Abr 26 2013
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OpiniónPolítica

Bachelet a la carga

BachBien sabemos que la Derecha conservadora en Chile no va a resolver los problemas existentes en lo que se refiere a la educación. Al contrario: la han de amortiguar o agudizar, pero no por capricho alguno, sino por la naturaleza ideológica propia de su ADN. | NÍKOLAS STOLPKIN

 

Pronto habrán elecciones presidenciales y los candidatos a la presidencia ya están desplegando sus fórmulas propagandísticas en cuanto a diversos temas para de algún modo poder acaparar futuros votos. Siendo el tema de la Educación como uno de los puntos prioritarios de sus agendas propagandísticas.

 

Para el futuro votante no existe mucha alternativa para optar por un candidato o candidata que realmente quiera resolver lo que los movimientos sociales en Chile hoy demandan.

 

La propaganda desplegada por la “clase política dominante” se presenta significativamente dividida únicamente entre dos partes. Todo lo demás es aire; lo que no quiere decir que en un futuro no muy lejano ese “aire” pueda de algún modo “solidificarse”.

 

Queramos o no, el tema de la educación será uno de los que los candidatos deberán abordar para poder ir a conquistar al futuro votante.
Por tanto, la única alternativa suave que le hace sentido a esos potenciales votantes, que querrían ver resultados positivos a los problemas en la educación, u otros asuntos singulares, no podría ser otra que la alternativa, lamentable, del “mal menor”: Michelle Bachelet.

 

Pero no por tener –los potenciales votantes– alguna simpatía o cercanía con ella, sino porque: por un lado, ese potencial electorado, no querría nuevamente que la derecha vuelva a gobernar y, por otro, no ve con buenos ojos que la derecha conservadora pueda hacerse cargo de resolver lo que demandan los estudiantes.

 

No podemos vaticinar los resultados de la próxima elección presidencial, eso sería caer en lo que ya muchos han definido como política de ciencia ficción, pero sí podemos traducir el ambiente y dar ideas de lo que podría pasar si uno de los dos bloques llegara nuevamente al poder político en Chile.

 

Bachelet y la clase dominante
La clase política dominante conoce bien la baja popularidad que tienen en una ciudadanía que dejó de creer en ellos hace rato, y poco a poco ve aumentada esa impopularidad a grados insospechables.
La clase económica dominante, por otra parte, sabe bien que necesita de una clase política que le garantice “estabilidad” política y económica y así poder desenvolverse sin obstáculos significativos.

 

No podemos, por tanto, estar ajenos a ciertos movimientos de piezas que puedan darnos una idea de lo que “tras bambalinas” se proyecta.

 

A pocos días de arribar Michelle Bachelet al escenario político nacional –declarada candidata presidencial–, y junto con ello el enfoque significativo que han tenido los medios a cada una de sus declaraciones, poco a poco se va dilucidando un posible “consenso” en la clase económica dominante para que su figura nuevamente pueda posicionarse y retomar la administración del gobierno.
La impresión existente en el ambiente con respecto a su figura, en relación con los medios, es que Bachelet está convertida en la figura que “habla” y sus contrincantes en las figuras que  “replican”.  Impresión que, inclusive, podría ser bien notado en los potenciales votantes de la derecha conservadora.

 

La presencia significativa de Michelle Bachelet en los medios no es mera “casualidad”. Las primeras planas, titulares, exclusivas relativos a la figura de la ex mandataria, no son ninguna casualidad, sino que obedecen a ciertos intereses.
Si el tema de conversación gira en torno a la figura de Michelle Bachelet, no es porque su figura sea “atrayente” sino porque los medios se han encargado de que así sea.
¿Cómo no hablar de Michelle Bachelet si los medios se han encargado de darle tribunas significativas desde su llegada a Chile?

 

Lo anterior nos llevaría a la famosa pregunta del por qué pasa esto.

 

Pues bien… los señuelos
Si bien con la llegada de la derecha conservadora a la presidencia la Concertación tuvo ciertos cambios desfavorables para la coalición, un nuevo gobierno de la derecha conservadora podría significar un “tiro de gracia” a la patética agonía que hoy sufre, terminando por sepultar a dicha coalición.

