatoria?

No para Miguel Krassnoff. Ac煤dase a los expedientes de sus procesos y se comprobar谩 que hace las veces de aquella declaraci贸n 隆una fotocopia!, 隆una fotocopia! obtenida de otro proceso tramitado por un juez diferente.

驴No dicen los c贸digos que la declaraci贸n de un testigo abonado y que da raz贸n de sus dichos es una prueba de peso, superior al de cualquier otra presunci贸n? No para Miguel Krassnoff, respecto de quien, diversos inculpados en diferentes procesos han declarado que no tuvo participaci贸n alguna en los hechos, sin perjuicio de lo cual el juez respectivo ha estimado que se le presume parte de la 鈥渃煤pula de la DINA鈥, en raz贸n de lo cual se le procesa y condena por el delito en que no tuvo arte ni parte.

鈥淟a c煤pula de la DINA鈥 ha devenido ya lugar com煤n en nuestros tribunales, porque el hecho de pertenecer a ella constituye, aparentemente, plena prueba de culpabilidad de m煤ltiples delitos. Pero resulta que Miguel Krassnoff era un joven teniente y que entre 茅l y la 鈥渃煤pula de la DINA鈥, si es que un ente tal alguna vez se constituy贸, hab铆a no menos de 80 oficiales de rango superior a 茅l, la casi totalidad de los cuales los jueces no presumen que fueron parte de la 鈥渃煤pula de la DINA鈥.

Para m铆 este ente a que acuden los tribunales para presumir culpabilidades ha merecido especial atenci贸n, porque hace algunos a帽os un ex agente de inteligencia me fue a ver y me dijo: 驴Se ha fijado usted que siempre culpan de los delitos a la 鈥渃煤pula de la DINA鈥?

鈥淧or supuesto鈥, le respond铆.

鈥溌縔 se ha fijado usted que en dicha c煤pula hay oficiales de menor rango, que eran muy j贸venes?鈥

鈥淐laro, tambi茅n lo he observado y lo encuentro insostenible鈥, le dije.

鈥溌縔 no se ha fijado usted que nunca se menciona, ni se procesa ni condena al Subdirector de la DINA? El Subdirector nunca es parte de la 鈥渃煤pula鈥.

鈥淣o me hab铆a fijado. No sab铆a que hab铆a un Subdirector鈥.

Entonces comenc茅 a fijarme mejor y comprob茅 que eso era verdad. Un joven teniente, antes del cual hab铆a ochenta oficiales de mayor rango en la DINA, es, para los jueces, parte de la 鈥渃煤pula de la DINA鈥, pero el Subdirector nunca lo es, para estos efectos. Por supuesto, mi amigo, el ex agente de inteligencia, tiene una explicaci贸n para esa curiosa exclusi贸n, pero me la reservar茅, porque no me consta.

Es que la figura de Miguel Krassnoff en Chile ha concentrado el odio del bolchevismo local, lo mismo que las de su abuelo y su padre lo concentraron en la Uni贸n Sovi茅tica, llev谩ndolos al pat铆bulo y generando que sus restos ni siquiera fueran entregados a sus familiares.

He podido comprobar personalmente esta odiosidad enfocada hacia su persona. Hace a帽os un amigo com煤n del brigadier y m铆o me sugiri贸 reunirme con 茅l, cuando se hab铆a acumulado en su contra numerosos procesos pero a煤n gozaba de libertad. Tuvimos extensas entrevistas en que me refiri贸 tanto cosas como las que se pueden leer en este libro como muchas otras. Una de las preguntas que le formul茅 directamente fue: 鈥溌縋articip贸 alguna vez usted en una tortura contra alguna persona?鈥 Y me contest贸 directamente, y m谩s de lo que yo le pregunt茅: 鈥淣unca鈥, me dijo, a帽adiendo, 鈥測 tampoco nunca en mi presencia se tortur贸 a nadie, porque todas las personas a quienes deb铆a interrogar, que eran principalmente miembros del MIR, para cuya tarea yo estaba designado, siempre respond铆an mis preguntas con amplitud鈥.

