Dic 17 2009
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Opinión

Argentina, reflexiones a la luz de los hechos: sigan la lógica

Luigi Lovecchio.*

La lógica desentraña madejas: desde la lógica matemática hasta la filosófica, desde la “proposicional” a la lógica de investigación. La lógica se constituye prácticamente como disciplina autónoma que ya hace parte de nuestro entorno. Pero no siempre la utilizamos para complementar nuestros análisis de los acontecimientos, al contrario, en el 99 por ciento de los casos, nunca desarrollamos una lógica aplicada a las comunicaciones.

"Los periodistas somos los charlatanes de la era moderna".
(Orlando Barone, periodista).

Preferimos aceptar las noticias confeccionadas y prontas para ser consumidas, construidas desde las distorsiones y el absurdo de los medios de prensa en vez de poner en movimiento nuestro sentido común y desarrollar nuestras propias observaciones “lógicas”.    
             
El único camino posible en la actualidad para que la gente pueda informarse sobre la realidad de su propio país es por medio de la prensa, incluyendo todas sus variadas formas de comunicar. Por lo general las personas actúan como espectadores pasivos que aceptan, sin desconfiar, las informaciones que reciben. La mayoría de los medios de prensa ofrecen al lector espectador una visión parcial e interesada de las noticias.

Podemos imaginar como se distorsiona la realidad tomando como ejemplo un acontecimiento real: la actitud en la cual incurrieron todos los canales de televisión al partir sus pantallas en dos mitades para dar espacio a un desconocido e histriónico De Angeli, cuestionando con gestos de descalificación groseros, las palabras de la Presidente de la República, que hablaba en nombre de toda la ciudadanía.

La prensa, en este caso, no está sólo ejerciendo una falta de respeto a las autoridades elegidas (por el pueblo y de manera mayoritaria) sino que está señalando, también, a todos los espectadores que la presidente puede ser cuestionada, ofendida, vapuleada por un pequeño personaje intrépido, que la televisión trata como protagonista de la contemporaneidad y cuestiona, desde su pequeña visión, los grandes trazos de la política nacional. ¿Se pueden imaginar, de rebote, como se empequeñece y devalúa la figura presidencial?.

Aunque fuera cierto el diagnostico mediático con respecto de la primera dama, no es la manera correcta para comportarse porque se pasan límites que rompen las reglas del juego existente entre autoridad y el ciudadano y se incurre en una suerte de desacato. Y esto crispa a la gente que la votó mientras, al mismo tiempo, debilita su figura presidencial para una gran mayoría de personas que también la votaron. Así, cuando aparece un fulano y dice: ¡Pero, es apenas un programa o una nota de televisión…! Ya sabemos que no. Esa nota creó una distorsión de los hechos y convenció a un ejército de personas.

La prensa nunca arrimó un diálogo tranquilizador en estos casos, siempre acompañó propuestas que inducían a la desconfianza y al diagnóstico prematuro y exaltado. Y eso también crispa a la ciudadanía.

Existe una norma que castiga a la prensa que miente o induce a la mentira de manera intencional. Es la “real malicia”  (Real Malice, en inglés) Todos los medios que conozco de la Argentina y de muchos países del continente ejercen la real malicia, hasta sin cuidar la forma, de manera abierta –y diría descarada–. Ningún gobierno pone en los tribunales este tema porque se abriría otro frente, infinito y lleno de insidias, sobre la libertad de prensa.

Cuando he hecho notar esta distorsión de la prensa, aplicada a una opinión política, al editor general de Clarín, el señor Ricardo Kirschbaum me respondió textual: “estamos en democracia y cada uno piensa como quiera. Saludos” (correo electrónico del 1º de agosto del 2008)

Pero era evidente que no era Kirschbaum quien hablaba, eran los intereses corporativos y naturalmente su sueldo gordo e inimaginable.

Todo el sistema está atado a cadenas, diría casi irrompibles, donde la religión, los medios de comunicación y la política opositora arman en estos tiempos un telón de fondo cuya única iluminación son los focos de los intereses codiciosos a toda costa.

Religión, comunicación y política es mejor no tenerlos en contra: pobre de este gobierno que quiso cambiar algo de las reglas que influyen sobre la lucidez mental de la gente como las ganancias del campo en soja, la ley de medios que son ejemplos mundiales de políticas eficaces y transparentes.