Pero a la clase económica dominante en ningún caso le gustaría un escenario político con una Concertación sepultada y un vacío político por llenar, ni siquiera a la misma derecha conservadora.

 

Es a ese vacío, precisamente, que más le debe temer la clase económica dominante, ya que saben bien que podría ser llenado por nuevas fuerzas políticas y antagónicas a sus intereses, ansiosas por emerger.
Por tanto, no es ninguna casualidad que hoy los Medios parecieran estar pavimentando el camino para que la candidata presidencial Michelle Bachelet pueda nuevamente llegar al “Poder”. Y bien sabemos a qué intereses responden los medios.

 

Tanto es el significado que se le ha dado a la candidatura de Michelle Bachelet en los medios, que los contrincantes más parecieran ser “adornos replicadores”, sin ideas ni propuestas. A tal punto que su figura poco a poco ha ido entrando en la categoría de progresista, para de cierta manera querer satisfacer la sed de los movimientos sociales.
Pero más que traducir la insatisfacción y el descontento popular, la candidata Michelle Bachelet está haciendo un burdo “copy&paste” para apropiarse de las demandas populares con un fin meramente electoral. Algo que ni la derecha, debemos agradecer, ha querido siquiera explotar.

 

ocasMichelle Bachelet y su séquito de ningún modo están queriendo “escuchar”, más bien han optado por explorar propagandísticamente los “bajos instintos” del vulgo. No por nada se tiene como eje principal a la Educación y, junto con ello, su frase propagandística fin al lucro (desplegada inicialmente por los estudiantes movilizados, y teniendo como ñapa la “gratuidad progresiva”).

 

Conforme aparecen los puntos claves de campaña de Michelle Bachelet, más tenemos la impresión de que su proceder más se parece a la de un pescador ansioso tirando el anzuelo con diversos señuelos para poder de alguna forma “pescar” a todos los pescados que hay dentro del río.
“Fin al Lucro”, “Reforma tributaria”, “Nueva Constitución”, “Fin al Sistema Binominal”, “Aborto terapéutico”,  aplicación de la Ley Antiterrorista un “error”, “AFP Estatal”, etc. van conformando los diversos señuelos para acaparar apoyo en las próximas elecciones.

 

Lo preocupante es que dichos señuelos son tan complejos de llevar a cabo que, teniendo a la actual clase política dominante, se hace una tarea –diríamos– imposible de llevar a cabo o querer resolver.
Por tanto, no nos debemos extrañar si mañana Michelle Bachelet incorpore a su campaña presidencial más señuelos como bien podrían ser la “Re-Nacionalización del Cobre”, “Matrimonio Homosexual”, “Legalización del Consumo de Marihuana”, las “Re-Nacionalizaciones del agua y la electricidad” o hasta un nuevo sistema de transporte que pueda sustituir al “Transantiago”.

 

El problema no es que Michelle Bachelet y su séquito levanten dichos señuelos y quieran tener una apariencia progresista. El problema es que ya conocemos a su   séquito que, tal como levanta la derecha, estuvieron “20 años” en el “Poder” y no hicieron cambios profundos a lo que ahora quieren levantar frente al pueblo y los movimientos sociales.
Michelle Bachelet ¿a quién quiere engañar con todo ese despliegue de señuelos electorales?

 

Está bien. Quiere “Fin al Lucro”, “AFP Estatal”, “Fin al Binominal”, etc., pero ¿qué nos asegura que el parlamento ahora sí dará luz verde a todos los señuelos a los que hoy los ciudadanos están expuestos?
Seamos honestos, además. Michelle Bachelet quiere lo que quiere, pero ¿cómo lo quiere? Todo pareciera indicar que, como “buen político”, todo lo que quiere tiene “letra chica”; todo es ambiguo:

