Nov 19 2007
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Política

Venezuela. – TORQUEMADA Y SU DERROTADO PROYECTO RELIGIOSO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La sociedad espa√Īola del siglo XV era lo que los historiadores acostumbran llamar una ¬ęsociedad endiablada¬Ľ. Tom√°s de Torquemada pas√≥ a la historia por haber sido el primer Inquisidor General del Tribunal del Santo Oficio y el que hizo poner la firma de los Reyes Cat√≥licos al decreto de expulsi√≥n de los jud√≠os de Espa√Īa.

En la ¬ęsociedad endiablada¬Ľ que es la Venezuela de hoy la Asamblea Nacional, a la mejor manera de Torquemada, ataca a los colegios cat√≥licos porque supuestamente pusieron como tarea escolar la discusi√≥n del magn√≠fico documento de la Conferencia Episcopal.

Lo que hace este detestable remedo de Parlamento es exactamente lo mismo que hizo el Gran Inquisidor, esto es, hacer del chavismo un proyecto religioso para la política.

Del otro lado, un orador plantado con la mayor serenidad en el alto podio de la Academia Nacional de la Historia pronuncia un denso discurso que titula Sobre la responsabilidad social del historiador. El orador se proclama producto de la libertad intelectual. El poderoso contraste, el del llamado de Torquemada por un lado y el del hombre l√ļcido por el otro que hace ejercicio definiendo la conciencia nacional venezolana, es s√≠mbolo de una ¬ęsociedad endiablada¬Ľ, pero de una donde la esperanza pervive y donde la inteligencia vencer√° las sombras.

Confieso que hace muchísimo tiempo no me sentía tan bien y tan contento, no porque el orador se llame Germán Carrera Damas, un querido amigo a quien se hace justicieramente académico, sino porque su voz fue la de un país enraizado en los valores y un llamado a la responsabilidad.

Y por si fuera poco, se suceden las elecciones en la UCV, mi Alma Mater. A veces, metidos en el berenjenal de la cotidianeidad, perdemos de vista lo obvio, lo que representa esa casa para este pa√≠s. Carrera Damas, por ejemplo, es producto de la Escuela de Historia ucevista. La UCV es el coraz√≥n de la rep√ļblica, uno de los centros de creaci√≥n de l√≠deres, un punto neur√°lgico de eterna rebeli√≥n y de cruce de ideas.

Celebramos los resultados, que este muchacho Sánchez sea el nuevo presidente de la FCU, la paz con que se celebraron las elecciones. Sí, todo eso, pero miremos que lo sucedido es un resultado crucial de un mensaje de la juventud venezolana frente a Torquemada. No se puede imponer un proyecto que tiene el rechazo de la juventud de un país. Si la juventud de un país se pone de frente contra una oferta, esa oferta está condenada a perecer. Podrá sobrevivir circunstancialmente, podrá ejercer la violencia para aplacar la rebelión juvenil, pero está condenada. Lo peor que le puede pasar a un gobernante que quiere eternizarse es que una generación se le ponga delante.

No hay duda sobre el nacimiento de una generaci√≥n. Veo a ese muchachito que en las calles de Barquisimeto declara a los medios desde su rebeld√≠a y me recuerda a m√≠ mismo en mis tiempos del liceo Lisandro Alvarado. Veo a Stalin Gonz√°lez no lanz√°ndose a la reelecci√≥n y siento un grato sabor. Veo a Ricardo S√°nchez atropell√°ndose en sus expresiones y me digo que cuando controle la emotividad y aprenda a modular la palabra ser√° un gran l√≠der. Veo a Eduardo Fern√°ndez en el acto de la Academia de la Historia y le digo ¬ę¬ŅSabes qu√©? Yon Goicoechea bien puede ser el equivalente tuyo de estos tiempos¬Ľ. En realidad las similitudes son muchas: Eduardo irrumpe en la vida p√ļblica con la huelga de la UCAB en 1957. Yon irrumpe en la vida p√ļblica con la resistencia estudiantil de 2007. Las diferencias son tambi√©n muchas, pero Yon es un t√≠pico producto de este tiempo. Todas sus caracter√≠sticas as√≠ lo dicen.

Estos muchachos deber√°n estudiar, hacer postgrados en universidades del primer mundo, prepararse para el l√≠derazgo, no solamente en la pol√≠tica, pues de all√≠ saldr√°n cient√≠ficos, acad√©micos, profesores, am√©n de presidentes de la Rep√ļblica. A mi generaci√≥n, la del 58, la ¬ęgeneraci√≥n frustrada¬Ľ, a√ļn le caben inmensas responsabilidades. Una de ellas es la de actuar con gran desprendimiento y amplitud para cuando esta generaci√≥n est√© lista para asumir el comando.

A√ļn nos quedan grandes obligaciones, especialmente en la pol√≠tica. Tard√≠amente creo que se nos llama a un papel protag√≥nico, no encarnado en burocracia, sino en el de una lecci√≥n hist√≥rica, al de una transici√≥n hacia estos muchachos con los que debemos ser r√≠gidos y comprensivos, exigentes y generosos, estrictos y benevolentes con sus errores. Quiz√°s la generaci√≥n del 58 deber√≠a reagruparse, en todas sus expresiones y tendencias, para cumplir con un papel moroso que la historia parece entregarnos.

El proyecto laico es el de reconstruir esta rep√ļblica. Todos los signos son esperanzadores. El rescate por parte de la juventud de los valores pol√≠ticos, el de su insistencia en los principios de la libertad y de la democracia sobre la base de instituciones ajenas a los vicios del pasado, su deseo ferviente del uso del voto, todos son altas barreras que el pa√≠s naciente coloca frente a la pretensi√≥n totalitaria. La lenta, pero firme maduraci√≥n de los venezolanos que tard√≠a pero indeteniblemente comienzan a comprender que hay que votar el 2 de diciembre y la palabra del maestro que nos habla desde la Academia Nacional de la Historia de ‚Äďun par√©ntesis en un desarrollo democr√°tico que no detienen ni decretos, ni exaltaci√≥n de valores creados ad-hoc‚Äď, son signos auspiciosos.

Es as√≠. Torquemada y su proyecto religioso insertado para justificar un proyecto pol√≠tico, est√°n derrotados. El encuestador Oscar Sch√©mel, de Hinterlaces, nos lo ha dicho con vehemencia y seguramente ante la incredulidad general. ¬ęEste pa√≠s est√° en una adolescencia pol√≠tica, en la que comienza a madurar¬Ľ. Absolutamente cierto. Parece mentira, pero una de las consecuencias del per√≠odo democr√°tico fue el adormecimiento de la poblaci√≥n y la p√©rdida del sentido cr√≠tico, la desaparici√≥n del ciudadano que participaba activamente en la vida p√ļblica. A ello se debe el largo sue√Īo de la juventud que naci√≥ y creci√≥ en un clima de antipol√≠tica. Pero lleg√≥ el momento y ah√≠ est√° haciendo y construyendo ciudadan√≠a.

Oscar Sch√©mel, sin ocultar su emoci√≥n por lo que dice, y seguramente sin ser escuchado, nos ha repetido, casi con l√°grimas en los ojos, que lo que sus encuestas reflejan hermosamente es el renacer de una conciencia democr√°tica, de una renovada voluntad democr√°tica, de una disposici√≥n democr√°tica que est√° all√≠ presta a saltar y tomar las riendas de la Rep√ļblica.

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foto

* Escritor.

tlopezmelendez@cantv.net.

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