Oct 2 2008
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Política

Argentina, comunidad originaria: los niños y niñas mbyás al borde del abismo

Elena Luz González Bazán*

La niñez y adolescencia: una inexistente política de Estado. En el caso de las comunidades originarias aún mayor, son invisibles. Nuevamente desnudar las profundas injusticias que padecen los niños y niñas mbyás es una obligación, porque su realidad no es óptima, ni saludable, con escuela, juegos y una alimentación adecuada, vivienda y sus padres laborando la tierra. El tiempo pasa, la realidad persiste, las soluciones no llegan…
(Primera parte).

En estos meses, en dos nuevas oportunidades, se alerta sobre su situación social. En el diario el Territorio de Misiones del 22 de noviembre del 2007 se informaba que había niños mbyás con la vacunación incompleta, sin atención médica, sin la medicación adecuada. Este contexto se venía padeciendo desde la mitad del año 2007, como un registro en ese momento actual y en la actualidad perseverante.

Asimismo, los representantes de las comunidades guaraníes de Arroyo Isla y Pasarela, en el Departamento de Montecarlo, en la provincia de Misiones, le manifestaron a la intendenta electa: Elba Ausmendi sobre las deficiencias en las salas de primeras auxilios en las aldeas, su lamentable estado. Por ello, le solicitaban capacitación sanitaria para los integrantes de las comunidades.

En aquel momento la intendenta: Auzmendi comentaba que “los guaraníes plantearon la situación de la nueva comunidad que se estableció en arroyo Anta, proveniente del Paraguay, que no hablan castellano y que podrían tener mayores problemas porque no conocen los mecanismos locales. Hay muchos niños en esa zona y la misma gente de Arroyo Isla manifestaba su preocupación por esos chicos, que por ahí no tienen las vacunas y no están siendo controlados como corresponde”.

Falta de leche para los niños y niñas mybás

El Cacique Omar Benítez, de la comunidad guaraní mbyá de Ysyry, denunciaba hacia fines del 2006, el 9 de diciembre más exactamente, que los niños y niñas de su aldea no recibían leche del Ministerio de Salud de Misiones. Donde hay un informe oficial que advertía sobre un 57 por ciento de los chicos de las comunidades con problemas de desnutrición en el 2005.

“Me preocupa porque hay muchos chicos con bajo peso y no tenemos siquiera un médico, y le pido a la jefa de Zona Norte de Salud, Miriam Blas, que se acerque a nuestra comunidad y que vea las necesidades que tenemos porque casi nunca viene por acá”, dijo el cacique de Ysyry, una comunidad con 45 personas, de las cuales 22 son niñas y niños.

Muertes

Las muertes de cuatro niños a comienzos de septiembre del 2006, por enfermedades respiratorias tratables, se habían sumado a las de otros 17 fallecidos entre junio y agosto entre la población mbyá. La población calculada era de 4.800 miembros en la provincia, siendo cuatro años atrás de 5.500, un descenso que la Dirección de Asuntos Guaraníes atribuyó al éxodo de ese pueblo hacia Paraguay y Brasil, pero también una “cadena de decesos” en sus aldeas. Tema ampliamente tratado en los artículos ¨Estamos muriendo como pajarito¨ Parte I y II de agosto y septiembre del 2006.

Asistencia sanitaria

Por su lado, en abril de este año, en el medio de Posadas, Noticias del 6, se informaba que ante la llegada del invierno y la muertes de niños registradas el año anterior, los caciques mbyas planteaban la necesidad de mejorar la asistencia sanitaria en distintas aldeas. Por el mal estado de los caminos, los médicos no entran en días de lluvia.

Albino Flores, cacique de la zona de Montecarlo, dijo que antes que festejar, refiriéndose a la Semana de los Pueblos Originarios, debemos “trabajar para mejorar nuestra situación”. Declaró que han informado de su situación al gobernador y al vicegobernador, indicando que con buen tiempo los médicos ingresan a las aldeas cada quince días o una vez al mes. “Pero no lo hacen si hay mal tiempo, por el mal estado de los caminos. Los médicos traen remedios, pero cuando no vienen nosotros buscamos remedios en el monte”, concluyó.

Confirmaba su preocupación por la proximidad de los tiempos fríos y la muerte de los niños que se había registrado en el año 2007, que para ello hacía falta mejorar la asistencia sanitaria.

Desnutrición

El martes 13 de noviembre del 2007, el diario El Territorio de Misiones revelaba sobre la desnutrición de los niños y niñas mbyá, con una contracara que era el sobrepeso, donde se adjudicaba dicha realidad a la desinformación de las madres.