– Fin al lucro. El concepto es atractivo a primera vista: “fin al lucro a toda la educación”, pero no te dice que a lo que se refiere más que nada es “fin al lucro con los recursos estatales” o a los que reciben recursos estatales. No quiere decir que el lucro habrá de acabar en la Educación Privada.
– Nueva Constitución. Otro concepto atractivo a primera vista, pero que no te dice que a lo que realmente se refiere es a hacer una reforma a la Constitución, de la misma forma como el “socialista” Ricardo Lagos Escobar la hizo en su momento (2005).
– Gratuidad Universal. Concepto atractivo a primera vista, pero que no te dice “avanzar hacia la gratuidad universal” en la Educación o “educación gratuita progresiva”, concepto que suele utilizar la Derecha conservadora para calmar la efervescencia de los estudiantes movilizados.
– Reforma Tributaria, Fin al Sistema Binominal, AFP Estatal, Voto en el Extranjero. Conceptos igualmente atractivos a primera vista, pero que no te dice que para lograrlos se necesitan un quórum suficiente en el parlamento para llevarlos a cabo.

 

Michelle Bachelet debería entender una cosa: nos cansamos de esta clase política vende patria que en estos últimos años nos ha gobernado.
Nos cansamos de la Concertación; nos cansamos de la Alianza. Ninguno en el gobierno ha querido sintonizar con las demandas populares, todos han querido sintonizar con el interés particular de la clase económica dominante.
Lo mejor que podría hacer Michelle Bachelet es darse una vuelta por el país y tantear el terreno. Tres años afuera no le da el derecho a venir con arrogancia a decirnos que está dispuesta ahora a “escuchar” y en un “santiamén”, sin haber recorrido el país, nos venga con las “soluciones”,  pero que se darían sólo si “votase por mi”.

 

Estuvo cuatro años en el “poder” y… ¿escuchó a los estudiantes? ¿escuchó que no se quería el sistema binominal? ¿escuchó que el pueblo no quería más la constitución de la dictadura?
Pero ahora quiere que le compremos su falsa “empatía”; quiere que le compremos que ha sabido comprender lo que demandan nuestros movimientos sociales.

 

¿Tendrá los suficientes ovarios, por ejemplo, como para ir a hacer campaña electoral a las zonas devastadas por el terremoto y tsunami del 27 de Febrero del 2010? ¿Tendrá los ovarios suficientes como para presentarse en Dichato, Constitución o Talcahuano?
¿Tendrá los suficientes ovarios como para ir a marchar junto a los estudiantes que reclaman Fin al Lucro y Educación Gratuita para todos?

 

Voto con Consciencia
Queramos o no, existe una masa con principio de consciencia política y otra sin ningún principio de consciencia política. Ambas pueden ejercer su derecho a voto, pero la apatía por la clase política dominante es tal que observa todo lo demás con mucho escepticismo y desconfianza. Ambas son un desafío para las nuevas fuerzas políticas que se quieran posicionar y apartar del presente status quo.

 

Y es un hecho:
Gracias al actual voto voluntario, el descontento por la clase política dominante nuevamente se habrá de ver reflejado en los altos índices de abstención de las próximas elecciones presidenciales. De eso no puede haber duda, a menos que se quiera modificar la ley para tapar la actual putrefacción.

 

Entiéndase bien.
Votar por Michelle Bachelet (por el “mal menor”) en las próximas elecciones presidenciales será prácticamente votar por prorrogar el emerger de nuevas fuerzas políticas, ansiosas por entrar a terreno. Y votar por la Derecha será apostar de cierta manera por agudizar el ambiente y ponerle fin a la agonía de la Concertación.

 

Un nuevo gobierno de la Derecha Conservadora terminaría por sepultar a la Concertación y dejaría un vacío político el cual tendría que ser aprovechado y ocupado por nuevas fuerzas políticas, antagónicas al actual status quo.

 

Entonces la pregunta que debemos tratar de contestar es… ¿queremos realmente prorrogar el emerger de nuevas fuerzas políticas o queremos agudizar el ambiente y ponerle fin a la agonía de la Concertación?
Tratemos de contestar la pregunta apartando cualquier emoción o sentimiento que salga a nuestro encuentro. Contestemos y actuemos con frialdad. El corazón aquí no habrá de resolver nuestros dilemas o problemas.
Por más difícil que puedan ser nuestras decisiones, debemos siempre apostar por el futuro.
Un voto con consciencia puede ser más peligroso y decisivo que un voto por mera simpatía ideológica o mera inclinación instintiva.

