Jul 4 2015
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Opinión

Tres diferencias decisivas entre Grecia y Argentina

 

Dos destacados economistas y premios Nobel, Paul Krugman y Joseph Stiglitz, coinciden en que los griegos deben decir No a la propuesta de la troika de continuar con la política de austeridad. El ejemplo del default argentino en 2001 es una de las razones esgrimidas.

Krugman sostiene que ‚ÄúGrecia debe votar ¬ęno¬Ľ, y su gobierno debe estar listo para, si es necesario, abandonar el euro‚ÄĚ, entre otras razones porque todo el caos imaginable con una salida del euro ya est√° hecho y la desvalorizaci√≥n de la moneda puede ser el primer paso comenzar la recuperaci√≥n de una econom√≠a que se achic√≥ un 27 por ciento desde que comenz√≥ la austeridad, cinco a√Īos atr√°s. Adem√°s, es la √ļnica forma de que Grecia recupere su independencia como naci√≥n (El Pa√≠s, 29 de junio de 2015).

Stiglitz se enfoca en la experiencia argentina, que conoce de cerca. ‚ÄúDespu√©s del default, Argentina empez√≥ a crecer a una tasa del 8 por ciento anual, la segunda m√°s alta en el mundo despu√©s de China. La experiencia argentina prueba que hay vida despu√©s de una restructuraci√≥n de deuda, y despu√©s de dejar un sistema cambiario‚ÄĚ. Por el contrario, considera que el euro fue exitoso s√≥lo ocho a√Īos y ha fracasado (BBC Mundo, 30 de junio de 2015).

Aunque el análisis de fondo es plenamente compartible, ya que urge salir de la austeridad impuesta por el FMI y el Banco Mundial, lo sucedido en Argentina no admite comparaciones con el caso griego, por lo que convendría separar el default (ya sucedido) de la salida del euro (harto improbable).

Tres son las diferencias grecia-marcha

La primera es la calidad de los gobiernos. El default argentino se produjo bajo el gobierno neoliberal de Fernando de la R√ļa, luego de una d√©cada de neoliberalismo salvaje, bajo los dos gobiernos de Carlos Menem (1989-1999), que llevaron a la privatizaci√≥n de las empresas estatales, la destrucci√≥n de la industria y altos niveles de pobreza y desocupaci√≥n. El default fue un doble y simult√°neo quiebre: de las pol√≠ticas econ√≥micas privatizadoras y de los gobiernos que las sustentaron. En Grecia no existe la descomposici√≥n pol√≠tica que se produjo a fines de 2001 en Argentina.

La segunda es el fuerte protagonismo popular. Aunque el default fue declarado formalmente por el presidente interino Adolfo Rodríguez Saa, que estuvo apenas siete días en el cargo, en realidad fue la calle la que impuso la suspensión de pagos. En medio de una amplia insurrección nacional, en la que confluyeron los sectores populares y las clases medias (piquete y cacerola), y una dura represión que se cobró la vida de 39 personas en dos días, el presidente debió abandonar precipitadamente la Casa Rosada en helicóptero.

En los días de las insurrecciones se produjeron miles de cortes de rutas y calles, cientos de manifestaciones espontáneas, cientos de escraches y cacerolazos, se crearon infinidad de asambleas barriales (unas 300 sólo en Capital Federal) y las calles y plazas fueron ocupadas por la población. El Estado y las fuerzas policiales fueron completamente desbordadas y neutralizadas por la masividad de las protestas.

En este punto, debe recordarse que los trabajadores argentinos tienen una larga experiencia de desborde de los cuerpos represivos. Sin remontarse a las memorables jornadas de principios del siglo XX, y circunscribi√©ndose s√≥lo a las cinco d√©cadas anteriores, encontramos: la insurrecci√≥n del 17 de octubre de 1945, los dos Cordobazos (1969 y 1971), el Rosariazo (1969), una decena de puebladas en Mendoza, Cipolletti, Corrientes, Tucum√°n y Casilda, entre las m√°s conocidas. A esa tradici√≥n deben sumarse los levantamientos de la d√©cada de 1990: las 76 acciones de protesta con ataques a edificios p√ļblicos o viviendas de dirigentes pol√≠ticos, registradas desde el mot√≠n popular de Santiago del Estero en diciembre de 1993 hasta el fin del gobierno de Menem. (1)ar 2001

En tercer lugar, la realidad geopol√≠tica global es bien diferente de la que se viv√≠a en 2001. Eran los a√Īos finales del mundo unipolar centrado en los Estados Unidos, cuyo declive se aceler√≥ en los a√Īos posteriores con las fracasadas invasiones a Irak y Afganist√°n; declive precipitado con la crisis de 2008 cuyo epicentro estuvo en Wall Street. En 2001 a√ļn no se hab√≠a formado la alianza BRICS que re√ļne a los principales pa√≠ses emergentes; Rusia y China no significaban un desaf√≠o para la hegemon√≠a de Washington y el d√≥lar no contaba con la competencia que hoy le oponen divisas como el yuan. Argentina no ten√≠a alternativas a la financiaci√≥n del FMI y del Banco Mundial.

La situación de Grecia es completamente diferente. El primer ministro Alexis Tsipras ha viajado en varias ocasiones a Rusia donde ha estrechado lazos diplomáticos y económicos. En el reciente Foro Económico de San Petersburgo, fue firmado un memorándum para la construcción del gasoducto Turkish Stream que unirá Rusia y Grecia a través de Turquía. China, por su parte, tiene grandes inversiones en Grecia, en particular en el puerto de El Pireo y en metales raros.

Grecia es una pieza geopol√≠tica clave para la OTAN. Una eventual alianza entre Atenas y Mosc√ļ ser√≠a un dolor de cabeza para el Pent√°gono y una grieta en bloqueo occidental a Rusia. En s√≠ntesis, Grecia tiene a la mano opciones con las que Argentina no pod√≠a so√Īar en 2001. Eso mismo hace que una salida de Grecia del euro sea much√≠simo m√°s grave para Occidente que el default argentino, en un escenario global cargado de tensiones y de amenazas para la paz.

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1 Coment√°rio

Comentarios

  1. jaime svart
    7 julio 2015 14:33

    A los usureros y chupasangres de la troika Merkel-FMI no les conviene para nada la salida de Grecia de la eurozona o del euro.La perdida ser√° millonaria…bien hizo el pueblo en votar por la dignidad y decir NO a las medidas de austeridad impuestas por los neoliberales a ultranza. La p√Īosici√≥n de Krugman, en general, ha sido interesante…pero ultimamente, ac√° en Atenas se uni√≥ en cierta manera a las propaganda y al terror de los medios, insistgiendo en no salir del ejuro ni ir al fracma… Me pareci√≥ m uy amniguo cuando lo escuch√© en persona ac√°, en Atenas . JAIME SVART

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