Oct 24 2012
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Cultura

A las autoridades culturales no les interesó en lo más mínimo la exposición que llevamos a México

Desde La Serena el poeta Álvaro Ruiz relata algunas dificultades y pormenores increíbles de desidia gubernamental a propósito de la exposición colectiva Homenaje a José Guadalupe Posada que llevaron desde el norte de Chile a México el pintor y dibujante Bruno Tardito Stranz, el fotógrafo Mauricio Toro Goya, el pianista Horacio Tardito Herreros y él mismo. | MARIO CASASÚS.*

 

“Nos inspiramos —dice— en Posada por su grandeza artística y por la importancia cultural que posee en el subconsciente del pueblo mexicano como representante fundamental y artista precursor del movimiento nacionalista de ese país, que transcurridos algunos años originó el nacimiento del muralismo —Siqueiros, Rivera, Orozco—, como también por ser él quien consolidó la muy arraigada y emblemática fiesta de Día de Muertos en México”.

 

—¿En qué consistía el homenaje que hicieron a Guadalupe Posada?, ¿por qué eligieron al creador de La Catrina?

—En una exposición interdisciplinaria constituida por una muestra de pinturas al óleo de gran formato, fotografías en ambrotipo ampliadas y una serie de reproducciones gráficas de mis poemas, especialmente escritos en homenaje a la memoria de don José Guadalupe Posada.

“Simultáneamente se ofreció en los auditorios de los mismos centros culturales donde expusimos un concierto de piano ejecutado por el cuarto miembro de la delegación cultural chilena, todos ellos artistas oriundos del puerto de Coquimbo.
“Nos inspiramos en Posada por su grandeza artística y por la importancia cultural que posee en el subconsciente del pueblo mexicano como representante fundamental y artista precursor del movimiento nacionalista de ese país, que transcurridos algunos años originó el nacimiento del muralismo —Siqueiros, Rivera, Orozco, etc.—, como también por ser él quien consolidó la muy arraigada y emblemática fiesta de Día de Muertos en México”.

 

—¿Quiénes integraron el colectivo de arte para el homenaje a Guadalupe Posada?, ¿cuál es la especialidad artística de cada uno?

—El pintor y dibujante Bruno Tardito Stranz, el fotógrafo Mauricio Toro Goya, el pianista Horacio Tardito Herreros y yo.

 

—¿Cómo describirías la experiencia de llevar el homenaje a Posada hasta México?

—Inmensamente enriquecedora tanto por la experiencia misma como por la complejidad de ponernos de acuerdo artísticamente entre nosotros, ya que cada cual poseía una propia interpretación sobre la vida y obra de Posada, y de las maneras de realizar las cosas.
“Personalmente, yo había vivido en México durante más de cinco años lo que en cierta manera me permitía visualizar la forma de abordar el tema sin caer en recursos ramplones en la interpretación de la muerte o con el afán de no repetir ideas o elementos ya utilizados por artistas mexicanos contemporáneos.
“Sin embargo, cada uno hizo lo que quiso y a duras penas logramos, sin proponernos mayormente, una exitosa muestra muy bien respaldada por la prensa de las ciudades mexicanas que visitamos, en los estados de Michoacán de Ocampo y de Oaxaca de Juárez”.

 

—¿Lo presentaron en Chile?, ¿repercutió en la prensa chilena la exposición que ustedes llevaron en México?

—No, en Chile no ha sido expuesta por razones puramente de respaldo y auspicios. La prensa de la región de Coquimbo dedicó un par de artículos a nuestra muestra resaltando la calidad regional de los artistas que conformaron esta delegación, y eso fue todo, sin pena ni gloria.

 

—¿Qué tipo de respaldo le dio el gobierno chileno a la delegación de artistas para montar en el extranjero el homenaje a Guadalupe Posada?

—Ninguno, a las autoridades culturales del gobierno de Chile no les interesó en lo más mínimo la exposición que llevamos a México.
“De hecho, lo presentamos como proyecto especial al Consejo de la Cultura y las Artes y fue rechazado sin miramiento alguno, argumentando ellos que teníamos que proponerlo individualmente, cosa absurda al tratarse de una muestra colectiva. Sin embargo recibimos el importante apoyo de la Universidad de La Ciénaga de Michoacán de Ocampo y de la Casa de la Cultura Oaxaqueña.
“!Estamos muy agradecidos por el apoyo que nos otorgaron las autoridades culturales de ambos estados mexicanos”.

