Jul 24 2007
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Opinión

Unir fuerzas: – UNA IDEA EXPECT(OR)ANTE. O EMOLIENTE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

No es el primero en estos √ļltimos tiempos. Hace un par de meses se dio a conocer un extenso documento titulado La Disyuntiva, cuyos firmantes, todos de la Concertaci√≥n, eran todav√≠a m√°s ‚Äútransversales‚ÄĚ, t√©rmino muy en boga y que a veces se asemeja inquietantemente al de contubernio. Medianamente difundido La Disyuntiva muri√≥ r√°pidamente tragado por un conveniente olvido siendo relegado m√°s bien a un exabrupto de sus firmantes que a una propuesta trascendente.

Como decíamos, hace unos días emergió otro: Unir fuerzas para derrotar la Exclusión, nombre largo para una breve proclama de intenciones concretas cuyo destino, a pocos días de publicado, pareciera seguir el mismo camino del mamotreto que le precedió.

Los dos escritos han esgrimido como intención impulsar, al menos en el papel, un cambio en la conducta de la Concertación analizando el momento actual de la coalición gobernante desde dos puntos de vista diferentes, pero ambos sumamente prácticos.

El primero, La Disyuntiva, abarcaba el aspecto econ√≥mico tomando como palanca la crisis provocada por el fracaso de sistema de transporte capitalino llamado el ‚ÄúTransantiago‚ÄĚ, en tanto que aquel que se conoci√≥ el fin de semana pasado, Unir fuerzas‚Ķ, se centra en los problemas pol√≠ticos derivados de la exclusi√≥n de la izquierda agrupada en Juntos Podemos impuesta por el sistema electoral que ideara la derecha pinochetista.

Loables intenciones para ambos documentos que aparecen firmados por algunos personeros de la Concertación que han demostrado tener mayor honestidad ideológica que gran parte de la dirigencia socialista-ppd, los que se han caracterizado por una claudicación vergonzosa ante el neoliberalismo capitalista tan favorecido por los gobiernos de la Concertación.

Entre estos dirigentes de mayor consecuencia, y que se pueden contar con los dedos de una sola mano, est√°n Sergio Aguil√≥, Marco Enr√≠quez-Ominami, Arturo Mart√≠nez y hasta cierto punto Jorge Arrate, perfilado este √ļltimo como un probable candidato presidencial de la izquierda chilena.

Respecto del resto, entre los que figuran algunos democratacristianos del ala izquierdista de ese partido, gravita cierta duda ante este s√ļbito √°nimo unitario luego de casi 20 a√Īos de usufructuar de las prebendas parlamentarias y ministeriales que otorga el poder. Esperaremos entonces que ellos prueben, en el campo del honor, la solidez de sus postulados cuando las papas comiencen a quemar en el horno pol√≠tico que se avecina.

Hay que cambiar… para que todo siga igual

La frase está archi manoseada, pero no pierde su vigencia cuando ciertas maniobras parecen vestirse con un marcado color pardo. De ahí que la propuesta contenida en ambos artículos, sobre todo el titulado La Disyuntiva, tengan como molestosa piedra en el zapato, la utilización que ellos hacen de un par de coyunturas bien concretas que no representan una base seria para provocar un cambio radical en el escenario político chileno.

Por ejemplo, el fen√≥meno b√°sico que motiv√≥ la primera proclama fue la crisis del Transantiago, que sacude hasta el d√≠a de hoy la popularidad del gobierno de Bachelet, pero que no forma parte de los problemas de fondo que significa un pa√≠s aprisionado, como lo dijera el propio Sergio Aguil√≥, ‚Äúentre dos derechas‚ÄĚ. La √ļnica importancia t√°ctica del Transantiago para los autores de ese escrito era que hab√≠a que desvincularse del fracasado proyecto baj√°ndose del microb√ļs antes que el agua llegara a las v√≠as respiratorias si se quer√≠a subsistir en este negocio lucrativo de la pol√≠tica chilena.

En el caso de Unir fuerza‚Ķ publicado recientemente, la cercan√≠a de las elecciones municipales, adem√°s de las parlamentarias y presidenciales, todas las cuales se presagian cargadas de nubarrones para la Concertaci√≥n, hacen sospechar de las verdaderas intenciones que tiene esta ‚Äútendida de mano‚ÄĚ que hoy se le quiere hacer a la izquierda extraparlamentaria.

Enti√©ndase que el cuestionamiento que hacemos al documento no pretende dar por hecho que todos los ah√≠ firmantes tengan necesariamente una intencionalidad maquiav√©lica urdida para asegurar su reelecci√≥n atrayendo el voto popular de la izquierda extraparlamentaria. Sin embargo, no se puede soslayar la leg√≠tima sospecha que nace del costumbrismo politiquero que se estableci√≥ como principal modus operandi cuando los principios ideol√≥gicos fueron reemplazados por el usufructo p√ļblico del poder, vicio al que se ha arrastrado a gran parte de la dirigencia de los partidos que alguna vez fueron revolucionarios.