 

Un voto sin consciencia es un acto tan infantil que nunca habrá de valer lo que el acto valiente de una abstención con consciencia.
Una abstención sin consciencia es tan infantil como un voto sin consciencia.
De nuestras decisiones puede estar la clave de nuestro futuro.
——
* Analista de asuntos políticos y culturales.

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13 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. sandra lidid
    29 abril 2013 0:22

    Comparto en análisis, no las conclusiones. La ilegitimidad del sistema con una abstención importante juega un rol fundamental en la conciencia colectiva. Cada persona que se niega a participar en el jueguito de los dos conglomerados es una persona que también apoyará un proceso politico diferente. Votar es seguir en el juego del patriarcado. No votar es deslegitimar todo. Con derecha o con derecha (creo que ambos conglomerados son demasiado parecidos) si no votamos abriremos la brecha.

    Sandra

  2. ROLANDO PINTO
    30 abril 2013 16:49

    Comparto en parte el análisis, lo encuentro un poco estático. Es verdad que la Concertación y la Derecha han sido dos caras de una misma moneda: la mantención del modelo económico e institucional neoliberal, del Estado Subsidiario y la política de protección de una institucionalidad política generada por la Dictadura. Pero también es cierto que en estos últimos 6 años la sociedad y el movimiento social, nacional, regional y local, ha manifestado con fuerza y claridad que este modelo no resuelve nada y que los problemas estructurales de desigualdad e injusticia que su funcionamiento e institucionalidad genera, sólo puede ser cambiado ahora.
    Es en este sentido que le encuentro razón a la candidatura de Bachelet: o ella recoge el desafío histórico actual que has planteado el movimiento social, ampliando su base política, incorporando a los jóvenes y abriéndose a nuesvas alianzas concretas con el movimiento social y sus lideranzas; o simplemente ella va a perder las elecciones no por que no arrastre algún apoyo, sino porque el voto es voluntario y si es que ella y sus equipos no motivan a las grandes mayorías desencatadas con el modelo, la abstención puede jugarle mal y hacer que la obsecuente minoría de la derecha, ahora con la irracionalidad de un Longueira y un Allamand juntos, pueden superar la simpatía que grandes sectores populares sienten por la Señora Bachelet.
    Los liderazgos no se improvisan y tampoco emergen como creibles por obra del Espíritu Santo u otro espíritu generoso que haga milagros. Los liderazgos se constituyen en la dinámica social y en este contexto la señora Bachelet tienemucho campo ganado.
    Por último, creo fundamental que en ese cambio de escenario para la Bachelet, sus equipos se abran a la participación ciudana amplia y no se encierren, como los nuevos iluminados, en sus cavilaciones “seudo inteligentes”.
    Las próximas elecciones nos estamos jugando la posibilidad de hacer cambios en diálogo democrático, sino la dinámica de los descontentos puede llegar a superar cualquier nuevo gobierno “administrador” del modelo que ya nadie acepta.

  3. ROLANDO PINTO
    30 abril 2013 16:55

    El dilema no puede ser el del mal menor, esto en política no vales mucho porque es el consuelo del tonto. El dilema es o la Bachelet encarna la posibilidad del cambio y se constituye como lider de esa posibilidad o la derecha vuelve a ganar para seguir administrando el modelo económico, político-institucional y socio-cultural que instaló la Diactadura en los años 80.

  4. domingo gonzalez
    30 abril 2013 19:45

    En general el artículo plantea cuestiones conocidas pero no menos interesantes, lo que me produce sospechas es por qué todos aquellos que escriben sobre estas materias, como en este caso, lo hacen como si no pertenecieran a este mundo y realidad, son tan asépticos en sus comentarios, tan pontificantes y no llegan a una conclusión que al menos nos indique que tienen una postura, como dice la canción de Víctor Jara “ni chicha, ni limoná”. Votar o no votar, con conciencia o sin conciencia, esa es la cuestión? y cuáles serían las novedades en política para intentar un cambio, para mirar hacia otro punto y no este de izquierdas y derechas, de concerta o alianza, de momios o comunistas? como dice el autor en ” nuestras decisiones puede estar la clave de nuestro futuro” y, acaso no ha sido siempre así?.

