Dic 22 2015
1396 lecturas

Opini贸nPol铆tica

Argentina oscilando entre la crisis de gobernabilidad y la dictadura mafiosa

Ha sido se帽alado hasta el hartazgo que por primera vez en un siglo el 10 de Diciembre de 2015聽 la derecha lleg贸 al gobierno sin ocultar su rostro, sin fraude, sin golpe militar, a trav茅s de elecciones supuestamente limpias, se tratar铆a de un hecho novedoso.

Es necesario aclarar tres cosas:

En primer lugar resulta evidente que no se trat贸 de 鈥渆lecciones limpias鈥 sino de un proceso asim茅trico, completamente distorsionado por una manipulaci贸n medi谩tica sin precedentes en Argentina activada desde hace varios a帽os pero que finalmente deriv贸 en un operativo muy sofisticado y abrumador. Consumada la operaci贸n electoral la presidenta saliente fue destituida unas pocas horas antes de la transmisi贸n del mando presidencial mediante un golpe de estado 鈥渏udicial鈥 demostraci贸n de fuerza del poder real que establec铆a de ese modo un precedente importante, en realidad el primer paso del nuevo r茅gimen.

Esto nos lleva a una segunda aclaraci贸n: el kirchnerismo no produjo transformaciones estructurales decisivas del sistema, introdujo reformas que incluyeron a vastos sectores de las clases bajas, reclamos populares insatisfechos (como el juzgamiento de protagonistas de la 煤ltima dictadura militar), implement贸 una pol铆tica internacional que distanci贸 al pa铆s del sometimiento integral a los Estados Unidos y otras medidas que se superpusieron a estructuras y grupos de poder preexistentes. Pero no gener贸 una avalancha plebeya capaz de neutralizar a las bases sociales de la derecha quebrando los pilares del sistema (sus aparatos judiciales, medi谩ticos, financieros, transnacionales, etc.) desarticulando la arremetida reaccionaria. La alternativa transformadora radicalizada estaba completamente fuera del libreto progresista, la astucia, el juego h谩bil y sus buenos resultados en el corto y hasta en el mediano plazo maravill贸 al kirchnerismo, lo llev贸 por un camino sinuoso, acumulando contradicciones marchando as铆 hacia la derrota final. Nunca se propuso transgredir los l铆mites del sistema, saltar por encima de la institucionalidad elitista-mafiosa de las camarillas judiciales apuntaladas por el partido medi谩tico componentes de una lumpenburgues铆a que aprovech贸 el restablecimiento de la gobernabilidad post 2001-2002 para curar sus heridas, recuperar fuerzas y renovar su apetito.

Como era previsible las clases medias, grandes beneficiarias de la prosperidad econ贸mica de los a帽os del auge progresista, no se volcaron de manera agradecida hacia el kirchnerismo sino todo lo contrario, azuzadas por el poder medi谩tico retomaron viejos prejuicios reaccionarios, su ascenso social reprodujo formas culturales latentes provenientes del viejo gorilismo, del desprecio a 鈥渓a negrada鈥 enlazando con la ola regional y occidental en curso de aproximaciones clasemedieras al neofascismo. No se trat贸 entonces de una simple manipulaci贸n medi谩tica manejada por un aparato comunicacional bien aceitado sino del aprovechamiento derechista de irracionalidades ancladas en los m谩s profundo del alma del pa铆s burgu茅s.

