Jul 28 2007
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Economía

VENEZUELA: CRUCE DE CAMINOS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

LA VERDADERA DISYUNTIVA

El problema de fondo, la real disyuntiva, el verdadero asunto que había que decidir desde el inicio mismo de este gobierno, era uno muy sencillo y al mismo tiempo de extrema complejidad: empujar al gobierno hacia la dictadura abierta o moverse en las apariencias democráticas que el régimen permitía.

Las direcciones partidistas venezolanas decidieron por lo segundo, lo que no voy a calificar como cobardía, como error estratégico o como una opción aceptable, por la sencilla razón de que esta no es hora de andar haciendo ese tipo de balance.

Teódulo López Meléndez*

En cualquier caso, y esto sí hay que decirlo de manera meridiana, la decisión estuvo influenciada por una profunda ignorancia de los propósitos de Chávez, por el desconocimiento de que iría estrechando cada vez más los espacios en el cumplimiento de sus propósitos, de que tenía una idea clara y precisa de hacia donde marchaba.

La gran intuici√≥n colectiva, la gran decisi√≥n com√ļn de la poblaci√≥n venezolana, se produjo cuando impuso a las direcciones partidistas la abstenci√≥n en las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre de 2005. Sin darse plena cuenta de lo que hac√≠a, la poblaci√≥n opt√≥ por empujarlo hacia la dictadura, pues otra cosa no significaba dejarlo con una Asamblea Nacional absolutamente bajo su control. Se produjo la abstenci√≥n masiva y, como siempre, las direcciones partidistas no supieron leer. Todo sigui√≥ bajo la m√°s absoluta normalidad, al d√≠a siguiente los medios estaban cubriendo la ¬ęfuente¬Ľ de una Asamblea Nacional a todas luces ileg√≠tima y los pol√≠ticos opinando en sus ruedas de prensa de los lunes sobre tal o cual discusi√≥n que se daba en el seno de un parlamento exactamente igual a los de la era perezjimenista.

Y las direcciones partidistas siguieron sin entender, esta vez alentados por un pa√≠s que pensaba que abstenerse no hab√≠a servido de nada. Comenzaron a aparecer los precandidatos presidenciales, lo cual era lo l√≥gico, algo absolutamente entendible, y que hab√≠a que manejar con sumo cuidado. Propuse, entonces, que no se pod√≠a ir contra un deseo claro y preciso de un pa√≠s donde a√ļn bull√≠a una conciencia democr√°tica y que, en consecuencia, deb√≠an lanzarse todos los aspirantes a recorrer el pa√≠s, terminar con la selecci√≥n de uno y marchar hacia una campa√Īa fuerte y decidida.

Recuerden que entonces comenzaron los problemas con las elecciones primarias que propugnaba S√ļmate, saboteadas por uno de los aspirantes que pensaba que de esa manera √©l no ser√≠a el elegido. Terminaron eligiendo a Rosales, porque era el que mejor aparec√≠a en las encuestas, por lo que habr√≠a que recordarles a los venezolanos que a√ļn hablan pestes que ese candidato no sali√≥ de la nada, fue electo por voluntad mayoritaria.

El asunto clave era que despu√©s de la abstenci√≥n en las elecciones parlamentarias no se pod√≠a ir a las presidenciales, el candidato que saliera electo deb√≠a retirarse, pero el pa√≠s, en conjunto con las direcciones partidistas, se volvi√≥ a equivocar. Se impuso de nuevo la tesis de utilizar los espacios ¬ędemocr√°ticos¬Ľ que el r√©gimen permit√≠a.

La disyuntiva inicial, la √ļnica, la verdadera, en que nos hemos debatido todos estos a√Īos volvi√≥ a surgir. Se pens√≥ que se deb√≠a reunir una votaci√≥n de un 40 por ciento, provocar el fortalecimiento de algunos partidos y seguir haciendo oposici√≥n en medio de la falsa normalidad. Ese fue el error de fondo. Se olvid√≥ que el reclamo nacional porque supuestamente no se hab√≠a ¬ęcobrado¬Ľ iba a llegar al cielo y que se legitimaba a un gobierno que de democracia no quer√≠a saber y que se lanzar√≠a por el camino de la carrera hacia la imposici√≥n de su proyecto.

