Oct 18 2012
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CulturaSociedad

“Aída Figueroa prefiere ignorar la denuncia porque a lo mejor sí mataron a Neruda”

Por teléfono desde Ñuñoa, Santiago de Chile, Ana María Cabrolier, periodista, habla del reportaje Funeral Vigilado (1974) de Sergio Villegas:
“El cuerpo de Neruda llegó a su casa el lunes 24 por la mañana, el martes 25 salimos caminando al Cementerio General, mi marido ayudó a sacar el féretro. Nosotros no nos quedamos en el velorio, acompañamos a la viuda y a la hermana de Neruda hasta el lunes por la noche, mi marido registró una lista con las nueve personas que se quedaron durante todo el velatorio”.| MARIO CASASÚS.*

 

(Matilde Urrutia, Laura Reyes, un matrimonio de apellido Cárcamo, Elena Nascimento, Aída Figueroa, Juanita Flores, Enriqueta de Quintana y Hernán Loyola).

 

—El 11 de septiembre de 1973, Ana María Cabrolier trabajaba en Canal 7 (José Miguel Varas era el jefe de prensa de TVN) y Sergio Villegas dirigía el diario El Siglo; el matrimonio de periodistas no pudo visitar a Pablo Neruda en la Clínica Santa María, sin embargo participaron en la primera manifestación contra la dictadura camino al Cementerio General.

 

Ante el proceso judicial por el presunto asesinato de Neruda, el libro Funeral Vigilado aclara varios puntos decisivos:
“Al chofer de Neruda lo detuvieron el 23 de septiembre, no me queda ninguna duda, mi marido tenía sus entrevistas grabadas, en esa época ya utilizábamos las grabadoras. Es lógico, después de leer el contexto, Manuel Araya sí estaba en la Clínica Santa María el domingo 23 de septiembre de 1973”.

 

La viuda de Sergio Villegas opina: “Estoy de acuerdo en que hagan todas las investigaciones posibles para aclarar la muerte de Neruda”.
 

 

—El periodista Sergio Villegas publicó el reportaje Funeral Vigilado en 1978, ¿cuándo lo escribió?, ¿recuerda las circunstancias?
—Mi esposo comenzó a escribir el reportaje cuando se enteró que Neruda fue internado en la Clínica Santa María; tomó notas y trabajó de prisa durante el funeral y mientras estuvo asilado en la Embajada de la República Democrática Alemana (RDA) entre septiembre y noviembre de 1973; sé que conversó con colegas periodistas y con algunos amigos de Neruda.
“Funeral Vigilado era un capítulo del libro: El Estadio. 11 de septiembre en el país del edén (1974), aquí tengo la nota del editor:
“‘La primera edición del libro El Estadio salió en Buenos Aires, en marzo de 1974’; años después, la revista Araucaria publicó: La historia vivida del Funeral Vigilado (España, 1978) y el Comité Internacional de Solidaridad con Chile hizo del reportaje un libro: Funeral Vigilado. La despedida a Pablo Neruda (Alemania, 1984), se publicaron varias traducciones en Europa.
“La primera edición chilena del Funeral Vigilado salió en la antología: Los rostros de Neruda (1998), y desde 2003 LOM ha reeditado el libro en la Colección Septiembre.
 

 

—¿Ustedes visitaron a Neruda en la Clínica Santa María?
—No, eran días de represión, después del 11 de septiembre se llevaron a varios compañeros presos y mi marido corría el riesgo de ser detenido porque era el director del diario El Siglo.
 

