Jul 1 2022
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Econom铆aSociedad

Trabajo: El mundo de las promesas entre la desesperaci贸n y la esperanza, el eterno relato neoliberal

Entre tantos desaf铆os, informes, conferencias, entre tantas metas trazadas por Naciones Unidas, y otros tantos debates, entre la desesperaci贸n y la esperanza, transita la vida de millones de trabajadores a trav茅s del mundo. Mientras la desesperaci贸n nos ense帽a que 鈥渁s铆 no se puede seguir鈥, la desesperanza nos recuerda que en el capitalismo 鈥渁s铆 se puede seguir indefinidamente鈥. Jos茅 Ortega y Gasset dec铆a que 鈥渧ivir no es m谩s que tratar con el mundo鈥.

Hemos llegado a una 茅poca en que las t茅cnicas sociales son tan complejas y eficaces que se puede conseguir la manipulaci贸n de las vigencias, m谩s all谩 del paso del tiempo, y lo que intentamos es propiciar la reflexi贸n sobre aquellos indicadores que permitan verificar los progresos en materia de empleo y mejora de los medios de vida en el marco de un proceso de desarrollo sostenible e incluyente, sin pretender una valoraci贸n 茅tica, por m谩s que la tenga y sea leg铆timo expresarla.El trabajo esclavo propuesto por Temer en el banquillo de los acusados - Por Juraima Almeida - NODAL

La realidad es que hoy las organizaciones mundiales del sistema de la ONU estiman que en 2022 habr谩 m谩s de 207 millones de personas desocupadas, y que m谩s de 800 millones de hombres y mujeres en todo el mundo no ganan lo suficiente como para salir del hambre y la pobreza.

El deseo de ser equitativo y la preocupaci贸n por respetar la verdad nos impulsan a marcar ciertas constataciones acusadoras, entre las eternas promesas y la realidad de la gente.聽 Es probable que se necesiten a帽os para reparar este da帽o, y podr铆a haber consecuencias a largo plazo sobre la participaci贸n en la fuerza de trabajo, los ingresos de los hogares, la cohesi贸n social y, posiblemente, sobre la cohesi贸n pol铆tica.

Desde hace tiempo el discurso dominante nos dice que no puede haber una verdadera recuperaci贸n de todos los factores sin una amplia recuperaci贸n del mercado de trabajo. Y, para ser sostenible, esta recuperaci贸n debe basarse en los principios del trabajo decente, con inclusi贸n de salud y seguridad, igualdad, protecci贸n social y di谩logo social.

Sede la OIT en Ginebra | Consejos de administracion, Gobierno, InstaEs un hecho objetivo e indisimulable,聽 que desde hace muchos a帽os se nos vende este discurso, de un pragmatismo dudoso, ejercido por los se帽ores de la guerra, es decir las principales potencias occidentales, que en sus G7 consolidan sus planes y manejan las agendas de un mundo de promesas sin horizontes, adentr谩ndose en los laberintos m谩s tortuosos de la mentira, la infamia y la guerra.

Los aparatos ideol贸gicos del sistema construyen un ideal de deseo 鈥渆xigente e insaciable鈥, mientras que a trav茅s de los a帽os, sobre todo con la avanzada del neoliberalismo, se redujo el nivel de vida de los trabajadores y se conden贸 a la juventud a la precarizaci贸n laboral. Nuestra preocupaci贸n ha sido y es acercarnos a la realidad actual, que viene marcada por la crisis. La importancia de los temas en cuesti贸n, en esta encrucijada hist贸rica, son evidentes.

Elementos convergentes y nefastos

Si evaluamos las pol铆ticas seguidas para enfrentar la encrucijada, habr谩 que convenir 鈥攁sumiendo el riesgo de la simplificaci贸n argumental鈥, que se han dado al menos tres elementos convergentes y nefastos: el primero, perpetuar el concepto generado por unas pol铆ticas econ贸micas de corte neoliberal que han puesto el acento en la reducci贸n del d茅ficit p煤blico antes que en la recuperaci贸n de la actividad econ贸mica.Argentina tiene trabajo esclavo en pleno siglo XXI - RT

El segundo, y como consecuencia de lo anterior, que se ha procedido a una fuerte reducci贸n de los recursos humanos y materiales destinados a los servicios p煤blicos que debe proveer el Estado, desmantelando聽 los factores de cohesi贸n e integraci贸n social, a la vez que se favorece su privatizaci贸n.