Las razones son bien claras: la alusi√≥n que se hace en el escrito a dos elecciones, por una parte la experiencia del Frente Popular que llev√≥ a Pedro Aguirre Cerda al poder y la elecci√≥n de Aylwin tras el triunfo del ‚ÄúNo‚ÄĚ en 1988, y el deliberado olvido del triunfo de la Unidad Popular en 1970 que incluy√≥ a un amplio espectro pol√≠tico y social de avanzada, esta exclusi√≥n intencional, decimos, de esa experiencia a la que ni siquiera se nombra, demuestra que los llamados que hace este grupo ‚Äútransversal‚ÄĚ a la izquierda extraparlamentaria, no se basan en principios program√°ticos de fondo que se planteen un cambio diametral en las bases socioecon√≥micas sobre las cuales se cimientan las injusticias avaladas por la Concertaci√≥n, sino que lo acerca m√°s a una simple propuesta coyuntural con miras a una situaci√≥n concreta como lo son los procesos electorales que se avecinan.

Lo hemos venido planteando de manera reiterada tambi√©n en otros art√≠culos: la situaci√≥n interna de Chile y el resurgimiento de la izquierda mundial, no aceptan m√°s que una cirug√≠a mayor para este enfermo con principio de autopsia que es la realidad pol√≠tica chilena. Esta suerte de componenda electoral que sugiere el documento que comentamos, en la que se ver√≠a favorecido el staff parlamentario concertacionista a cambio de un incierto √©xito para los candidatos de la izquierda de ‚ÄúJuntos Podemos‚ÄĚ, est√° muy lejos de ser un atisbo de la recuperaci√≥n ideol√≥gica cada vez m√°s urgente que la militancia socialista y la izquierda que a√ļn queda en la Concertaci√≥n, espera de sus dirigentes honestos.

¬ŅQu√© se plantea en concreto en este documento? Adobado en err√°ticas promesas y lamentaciones respecto de la necesidad de estructurar un nuevo frente de izquierda, lo que en el fondo sus autores est√°n proponiendo es una variaci√≥n en la composici√≥n del Parlamento que supuestamente ser√≠a la panacea para impulsar los cambios que, tambi√©n supuestamente, la Concertaci√≥n no ha podido realizar por culpa de las trabas de la derecha en el Senado.

Citemos tres l√≠neas del documento que retratan de cuerpo entero cual es la profundidad de los principios a los que recurren los firmantes para justificar su llamado a la unidad. Dice: ‚ÄúLos desaf√≠os democr√°ticos que enfrenta Chile son enormes. Para superarlos, es preciso derrotar a la derecha en los municipios y en el Congreso y quebrar su veto parlamentario. Lograr ese objetivo tiene un requisito: unir fuerzas‚ÄĚ.

Ese es el meollo de este llamado. Es decir, la supuesta unidad con la izquierda aut√©ntica no es para transformar desde sus cimientos una pol√≠tica social y econ√≥mica que ha entregado al gran capital el usufructo de los dineros que el esfuerzo de los trabajadores ha tra√≠do al pa√≠s, no es para eliminar los grandes negociados de la salud, la previsi√≥n la educaci√≥n, la vivienda, ni para reinsertar a Chile en el concierto de las naciones latinoamericanas que hoy se levantan contra la crueldad del neoliberalismo inhumano, sino que para ‚Äúderrotar a la derecha en los municipios y en el Congreso¬Ľ quebrando su ¬ęveto parlamentario‚ÄĚ.

Alguien dir√° ‚Äúpero claro, si ganamos el Congreso tendremos la mayor√≠a para esas transformaciones‚ÄĚ. La manga de ingenuotes (queremos creer que lo son) que firman el documento suponen que ganar dos o tres senadorcitos m√°s har√° la gran diferencia en las tribulaciones actuales de las masas empobrecidas del pueblo chileno. ¬ŅY qu√© se har√° con esa mayor√≠a ‚Äúideal‚ÄĚ cuando haya que restarle los agentes de la derecha enquistados en la Concertaci√≥n, con el se√Īor Zaldivar a la cabeza, que han demostrado que jam√°s apoyar√°n transformaciones como las que sue√Īan en el papel ‚Äúlos abajo firmantes‚ÄĚ?

Unir fuerzas, pero para derrotar el oportunismo

Es por eso que decimos que el documento despide un persistente olor a oportunismo. Los retrocesos alarmantes que ha tenido la coalici√≥n en el gobierno en las √ļltimas encuestas, le auguran un fracaso en donde el √ļnico mejor escenario que puede esperar la Concertaci√≥n es que el descontento se vuelque hacia una apat√≠a electoral abstencionista, es decir que los votos que hasta este instante est√° perdiendo no vayan a engrosar las arcas de la derecha, lo que ser√≠a la hecatombe completa, un riesgo del cual est√°n concientes estos unitarios de √ļltima hora.