  5. antonio elizalde
    30 abril 2013 23:15

    El análisis, si es que puede llamarse así a una exposición de consignas, descalificaciones y manifestaciones de desafectos y voluntarismo extremo, peca de un evidente subjetivismo. Descalifica a la expresidenta Michelle Bachelet de forma facilista e irresponsable El “analista” asume una representación de una voluntad etérea y abstracta: “nos cansamos de esta clase política vende patria que en estos últimos años nos ha gobernado. Nos cansamos de la Concertación; nos cansamos de la Alianza”. ¿A nombre de quién habla? ¿A quién representa? Sobre que información relativamente confiable sostiene sus afirmaciones y juicios.
    Le pediría un mínimo de seriedad si presume de analista. También habemos muchos que habiendo luchado toda nuestra vida por transformaciones profundas estamos cansados del “panfletarismo” que presume de profundidad analítica. Por favor nos volvamos a ser nuevamente funcionales a los intereses de los que instalaron en Chile el discurso de la “apoliticismo”: Pinochet y sus herederos.

  6. mariateresaquintino
    1 mayo 2013 13:02

    no votemos,no creamos en nadie,quedèmonos observando como estos analistas analizan por nosotros,porquè no se van a Miami con sus tias…Francamoente estos discursos son una estupidez no dan salidas,mientras tanto ,los demàs trabajamos,votamos,queremos una patria màs justa y damos el ejemplo con nuestras vidas.Aprovechen las ofertas de Lan y vàyanse lejos.
    atte

  7. Rolando González Altamirano
    1 mayo 2013 15:26

    ¿De qué nos habla nuestro con-patriota ruso?
    ¿ De que “Votar por Michelle Bachelet (por el “mal menor”) en las próximas elecciones presidenciales será prácticamente votar por prorrogar el emerger de nuevas fuerzas políticas, ansiosas por entrar a terreno. Y votar por la Derecha será apostar de cierta manera por agudizar el ambiente y ponerle fin a la agonía de la Concertación”.
    ¿De qué otras cosas nos quiere convencer?
    Veamos sus conceptos dizque de “analista político de nueva clase”:
    “Clase económica dominante”;
    “clase política dominante”;
    “clase política vendepatria”;
    “Michelle Bachelet y su séquito”;
    Bachelet “el mal menor”;
    “Derecha conservadora”;
    “bajos instintos del vulgo”. (esa sí que nos dolió, Nikolas con “K”, sólo “El León de Tarapacá” se atrevió a adjetivarnos de manera parecida, ¿recuerdan su “chusma inconsciente”? ¿será que por ahí andas viejo?);
    “señuelos” bacheletistas.
    En suma: Puro lenguaje chatarra, amigas y amigos.
    Toda una conceptualización para decir en pocas palabras:
    YO NO ESTOY CON MICHELLE BACHELET, NI CONTRA LA MICHELLE BACHELET… ¡SINO TODO LO CONTRARIO!
    ¿Alguien le encontró sentido a este largo discurso de nuestro con-anotado analista político?
    ¡YO TAMPOCO!

  8. Luis Palencia
    1 mayo 2013 22:36

    …de considerar!!!