 

—La Feria del Libro de Guadalajara estará dedicada a Chile, ¿tienen planes de volver a México con el homenaje a Posada?

—No hay planes por ahora de regresar a México con esta muestra u otra creación colectiva absolutamente nueva, dada las mismas razones de falta de respaldo. En todo caso creo que es más factible, por ahora, recibir auspicios internacionales que nacionales.

 

—¿Crees que el gobierno chileno se portará igual de mezquino con la delegación de escritores en la FIL?, ¿o sólo enviarán a los “regalones” del régimen de Piñera?

—De eso no cabe duda alguna. El Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile delegó en una sola persona de clara tendencia ideológica afín al gobierno la selección de autores invitados. Hay una que otra excepción lo que no hace más que confirmar esta regla excluyente.

 

—Cambiando de tema, el 28 de agosto difundiste el poema: A Jorge Teillie”, ¿por qué continúa habitando el poeta de Lautaro en tu imaginario?, ¿cuándo conociste a Jorge Teillier?

—Lo conocí en 1977 cuando yo regresaba de un autoexilio en Canadá y desde aquel año en adelante fue transformándose, día a día, en mi maestro y amigo, hasta la fecha de su muerte en 1996.
“El poema que tú aludes en realidad se titula Un hombre solo en una casa sola y está de dedicado a él como homenaje a su poesía y a su amistad.
“Ese poema es homónimo a uno de su autoría y es a la vez la introducción a un poema bastante más largo que dediqué a su memoria y que se titula Qué vamos a hacer con el marinero borracho, poema que viene incluido en mi último libro Cola de gallo Poemas, publicado el año 2010, por la editorial Calabaza del Diablo”.

 

—Neruda escribió un carta a la SECH: “No sé si les parecerá insólito que en esta carta de felicitación, les solicite a ustedes que el primer acuerdo del nuevo Directorio sea el de derogar la suspensión como socio del poeta Jorge Teillier” (18/04/1964).
“En 2006, publicaste el libro Correspondencia con Juan Cristóbal y el poema inédito de Teillier: “Invoco un nombre: Pablo”; ¿sería una forma de pagar la deuda de 1964?, ¿por qué llegó el poema escrito en 1979 al Perú?

—Esta historia es bastante larga y trataré de sintetizarla lo que más pueda.
“Tengo en mi poder copia de esa carta de Neruda e investigando con amigos personales de Teillier he llegado a la convicción de que la razón por la cual fue suspendido obedece a que Jorge le “levantó” la mujer al poeta Enrique Lihn, militante de Partido Comunista de Chile, quien visiblemente dolido lo denunció al comité de Control de Cuadros del PC, y este determinó la suspensión del poeta Teillier de la SECH, sin embargo, de poco sirvió la acusación de Lihn, ya que tiempo después Jorge se casó en segundas nupcias con la disputada musa (Beatriz Ortiz de Zárate).
“Cabe señalar que en la Sociedad de Escritores los comunistas casi desde siempre han tenido mayoría en el directorio y consecuentemente la intervención del camarada Neruda pudo librar al poeta Teillier de aquella injusta y ridícula sanción.