Mientras tanto, el responsable sanitario de las comunidades de Yriapú y Fortín Mbororé de Puerto Iguazú admitía en su momento el riesgo alimentario entre los niños y que los más graves llegaban desde la República del Paraguay. Arturo Sosa, confirmaba que existen chicos al límite de la desnutrición en esa región y advirtió casos de sobrepeso por lo cual responsabilizó a las madres.

Sin dar cifras exactas, informaba que “hay chicos en riesgo de desnutrición en las dos aldeas”, pero además manifestó su intención de “llegar a establecer, a pesar de que ya tenemos un panorama de las causas, porque tengo en una misma comunidad chicos con sobrepeso”.

También afirmaba que este contraste entre desnutrición de primer grado y sobrepeso tenía que ver con la capacitación. Por ese motivo, explicó, los agentes sanitarios de las comunidades están brindando educación materna a las mujeres con materiales enviados desde el Ministerio de Salud de la Nación. “La comunidad Yryapú es la que mejor está en ese sentido, a pesar de que también hay casos al límite de la desnutrición”, señalaba.

Otra postal de la situación social fue que en la escuela bilingüe hubo muchos pacientes haciendo filas para ser atendidos durante la mañana de aquel 12 de noviembre. ¨Unos 33 niños fueron controlados. Sucede que hace tan sólo tres meses que las comunidades cuentan con un médico nombrado por el Ministerio de Salud de la provincia para la asistencia de las aldeas, ya que carecían de atención desde el 2005. Hasta entonces, Sosa trabajó ad honorem, pero después los profesionales fueron rotando y abandonando la atención¨. Información suministrada por El territorio.

En ese momento el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, aseguraba que en Iguazú la crisis de los guaraníes “es cultural”.

El doctor Sosa manifestaba que “uno puede intervenir en algunas cosas, pero en otras no”. La información agregaba que se había llamado a una reunión a los chamanes quienes son los “curanderos” de las comunidades y se acordó con los profesionales en formar una integración entre ambos trabajos.

“Ahora, con el verano, se viene la diarrea. Entonces, para adelantarnos, tuvimos una reunión con algunas de las personas que curan (los chamanes) para poder unir criterios y enfrentar la situación… Eso me produce mucha alegría que acepten la idea para fortalecer la unión”, detalló Arturo Sosa.

El profesional también explicó que en el 90 por ciento de los casos, las madres acuden primero a los chamanes antes que ir a ver al médico. Por lo tanto, se acordó que, cuando los consulten, sean citados nuevamente por los chamanes para constatar los resultados de la medicina natural. Y si eso no funcionó, que los deriven al profesional sin dejar pasar más tiempo para que no progrese la enfermedad, hecho que hace al tratamiento tardío de la patología.

“La idea es que haya una relación entre la medicina convencional y la medicina que se realiza dentro de la comunidad sin que ninguna de las dos vaya en perjuicio de los habitantes” –indicó Sosa–. Recalcó que “tenemos muchas expectativas de mejorar cosas que aún faltan por resolver”.

La crisis de los guaraníes también está siendo investigada por los profesionales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que en su último informe reveló que el índice de mortalidad infantil asciende a un 84 por mil nacidos vivos. Esto implica que cada mil niños, 84 mbyá mueren. El registro nacional es de 12,5 por mil.

En la misma noticia se notificaba que en los tres meses precedentes, se habían registrado 16 nacimientos entre las comunidades de Fortín Mbororé e Yryapú, sin complicaciones, excepto un bebé con 1.500 gramos que evolucionaba favorablemente.

El médico de las comunidades aborígenes aseguró que el sistema de asistencia que ofrece el Ministerio de Salud de la provincia “sirve para paliar la situación actual, por ahora”, pero opinaba que no era la solución a la crisis guaraní. Por otra parte afirmó que siempre hay problemas respiratorios debido a sus hábitos y las fogatas dentro de las chozas. Y evaluó que por eso los niños presentan problemas de bronco espasmos.

Algunos aspectos que podemos reafirmar para que queden claros: el ex ministro Ginés González García afirmaba que la crisis de los guaraníes es cultural.

A los chamanes les dicen curanderos.

Las últimas cifras arrojan que el 84 por mil de los niños guaraníes mueren, la media es del 12,5 por mil.

Las familias guaraníes a quienes también se los ha expulsado de las tierras, viven en chozas, en situación de máxima pobreza, sin alimentos y el ejemplo más claro es un niño recién nacido de un kilo y medio.

* Un depacho de www.argenpress.info

 

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