Hemos insistido en ello y lo repetimos otra vez: es el momento de comenzar a estructurar una verdadera alternativa de izquierda en base a una recuperaci√≥n ideol√≥gica, a un programa aut√©nticamente revolucionario que supere los complejos que dejaran en las fuerzas progresistas mundiales el fracaso del llamado socialismo real en la √ļltima mitad del siglo pasado.

Las experiencias nuevas habidas en Latinoam√©rica en los √ļltimos tiempos, en especial el proceso socialista revolucionario de Venezuela, demuestran que las grandes masas castigadas por la ferocidad del capitalismo afianzado hoy en su nueva fase superior, el neoliberalismo globalizado, van renovando su confianza en el socialismo como √ļnico camino capaz de oponerse con perspectivas reales de triunfo a este desgraciado sino al cual el imperialismo quiere condenar a la humanidad.

Chile aparece como el eslabón más débil en este vigoroso impulso de cambios en nuestro continente. No sólo ha habido una claudicación ideológica de los partidos que alguna vez fueron representantes de las mayorías populares, sino que de manera individual, los dirigentes que esbozan críticas al sistema avalado por la Concertación, algunos de los cuales figuran cada cierto tiempo firmando estos documentos, exhiben conductas erráticas que evidencian la debilidad ideológica de sus posiciones, que evidencian la falta de una perspectiva concreta que se plasme en una esfuerzo real por sacudir el statu quo existente en la política chilena.

A manera de ejemplo, el senador Alejandro Navarro, un parlamentario socialista que se ha caracterizado por su pertenencia al sector de los ‚Äúd√≠scolos‚ÄĚ de la Concertaci√≥n, t√©rmino tambi√©n en boga y que parece m√°s bien designar a los taimados que a los objetores de conciencia, aparece de pronto como un puntal m√°s dentro de una manga de reaccionarios, pinochetistas y desubicados que le ofrecen su apoyo en se√Īal de ‚Äúdesagravio‚ÄĚ al democratacristiano de palabra y derechista de alma, el senador Adolfo Zaldivar.

El ‚Äúagraviado‚ÄĚ, pasado al tribunal de disciplina de su partido por su labor de zapa minando la Concertaci√≥n por dentro a favor de la derecha, estar√≠a ofendido porque su organizaci√≥n lesiona su ‚Äúconciencia de legislador‚ÄĚ con ordenes partidarias que son anticonstitucionales.

En cierto modo el agente Zaldivar tiene razón: su conciencia es, sin duda, la de un pinochetista enmascarado y lo que hace no es sino comenzar a quitarse la careta ahora que la Concertación hace agua. Esto lo sabía nuestro inefable senador Navarro, al que se une otro socialista, Gonzalo Martner, cuando fue a prosternarse ante su agraviado colega senador. En fin, es el espíritu del tiempo del que hemos hablado otras veces.

El papel de la izquierda en un nuevo escenario

Definir el papel de la izquierda ahora es una tarea que no admite demoras. Se hace necesario que las bases presionen hacia arriba la concreci√≥n de un nuevo frente pol√≠tico para los estratos sociales y econ√≥micos que van quedando a la deriva ante la traici√≥n de los oportunistas. Hay que plasmar de una vez por todas los pasos concretos que lleven, por ejemplo, a una gran convenci√≥n de izquierda a la que converjan todas las fuerza organizadas y las figuras pol√≠ticas dispersas que reconozcan en este frente un referente program√°tico aut√©nticamente alternativo al actual escenario pol√≠tico de ‚Äúdos derechas‚ÄĚ en el que se ahoga la realidad de nuestro pa√≠s.

Para ello será necesario dejar de lado los eufemismos, los miedos y los complejos frente a los principios esenciales del socialismo, levantar una bandera claramente definida destinada a contraponerse al sistema político y socioeconómico instaurado en Chile, y reinsertar a esta nueva coalición y sus partidos en el concierto internacional de las fuerzas populares que crecen en la lucha latinoamericanista contra le hegemonía del gran capital imperialista.

Mientras ello no ocurra, continuaremos a merced de estos dudosos llamados a la unidad que sólo aportan la confusión del gatopardo a una decisión que no admite más demoras.

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foto

* Escritor

El documento La disyuntiva, de Carlos Ominami, Sergio Aguiló y Gonzalo Martner, puede encontrarse en www.ladisyuntiva.blogspot.com.

Unir fuerzas para derrotar la exclusión, firmado por los diputados del PS Sergio Aguiló, Marco Enríquez-Ominami; del PPD René Alinco, Ramón Farías, Jorge Insunza y Tucapel Jiménez; de la DC Gabriel Ascencio y Eduardo Saffirio; y del PRSD Marcos Espinosa, Alejandro Sule y Alberto Robles. Junto a ellos figura Jorge Arrate y el presidente y vicepresidenta de la CUT, Arturo Martínez y María Rozas.

Referencias al documento se encuentran, por ejemplo, en www.lanacion.cl, el portal del Partido Radical, www.partidoradical.cl y peri√≥dicos y revistas ¬ęon line¬Ľ.

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