 

—¿Acompañaron a la viuda Matilde Urrutia en el funeral del poeta?
—Sí, antes habíamos visto la casa de Santiago destruida, fuimos a La Chascona el 21 de septiembre. El cuerpo de Neruda llegó a su casa el lunes 24 por la mañana —murió el domingo 23 de septiembre a las 22:30—, el martes 25 salimos caminando al Cementerio General, mi marido ayudó a sacar el féretro, nosotros no nos quedamos en el velorio, acompañamos a la viuda y a la hermana de Neruda hasta el lunes por la noche, mi marido registró una lista con las 9 personas que se quedaron durante todo el velatorio: Matilde Urrutia, Laura Reyes, un matrimonio de apellido Cárcamo, Elena Nascimento, Aída Figueroa, Juanita Flores, Enriqueta de Quintana y Hernán Loyola, él fue a su casa a buscar frazadas para pasar la noche.
“Había poca gente en el velatorio porque el cuarto del segundo piso de La Chascona era muy pequeño, yo estuve ahí, pero Enriqueta hizo una lista de las personas que se podían quedar y al resto nos pidió que nos fuéramos. Nosotros nos quedamos hasta tarde tratando de ordenar un poco, el agua sucia corría por la planta baja, los militares habían saqueado la casa, destrozaron varios muebles y quebraron los vidrios”.
 

 

—¿Conserva los cuadernos de notas de su esposo?
—Los apuntes del libro El Estadio y del reportaje Funeral Vigilado se perdieron; mi esposo terminó ambos trabajos antes de partir al exilio, cuando llegó al aeropuerto iba sin equipaje, imagino que los cuadernos de Sergio salieron en la valija diplomática de la República Democrática Alemana, porque los militares chilenos vigilaron el embarque de los exiliados.
“Mi marido escribió El Estadio. 11 de septiembre en el país del edén (1974) porque llegó mucha gente a la Embajada de la RDA; El Estadio se basa en los testimonios de sobrevivientes de la tortura en el Estadio Chile y en el Estadio Nacional; a medida que fueron llegando los refugiados a la Embajada de Alemania Oriental mi marido fue extendiendo su libro.
 

 

—El juez Mario Carroza estudió el libro: Funeral Vigilado (LOM, 2003) para entender el contexto de la muerte de Pablo Neruda, ¿qué opina al saber que el trabajo de su esposo fue leído y discutido en el proceso judicial del Caso Neruda?
—Qué bueno que sirvió de algo hacer el libro, mi marido se habría puesto muy contento al saber que algo que él escribió sirvió para reconstruir lo que pasó antes y después de la muerte de Neruda.
 

 

—En Funeral Vigilado, Hernán Loyola asegura que el chofer de Neruda, Manuel Araya, fue detenido el domingo 23 de septiembre de 1973, cuando Matilde lo mandó a comprar medicamentos…
—Se lo dijo Matilde a Loyola, el relato de la viuda está en la página 21 de la reedición de Funeral Vigilado (LOM, 2003):
“’A mediodía del domingo, encargué a Manuel Araya, un muchacho joven que era el chofer de Pablo, que me trajese algún medicamento u otra cosa, pero las horas pasaron y Manuel no volvió. Después supe que lo habían detenido y conducido al Estadio Nacional, donde lo pasó muy mal, y el automóvil me costó ubicarlo y recuperarlo’”, fin de la cita”.
 

 

—El periódico La Segunda (24/09/1973) y Funeral Vigilado (1974), coinciden en que Manuel Araya fue detenido el 23 de septiembre de 1973; pero los testigos de la Fundación Neruda aseguran que al chofer lo arrestaron el 21 o 22 de septiembre, ¿usted a quién le daría la razón?
—Al chofer de Neruda lo detuvieron el 23 de septiembre, no me queda ninguna duda, mi marido tenía sus entrevistas grabadas, en esa época ya utilizábamos las grabadoras. Es lógico, después de leer el contexto, Manuel Araya sí estaba en la Clínica Santa María el domingo 23 de septiembre de 1973.
 