Bueno, yo era due帽o de creerle o no, pero intuitivamente le cre铆. Leyendo este libro he encontrado testimonios de personas de extrema izquierda que han declarado lo mismo: Miguel Krassnoff se identificaba con su credencial de Ej茅rcito e interrogaba sin recurrir a ninguna coacci贸n.

No obstante, en una oportunidad en que me hallaba en un 谩spero debate con otras personas, entre las cuales estaba un miembro de la Comisi贸n de la Tortura formada por Ricardo Lagos, cuando yo asegur茅 que, en mi opini贸n, Miguel Krassnoff nunca hab铆a torturado a nadie, el citado miembro de la comisi贸n me dijo, con mucha seguridad: 鈥淎nte nosotros ha acudido a declarar m谩s de mil personas que dicen haber sido torturadas por 茅l鈥.

Pues bien, como no se trataba de una reuni贸n secreta ni mi interlocutor me pidi贸 reserva, en un columna m铆a escrib铆 que un miembro de la Comisi贸n de la Tortura me hab铆a asegurado que m谩s de mil personas las hab铆an sufrido a manos de Miguel Krassnoff.

D铆as despu茅s el mismo miembro de la Comisi贸n se me acerc贸 y me dijo con la mayor inocencia:

鈥淓n la Comisi贸n me preguntaron a qu茅 miembro de ella te refer铆as en tu columna, pues no es verdad que m谩s de mil personas hayan declarado haber sido torturadas por Krassnoff鈥.

Entonces yo le dije su propio nombre; pero 茅l, con enorme sorpresa de mi parte, manifest贸 que jam谩s me hab铆a dicho eso y que yo estaba equivocado.

Tiempo despu茅s fui objeto de una manifestaci贸n, a la cual acudieron cerca de dos mil personas. Entre quienes hab铆an sido invitados estaban Miguel Krassnoff y su se帽ora, pero como el primero estaba a la saz贸n privado de libertad, me envi贸 una nota explic谩ndome que su deseo habr铆a sido estar ah铆. Los organizadores, muy partidarios m铆os, pero no por ello impermeables al lavado de cerebros que la izquierda ha practicado a los chilenos y, es del caso a帽adirlo, al resto del mundo, me consultaron si no ser铆a inconveniente leer esa carta de excusas ante la concurrencia, como otras que hab铆an llegado. Yo respond铆 que de todas maneras deb铆a ser le铆da. Y as铆 se hizo, generando una ovaci贸n en la concurrencia, que justamente hab铆a acudido al acto porque presum铆a de no tener sus cerebros lavados.

Con sorpresa, uno o dos d铆as despu茅s, estaba viendo un panel de televisi贸n con tres periodistas y uno de ellos, que ni siquiera es de izquierda, se refiri贸 al acto de homenaje que se me hizo, hablando bien de la iniciativa, pero diciendo que hab铆a sido desvirtuada por la lectura de una carta de, textual, 鈥淢iguel Krassnoff, el mayor torturador de la historia de Chile鈥.

En este libro hay testimonios de esta falsedad, pero como en 茅l muy bien explica Gisela Silva, aparte de una privaci贸n de libertad injusta, ilegal e inmoral de que se ha hecho v铆ctima a este oficial, 茅l y su familia han debido sufrir el delito favorito de la izquierda mundial; el asesinato de imagen. En los procesos en su contra hay testimonios firmes de que los procedimientos de Miguel Krassnoff fueron siempre 茅ticos, pero esos testimonios no han sido atendidos por los jueces.

No s贸lo eso, hay pruebas contundentes de que Miguel Krassnoff no estaba en Chile o en el lugar de los hechos, en los casos de otros delitos. Est谩 probado en los procesos. No obstante ello, se han validado testimonios completamente falsos que lo inculpan, contra la documentaci贸n que prueba que f铆sicamente no pudo participar en los hechos.

