Ene 13 2013
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Política

Aventuras militares francesas que terminan mal, también en África

Tras protagonizar las tropas francesas un rescate fallido en Somalia y una intervención en Mali, el jefe de Estado galo, François Hollande, aclaró que la segunda sólo tiene una meta: “La lucha contra el terrorismo”, lo mismo que en Somalia. El mensaje ya es conocido: Occidente siempre repite lo mismo cada vez que interviene.

Las primeras dos aventuras militares africanas del socialismo francés se tornaron un rompecabezas para el presidente François Hollande, para el contraespionaje francés, la DGSE y el mismo ejército. En la primera, las fuerzas armadas fracasaron en su intento de rescatar a Denis Alex, seudónimo de un agente de los servicios secretos secuestrado por la guerrilla islamista de Somalia desde 2009. Este operativo terminó en la presunta muerte del secuestrado. El ministro francés de Defensa, Jean-Yves Drian, reconoció que se produjo un combate “violento” que impidió liberar al agente.

La versión sobre la muerte del espía francés fue adelantada por el mismo ministro, quien estimó que “todo conduce a pensar que Alex fue ejecutado por sus raptores”. Sin embargo, los islamistas de Al Shabab, la rama de Al Qaida más arraigada y poderosa en Somalia, asegura que el agente seguía vivo. La segunda excursión francesa, esta vez en Mali, también empezó con mal paso. François Hollande decidió el viernes intervenir militarmente en Mali para frenar el avance de la guerrilla jihadista que controla el norte de Mali y avanza hacia el sur. Apenas se inició este despliegue militar, el piloto de helicóptero francés Damien Boiteux, teniente de las fuerzas especiales de Pau, perdió la vida luego de ser alcanzado por disparos de artillería.

En total, en las últimas horas, Francia perdió dos hombres: un militar que está desaparecido en el ataque en Somalia y el que murió en la intervención francesa en Mali. Tal vez, si se confirma la muerte del espía francés secuestrado por los islamistas somalíes, haya un tercer muerto más. En ambos casos, Somalia o Mali con la llamada operación Serval, las dificultades encontradas complican los planes de París. El gobierno interino de Bamako de Dioncounda Traoré pidió el jueves pasado a París y a las Naciones Unidas ayuda inmediata luego de que los islamistas se apoderaran de la estratégica localidad de Koma, ubicada en el centro de Mali.

París decidió entonces responder a ese llamado a fin de cortar el

Dennis Allex, espía francés

Dennis Allex, espía francés

avance de los grupos islamistas que azotan el norte de Mali. El movimiento para la unidad de la jihad en Africa del Oeste, Mujao, Al Qaida en el Magreb islámico, AQMI y Ansar Eddine unieron sus fuerzas para lanzar una ofensiva hacia el sur. Estos grupos islámicos controlan en realidad un tercio del territorio de Mali luego del golpe de Estado que derrocó al gobierno en marzo del año pasado. Desde entonces, estos sectores integristas no sólo progresan hacia el sur sino que, además, en las regiones que están bajo su control aplican de forma muy estricta la ley islámica, la Sharia, con ejecuciones públicas, lapidaciones, amputaciones o castigos con latigazos.

En diciembre pasado, el Consejo de Seguridad de la ONU llamó a un “rápido despliegue” de la fuerza internacional de apoyo a Mali. Lo cierto es que aunque la Resolución 2085 del Consejo de Seguridad de la ONU abre el paso para la participación militar en Mali de las tropas de la Unión Africana (UA), ese dispositivo no estará en condiciones de intervenir, sino hasta agosto o septiembre. Ello precipitó la implicación militar francesa.

Cuando anunció la intervención de París en ese conflicto, François Hollande aseguró que “los terroristas intentan dar el golpe de gracia a la existencia de Mali”. Según el jefe de Estado, “Francia, sus socios africanos y la comunidad internacional no lo van a permitir”. París hizo intervenir helicópteros de las fuerzas especiales, aviones Mirage 2000-D y cientos de hombres de las tropas de la marina que se unieron al ejército maliense para de- salojar a los islamistas, en primer lugar de la localidad de Koma, donde hubo fuertes combates y centenas de heridos.

Pese a las primeras pérdidas, el ministro francés de Defensa aclaró: “Nuestro compromiso contra las tropas terroristas que amenazan con instalarse en Mali va a continuar. Nuestros medios aéreos están en acción y hay unidades que convergen hacia el teatro. Continuaremos tanto tiempo como sea necesario”. A su vez, el presidente François Hollande dijo el sábado que se había logrado “detener” el avance de los islamistas y que éstos habían sufrido “fuertes pérdidas”.

El jefe del Estado aclaró además que la intervención francesa sólo tiene una meta: “La lucha contra el terrorismo”. El mensaje ya es conocido: Occidente siempre repite lo mismo cada vez que sus tropas intervienen en un territorio extranjero. El terrorismo es la panacea de todas las aventuras militares de las potencias coloniales. Apenas nueves meses después de iniciar su mandato, François Hollande tiene que gestionar dos frentes militares simultáneos: Somalia y su ex colonia, Mali.

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