Recuerden diciembre de 2006, comenzando por el insulto a P√°ez, siguiendo por el ataque contra el vicepresidente Rangel, el anuncio de reforma constitucional, la partidizaci√≥n de las fuerzas armadas y dem√°s hierbas arom√°ticas. Esta es la explicaci√≥n de porqu√© digo que este pa√≠s vota cuando no debe y cuando debe no vota. Al respecto recibo correos electr√≥nicos pidi√©ndome que se√Īale condiciones objetivas para votar o no votar, cuando las condiciones no son tales, las condiciones provienen de la fijaci√≥n de una l√≠nea estrat√©gica, de la asunci√≥n de esta bendita disyuntiva que ha sido la √ļnica y sobre la cual nos equivocamos y pretendemos seguir equivoc√°ndonos.

Por eso repetir que con este CNE y con este REP est√° cerrada la opci√≥n electoral es un craso error. Ya han aparecido las voces que piden que nos lancemos a exigir un nuevo CNE. Ese es el CNE y punto. He le√≠do barbaridades como esta: es delictual siquiera plantearse ir a elecciones con este CNE y con estos reservistas del Plan rep√ļblica. Me permito recordar que lo delictual es ser bruto.

Si he contado esta breve historia es para decir que hay que tener mucho cuidado con la decisi√≥n de fondo para enfrentar la reforma constitucional. Todo lo que se diga de ello es cierto, que es un golpe constitucional, que viola los procedimientos establecidos por el texto constitucional vigente, que si es reforma o enmienda, que es otra Constituci√≥n, que si se necesitar√≠a una constituyente. Todo es verdad, pero no sirve para nada. Lo que tenemos delante es una opereta de someter tal mamotreto a tres discusiones parlamentarias (a lo mejor Ismael Garc√≠a produce alguna noticia que ser√≠a la √ļnica) y luego someterla a refer√©ndum.

Eso es lo que el r√©gimen quiere y d√≠game usted c√≥mo hacer para lo contrario. ¬ŅDemandar ante el TSJ o llamar a Pap√° Dios o poner de vocera de la oposici√≥n a esta se√Īora columnista que llama delictual a lo que no entiende? Lo √ļnico que hay que decidir es si se va o no se va a votar en el bendito refer√©ndum. No queda otra. Es como los plebiscitos de P√©rez Jim√©nez, se iba o no se iba, al igual que ahora, porque la disyuntiva clave, la verdadera, nunca fue atendida, inclusive porque algunos todav√≠a no saben que es la verdadera. Eso es lo que el r√©gimen impone y frente a esa imposici√≥n no queda m√°s que saltar o encaramarse.

Lentamente me voy inclinando por encaramarme. Frente a las parlamentarias de 2005 AD se mostr√≥ intransigente hasta el √ļltimo momento, al fin cedi√≥, porque era obvio que nadie iba a votar e iban a hacer el rid√≠culo. AD entendi√≥ y se mantuvo firme frente a las presidenciales, se mantuvo en la √ļnica posici√≥n correcta y aceptable, a√ļn pagando el alto precio de que un grupo de dirigentes se lanzaran por el camino de las apariencias y abandonaran el partido. Ahora, AD no puede andar loqueando. Vemos al presidente del partido, el se√Īor Bol√≠var, declarando un lunes que todos los partidos de la oposici√≥n est√°n de acuerdo en oponerse a la reforma constitucional. Si hacemos de c√≠nicos, dir√≠amos que la noticia hubiera sido que alg√ļn partido de la oposici√≥n estaba a favor.

Lo que esa declaración significa es que hay serias discrepancias sobre la manera de enfrentar el mamotreto. De ello me alegro, pues quiere decir que hay gente recapacitando. La disyuntiva de siempre ha llegado a su punto culminante y las paradojas de la historia indican que ahora la manera de empujarlo hacia donde ha debido ser empujado en el inicio mismo es haciendo uso de los mecanismos democráticos. Sólo que, a mi entender, se va a quedar con las ganas si se hace lo que hay que hacer.

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* Escritor.

tlopezmelendez@cantv.net.

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EL PSUV: ¬ŅDICTADURA O PROFUNDIZACI√ďN DE LA DEMOCRACIA?

El 19 de abril de 2007 alrededor de 12.000 activistas, denominados propulsores, se dieron cita en el Poliedro de Caracas para un segundo encuentro por la construcción del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Más de cinco millones de venezolanos iniciaron, tres meses después, las discusiones y trabajos en todo el país para constituir el partido.

Alejandro Tesa

El nuevo partido pol√≠tico obedece a una iniciativa del presidente Hugo Ch√°vez para consolidar los esfuerzos de la Revoluci√≥n Bolivariana. El PSUV se constituir√° con la militancia de los grupos pol√≠ticos que ‚Äďincluso desde una √≥ptica cr√≠tica‚Äď apoyan el proceso social que impulsa el primer mandatario y sectores actualmente independientes. Seg√ļn Ch√°vez, la uni√≥n org√°nica de las fuerzas que respaldan el proceso es un requisito absolutamente necesario para cumplir las metas prometidas durante la campa√Īa electoral para el per√≠odo 2007-2013.