Y el tercero, un inusitado ataque al movimiento popular (sindicatos y asociaciones civiles), desde c铆rculos pol铆ticos, econ贸micos y medi谩ticos, que sin ser nada nuevo, s铆 ha revestido tintes de un mayor grado de agresividad.

Estamos viviendo una crisis originada en un primer momento, por una especulaci贸n 芦permitida禄 en los mercados financieros e inmobiliarios, pero tambi茅n en los de materias primas 鈥攏o solo del petr贸leo sino de productos b谩sicos de alimentaci贸n鈥 que est谩n condenando al desempleo y a la pobreza a una parte importante de la poblaci贸n mundial.

Y las primeras respuestas pol铆ticas mundiales de cooperaci贸n ante estos desmanes de las empresas transnacionales y de los mercados, que parec铆an se帽alar -en los acuerdos del G20 o en la propuesta de la OIT por un Pacto Mundial por el Empleo- un nuevo escenario pol铆tico de gobierno de la globalizaci贸n, se han transformado en la hegemon铆a de los intereses de los que provocaron la crisis, alimentados por una guerra en la cual simplemente se vet贸 la paz.

Y en este escenario de recortes generalizados la llamada 芦hegemon铆a禄 de los mercados frente a las acciones de las pol铆ticas p煤blicas est谩 poniendo en tela de juicio, no solo la legitimidad de los gobiernos democr谩ticamente elegidos frente a las decisiones de mercados y empresas privadas, sino la viabilidad de los derechos econ贸micos, laborales y sociales en los que se basa la convivencia de nuestras sociedades.

En este marco, 驴cual es la realidad del trabajo decente?

La importancia del trabajo decente para realizar el desarrollo sostenible est谩 puesto de manifiesto en el Objetivo 8 de la ONU, cuya finalidad es 鈥減romover el crecimiento econ贸mico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos鈥. Existe un riesgo real de que, si no se ponen en marcha iniciativas pol铆ticas amplias y concertadas, persistan el aumento de las desigualdades y la reducci贸n del progreso general en el mundo del trabajo, lo cual se har谩 notar en diversos 谩mbitos.

En cada conferencia, en cada asamblea en el marco de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT) se pregona la necesidad de generar las condiciones para el trabajo decente, un t茅rmino acu帽ado hace m谩s de dos d茅cadas.

Como se afirma en la propia Declaraci贸n del Centenario de la OIT para el Futuro del Trabajo Crear谩n el Observatorio Permanente de Trabajo Decente en la Triple Frontera : Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales(2019), este esfuerzo implica 芦situar los derechos de los trabajadores y las necesidades, las aspiraciones y los derechos de todas las personas en el n煤cleo de las pol铆ticas econ贸micas, sociales y ambientales禄. Pero tanto en ese aspecto, o en otros, vivimos en un vaiv茅n entre la extremada preocupaci贸n y la esperanza.

Esta cuesti贸n, que queramos o no, est谩 desde hace a帽os a la vista. El tema del trabajo decente es una necesidad, pero la realidad demuestra que 茅ste se empalidece y se degrada hasta aparecer ret贸rico e insincero.聽 No bastar谩 con centrarse 煤nicamente en las recetas del capitalismo, apostando al crecimiento econ贸mico y confiar en que 茅ste genere suficiente empleo.

Por el contrario, la agenda internacional para el desarrollo debe dise帽ar un conjunto de pol铆ticas聽 coherentes que sea capaz en 煤ltima instancia de proporcionar empleo productivo y trabajo decente para todos.

Las cifras que padecemos

Mientras tanto, debemos aterrizar, porque se estima que para seguir el ritmo de crecimiento de la fuerza de trabajo mundial, habr谩 que crear cerca de 470 millones de nuevos empleos en los pr贸ximos 10 a帽os. No obstante las previsiones indican que el desempleo mundial se mantendr谩 por encima de los niveles anteriores al coronavirus hasta 2023 como m铆nimo.