Este asesinato de imagen ya llegado a los mayores extremos. En un trabajo period铆stico publicado en ese peri贸dico tan representativo de las virtudes nacionales que se llama The Clinic, trabajo premiado por la Universidad Alberto Hurtado y publicado en un libro de la misma casa de estudios, se afirma que Miguel Krassnoff primero tortur贸 y luego asesin贸 al cantante V铆ctor Jara, en el Estadio Chile, en 1973.

Yo no me habr铆a enterado de esa premiada cr贸nica si mi nieta mayor, que est谩 en primer a帽o de Periodismo de la Universidad Cat贸lica, no me hubiera informado de ella, pues se la hab铆a dado como lectura obligada. Mi nieta me observ贸 que este oficial, de quien siempre me hab铆a o铆do decir que era una buena persona, hab铆a torturado y asesinado a V铆ctor Jara. As铆 se afirmaba en la cr贸nica, que debe haber circulado por decenas o centenares de miles de manos; as铆 se afirma en un libro editado por una universidad que lleva el nombre de un santo.

Tom茅 el texto y fui al penal donde purga sus inexistentes delitos Miguel Krassnoff. Con rostro resignado me dijo dos cosas: primera, nunca he sido procesado ni inculpado por la muerte de V铆ctor Jara; y, segundo, consta en la documentaci贸n sobre destinaciones del Ej茅rcito que yo, en esa 茅poca de 1973, prestaba servicios como instructor en la Escuela Militar y nunca estuve y ni siquiera conozco el Estadio Chile.

Pero en las librer铆as de Santiago se sigue vendiendo el libro que asesina la imagen de Miguel Krassnoff.

El que se presenta hoy es un esfuerzo ante esa marea de denigraci贸n. Puede ser un esfuerzo limitado, pero est谩 lleno de dignidad y justicia. Ustedes experimentar谩n, tal como me sucedi贸 a m铆, una sensaci贸n de incredulidad al leerlo, cuando se enteren de las atrocidades que ha sufrido este oficial chileno de brillante carrera, padre de familia ejemplar, condecorado con la medalla al valor del Ej茅rcito de Chile por haber arriesgado su vida bajo el fuego de los cabecillas del MIR, cuya guarida fue descubierta gracias a sus investigaciones; este oficial que salv贸 la vida de la pareja del jefe mirista, Carmen Castillo, la cual en reciente pel铆cula, que se exhibe en Santiago, da una versi贸n desfigurada de esos hechos. No hay nada que irrite m谩s a Carmen Castillo que la reproducci贸n del reconocimiento que hizo al buen trato que le dispens贸 Miguel Krassnoff cuando la recogi贸 herida y la deposit贸 en una ambulancia. Como es propio de izquierdistas, posteriormente cambi贸 su versi贸n.

Incluso nuestro oficial fue condecorado bajo la administraci贸n Aylwin, por los servicios prestados en su desempe帽o profesional en regiones. Pero luego se abati贸 sobre 茅l la propaganda izquierdista, recogida por los tribunales, que ha sido suficiente, en manos de jueces pol铆ticamente sesgados y jur铆dicamente incapaces, para aplicar a un hombre ejemplar la penalidad m谩s grave que contempla nuestro ordenamiento, que es la de cadena perpetua. Pues no otra cosa significa para una persona de su edad la sumatoria de condenas que ha recibido y sigue recibiendo por supuestos delitos de los cuales es inocente.

Porque eso debe ser remarcado: Krassnoff no necesitar铆a de la prescripci贸n y de la amnist铆a, pues nunca cometi贸 los delitos que se le imputan.

Un sino tr谩gico ha perseguido a esta familia, ya por tres generaciones: abuelo, padre e hijo, situados por el destino en situaci贸n de combatir a la peor lacra de nuestro tiempo, el comunismo marxista. Los dos primeros ejecutados en la horca por los comunistas. El tercero de ellos, distinguido oficial chileno, que contribuy贸 a salvar a 茅sta, su Patria, es perseguido por el comunismo y la izquierda y recibe como recompensa cadena perpetua. Como dice el t铆tulo de este libro, est谩 鈥減reso por servir a Chile鈥.