La tercera observaci贸n es que el fen贸meno no es tan novedoso. Si bien es cierto que el proceso de manipulaci贸n electoral se inscribe en el marco del declive del progresismo latinoamericano y que fue realizado de manera impecable por especialistas de primer nivel seguramente monitoreados por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos, no deber铆amos olvidar que antes de la llegada del peronismo en 1945 la sociedad argentina hab铆a sido moldeada por cerca de un siglo de rep煤blica olig谩rquica (que no fue abolida durante el per铆odo de gobiernos radicales entre 1916 y 1930) dejando huellas culturales e institucionales muy profundas atravesando las sucesivas transformaciones de las elites dominantes como una suerte de referencia m铆tica de una 茅poca donde supuestamente los de arriba mandaban mediante estructuras autoritarias estables. Constituye una curiosa casualidad cargada de simbolismo pero lo cierto es que fue el presidente 鈥渃autelar-instant谩neo鈥 Federico Pinedo impuesto por la mafia judicial el encargado de entregar el bast贸n presidencial a Macri. Federico Pinedo: nieto de Federico Pinedo, una de la figuras m谩s representativas de la restauraci贸n聽 olig谩rquica de los a帽os 1930, bisnieto de Federico Pinedo Rubio intendente de Buenos Aires hacia fines del siglo XIX y luego diputado nacional durante un prolongado per铆odo como representante del viejo partido conservador. Seguir la trayectoria de esa familia permite observar el ascenso y consolidaci贸n del pa铆s aristocr谩tico colonial construido desde mediados del siglo XIX. El lejano descendiente de aquella oligarqu铆a fue el encargado de entregar los atributos del mando presidencial a Mauricio Macri, por su parte heredero de un clan familiar mafioso de raiz italo-fascista[1], instaurador de un 鈥済obierno de gerentes鈥. Los avatares de un golpe de estado instant谩neo establecieron un simb贸lico lazo hist贸rico entre la lumpenburgues铆a actual y la vieja casta olig谩rquica.

La crisis

El contexto econ贸mico internacional viene dado por una crisis deflacionaria motorizada por el desinfle de las grandes potencias econ贸micas. Estados Unidos, la Uni贸n Europea y Jap贸n navegando entre el crecimiento an茅mico, el estancamiento y la recesi贸n, China desacelerando su crecimiento y Brasil en recesi贸n sobredeterminan una coyuntura marcada por el enfriamiento de la demanda global lo que deprime los precios de las materias primas y estanca o achica los mercados de productos industriales. En suma un panorama mundial negativo para un pa铆s como la Argentina principalmente exportador de materias primas y en menor escala de productos industriales de mediano-bajo nivel tecnol贸gico.

Ante ese ciclo internacional adverso, desde el punto de vista te贸rico la econom铆a Argentina聽 para no caer en la recesi贸n deber铆a apoyarse cada vez m谩s en la expansi贸n y protecci贸n de su mercado interno, su tejido industrial, su autonom铆a financiera. Sin embargo el gobierno de Macri inicia su mandato haciendo todo lo contrario: achicando el mercado interno mediante la reducci贸n dr谩stica en t茅rminos reales de salarios y jubilaciones, aumentando el endeudamiento externo, desprotegiendo al grueso de la estructura industrial. A ello apuntan sus decisiones econ贸micas iniciales como la megadevaluaci贸n, la eliminaci贸n o disminuci贸n de聽 impuestos a las exportaciones, la suba de las tasas de inter茅s, la liberalizaci贸n de importaciones, y pronto la eliminaci贸n de subsidios a los servicios p煤blicos con el consiguiente aumento de sus tarifas. Se trata de una gigantesca transferencia de ingresos hacia los grupos econ贸micos m谩s concentrados (grandes exportadores agrarios, empresas y especuladores financieros poseedores de fondos en d贸lares, etc.), de un saqueo descomunal que se ir谩 prolongando en el tiempo al ritmo de las subas de precios, las depresiones salariales, las devaluaciones y los tarifazos. Crecer谩 la desocupaci贸n, la pobreza y la indigencia, la concentraci贸n de ingresos avanzar谩 (ya est谩 avanzando) r谩pidamente, el crecimiento econ贸mico nulo o negativo ser谩n inevitables.

Seg煤n ciertos expertos estar铆amos embarcados en una vor谩gine completamente irracional聽聽 marcada por la declinaci贸n del grueso de la industria y la desintegraci贸n de la sociedad resultado de la aplicaci贸n ortodoxa de recetas neoliberales 鈥渆quivocadas鈥. Pero el gobierno no se equivoca, act煤a seg煤n la din谩mica de una lumpenburgues铆a portadora de una racionalidad instrumental cuyo fin no es otro que el de la acumulaci贸n r谩pida de riquezas saqueando todo lo que se le cruza en el camino. La racionalidad de los bandidos due帽os del poder no es la del desarrollo econ贸mico armonioso y general que anida en la cabeza de ciertos economistas.