¡Al paredón, al paredón! ¡El dinero es sagrado!

Es este un momento dramático para la Argentina. Ya De Narváez insinúa un juicio a la presidenta. Estamos mucho más cerca de Honduras de lo que se pueda imaginar. Cuando otros gobernantes robaban y empobrecían al país hasta límites insoportables, todos los De Narváez aplaudían, acompañados del coro celestial de las noticias. Claro, eran gobiernos con "economías globales" que robaban y empobrecían a la gente común, sin medios para defenderse, creando pobreza.

Antes las revoluciones se hacían con los tanques, hoy con los medios de comunicación.

Muchos “pajarotes” vuelan en las nubes de las fantasías mediáticas, cargados de buena y mala fe, ambos mezclados, marchan exaltados por la verdad programada por la TV, cuidadosamente preparados en las convicciones por una prensa complaciente que los conduce tomándolos de la mano.

Arman su espacio dando pie a una realidad voluntaria e involuntaria que un día se los engullirá a ellos mismos, cuando por fin piensan que se llegó a la realización de sus esperanzas. Será en este momento que se verá la diferencia entre las promesas y la realidad existente y pasarán al olvido más profundo porque el objeto de los mass media ya será otro.

Ahí está el muro de los lamentos y el moto perpetuo de los fracasos argentinos. 
 
Segunda parte

No tan sólo la oposición está unida en un único bloque en contra del gobierno, también todos los medios de comunicación lo están. Sin contar un sector económicamente poderoso, aunque minoritario, el auto denominado “campo”.

Si se observa con atención la voluntad de esos tres sectores será fácil percibir que tienen movimientos perfectamente sincronizados y homogéneos en la tarea de desgastar la imagen de las instituciones vigentes. Es muy sugestivo y no es de mucha casualidad, en mi opinión, este sincronismo tan cerrado y perfecto.

Por ejemplo el sector que se hace llamar “el campo” está insertado de manera natural con las actuaciones de los medios de comunicación y con los políticos opositores.
Pienso, luego deduzco que la casualidad no puede sincronizar tan bien tres fuerzas diferentes, cada una con reivindicaciones diversas pero unidas de manera notoria en un proyecto en común: desgastar las actuaciones de éste gobierno.

Las tres fuerzas piensan igual y son muy unidas. En un juego de naipes, la prensa sería el “comodín”, los otros dos sectores se unen según la conveniencia del electorado y del dinero

Es llamativo como la mesa de enlace nivela sus contradicciones: la FAA no tiene nada en común con las otras asociaciones y federaciones como CRA, SRA, etc., pero sí, están unidas. Sería bueno saber las razones. En el transcurso de la protesta siempre se manifestó que quienes perdían plata eran los pequeños y medianos productores. Los grandes productores ganaban buena plata, según los mismos medios de prensa.

¿Qué hacían las otras asociaciones representantes de los grandes terratenientes agrícolas que no perdían en el negocio? Sin embargo, por la manera por como se desarrollaron los hechos, da para pensar que fueron estos grandes productores que llamaron a un acuerdo con la FAA para fabricar un escenario creíble. ¿Se lo imaginan si son sólo los grandes productores en protestar? Toda la ciudadanía se pone del lado del gobierno de inmediato.

Para tener una idea clara de cuantos intereses estaban en juego, hay que pensar en el volumen en dólares que el campo gana a más si se eliminan las retenciones a la sola soja: no sé la cifra exacta pero, ¿estamos hablando de 8000 mil millones? Una cifra tan importante convence a Buzzi a ponerse del lado del campo grande. Una “propina” del 5 por ciento sobre esos ahorros serían unos 400 millones de dólares.

Nada mal, buena cifra.

Eso llama mi atención de manera poderosa. Diseñaron un horizonte de protesta donde el dinero era el protagonista, pero la realidad visible eran los pequeños y medianos productores, para impresionar a las masas populares con el auxilio de la prensa.

Los intereses en juego eran tan irreconciliables entre la FAA y las otras asociaciones que ni el “espanto” citado por Borges podría haberlos mancomunados. El dinero fácil, sí; el dinero fácil lo puede todo. Es como si una voluntad superior, abarcadora, las mantuviera unidas sin nunca perder de vista la finalidad de empobrecer la imagen de las Instituciones. Lo que se dice matar dos pájaros con un tiro.

