Oct 1 2022
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Política

Uruguay: un delincuente en Casa de Gobierno

El caso de Alejandro Astesiano, el delincuente jefe de custodia del presidente uruguayo Luis Lacalle, pone sobre la mesa una inmensidad de hechos irregulares, y, en cada episodio que se suma la gravedad del asunto, se incrementa la crisis. Pero no puede sorprender a nadie su vinculación con el delito, ni siquiera a su patrón, el propio mandatario.

¬ŅPodr√° reconstruir su imagen?

El mediático gobierno uruguayo del derechista Luis Lacalle Pou sufrió el golpe más fuerte a su imagen desde que asumió: el jefe de la custodia del presidente fue detenido por integrar una banda que manipulaba partidas de nacimiento para otorgarle pasaportes uruguayos a ciudadanos rusos.

Es un esc√°ndalo de grandes proporciones, a varios niveles, insiste la prensa, de derecha y de izquierda, gr√°fica, radial, televisiva… y tambi√©n las redes sociales. Y deja planteada una duda: ¬Ņlas fallas del gobierno fueron √©ticas o de ineptitud? ¬ŅO quiz√° las dos?

La imagen del presidente est√° pegada a la de Astesiano en cada foto, en cada video. La primera reacci√≥n de Lacalle fue defenderse, jugar de v√≠ctima, argumentando que fue enga√Īado en su buena fe, cuando afirm√≥ que ‚ÄúEl Fibra‚ÄĚ no ten√≠a antecedentes y quiso manipular a los periodistas con el latiguillo de ¬ęustedes me conocen¬Ľ, un recurso que ya est√° vac√≠o de valor.

Lacalle decidi√≥ mantenerlo en el cargo, y ese es el principal cuestionamiento √©tico que le cabe. Con este antecedente, a partir de ahora ser√° dif√≠cil para el presidente posicionarse en ese discurso sin que lo acusen de doble rasero, se√Īala la diaria.

¬ŅC√≥mo alguien puede enga√Īar a la Presidencia de esa manera, aun con los contactos suficientes en los entresijos del Estado para poder manipular expedientes? ¬ŅC√≥mo Astesiano se reun√≠a a sus anchas en el piso cuatro de la Torre Ejecutiva de la Presidencia sin levantar sospechas? ¬ŅC√≥mo no hay un equipo de inteligencia que investigue nada menos que a los hombres que le cuidan la espalda al presidente?

La crisis le pega al gobierno en dos puntos extremadamente sensibles, que son base de su gestión y los argumentos para que miles de votantes le dieran su apoyo: la ética y la competencia. Y le será difícil dar vuelta la página.

Quiz√° sin advertir de la gravedad de lo que hac√≠a, el Ministerio del Interior opt√≥ por una extra√Īa estrategia de reconocer que su sistema es alterable y que se podr√≠an adjudicar o borrar antecedentes. Hablar de ‚Äúsorpresa‚ÄĚ en este escenario s√≥lo siembra a√ļn m√°s la desconfianza, dejando en claro la falta de solidez institucional al poner en duda un sistema de seguridad vulnerable.

Una de las virtudes del actual gobierno y en particular del presidente Lacalle es en materia comunicacional, pero el relato transmitido en torno a Astesiano, soslayando los datos, carece de elementos b√°sicos de verosimilitud.

Soberbio, Lacalle se mostr√≥ ‚Äúsorprendido‚ÄĚ el lunes, pero la situaci√≥n que involucra a su jefe de custodios no es sorpresiva: ten√≠a m√°s de 20 indagatorias por delitos diversos que iban desde hurto y apropiaci√≥n indebida hasta estafa, difundido por la prensa en 2020 y 2021, y Lacalle Pou fue advertido de la situaci√≥n por al menos dos personas de su entorno.

Pero con cara de sorprendido, en conferencia el presidente manifest√≥ que ‚Äútodo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario‚ÄĚ e hizo hincapi√© en una muleta que Astesiano no ten√≠a antecedentes. Lo √ļltimo se demostr√≥ falso: los ten√≠a por estafa en 2002 y 2013.

‚ÄúSi ustedes se sorprendieron, imag√≠nense yo‚ÄĚ, dijo en una conferencia de prensa en la Torre Ejecutiva. Enseguida asegur√≥ ‚Äďcon √©nfasis‚Äď que el custodio ‚Äúno ten√≠a antecedentes‚ÄĚ penales, que no se imaginaba que pudiera estar cometiendo una ilicitud y que de haberlo sabido ‚Äújam√°s‚ÄĚ le habr√≠a otorgado la defensa de lo m√°s preciado que ten√≠a: su familia.

