May 6 2017
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Opini贸nPol铆tica

Venezuela: 驴autogolpe o revoluci贸n?

Venezuela est谩 -una vez m谩s- en el ojo de la tormenta. El Presidente Nicol谩s Maduro, acosado por serios problemas que tienen que ver con las subsistencia de millones de venezolanos, la permanente agresi贸n de sectores reaccionarios y una fuerte presi贸n internacional encabezada por los Estados Unidos y la OEA, le dio un patad贸n al sistema institucional vigente y convoc贸 a una at铆pica Asamblea Nacional Constituyente.

Desde el 鈥淐aracazo鈥 (1989), un levantamiento popular contra el presidente Carlos Andr茅s P茅rez a ra铆z de una significativa alza en el precio del transporte urbano, Venezuela tuvo el privilegio de estar a la cabeza -del conjunto de Nuestra Am茅rica- de estas d茅cadas de luchas populares. J贸venes oficiales de las fuerzas armadas, encabezados por Hugo Ch谩vez, se alzaron en armas contra el gobierno (1992). El intento fracas贸 y sus jefes fueron presos. Ya recuperada la libertad, nuevamente Hugo Ch谩vez se puso al frente de ese estado de insatisfacci贸n y triunf贸 en las elecciones de 1998.

Cuando asumi贸 el mando jur贸 por la 鈥渕oribunda Constituci贸n鈥 que estaba vigente y en 1999 Venezuela tuvo una renovada Carta Magna. Esa norma, difundida por millones, se constituir铆a en la base del nuevo poder. A su sombra dicho pa铆s vivi贸 importantes cambios. El intento de un golpe en 2002 permiti贸 radicalizar ese proceso, que fue un s铆mbolo de los cambios producidos en la regi贸n durante estos tiempos de gobiernos progresistas. La decisi贸n de Ch谩vez, el acompa帽amiento de los militares, avances en la organizaci贸n popular y la abundante renta petrolera le permitieron realizar importantes transformaciones.

Ch谩vez gan贸 reiteradas elecciones y se constituy贸 en la mayor referencia de los procesos en marcha en otros pa铆ses. Desde el gigantesco Brasil hasta la m谩s modesta 鈥揳unque consistente- Bolivia, pasando por Argentina, Chile, Ecuador, Uruguay y 鈥損or momentos- hasta el Paraguay de Fernando Lugo, coquetearon con la perspectiva de una nueva realidad regional, m谩s unida y con mayor autonom铆a respecto de los Estados Unidos.

Pero la realidad era m谩s dura que lo que los l铆deres de esos movimientos hab铆an imaginado. Muchos de esos cambios no tuvieron la profundidad necesaria, no se construy贸 la suficiente organizaci贸n popular y envueltos en los pliegues del Estado esas deficiencias dieron lugar a comportamientos corruptos que abrieron la puerta a su debilitamiento y la contraofensiva de los viejos poderes. Lo que est谩 ocurriendo en Brasil, Argentina, Paraguay, Chile, Uruguay son pruebas rotundas de lo dicho. Solo Ecuador, Bolivia y Venezuela est谩n logrando resistir, a pesar de su creciente decaimiento, a la reacci贸n de las oligarqu铆as locales coaligadas a los intereses imperiales. Podemos colocar la muerte de Ch谩vez (2013) como el punto que visibiliza la inflexi贸n de aquel proceso de avance iniciado con el 鈥渃aracazo鈥.

La responsabilidad de lo que ocurre en Venezuela

Desde el Caracazo de 1989…

Pero como siempre suele ocurrir no toda la responsabilidad de lo que est谩 aconteciendo la tienen esos intereses antipopulares. Ellos est谩n haciendo lo que saben y deben hacer, en funci贸n de lo que son, no le pidamos 鈥減eras al olmo鈥. El problema est谩 de este lado del mostrador, por no haber hecho todo lo necesario. Estos gobierno progresistas, en todos los casos, contaron con la聽 administraci贸n del Estado y con un poder militar paralizado por los efectos de su lucha contra los movimientos revolucionarios en las d茅cadas precedentes o acompa帽ando los cambios en marcha. Gobernaron avalados por mayor铆as parlamentarias y con la opini贸n p煤blica harta de los gobiernos anteriores y con la esperanza de construir un poder de nuevo tipo.

En lo manifestado, que explica la evoluci贸n general de la regi贸n, se inscribe lo que est谩 ocurriendo en Venezuela. M谩s all谩 de los mencionados aspectos comunes el caso venezolano se destaca por su gigantesca reserva petrolera, su cercan铆a con los Estados Unidos y el hecho que los militares son parte org谩nica y fundamental de su gobierno.

Esa fortaleza petrolera constituy贸 鈥損arad贸jicamente- uno de sus grandes problemas. Ello se vincula de dos maneras. Porque los vaivenes de su precio influyen de un modo deformante en todos los registros econ贸micos y porque esa cultura rent铆stica no favorece una perspectiva productiva. Siendo obvio el peso de la renta petrolera en el presupuesto venezolano es bueno ver la evoluci贸n de su precio que incide en la vida cotidiana de Venezuela. Como una muestra, aqu铆 se se帽ala su precio en tres momentos distintos: En 1999 el precio del barril apenas superaba los 10 d贸lares; en el 2008 lleg贸 a cerca de u$s 150 por barril y en el 2014 estuvo por debajo de los u$s 30 por barril.

Esta evoluci贸n permite comprender un poco m谩s el desarrollo de la situaci贸n venezolana. Otras explicaciones las encontramos en la muerte de Ch谩vez, el mantenimiento de la cultura rent铆stica (no productiva) y una impresionante red de corrupciones de la que resultaron beneficiados personeros del gobierno y empresarios de la oposici贸n. Todo ello coloc贸 al pa铆s al borde de la quiebra. Sin capacidad de producir, el momento de crisis lo sorprendi贸 con pocos recursos para importar. Los productos, incluidos los alimentos, faltaron por doquier y la reacci贸n vio su oportunidad para terminar con el gobierno, jaqueado por sus propios errores y la acci贸n de los enemigos del pueblo.

La opini贸n p煤blica internacional fue infestada por informaciones falsas sobre las v铆ctimas y sus causantes. Varios muertos atribuidos a las fuerzas estatales fueron producto del accionar de la oposici贸n. El gobierno no realiz贸 las elecciones regionales en las fechas previstas. La oposici贸n gan贸 las elecciones parlamentarias del 2015, con el 65% de los votos frente al 33% del oficialismo. El Parlamento fue siendo vaciado de toda su legalidad institucional y el poder central, en manos de Maduro, iba sin rumbo con un destino previsible: el abismo.

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En medio de una situaci贸n ingobernable -el 1掳 de Mayo- Maduro anunci贸 que convocaba al 鈥淧oder Constituyente Originario para que la clase obrera y el pueblo convoquen a la Asamblea Nacional Constituyente鈥. En ese marco llam贸 a la designaci贸n de los integrantes de una Asamblea Nacional Constituyente pero sin la participaci贸n de los partidos pol铆ticos. De los 500 miembros de la misma, que deber谩 redactar la nueva Constituci贸n, el 50% ser谩 elegido por organizaciones sociales y populares (obreros, mujeres, ind铆genas) y el otro 50% por circunscripciones territoriales.

Para Maduro se trata de 鈥渞efundar las estructuras del Estado y derrotar al golpe de Estado鈥. Este proceso demandar铆a unos 2 a帽os, durante los cuales Maduro podr铆a seguir gobernando.

Las reacciones fueron claras. Los diferentes niveles del oficialismo lo apoyaron, se帽alando que se trata de una medida revolucionaria que le dar铆a protagonismo a las fuerzas sociales, ahogadas por los partidos pol铆ticos sustento del actual sistema institucional. Para la oposici贸n, medio atontada por la inesperada reacci贸n de Maduro, se trata lisa y llanamente de un autogolpe. Hay un tercer sector integrado por algunos viejos chavistas ahora distantes del gobierno que invocan la continuidad de la Constituci贸n de 1999.

Gran parte del chavismo m谩s consecuente festeja esta situaci贸n porque pone en evidencia el fracaso de los partidos y de un sistema institucional que ya est谩 perimido. Simult谩neamente lamentan que 鈥搒imult谩neamente- no se haya se帽alado a los responsables de esta crisis y del soberbio enriquecimiento econ贸mico de una importante franja de los funcionarios estatales.

*Dirigente social argentino, colaborador de Question. Desde La Plata, Argentina

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