Se trata de un preso pol铆tico, porque no est谩 privado de libertad en virtud de la aplicaci贸n de las leyes, sino en virtud de decisiones pol铆ticas que atropellan las leyes. Por eso yo habr铆a titulado este libro 鈥淢iguel Krassnoff, Preso Pol铆tico鈥, pero personas m谩s prudentes que yo prefirieron el que actualmente ostenta y probablemente tienen raz贸n.

Lo que tengo el honor de presentar hoy es un peque帽o acto de reparaci贸n, en medio de una injusticia tremenda. Pero tiene una fuerza enorme, la fuerza de la verdad. Est谩 muy bien escrito, por una pluma culta y versada, como la de Gisela Silva. Ha sido acogido y editado por la Editorial Maye, de nuestro incansable y patriota amigo Alfonso M谩rquez de la Plata. Gracias a ambos, en nombre de la verdad y de los chilenos con el coraz贸n bien puesto.

Pues yo siento verg眉enza, como chileno, de los sufrimientos que la institucionalidad desvirtuada de mi pa铆s ha inferido a Miguel Krassnoff y a su familia, que en enero pr贸ximo cumplir谩 ya tres a帽os de presidio injusto en un penal.

Por eso, en la persona de su se帽ora, Mar铆a de los Angeles Bassa, y de sus hijas, quiero pedirles perd贸n, tomando la representaci贸n de muchos chilenos, cuya gran mayor铆a, si supieran la verdad, tambi茅n se lo pedir铆an.

Y nunca pierdo la esperanza de que, m谩s temprano que tarde, esa verdad se imponga y el preso pol铆tico de hoy pueda recibir la reparaci贸n, el reconocimiento y la gratitud que tanto le debemos los habitantes de esta tierra, por estar pagando un costo personal tan alto en su lucha victoriosa en aras de nuestra libertad.

En: www.cren.cl.

Addenda

Los reveladores careos entre v铆ctimas y ex DINA de Villa Grimaldi

鈥淵o presenci茅 las torturas de Patricio Bustos y me consta que lo hizo Marcelo Moren Brito, Miguel Krassnoff, Basclay Zapata y Tulio Pereira鈥, testifica el tristemente celebre guat贸n Romo. Pero 茅l, al igual que el resto, omite sus propias culpas y se lava las manos, sin evitar caer en contradicciones.

Mercedes Castro*

Frente a frente. Ex prisioneros que fueron torturados en los centros de reclusi贸n de la disuelta Direcci贸n Nacional de Inteligencia (DINA) se enfrentaron a sus agresores: Osvaldo Romo Mena, Basclay Zapata y Miguel Krassnoff Martchenko. La diligencia efectuada por la ministra Gabriela P茅rez mientras subrog贸 al juez instructor Juan Guzm谩n, aport贸 testimonios cruciales para la investigaci贸n de las violaciones a los derechos humanos cometidas en Villa Grimaldi.

鈥淵o presenci茅 las torturas de Patricio Bustos y me consta que lo hizo Marcelo Moren Brito, Miguel Krassnoff, Basclay Zapata y Tulio Pereira鈥, se帽ala en un escalofriante careo el ex agente de la Dina, Osvaldo Romo Mena (el Guat贸n Romo) al ex prisionero de Villa Grimaldi, Edwin Patricio Bustos Streeter.

Primera L铆nea tuvo acceso a estas piezas del la causa donde est谩n procesados por el delito de asociaci贸n il铆cita el general (r) Manuel Contreras Sep煤lveda; al brigadier (r) Miguel Krassnoff Marchenko; al coronel (r) Marcelo Moren Brito; al suboficial (r) Basclay Zapata Reyes y el ex agente civil Osvaldo Romo Mena y
reproduce algunos de los episodios m谩s relevantes.