‚ÄúYo no les miento, yo les digo la verdad. Me puedo equivocar pero no miento. Cuando dije que no hab√≠a antecedentes las dos veces que se me dio la informaci√≥n, dije la verdad. Confiar tiene estas cosas, soy una persona que conf√≠a en la gente‚ÄĚ, expres√≥ este viernes en una rueda de prensa en Maldonado. En Uruguay dicen que el pez por la boca muere.

Crisis institucional

Cuando esto se conoci√≥, el Ministerio del Interior aleg√≥ que en 2020 y 2021 se ‚Äúinform√≥ oportunamente‚ÄĚ a Lacalle de que Astesiano no ten√≠a antecedentes, pero ‚Äúsorpresivamente‚ÄĚ ahora aparece un antecedente penal en 2013, y por tanto se dispuso una investigaci√≥n para saber ‚Äúqui√©n o qui√©nes alteraron la informaci√≥n‚ÄĚ.

Lacalle respaldó a Heber y aseguró que la justicia no es "presionable"

Lacalle respaldó a Heber, ministro del Interior

De este modo, el relato que se busca construir desde el gobierno coloca al presidente en papel de v√≠ctima al ser doblemente traicionado: en primer lugar por su jefe de custodia, alguien en quien deposit√≥ su ‚Äúconfianza‚ÄĚ, y en segundo lugar por presuntas maniobras de alteraci√≥n de la informaci√≥n dentro de la Polic√≠a que no le permitieron contar con todos los elementos para evaluar correctamente a Astesiano.

Lo que llama la atenci√≥n es que, en otro movimiento peligroso para la institucionalidad, en pos de sostener su discurso, el gobierno intenta responsabilizar a la Polic√≠a, instituci√≥n que fue motor de su campa√Īa, como un fusible por ‚Äúno haber investigado‚ÄĚ o ‚Äúalertado‚ÄĚ al presidente sobre los antecedentes de Astesiano, porque es ilegal que la Polic√≠a, y ser√≠a un esc√°ndalo para la tan manido modelo de democracia uruguayo.

El reflejo del gobierno fue buscar un responsable a nivel policial, con una investigaci√≥n administrativa que busca desviar el foco de la opini√≥n p√ļblica hacia ‚Äúquien habr√≠a alterado los antecedentes‚ÄĚ de Astesiano. El chivo expiatorio que encontraron fue el director de Identificaci√≥n Criminal, Gonzalo V√°zquez, que not√≥ que hab√≠a un error y lo corrigi√≥, dejando expuesto al gobierno, y eso es lo que hoy est√° pagando en realidad.El Uruguay del presidente Lacalle: esc√°ndalos en continuado | SurySur

Todos recuerdan que el propio presidente dijo que era un conocido de su familia desde el a√Īo 1999, pero no le llam√≥ la atenci√≥n ni en 2020 ni en 2021 -cuando pidi√≥ informes sobre sus expedientes- que Astesiano tuviera m√°s de 30 indagatorias, porque eso figur√≥ siempre en el sistema. No puede decir ahora que se entera ‚Äúpor la prensa‚ÄĚ.

Con las anotaciones policiales que tenía, Astesiano nunca podría haber accedido a un permiso de tenencia o porte de armas, ni ingresado o haber vuelto a la Policía; no hubiera pasado una junta de selección para entrar como agente de policía, el grado más bajo de la fuerza. Sin un certificado de antecedentes judiciales limpio, ni siquiera hubiera podido ser habilitado como guardia de seguridad privada registrado legalmente.

Los privilegios estuvieron presentes hasta en el momento de su detención: no se hizo en el aeropuerto a su regreso de Costa Rica (con el presidente y sus hijos) sino al llegar a la Casa de Gobierno. La fiscal del caso indicó que en ese lapso llegó a borrar conversaciones de su teléfono y así destruir evidencia para la investigación.

A Astesiano se le dio un lugar de privilegio que supo usar para operar su red criminal, con la que se reun√≠a en la Torre Ejecutiva y a la que ‚Äúofrec√≠a‚ÄĚ contactos estrat√©gicos dentro del Ministerio del Interior. El presidente quiere aparecer como una v√≠ctima, pero es el responsable, al menos de una fragilidad institucional brutal, pero es incapaz siquiera de asumir el error pol√≠tico, antes de seguir poniendo en juego las instituciones.