Por un lado ganarían la batalla de las retenciones a la soja, por el otro desprestigiarían a un modelo de gobierno no deseado por Washington. Es también ahí donde mis sospechas sobre la actuación de la CIA se vuelven poderosas y justificadas, también porque informalmente dos importantes figuras política  me lo confirmaron en off the record.

Hay más sobre este tema: las informaciones por mí recopiladas con fuentes seguras y confiables, pertenecientes a sectores exportadores importantes, conducen a una circunstancia que asombra: los productores del campo de la Argentina ganan más dinero por hectárea que los mismos productores de los países limítrofes. Eso se debe a los subsidios que el gobierno da en diferentes medidas a los fertilizantes, al gasoil a las semillas y al dólar.

Sin embargo en los países limítrofes (donde ganan menos y no tienen esos beneficios) nadie protesta, aquí se ha armado una realidad de revueltas y desobediencias sobre razones por lógica inexistentes. Siga este link que, en parte, confirma mis dichos:

http://www.clarin.com/diario/2008/06/08/elpais/p-01003.htm
 
¿Qué deberían decir los productores de los otros países que tienen el dólar en una relación de “uno” a “dos” y nada de subsidio sobre el gasoil y otros elementos? Aún una vez más aflora la sospecha de la CIA con su experiencia en coordinar y su capacidad de maniobra. Todo está muy perfectamente organizado y unificado en un solo perfil. ¿De quién más puede ser la voluntad invisible que está homogeneizando estas conductas, que orienta el pensamiento de las masas por medio de la prensa en una única dirección de manera tan certera, con tanta experiencia y madurez?
 
Ahí pienso de nuevo en Honduras, en como le "buscaron la vuelta" para armar un escenario de apariencia legal. Pienso en un ensayo posible para futura decisiones.

Se materializa así una sospecha, una verdad que perturba los sentidos porque muestra que un poder de tamaño inimaginable mueve los hilos con discreción  profesional desde atrás del telón  y altera la paz de los pueblos que eligieron un modelo de desarrollo interno, diferente al global, como camino de su subsistencia.

Nunca sabremos con claridad quién programa nuestro destino (aunque lo sospechamos), tampoco quién desestabiliza nuestros gobiernos, quien aconseja al campo, a la oposición y a las comunicaciones para andar por la misma senda. Pienso que ese “dios” invisible y poderoso es dueño de nuestro futuro mucho más de lo que se pueda imaginar.

* Periodista. Director de www.losbuenosvecinos.com.ar

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2 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. Juan
    22 diciembre 2009 15:29

    Hace un par de días me obligué a ver telenoche y con estupor vi como gran parte de noticiero fúe dedicado a “pegarle” al gobierno, casi no existía otra noticia, me enteré por casualidad que se hizo una represa en San Juan, que se encontró petróleo en el sur, pero eso no era noticia, que lo único que se está haciendo en subtes en la ciudad lo está haciendo el estado nacional(línea E), pero tampoco es noticia, que la ciudad no hace los aportes patronales pero tampoco es noticia, fué noticia la “desobediencia” a un juez del gobierno nacional, pero no lo fué la desobediencia a otro juez que ordenó parar las obras del Maldonado(con muy serios cuestionamiento técnicos, ecológicos y económcos).
    No es facil leer algo tan claro como lo que decís acá

  2. alejo
    26 febrero 2012 16:23

    ¿Qué se puede pedir al periodismo…? No es un asunto moral el que esgrimen los medios hegemónicos, es un tema de pertenencia de clase. Los fantasmas del chavismo se han apoderado de las mentes paranoides de los dueños del poder y sus obedientes que amplifican el pánico tanto como sus consecuencias (ver en la Argentina los foros de Clarín, por ejemplo).
    Por suerte hay hilos de esperanza que se ensanchan a través de América; las opiniones de esos medios van siendo muchas veces demolidos por la realidad. Como el “fin del kirchnerismo.
    La “realidad” de Clarín, por ejemplo, en la que se nutren esos políticos no pisa jamás la realidad: contra el gobierno se alimentan de esa trama, de sus caracterizaciones. En la mayoría de los casos dicen “lo leí en un medio”… Y la esperanza se ensancha porque esos medios, con el pasar de los tiempos y con el avance del mundo informático tenderán a desaparecer —y será una época en que ver la pelócula “Blade Runner” será como desayunar con puchero…