El ex detenido Patricio Bustos precisa a foja 4.014 del proceso: 鈥淩econozco a Osvaldo Romo quien me detuvo en la v铆a p煤blica, traslad谩ndome a Villa Grimaldi. Me llevaron a la casa en la Villa y a La Torre (lugar donde se aplicaban las torturas m谩s violentas). Me torturaron Krassnoff, Zapata, Tulio Pereira, Moren Brito y Romo. Estando al interior de La Torre me desnudaron y me aplicaron el 鈥淧aud Arara鈥 que consist铆a en colocarnos desnudos con las piernas y brazos amarrados y encogidas para luego poner una ca帽er铆a entre ellos, y as铆, totalmente inmovilizados e indefensos, nos aplicaban electricidad鈥.

Al respecto Romo confirma: 鈥淵o formaba parte del equipo que detuvo a Bustos. Este grupo era comandando por Basclay Zapata鈥 y a帽ade: 鈥淵o presenci茅 las torturas de Patricio Bustos y me consta que lo hizo Moren Brito, Krassnoff, Zapata y Pereira鈥.

Pero el ex prisionero refuta los dichos, se帽alando: ‘No s茅 la divisi贸n del trabajo anterior de la DINA, lo que si me consta es que hab铆a una mezcla de funciones porque yo v铆 agentes que decid铆an las detenciones, pero a la vez tambi茅n torturaban. No era tan efectiva la divisi贸n de funciones de que hablan ellos. Este se帽or no s贸lo presenciaba, sino que adem谩s torturaba. Era el 煤nico torturador que le gustaba que lo vieran, incluso 茅l me levant贸 la venda y me dijo si lo reconoc铆a’.

La declaraci贸n de Patricio Bustos puntualiza que en una oportunidad 鈥渓leg贸 hasta el recinto Manuel Contreras a inspeccionar el funcionamiento del centro鈥.

Una hora m谩s tarde, Bustos se enfrenta cara a cara con quien le provoc贸 tormentos, pero paradojalmente el cl谩sico recurso de la 鈥渁mnesia鈥 de los agentes de la DINA comienza a operar.

Bustos indica a foja 4.016 del proceso de Guzm谩n: 鈥淐onozco al se帽or Miguel Krassnoff Martchenko. Lo he visto en dos oportunidades, una en Villa Grimaldi y otra en un careo de la ex ministra Olivares. Lo conoc铆 cuando me tortur贸 en Villa Grimaldi, lugar donde tambi茅n tortur贸 a mi esposa Cecilia Bottai y a Susana Beragua, Nelson Fern谩ndez, Sergio Cort茅s, Georgina Ocaranza, Mauricio Galaz, Mar铆a Sartori, Cecilia Mazzela, entre otros’. 脡l era parte del equipo que tortur贸 a Guillermo Gonz谩lez de Asis, detenido en septiembre de 1975, actualmente desaparecido.

Asimismo -agrega- integraba el equipo de responsable de Jorge Fuentes Alarc贸n, detenido en el marco de la Operaci贸n C贸ndor en Paraguay y trasladado a Villa Grimaldi donde desapareci贸. Tambi茅n particip贸 en las torturas del profesor Ignacio Ossa Galdames, quien muri贸 en Villa Grimaldi y cuyo cuerpo fue abandonado en la v铆a p煤blica simulando un accidente de tr谩nsito鈥.

Pero de acuerdo a Krassnoff los hechos son falsos 鈥渏am谩s tuve responsabilidades relacionadas con el detalle que menciona esta persona鈥, y a煤n frente al grito desesperado de Bustos que precisa: 鈥淯sted fue el primero que me tortur贸. Estando presente Marcelo Moren Brito. Usted me golpe贸 en los o铆dos y por primera vez conoc铆 lo que era la tortura鈥. Y la respuesta del acusado es s贸lo un escueto 鈥渞echazo categ贸ricamente lo expuesto por esta persona鈥.

Patricio Bustos al repetir los mismos cargos y denuncias contra Basclay Zapata, alias El Troglo, debe conformarse con una respuesta evasiva que s贸lo se帽ala: 鈥淚nsisto no es efectivo lo que dice, yo nunca tortur茅 ni detuve a nadie鈥.