 

—¿Nunca sospecharon de alguna irregularidad o negligencia médica en la muerte de Neruda?
—Alguna vez lo conversamos con los amigos en Berlín; la idea se nos pasó por la cabeza, pero no teníamos pruebas ni testimonios. Durante la dictadura asesinaron a varios dirigentes opositores a Pinochet: recuerdo el caso de Orlando Letelier en Wáshington, el de Carlos Prats en Buenos Aires, el montaje de suicidio de José Tohá, el envenenamiento de Eduardo Frei, el atentado contra Bernardo Leighton en Roma, o las miles de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas en el marco de la Operación Cóndor.
 

 

—¿Qué piensa de la denuncia del presunto asesinato de Neruda?, ¿estaría de acuerdo en la exhumación del poeta para esclarecer su muerte?
—En la Clínica Santa María ocurrieron cosas raras, ahí murió Eduardo Frei Montalva, hasta ahora se hizo la investigación porque los familiares lo pidieron. Personalmente estoy de acuerdo en que hagan todas las investigaciones posibles para aclarar la muerte de Neruda, así la denuncia quedaría transparente y conoceríamos la verdad… Se habla de una inyección, no sé por qué les cuesta tanto trabajo aprobar la investigación.
 

 

—¿A qué atribuye que la Fundación Neruda sea la principal opositora de la investigación?
—Hablé con Aída Figueroa y no está de acuerdo con la investigación, pero no es porque ella tenga argumentos científicos, sino porque le da tristeza que saquen los huesitos de Neruda, es por una cuestión sentimental; me quedé de una pieza con la respuesta de Aída, no le rebatí, yo respeto sus costumbres, ella prefiere ignorar la denuncia porque a lo mejor sí mataron a Neruda.
“En la Fundación Neruda me han dicho que a estas alturas no se podría encontrar nada en los restos del poeta, pero esa decisión le corresponde al juez Mario Carroza. Sé que Matilde le entregó un poder amplio a Juan Agustín Figueroa y no pueden hacer muchas cosas sin el permiso de la Fundación Neruda, pero, yo pienso que ante una investigación judicial en curso se deben agotar todas las posibilidades, no entiendo por qué la Fundación no quiere dar el permiso para exhumar a Neruda”.
 

 

—¿Qué tipo de experiencia ha vivido con la Fundación Neruda?
—Ellos discriminan el libro de mi marido, no quieren que Neruda se manche con cosas de izquierda, quieren tenerlo como al poeta que de repente se les arrancó de las manos, pero que volvió al comunismo.
“Me molesté mucho cuando descubrí que en Isla Negra tienen embodegado el libro Funeral Vigilado, si es que todavía conservan el tiraje, a lo mejor también lo hicieron desaparecer, como tantas cosas de Neruda que hicieron desaparecer por todos lados.
“Puedo decirle que me extraña la actitud de la Fundación Neruda al tratar de ignorar toda una vida de militante comunista, muestran a Neruda para un tipo de gente, para la elite. Me molesta que no pongan a la venta Funeral Vigilado en las librerías de Isla Negra, de La Sebastiana ni en La Chascona, no toman en cuenta el relato de la muerte y funeral de Neruda, el libro de mi marido recorrió el mundo.
“En Isla Negra se hacía cada año la puesta en escena del Funeral Vigilado —en una adaptación al teatro—, desde hace 3 años cancelaron la presentación, Luis Alberto Mansilla era uno de los gestores del proyecto junto a una actriz de Isla Negra, cada septiembre invitaban a mi marido para que asistiera a la presentación de teatro. Antes de la puesta en escena chilena, transmitieron una adaptación al alemán del Funeral Vigilado en Radio Berlín Internacional, y los invitados al programa comentaban el libro con los radioescuchas.”
 

 

—Finalmente, ¿cuándo reeditarán el libro El Estadio (1974) de Sergio Villegas?
—El próximo año, LOM reeditará: El Estadio. 11 de septiembre en el país del edén para recordar el 40 aniversario del golpe de Estado.
——
* Periodista
Publicado originalmente en www.elclarin.cl.

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