Nov 8 2009
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Cultura

Alfredo Guevara habla del Festival del Nuevo Cine de La Habana

Arleen Rodríguez Derivet*

Alfredo Guevara, Presidente del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, aseguró que el encuentro anual más esperado por los cinéfilos cubanos tiene grandes perspectivas de ser mejor que el anterior. “Estamos tratando de que no sea igual que el Festival anterior, sino mejor.  Apostamos, y tocamos madera”, dijo en broma. Aseguró que el más ambicioso de sus sueños es “tender puentes y más puentes”, empresa en la que está empeñado el equipo organizador del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, cuya sede es La Habana del 3 al 13 de diciembre.

¿Vendrán suficientes cineastas norteamericanos?

“Parece que sí.Nos ayudarán en ese diálogo tan necesario entre América Latina y lo mejor de los Estados Unidos", señaló Guevara, quien contó que hace unos días estuvo en su casa el actor norteamericano Michael Douglas: “Pasó una cosa muy simpática. Vio el cartel del Festival que yo tenía enmarcado en la sala, y se enamoró de él. Tuve que regalárselo. Veremos si lo cuelga en su casa y si cuando se acerquen los días del Festival, dice: bueno, para allá me voy”.

Este año el Festival mostrará la primera gran retrospectiva del cine chicano que se haya realizado fuera de los Estados Unidos y una muestra de lo mejor de la cinematografía puertorriqueña. “El solo hecho de que quieran esos jóvenes puertorriqueños ser vistos por los hermanos de América Latina, ya es  un éxito del Festival”, añadió.

Además de los espacios competitivos del Festival, en los que se otorgan los Premios Coral, tendrá lugar como es ya una tradición las numerosas muestras fuera de competencia y seminarios que hacen de estos diez días de intenso cine uno de los espacios audiovisuales de encuentro y exhibición más importantes del continente.

Alfredo comentó la trascendencia de los seminarios: “es el tono intelectual, político, filosófico sociológico, siempre cinematográfico, que impregna este festival, que no es solo de cine. Es un festival de la cultura cinematográfica, que no puede vivir sin las otras manifestaciones del arte.”

Dijo que “hemos ideado un seminario titulado ‘América Latina USA lo que debió ser, lo que no pudo ser, lo que debiese ser’… Afirmaciones muy abiertas para que cada cual se expresa como mejor considere”.

En el Pabellón Cuba
Este año, además de las sedes habituales -los cines, la casa del Festival y los hoteles donde se alojan los mil y tantos participantes-, los cinéfilos tendrán a su disposición el Pabellón Cuba, “un regalo de la Revolución”, calificó Alfredo. En ese lugar de La Rampa habanera se proyectarán películas, los especialistas dictarán conferencias, podrá adquirirse música…, pero para el Presidente del Festival lo que más le entusiasma es la exposición Mella-Tina Modotti, que se exhibirá allí.

“Estamos organizándola con una concepción otra. No queremos al Mella de los carteles hieráticos, sino mostrar la historia de su vida y su relación Tina tal y cual fue, la de dos muchachones que se amaron”.

Mella “fue un mago: en poquísimo tiempo hizo de todo. Construyó estructuras de lucha antiimperialista, participó del apoyo a Sandino, fundó la FEU y el Partido Comunista, participó de la I Internacional… Y no duró nada, pero eso que duró vale por mil años”.

De Tina añadió: “Ella resultó ser una de las más grandes fotógrafas de la historia de la Fotografía, la primera mujer reconocida como la superfotógrafa, la que da lecciones. Fue actriz de Hollywood, modelo de Edward Weston, se atrevió en su época a posar como vale la pena hacerlo si uno es una estatua viviente. De ese amor, de esa relación ha quedado un testimonio de dos jóvenes, bellísimos, amándose, y es lo que veremos” en el Pabellón Cuba.

Alfredo prefirió no caer en la trampa de anunciar qué película abrirá el Festival: “Ya se sabrá. Queremos que la sorpresa sea como pasa en el amor, un factor de encanto, de atracción.”

El cartel
El cartel de esta edición del Festival, que recrea a Simón Bolívar, José Martí y Ernesto Che Guevara, pertenece al pintor Carlos Guzmán (La Habana, 1970), que a juicio de Alfredo “es un cuadro extraordinario”, y “va a hacer época”, por su extraordinaria expresividad artística: “medio Giotto, medio modernista, medio abstracto, medio, medio… Nos ha dado una obra que no se parece a nada de lo que vimos en los carteles de los anteriores festivales. Y con esta obra se ha preparado un spot que le da movimiento al cuadro”

A propósito de la espléndida tradición de carteles que animó la cinematografía de la Revolución cubana, Alfredo recordó a Saul Yelín, el primer director de Relaciones Internacionales que tuvo el  ICAIC y fundador de este Instituto: “Nos fijamos una línea: cuando se discutía con un cartelista, le decíamos que no se trataba hacer un cartel que dijera lo que narra la película, sino que tuviera tal encanto, irradiara tal atracción que al paseante que veía el cartel no le quedara más remedio que detenerse ante él. Y en ese instante se iba a enterar de que el cartel estaba hecho para anunciar una determinada película.”

La cultura del clack clack
El Presidente del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano también se refirió a la concepción cultural que anima esta edición del Festival: “Nos enfrentamos a esa cultura de los medios de comunicación que llamo la cultura del ‘clac clac’. Es decir, te doy dos segundos de imagen y dos segundos después otra imagen, y luego otra y otra… En una, aparece un niño famélico a punto de morir en las zonas más pobres y conflictuales de Sudán; en otra es una gran actriz que le ha hecho una buena jugada a su pareja, y ya tiene otra pareja; sigue aquella de un barco español o francés, secuestrado en el Mar Rojo… Tras otros dos segundos vemos una huelga por el cierre de una fábrica y la información de que tal vez está pasando la gran crisis. Me siento informadísimo, cuando en realidad estoy vaciado de humanidad. Sin darme  cuenta, domino la imagen del mundo, pero no siento la tragedia de esa imagen.”

En contraposición, Alfredo recordó al Noticiero ICAIC Latinoamericano, que también contará con una retrospectiva en el Festival, y que recibió recientemente la condición de Memoria Mundial de la UNESCO por sus elevados valores estéticos. “La batalla para resguardar el fondo documental del Noticiero fue una batalla de supervivencia”, dijo. “Concebimos el Noticiero ICAIC para no quedarnos atrás en un papel que sigue teniendo hoy el cineasta… La Historia ya no la hacen los historiadores. Quien recoja la realidad inmediata, en el momento en que se produce, con la posibilidad de acercarse a la situación viva, está haciendo la Historia”.

Y aseguró: “Santiago Álvarez fue una joya para nosotros. Cuando empezamos (en el ICAIC) no sabía de cine, pero tenía una pasión enloquecida por el cine. Y lo más interesante para mí de su personalidad cinematográfica fue que no respetó ninguna regla y su desenfado permitió la ruptura de los moldes. ¿Y qué es ser revolucionario sino romper los moldes?”

*Periodista cubana

 

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