El testimonio de la esposa de Chanfreau

El repentino olvido tambi茅n se registra en el careo que sostiene Erika Cecilia Hennings Cepeda, esposa del desaparecido dirigente del MIR Alfonso Chanfreau, con Romo Mena.

La ex detenida relata que fue sometida a sesiones de tortura por parte de Romo 鈥渞ecuerdo que me golpe贸 en los o铆dos conocido como el 鈥榯el茅fono鈥 adem谩s de tocar mi cuerpo鈥.

鈥淟a se帽ora miente, porque en esa 茅poca yo me dedicaba a la ubicaci贸n de casas de los altos dirigentes del MIR. Recuerdo que detuvieron a esta se帽ora, Moren Brito, Krassnoff, Gerardo Godoy, Lawrence, entre otros鈥, sentencia el procesado, quien en todo caso confirma que su labor era algo m谩s que ubicar personas, ya que se帽ala: 鈥淵o solamente la llevaba cuando la ped铆an los jefes鈥.

Al comparecer Erika Hennings con Krassnoff explica que 茅l orden贸 su detenci贸n despu茅s de la aprehensi贸n de su esposo. Durante su per铆odo en manos de las fuerzas represivas, la v铆ctima se帽ala que estuvo el Londres 38 鈥搊tro recinto de detenci贸n de la DINA- donde fue sometida en presencia de su c贸nyuge a m煤ltiples agresiones.

Para Krassnoff la realidad es distinta, pues asegura que s贸lo ejerci贸 labores como analista de inteligencia y, por ello, cualquier actividad 鈥渙perativa鈥 era incompatible con su trabajo.

En el caso del careo de Katia Alexandra Reszczynski Padilla con Krassnoff se registra un notable avance en los recuerdos del acusado, quien sostiene que 鈥渆fectivamente convers茅 con varias personas detenidas en Londres 38 identific谩ndome con mi nombre. Mi funci贸n no tuvo nada que ver con torturas e interrogatorios. Eran una suerte de indagatoria para obtener informaci贸n sobre el MIR鈥.

El procesado enfatiza que ‘estuve en la Dina en mi calidad de teniente y comienzo de mi grado de capit谩n. Jam谩s escuch茅 o recib铆 una orden o disposici贸n relacionada con exterminios, muertes, torturas u otros similares’.

Contradicciones internas: habla ex agente

Dentro del mismo careo particip贸 un ex agente que sin titubear entrega datos sobre la participaci贸n de Basclay Zapata en los centros de detenci贸n de la DINA.

Samuel Enrique Fuenzalida Devia precisa que ‘conozco a Zapata desde la 茅poca que me trajeron desde Calama a las Rocas de Santo Domingo, a un curso de inteligencia. Lo volv铆 a encontrar en Londres 38 y Rinconada de Maip煤. En el primer lugar ambos 茅ramos operativos. Ambos hac铆amos guardia y vigilabamos a los detenidos.

En el cuartel de Villa Grimaldi realizaba funciones de guardia, ornato y a veces se me encomendaba vigilar a los detenidos’.

El testimonio a帽ade que ‘en Villa Grimaldi tuvimos varios jefes y el 煤ltimo fue Moren Brito. Basclay Zapata formaba parte del grupo que comandaba Krassnoff y adem谩s integraba Romo Mena. Era una agrupaci贸n operativa. Cuando estaba de guardia a Basclay Zapata lo ve铆a conducir el veh铆culo que trasladaba a Krassnoff y a Romo. Estos eran operativos’.

La respuesta de Zapata confirma en parte, pero en lo sustancial, lo dicho el ex agente: ‘Yo conozco a este se帽or y recuerdo que hac铆a guardia en Villa Grimaldi. Yo no hac铆a guardia en ese lugar. Efectivamente traslad茅 a Krassnoff y Romo durante mi desempe帽o en la Dina, pero s贸lo para aprovechar el veh铆culo y nada m谩s. Yo no detuve, ni tortur茅’.