“Respecto al poema que citas y que efectivamente incluí en la recopilación epistolar de Teillier al poeta peruano Juan Cristóbal fue un error o confusión de envergadura, a la cual colaboró el propio poeta. Viví en Lima por algo más de dos años (2004-2006) y conocí personalmente al poeta Juan Cristóbal, con el que hasta el día de hoy me une una estrecha amistad.
“Él me habló de las cartas y del poema que mencionas, el cual no tiene relación con agradecimiento alguno a Pablo Neruda. Lo que efectivamente sucedió es que Jorge fue invitado en 1979 por la Universidad San Marcos, de Lima, a dar una lectura poética y leyó este poema que en realidad pertenece al recientemente fallecido escritor y músico Enrique Valdés, también amigo y miembro de la cofradía de la “Unión chica”, bar santiaguino donde por muchos años nos reuníamos un grupo de escritores y poetas.
“Conociendo a Jorge no me cabe dudas que sabiendo de la tendencia izquierdista del alumnado de San Marcos optó por leer algo que los satisficiera políticamente, y así lo hizo.
“Teillier era un poeta de una izquierda moderada, aborrecía el panfletarismo y las obcecadas militancias políticas, leyó en esa oportunidad diversos poemas suyos y al final remató con aquel que me citas, el que incluso fue publicado en Lima como suyo en una “plaquette” con un tiraje de 200 ejemplares días después de su muerte en 1996, como homenaje a su vida y su obra.
“Hoy, y tomando distancia, me causa cierta hilaridad ese humor suyo y ese afán de colaborar para confundir las cosas. Yo conocía ese humor, de hecho una vez escribimos un poema a medias (al alimón) y se lo atribuimos a Eduardo Molina, personaje mítico de la literatura chilena, y todo el mundo se lo creyó.
“El que sí estuvo indignado fue Valdés, quien me recriminó una y otra vez por no hacer una declaración pública aclarando los hechos. Sin embargo todo quedará en su lugar con una segunda edición de la Correspondencia con Juan Cristóbal (casi treinta años de intercambio postal) que pretendo publicar el próximo año 2013 y donde por fin esclareceré los hechos que me consultas con un nuevo prólogo a este epistolario. A los muertos no debo fallarles”.

 

—¿Cuánto tiempo te llevó la investigación para reunir y editar la correspondencia de Jorge Teillier con Juan Cristóbal?, ¿el poeta peruano tenía ambos juegos de cartas: las recibidas y copias de las enviadas?

—Juan Cristóbal me cedió todas las cartas y postales. Las transcribí una por una al computador y le agregué al libro 228 notas aclaratorias, ya que muchas cartas así lo ameritaban para una cabal comprensión de las mismas. Después devolví todas las cartas a Juan Cristóbal, a pesar que me las había regalado, señalándole el futuro valor que les asignan los coleccionistas a todo tiempo pretérito.
“El proceso completo me tomó algo más de seis meses. El libro está constituido solamente por las cartas enviadas por Teillier al destacado poeta peruano. Quién sabe donde estarán las que le envió Juan Cristóbal a Chile. El libro fue publicado en Lima el año 2006 bajo el sello de Ediciones Clásicos del Pacífico”.

 

—Finalmente, ¿en qué proyecto estás trabajando?, ¿cuándo publicarás una nueva antología de poesía?

—Estoy trabajando en varios frentes de creación, todos extensos poemas de más de trescientos versos.
Poemas Meridionales donde rescato la memoria y las costumbres del pueblo diaguita; y en otro que he titulado La virgen de Andacollo, ambos inspirados en mis vivencias y observaciones del hombre, la historia y las costumbres de los habitantes de esta región chilena donde actualmente resido.
“También trabajo en otro extenso y furioso poema que he titulado L’ ancien terrible, donde doy cuenta de mi rebeldía contra estos espantosos tiempos neoliberales y la actual idiotez chilena de pretender ser feliz con bienes efímeros altamente desechables; independientemente de una exaltada denuncia a la desprotección en que vive el poeta en Chile.

“Y respecto a la antología poética, excelente idea sería hacer una antología personal, seleccionando los mejores textos de toda mi obra”.
——
* Periodista
Publicado también en el diario digital Clarín de Santiago de Chile (www.elclarin.cl).

___

 

Para mayor abundamiento:
– Sobre el poemario Cola de gallo puede leerse en este portal la reseña crítica de Javier Milanca.

 

– Sobre el enojo de Enrique Valdés a que alude el entrevistado puede leerse en este portal aquí un artículo suyo y la correspondiente aclaración que puso las cosas en su lugar.

 

– El poema dedicado a Teillier mencionado por Ruiz puede leerse en SyuySur aquí. Y aquí el homenaje al amigo rendido por Álvaro Ruiz.

 

–Finalmente un artículo de Lagos Nilsson a propósito del desinterés del Estado chileno respecto de la exposición-homenaje a Posada llevada a México por iniciativa de Ruiz.

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