Jun 26 2011
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OpiniónPolítica

Aprendiendo a (sobre)vivir sin Hugo

Aram Aharonian

Los venezolanos están tratando de aprender a sobrevivir sin la presencia del presidente Hugo Chávez. Lo extrañan todos: los bolivarianos y la oposición, por igual. Porque la política en Venezuela ha girado en los últimos trece años alrededor de su figura. Mientras, Chávez sigue en Cuba, tras someterse a una cirugía por un absceso pélvico y sin que se conozca públicamente un diagnóstico preciso.

En el cuadro de las interrogantes cotidianas están quién sucederá al líder si su enfermedad se prolonga (¿el vicepresidente Elías Jaua?), la confirmación del acto de constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños pautado para el 5 de julio en Caracas y el cronograma de las elecciones del año próximo para renovar los mandatos presidencial y de gobernadores.

Los opositores ven su razón de existir en función de lo que diga, decrete, opine, expropie, cante, declame o relate Chávez. Todas sus viscisitudes son, sin duda, culpa e´Chávez. Aquellos que se mostraron dispuestos a llegar al magnicidio del “mico”, exigieron ahora su pronto retorno.

Por el otro lado, todas las esperanzas de la masa chavista están depositadas en el líder y, lamentablemente, no hay nadie con la suficiente credibilidad y carisma que pueda llegar con un mensaje calmador. Nunca tantos venezolanos se vieron tan desamparados, más perdidos, con un enorme signo de interrogación en sus frentes.

Y en las últimas dos semanas, a raíz de la ausencia del mandatario, las cadenas de mensajes, rumores, chismes y cuentos más inverosímiles han circulado por carreteras formales de informaciones y por caminos verdes informales, que van desde la radio-bemba al tuiter.

Los opositores se mueren por salir de él, por los votos o como sea, pero basta que falte unos días en sus tradicionales arengas para que lo extrañen. Hace años que la pauta informativa y política la marca Chávez y la oposición se manifiesta sobre sus acciones y sus dichos, como si ésta fuera la única razón de su existencia. No hay planes alternativos, propuestas o un nuevo proyecto de país.

El canciller venezolano Nicolás Maduro, dijo que el presidente Hugo Chávez está “al mando” de su gobierno y que está peleando por su vida, en referencia al estado de salud, lo que en muchas partes fue interpretado como que padeciera una enfermedad terminal. "La batalla que está dando el presidente Chávez por su salud tiene que ser la batalla de todos, la batalla por la vida, por el futuro inmediato de nuestra Patria. Esto es lo que podemos transmitirle a nuestros compatriotas", indicó Maduro.

“Este es el momento de empezar”, le dijo el diputado Ismael García al embajador de Estados Unidos en Caracas, Patrick Duddy, cuando éste le comentó en septiembre de 2009 que Washington no intervenía en los asuntos de Venezuela. En aquel tiempo Podemos, con seis diputados, era la única tolda de oposición en la Asamblea Nacional. Se había separado del chavismo en 2007. García justificaba su petición de dinero –incluso para poner una radioemisora o una televisora- por los posibles riesgos que enfrentaban los intereses estadounidenses con la presencia de Cuba e Irán en el país. 

En Venezuela nadie duda de la veracidad del hecho, pero lo que extraña que el mismo se filtra cuando la Mesa de Unidad Democrática que intenta arropar a la oposición, debate sus candidaturas internas y trata de deslastrarse de personajes que puedan impedir una solución unitaria.

Como no duda de otro cable filtrado por Wikileaks que sostiene que el papa Juan Pablo II ordenó a los sacerdotes de Venezuela que se abstuvieran de participar en los esfuerzos para derrocar a Chávez hace casi 10 años, pero la jerarquía eclesiástica venezolana lo desafió, con el estímulo de la administración del entonces presidente George W. Bush.

Cables del Departamento de Estado indican que funcionarios de la Iglesia en el Vaticano informaron a diplomáticos estadounidenses sobre las preocupaciones del Papa, pero reconocieron que los obispos católicos del país iban posiblemente a ignorar las órdenes, ya que, como se demostró luego, estaban involucrados en el golpe de Estado y el sabotaje petrolero.

 Dentro de la oposición se sigue buscando candidato unitario –de cara a las elecciones internas de febrero próximo- pero también se señala que no basta con criticar al gobierno. Para llegar al poder, además, la oposición debe presentar un proyecto político-económico alternativo al actual, porque jugar a esperar el suicidio político del gobierno da pie al elector a pensar, al parecer, con razón, que la oposición nada alternativo tiene que ofrecer.

Dentro de la dirigencia de la oposición se está generando el consenso de no apurar los pasos: si Chávez no se puede reintegrar parcial o totalmente, terminará el mandato el vicepresidente. El temor de los dirigentes es que de no ser Chávez el candidato en 2012, se evapore toda posibilidad de unidad dentro de los que se oponen al mandatario.

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