A la vez se estima que en 2022 se situar谩 en m谩s de 207 millones de personas desocupadas, en comparaci贸n con los 186 millones de 2019. La OIT advierte tambi茅n de que el efecto general en el empleo es significativamente mayor al representado en estas cifras, pues m谩s de 39 millones de personas han abandonado la fuerza de trabajo: desanimados han dejado de buscar empleo.

Seg煤n las proyecciones, en 2022 la tasa mundial de participaci贸n en la fuerza de trabajo se mantendr谩 1,2 puntos porcentuales por debajo de la de 2019. Por otra parte, tambi茅n se necesita mejorar las condiciones de los m谩s de 800 millones de hombres y mujeres que trabajan pero no ganan lo suficiente para superar, ellos y sus familias, el umbral de la pobreza de dos d贸lares al d铆a.

A su vez, m谩s del 60 por ciento de todos los trabajadores no tienen contrato de trabajo alguno, y solamente menos del 45 por ciento son asalariados: est谩n empleados a tiempo completo, con un contrato a tiempo indeterminado.

Sobre la base de las estimaciones demogr谩ficas actuales de Naciones Unidas, la OIT estimaba en el 2020 que la poblaci贸n econ贸micamente activa (de 15 a帽os o m谩s) alcanzaba聽 los 3.600 millones de personas en todo el mundo, si se toma como base una tasa de participaci贸n en la fuerza de trabajo聽 en torno al 63,5 por ciento.

Esta fuerza de trabajo mundial se compondr铆a de 2.200 millones de hombres, en el supuesto de que la participaci贸n masculina sea del 77 por ciento, y de 1.400 millones de mujeres, si la participaci贸n femenina es del 50 por ciento.

La OIT insiste en la repercusi贸n desigual de la crisis en los mercados de trabajo, la cual se entiende mejor examinando las horas de trabajo. Los datos sobre la p茅rdida de horas de trabajo colocan en primer plano a quienes se han quedado sin empleo o han abandonado la fuerza de trabajo, y tambi茅n a aquellos que han seguido trabajando, ya sea por cuenta ajena o por cuenta propia, pero cuyas horas de trabajo han disminuido como consecuencia de la pandemia.

En algunas ocasiones, se ha remunerado la diferencia de horas de trabajo mediante planes p煤blicos o privados de mantenimiento del empleo, y en otras no. Una vez ajustados al crecimiento demogr谩fico, el empleo, las horas trabajadas y la participaci贸n en la fuerza de trabajo se mantuvieron por debajo de los niveles anteriores a la pandemia en 2021 y se espera que permanezcan as铆 al menos hasta 2023.

El d茅ficit de empleo en 2021 fue de 92 millones, y el descenso de la tasa de participaci贸n en la fuerza de trabajo (o tasa de actividad) en relaci贸n con los niveles de 2019 corresponde a un d茅ficit de mano de obra de 67 millones de personas.

Cada informe en mayor o menor medida advierte de las marcadas diferencias de los efectos de la crisis entre grupos de trabajadores y entre pa铆ses. Dichas diferencias est谩n agudizando las desigualdades en los pa铆ses y entre ellos, y debilitando el entramado econ贸mico, financiero y social de casi todas las naciones, independientemente de su nivel de desarrollo.Rescatan victimas del trabajo esclavo 鈥 Mundo Laboral San Juan

Cuando la sociedad capitalista deshumaniz贸, enajen贸 e hizo desaparecer la diferencia entre tiempo de trabajo y espacio de ocio, relaciones sociales y vida privada, creatividad y productividad, las necesidades humanas y la seguridad propia, al servicio de la valorizaci贸n del capital, en perjuicio del bienestar de las personas, se dio un salto al vac铆o.

Para aquellos que pregonan un capitalismo, m谩s humano, m谩s igualitario, m谩s distributivo, les recordamos que las tendencias destructivas del capitalismo, que condicionan continuamente la subjetividad de las personas, son producto de la l贸gica del propio sistema que es el principal generador y reproductor del padecimiento que sufren millones de seres humanos.

Y聽 que este se construye sobre la explotaci贸n del hombre por el hombre y la destrucci贸n de todo su medio ambiente, y en este contexto el 鈥渢rabajo decente鈥 se convierte simplemente en un inadecuado y eterno relato.

 

*Periodista uruguayo acreditado en la ONU- Ginebra. Analista asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

 

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