Astesiano era el enlace con la Polic√≠a y el Ministerio del Interior, que deb√≠an brindarle apoyo e informaci√≥n; tambi√©n era el enlace en el exterior como responsable de la seguridad del presidente y estaba a cargo de los mandatarios que visitaban Uruguay. Para el polit√≥logo Antonio Cardarello, si Uruguay tuviera un r√©gimen parlamentarista, esta situaci√≥n ‚Äúpodr√≠a haber generado la ca√≠da de un ministro o incluso del gobierno‚ÄĚ.

Irresponsabilidad

Se intenta as√≠ correr el foco de la situaci√≥n de fondo, que es nada menos que la operaci√≥n de una red delictiva ruso-uruguaya desde el propio edificio de la Torre Ejecutiva presidencial, con acceso a informaci√≥n privilegiada. Una red de la que todav√≠a se desconocen sus alcances y cu√°ntas personas ‚Äďa todos los niveles- est√°n implicadas.

La prensa uruguaya resalta que al hacer tanto hincapi√© en la ‚Äúsorpresa‚ÄĚ en el relato de las autoridades, se omite que el presidente estaba en pleno conocimiento de las m√ļltiples indagatorias de Astesiano por graves delitos y que hab√≠a sido advertido sobre las consecuencias. Aun as√≠, decidi√≥ ignorarlas por la ‚Äúconfianza personal‚ÄĚ que le ameritaba su jefe de custodios.

Nuevamente, Lacalle puso lo personal por delante de lo institucional a la hora de comunicar, y dijo cosas como que no le entregar√≠a ‚Äúlo m√°s preciado‚ÄĚ, que es su familia, a una persona de la que pueda tener indicios de que act√ļa ‚Äúpor fuera de la ley‚ÄĚ. Pero lo sucedido no afecta s√≥lo ni principalmente, a Lacalle, sino que genera incertidumbre y desconfianza en las instituciones, y afecta y da√Īa la imagen del pa√≠s.

Quiz√° ahora se haya convencido que no hay buen relato que pueda opacar la repercusi√≥n nacional e internacional Lacalle Pou dice que no miente y que ‚Äúno le informaron‚ÄĚ sobre los antecedentes de Astesiano - Noticias Uruguay, LARED21 Diario Digitalde esta mala noticia. M√°s all√° del da√Īo a la imagen del pa√≠s y el riesgo que significa haber tenido a una persona operando con su red criminal desde la Torre Ejecutiva, subyace algo m√°s grave a√ļn: el gobierno est√° dispuesto a transmitir desconfianza institucional en pos de sostener un discurso, se√Īala la diaria.

Y esa Polic√≠a, en la que ‚Äútanto se conf√≠a‚ÄĚ, aparece como un fusible en esta historia, carg√°ndola incluso con omisiones de tareas que, de haberlas ejecutado, hubieran sido ilegales. La prensa no invent√≥ los antecedentes de Astesiano y lo viene repitiendo en los √ļltimos dos a√Īos, pero el gobierno opt√≥ por hacer o√≠dos sordos para poder mostrarse sorprendido ante su complicidad manifiesta con el delito.

Presidencia hab√≠a sido alertada sobre los antecedentes de Astesiano, la prensa no los invent√≥. Ante la duda, podr√≠an haber iniciado una investigaci√≥n que diera pie legalmente a que la Polic√≠a aportara este dato. Y, as√≠ como pudo hacerlo el director de Identificaci√≥n Criminal y le cost√≥ el cargo, analizar su legajo en Polic√≠a Cient√≠fica hubiera alcanzado para evitar ‚Äúsorpresas‚ÄĚ.

As√≠ que no se puede hablar de ‚Äúsorpresa‚ÄĚ en la Torre Ejecutiva. Pero tal vez una de las sorpresas m√°s grandes es que el gobierno, para sostener su discurso, est√° dispuesto a usar a la Polic√≠a, instituci√≥n que fue motor de su campa√Īa, como un fusible. Ir por el camino de la desacreditaci√≥n institucional parece un ‚Äús√°lvese quien pueda‚ÄĚ desesperado en un escenario de desprestigio nacional e internacional.

*Periodista uruguayo, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

 

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