As铆 es como hemos pasado de una versi贸n suave de la pol铆tica econ贸mica contra-c铆clica (desde el punto de vista de la tendencia de la econom铆a global) a una pol铆tica pro-c铆clica que se incorpora con notable ferocidad a la degeneraci贸n general (financiera, institucional, ideol贸gica, etc.) del mundo capitalista.

El progresismo gobern贸 entre 2003 y 2015 restableciendo la gobernabilidad del sistema, todo anduvo bien mientras la bestia lam铆a sus heridas en un contexto de relativa prosperidad recomponi茅ndose del terremoto de los a帽os 2001-2002, pero desde 2008 las cosas fueron cambiando: el achatamiento del crecimiento econ贸mico exacerb贸 su voluntad por acaparar una porci贸n mayor de la torta, en ese sentido el 10 de diciembre de 2015 puede ser visto como el punto de inflexi贸n, como un salto cualitativo del poder draculiano de las elites dominantes inaugurando una etapa de decadencia de la sociedad argentina. Las fuerzas entr贸picas, devastadoras, lograron imponer su din谩mica.

Dos escenarios

Nos encontramos ante los primeros pasos de una aventura autoritaria de trayectoria incierta. No se trata de un hecho producto del azar sino del resultado de un prolongado proceso de maduraci贸n (degeneraci贸n) de las elites dominantes de Argentina convertidas en jaur铆as depredadoras coincidentes con el fen贸meno global de financierizaci贸n y decadencia. Basta con echarle una mirada al gobierno y sus respaldos donde sobreabundan personajes acusados de ser delincuentes financieros como Prat Gay, Melconian o Aranguren, o 鈥減adrinos鈥 como Cristiano Rattazzi, Paolo Roca, Franco Macri (y su hijo-presidente) o de otros se帽alados como agentes de la CIA como Susana Malcorra o Patricia Bullrich[2], para percibir que la tragedia local no es m谩s que un ap茅ndice perif茅rico de un capitalismo global embarcado en una loca carrera liderada por lobos de Wall Streeet, militares delirantes y pol铆ticos corruptos destruyendo pa铆ses enteros, triturando instituciones, saqueando recursos naturales imponiendo un proceso de destrucci贸n a escala planetaria.

La lumpenburgues铆a argentina, su articulaci贸n mafiosa en la c煤pula del poder (empresario,聽 judicial, medi谩tico) y sus prolongaciones institucionales y abiertamente ilegales ha dejado de ser la fuerza dominante en las sombras, jaqueando, condicionando, bloqueando, imponiendo, para asumir abiertamente el gobierno. Esto puede ser atribuido a varios motivos entre otros a聽 la inexistencia de un elenco de 鈥減ol铆ticos鈥 con capacidad de decisi贸n como para implementar el mega-saqueo en curso, entonces son los gerentes los que deben hacerse cargo de manera directa del Poder Ejecutivo, es decir 鈥渢茅cnicos鈥 completamente ajenos al embrollo electoral.

El nuevo esquema resulta sumamente eficaz a la hora de adoptar medidas contundentes contra la mayor铆a de la poblaci贸n pero aparece muy poco 煤til para amortiguar el inevitable descontento popular (incluido el de una porci贸n significativa de incautos votantes de Macri). Las camarillas sindicales podr谩n durante un corto per铆odo generar inacci贸n, algunos pol铆ticos provinciales empujar谩n en el mismos sentido, los medios masivos de comunicaci贸n buscar谩n distraer, confundir, justificar (ya lo est谩n haciendo) intensificando la campa帽a de idiotizaci贸n pero todo eso es insuficiente frente a la magnitud del desastre en curso.

Por otra parte el car谩cter lumpen, inestable del r茅gimen macrista afectado por previsibles disputas internas, golpes financieros, turbulencias ex贸genas de todo tipo propias de un sistema global a la deriva y adem谩s (principalmente) presionado por una base social cuyo descontento ir谩 ascendiendo como una avalancha gigantesca, va dejando al descubierto la 煤nica alternativa posible de gobernabilidad mafiosa.