La constituci√≥n del PSUV no implica la prohibici√≥n o limitaci√≥n de actividades de otros partidos, pero s√≠ ser√° considerada la militancia de los postulantes a formar parte de los niveles del gobierno y la administraci√≥n del Estado. Algunas organizaciones, como el electoralmente poderoso Movimiento V Rep√ļblica, anunciaron su voluntad de disolverse y llamaron oportunamente a sus afiliados a integrar el nuevo partido.

De cualquier modo quienes han tomado sobre s√≠ la tarea de formalizar la nueva corriente pol√≠tica insisten en que √©sta no puede constituirse administrativamente a partir de las alrededor de 20 organizaciones ‚Äďalgunas muy peque√Īas‚Äď que apoyan a Ch√°vez. La consigna es no a los acuerdos cupulares, sino dar paso a la construcci√≥n del PSUV a partir de la voluntad de afiliarse de los individuos propiamente tales.

Los conglomerados opositores ‚Äďun arco que va desde la extrema derecha hasta el el partido Acci√≥n Democr√°tica, que forma parte de la Internacional Socialista‚Äď ven en la constituci√≥n del PSUV un peligro cierto para el ejercicio de los derechos democr√°ticos en el pa√≠s. El hecho de que se hable de los n√ļcleos org√°nicos como de batallones alimenta, en estos sectores, el temor de una probable militarizaci√≥n de la pol√≠tica.

La intención, hasta julio de 2007, de poco menos de seis millones de ciudadanos en orden a postular para militar en el PSUV indica que un gran sector de ellos no consideran tal peligro.

Incluso fuera de Venezuela, como en la Argentina, residentes venezolanos vienen formando bases del partido socialista unificado. Cómo se articularán posteriormente con la organización madre es todavía un asunto a dilucidar.

El 21 de julio se iniciaron reuniones de unas 19.000 agrupaciones de base (batallones) para comenzar a definir, quiénes asumirán condición de militantes del PSUIV y quiénes pasarán todavía un período como postulantes a integrarlo. Los debates tendrán lugar durante tres fines de semana consecutivos y simultáneos en todo el país para luego convocar a un acto eleccionario para elegir los delegados que participarán en el congreso que oficialmente lo fundará.

Mientras la oposici√≥n ve en este sistema de trabajo el rostro dictatorial de Ch√°vez y su entorno, los que aspiran a integrar el PSUV lo estiman un ejemplo de ejercicio democr√°tico por cuanto se escuchar√° latamente a las bases sociales. De hecho la fecha para el congreso, que se esperaba iniciar en agosto, fue pospuesta tentativamente para el 15 de setiembre debido al enorme n√ļmero de personas ‚Äďcasi seis millones‚Äď que se inscribieron para participar en los debates semanales. Se estima que el congreso fundacional sesionar√° por lo menos durante ocho o diez semanas.

Ello no extra√Īa, porque si bien la plataforma ideol√≥gica del partido se contiene en el programa de gobierno de Ch√°vez y en la Constituci√≥n de la Rep√ļblica Bolivariana de Venezuela, el congreso fundacional debe dar a la organizaci√≥n sus estatutos y elegir sus autoridades.

Jorge Rodr√≠guez, Vicepresidente de la Rep√ļblica se√Īal√≥ al concluir el primer fin de semana de debates, que nunca en la historia de su pa√≠s se hab√≠a vivido una experiencia semejante: que se haya llamado a la ciudadan√≠a a determinar cada uno individual y voluntariamente si quer√≠a integrar un partido pol√≠tico, y ¬ęnunca antes tanta gente hab√≠a expresado esa voluntad¬Ľ.

En Caracas se instalaron alrededor de 850 asambleas, y se espera que debatan, antes del final del proceso, no menos de 1.200.

Este 27 de julio comenzar√°n los debates en el resto del pa√≠s, aunque problemas de organizaci√≥n, b√°sicamente por el inter√©s reflejado en el alto n√ļmero de interesados, podr√≠a retrasar su inicio en algunas localidades todav√≠a una semana m√°s. Los organizadores ‚ÄďComisi√≥n Promotora del PSUV‚Äď consideran incorporar a los j√≥venes de entre 15 y 18 a√Īos como aspirantes a militantes, sin embargo no pocos observadores piensan que el gran n√ļmero de j√≥venes por s√≠ mismo conforma una exigencia para obtener todos los derechos de los integrantes adultos.

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