  9. Luis Hernando
    2 mayo 2013 14:03

    De acuerdo con el articulista. Creo que de lo que él advierte a los lectores es acerca de la igualdad en ambiguedad y demagogia de ambos partidos. Así como en Españistán, Colombia, etc

  10. Celeste Meersohn
    2 mayo 2013 14:49

    Difícil de leer. ¿entender?…
    ¿no tienen correctores de texto?.
    Por favor no corramos el riesgo que las comillas nos coman la lengua

  11. Antonio Casalduero Recuero
    5 mayo 2013 22:56

    Me gustó este artículo, lo hallé claro y preciso, quizás carente de una elaboración más acabada. Pero yo descubrí la pólvora, amigos, llegué a la conclusión de que un pueblo ignorante es muy fácil manejarlo; mientras más fútbol, con más religión de santitos por aquí y por allá, con más farándula y relitys, sale más “facilito” manejar a los votantes, convencerlos de que la Alianza es diferente a la Concertación, que no votar por ellos es hacerle un mal a la patria o al país, que si no votas por la Concertación le darás un voto a la Alianza, que es la derecha, que la Señora volvió para hacerle un generoso favor a Chile, y etc…
    Qué cosa más terrible, es triste y patético tener que llegar a corrobar mayoritariamente esta calidad de votantes que determinan los destinos de Chile. Afortunadamente la juventud actual tiene “clarita” la película, a ellos no les venden sapos, echan a la prensa en las manifestaciones, destruyen sus camionetas, los apedrean, no es la mejor forma, pero algo es algo en su nivel de consciencia. En mi opinión política, creo que solamente hay dos cartas medianamente respetables, aún marginales dentro del sistema, que son Marcel Claude y Marco Enríquez, a ellos el duopolio de la prensa los tiene proscritos, apenas les dedica uno que otro “parrafito”. Me gustó cuando Marcel paró en seco a Cristian Bofill, el director de la Tercera, lo hizo descomponerse frente a las cámaras, lo vi aturullado ante el entrevistado; o cuando Marco Enríquez le responde fundadamente a Fernando Villegas, haciéndolo caer en contradicciones, en fin. Hasta ahora ellos dos son lo más rescatable en política.

  12. Carlos
    6 mayo 2013 17:39

    Concuerdo con el análisis, en ciertas ocasiones parece necesario empujar a la gente “al abismo”, es decir,si los ciudadanos se vieran empujados y sometidos a un segundo gobierno de derecha la crisis social se agudizaría, el rechazo al gobierno y obviamente a la derecha y sus ideas conservadoras aumentaría y el desprecio a la Concertación también, porque quedaría claro que la candidata no tiene el apoyo que se le atribuye, y que los “asesores” no tienen la vision ni la astucia que creian tener,seguirían apareciendo nuevas denuncias, la presión social que se generaría es inimaginable, sin duda serían escuchados los que antes nadie escuchaba, quienes han denunciado y pagado altos costos por ello, quienes han salido a la calle y han criticado a ambos lados sin estar de acuerdo con ellos…para ser honesto, ese escenario me parece mucho más atractivo que los anteriores, pero si continúa la candidata concertacionista, es equivalente a poner paños fríos para bajar la fiebre, lo que hace es ocultar el síntoma pero no sana la enfermedad. Los nuevos tiempos deben ser liderados por los movimientos sociales, y si hablamos de mal menor, quizás sea menos malo 4, que 8 años, a menos claro, que la ciudadanía irrumpa ahora.

  13. Rebeca Chamudes Urzúa.
    9 mayo 2013 20:40

    Yo voy a votar por MB. en el entendido que la ciudadanía no le va a dar un cheque en blanco. Que no pararán las movilizaciones y la protesta con la disculpa de la “gobernabilidad”, y que no “hagamos olitas”.
    En el entendido que no aceptaremos más “en la medida de lo posible”, sino queremos que se exija lo que se promete, sin letra chica ni eufemismos.
    Que aumentará la organización social, la sindicalización y el empoderamiento, como se dice ahora.
    Que la sra. hable al pueblo con la verdad. Que no diga que se logró un avance cuando mutilan una ley en el Congreso. Que no oculte las dificultades que tienen para cumplir el programa.
    Que deje de ser militante socialista y sea Pdta. de Chile.
    Y lo más importante: que se transparente que compromisos tienen con los empresarios y con el poder financiero. (Con los únicos que se reunió cuando vino a Chile de vacaciones)
    Concluyo: Voy a votar por Bachelet, pero prometo que le haré la vida imposible…Igual que a Piñera.