Insiste en que nunca form贸 parte de brigadas especiales de la Dina, como Halc贸n, y afirma que ‘conoc铆 a Krassnoff y Moren Brito como oficiales del Ej茅rcito, nada m谩s (…) Reconozco haber estado en la DINA y en Villa Grimaldi, pero no era un operativo’.

Caso en tribunales

El 9 de julio pasado (2001) el general (R) Manuel Contreras Sep煤lveda; el brigadier (R) Miguel Krassnoff Marchenko; coronel (R) Marcelo Moren Brito; suboficial (R) Basclay Zapata Reyes y ex agente civil Osvaldo Romo Mena fueron procesados en un hist贸rico fallo por el delito de asociaci贸n il铆cita.

El dictamen del juez Guzm谩n establece que la Dina 鈥渕antuvo en Santiago diferentes lugares clandestinos de reclusi贸n (…) en dichos recintos se infringieron en forma sistem谩tica apremios ileg铆timos -torturas- a los detenidos, se les mantuvo secuestrados y, en algunos casos, se cometieron homicidios en contra de los mismos, para posteriormente hacer desaparecer sus cuerpos, los que hasta la fecha no han sido encontrados’.

Agrega que ‘en la pr谩ctica se trat贸 de un organismo secreto que actu贸 por encima de la ley’ y bajo su mando se crearon una serie de brigadas y unidades y subunidades que no ten铆an ‘control efectivo de la legalidad’.

La Direcci贸n de Inteligencia Nacional (DINA) era liderada por Manuel Contreras, directamente de ella depend铆a la Brigada de Inteligencia Metropolitana (BIM) a cargo del brigadier (r) Pedro Espinoza y el Departamento Exterior.

En el caso de la BIM ten铆a agrupaciones bajo su mando que cumpl铆an tareas de represi贸n, tortura y exterminio de los opositores pol铆ticos. Dos de las m谩s tristemente recordadas fueron las Brigadas Caupolic谩n y Pur茅n. De la Caupolic谩n a su vez depend铆an unidades como las Halc贸n, Vampiro y Tuc谩n.

La primera de ellas 鈥揌alc贸n- era dirigida por Miguel Krassnoff, quien tuvo como misi贸n principal el exterminio del MIR entre 1974 y 1975. Tambi茅n integraban la unidad el Guat贸n Romo y Zapata, que estaba casado con otra agente de la Dina, Teresa Osorio. 脡sta se caracteriz贸 鈥揹e acuerdo a las v铆ctimas- por violar a las detenidas.

A cargo de Villa Grimaldi estaba Marcelo Moren Brito conocido como el 鈥淩onco鈥 o el 鈥淐oronta鈥 que tambi茅n particip贸 en la Caravana de la Muerte y, que seg煤n el relato reconstruido hasta el momento, se caracteriz贸 por imponer el uso del corvo para masacrar a sus v铆ctimas.

El primer recinto clandestino que tuvo la DINA para detener prisioneros fue Londres 38 que oper贸 en 1974, el segundo semestre de ese mismo a帽o comienza a operar Jos茅 Domingo Ca帽as y en octubre de 1974 aparece Villa Grimaldi 鈥揷onocida en la jerga del organismo represivo como Cuartel Terranova- que funcionar谩 hasta 1977. Esta 煤ltima estaba ubicada en avenida Jos茅 Arrieta a la altura del 8.200, comuna de La Reina.

El informe Rettig consigna sobre la Villa que 鈥渁ll铆 se llevaba a los prisioneros para sus primeros interrogatorios despu茅s de la detenci贸n y se manten铆an lugares y artefactos especialmente dispuestos para las distintas formas de tortura; all铆, tambi茅n, se manten铆a a los prisioneros a quienes ya no se torturaba, a veces por largos per铆odos, a la espera de posibles nuevos interrogatorios o de la decisi贸n sobre su suerte futura鈥.

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* El texto original puede leerse aqu铆, lleva fecha 22 de agosto de 2001.

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