Se trata de la formaci贸n de un sistema dictatorial con rostro civil y de configuraci贸n variable. Tiene claros antecedentes internacionales recientes, viene guiado por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos y se apoya en la llamada doctrina de la Guerra de Cuarta Generaci贸n cuyo objetivo central es la transformaci贸n de la sociedad objeto de ataque en una masa amorfa, degradada, acosada por erupciones 鈥渄esprolijas鈥 de violencia ca贸tica y en consecuencia impotente ante el saqueo. Irak, Libia, Siria aparecen como experiencias de manual extremas y lejanas, por el contrario M茅xico o Guatemala son paradigmas latinoamericanos a tener en cuenta aunque la especificidad argentina aportar谩 seguramente rasgos originales. Tenemos que pensar en una combinaci贸n pragm谩tica de distintas dosis de represi贸n directa 鈥渃l谩sica鈥, judicializaci贸n de opositores sindicales, pol铆ticos, etc., bombardeo medi谩tico (diversionista y/o demonizador), represi贸n clandestina, incentivos a la rivalidades intrapopulares (cuanto m谩s sanguinarias mejor), irrupci贸n de bandas que aterrorizan a la poblaci贸n (como las 鈥渕aras鈥 en Am茅rica Central o los batallones de narcos de M茅xico), fraudes electorales, etc. De ese modo Argentina entrar铆a de lleno en el siglo XXI signado por el ascenso del capitalismo tan谩tico.

Sin embargo esa estrategia no se puede instalar plenamente de un d铆a para otro, requiere tiempo y una cierta pasividad inicial de las bases populares, adem谩s encontrar铆a serias dificultades ante una sociedad compleja como la Argentina, con un amplio abanico de clases bajas y medias portadoras de culturas, capacidad de organizaci贸n, de historias que desde la mirada superficial de los gerentes financieros y de los expertos en control social no aparecen como amenazas visibles (o aparecen como resistencias o nostalgias impotentes) pero que聽 constituyen latencias, bombas de tiempo de enorme poder que pueden estallar en cualquier momento. Este desaf铆o desde abajo converge con el temor de los de arriba a puebladas inmanejables conformando grandes interrogantes gelatinosos que generalizan la incertidumbre en las elites, deterioran su psicolog铆a.

La no viabilidad de ese escenario siniestro, su posible empantanamiento, dejar铆a abierto el espacio para el desarrollo de un segundo escenario: el de una crisis de gobernabilidad mucho m谩s devastadora que la de 2001. En ese caso la fantas铆a elitista de la recomposici贸n dictatorial-mafiosa del poder pol铆tico no habr铆a sido otra cosa que una ilusi贸n burguesa acompa帽ando al fin de la gobernabilidad, al comienzo de un per铆odo de alta turbulencia, de desintegraci贸n social de duraci贸n impredecible. El progresismo tan despreciado por las elites y sus preservativos de clase media habr铆a sido un para铆so capitalista destruido por sus principales beneficiarios.

Como vemos el infierno mafioso no es inevitable aunque no deber铆amos subestimar la capacidad operativa de sus ejecutores locales y su mega padrino imperial, los Estados Unidos est谩n lanzados a la reconquista de su patio trasero latinoamericano.

驴Hacia d贸nde va esta historia?: la resistencia popular tiene la respuesta.

Notas:

[1]聽聽聽 Horacio Verbitsky, 芦A las Malvinas en subte. El rol de la P-2, los Macri, FIAT y TECHINT en la guerra de 1982禄,http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-190366-2012-03-25.html

[2]聽聽聽 ARGENTINA: la nueva ministra de Exteriores pertenece a la CIA, seg煤n Diosdado Cabello.
– El presidente de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, Diosdado Cabello, declar贸 que la canciller argentina, Susana Malcorra, pertenece a la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en ingl茅s). 鈥淓stuvo aqu铆, la recib铆 yo en mi oficina, es la CIA misma, se la nombraron de canciller al se帽or (Mauricio) Macri鈥, presidente electo de Argentina, subray贸 Cabello en su programa semanal de los mi茅rcoles, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisi贸n (VTV).
– Tambi茅n Patricia Bullrich reporta a 鈥渓a agencia鈥 y probablemente lo hagan otros y otras, como Laura Alonso. El rumor que corre es que Macri pr谩cticamente no conoce a Malcorra y que le fue impuesta telef贸nicamente por el Departamento de Estado.
– P谩jaro Rojo, 11/12/2015, http://pajarorojo.com.ar/?p=20433

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario